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Prometedora declaración de intenciones de las artes escénicas de Castellón (ahora falta aplicarla)

Trabajar desde la periferia geográfica no debería de ser un obstáculo infranqueable para las compañías escénicas castellonenses. Eso sí, se hace necesaria la unidad del sector y establecer vínculos de colaboración, caminando al lado de las instituciones. Son las teóricas conclusiones aportadas por los profesionales durante el congreso celebrado en el Menador de Castellón. Ahora falta aplicarlas en la práctica para evitar que, una vez más, se pierdan con el paso del tiempo.
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Imagen de la segunda jornada del Congrés d’Arts Escèniques a Castelló, en el espacio cultural Menador.

Un actor ya jubilado, Valentí Piñot, lanzó una advertencia: “Los temas de los que estamos hablando aquí ya los tratábamos hace 40 años”. No era un aviso gratuito. Durante el Congrés d’Arts Escèniques a Castelló, celebrado en el espacio cultural Menador los días 5 y 6 de febrero, los profesionales del sector han expuesto un buen número de propuestas a partir de una realidad de base: las artes escénicas abarcan una cifra importante de personas en Castellón en sus más de 30 empresas. Es, por lo tanto, un sector que podría tener fuerza si actúa de manera unida; algo que a pesar de reiteradas intentonas pasadas, se han quedado en palabras borradas por el tiempo. Queda claro -o al menos lo quedó dentro de la sala del Menador- que la única vía posible es dar continuidad a nuevos encuentros para dialogar y establecer conexiones entre los diferentes sectores involucrados. El tiempo dirá si este impulso, con dosis de autocrítica incluida, se ha quedado en una más de las históricas declaraciones o, por el contrario, esta vez sí es el inicio de un nuevo camino

Crecer desde la periferia es posible dentro de las artes escénicas. Es una de las ideas extraídas de este congreso organizado por la Associació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià (Avetid), con la colaboración del Ajuntament de Castelló y la Universitat Jaume I, y para el que se inscribieron 80 profesionales. Las ganas de crear, actuar, producir y distribuir existen, los programadores también. Pero para crecer desde la periferia queda por hacer lo más complejo: establecer vínculos que coordinen esfuerzos de las diferentes partes del sector y contar con respaldos privados y públicos por parte de la Generalitat, Diputación y Ayuntamientos. Unas líneas de actuación que requieren buena voluntad y tiempo.

Imagen del Menador durante la última de las mesas de debate.

Amanda Aguilella, de La Inestable Compañía de Títeres de Xilxes, resumió el espíritu general de este congreso con cuatro frases: “Somos geniales en esta provincia, porque a pesar de todos los problemas, se ve claramente que somos creadores y que queremos hacer cosas. Fallamos en la formación, porque se ha de empezar desde abajo y avanzar poco a poco dentro de una carrera larga. Sin embargo, no hacemos ese trabajo y luego queremos resultados inmediatos. Somos unos dejados”.

Debate sobre creación (resúmenes en frases y evitando repetir ideas idénticas)

  • Sonia Alejo (La Medusa): “Vivir en la periferia tiene sus ventajas, como la calidad de vida de los pueblos o los alquileres de locales más baratos. Los referentes los tienes fuera y eso te hace desplazarte y romper cualquier prejuicio sobre la movilidad. Pero es complicado mostrar tus obras fuera de tu zona”. “He encontrado a faltar colaboración entre los que formamos parte de esta profesión. Ha habido intentos por conseguirla, pero no han fructificado”. “Hay que crear público. Lo que encuentras a tu alrededor te influye a la hora de desarrollar tu vida”.
  • Leandre Escamilla (Xarxa Teatre): “Veo varias periferias. Las artes escénicas son la periferia de la cultura, pero el teatro de calle es a su vez la periferia del teatro. ¿Por qué no hay más teatro de calle en las programaciones institucionales?”. “Permitimos la censura y nos instalamos en la autocensura. Estamos despojando a nuestro arte de su función crítica”.
  • Amanda Aguilella (La Inestable Compañía de Títeres): “Xilxes está en medio de un desierto cultural que se extiende desde Nules hasta el Camp de Morvedre. Nosotros decidimos programar en el salón de casa, y venía gente de Valencia, de Castellón… pero no de Xilxes. Has de ir fuera a buscarlo todo y cuando le comentas a alguien de ir a Xilxes a ensayar te pone caras raras. El trabajo desde la periferia es duro, aunque tienes la tranquilidad que no hay en las grandes ciudades”.
  • Pepa Cases: “Hago danza de calle, soy mujer y vivo en un pueblo del Espadà. O sea, soy periferia de todo. Falta gente en el mundo de la danza de la contemporánea porque son muchos años de formación. No veo gente joven, no nacen compañías nuevas. He encontrado colaboraciones fundamentales para proyectos de danza, como hace siete años en la UJI o en el Ayuntamiento de Vila-real. Ahora estamos con el proyecto FES, porque ya que la gente del Espadà no va fuera a ver espectáculos, se los llevamos allí”. “Cuesta llevar público. Llevamos ocho años con Vila-real en Dansa, con entrada gratuita, y no se llena. En Valencia, y pagando, estoy convencida de que se llenaría. Somos mucha gente de las artes escénicas en Castellón y si hiciésemos fuerza juntos, podríamos avanzar muchísimo”.
  • Laia Porcar (La Ravalera): “Sería interesante crear residencias de creación”. Pepa Cases anuncia que en 2020 habrá una residencia en la Serra d’Espadà.

Mesa de debate sobre creación (desde la izquierda): Pepa Cases, Amanda Aguilella, Pau Ayet, Sonia Alejo y Leandre Escamilla.

Debate sobre producción

  • Toni Benavent (Albena Teatre): “Lo que la profesión de periferia no haga por sí misma no lo van a hacer los políticos ni nadie. Necesitamos unidad entre nosotros. El peor enemigo de la profesión es la profesión”.
  • Roberto García (Institut Valencià de Cultura): “Viva en la periferia o no, todo el mundo tiene derecho a tener a su alcance teatro, danza, circo… y a desarrollar proyectos. Desde el IVC se considera que la territorialidad es clave, que no se quede todo en Valencia, y que no sean gestos puntuales. En este momento, desde el IVC se está preparando Somni, una producción castellonense con Núria Vizcarro y el mexicano Juan Carrillo. Y se recupera el Torneig de Dramaturgs. He propuesto que la Generalitat se haga cargo del Projecte Escalante -este espacio depende de la Diputación de Valencia- y que no sea solo algo para un barrio de Valencia, sino para todo el territorio autonómico”.
  • Marc Escrig (Teatre de Caixó): “Esta profesión es de yo me guiso, yo me lo como. Has de trabajar con lo que tienes. Nunca hemos recibido subvenciones, aunque muchas veces ni las hemos pedido (risas), pero porque nos falta ese tiempo. Siempre estamos trabajando y mucha parte del tiempo en cosas que no nos gusta, porque lo que nos gusta es crear nuestras obras e interpretarlas”. “Para los políticos es peligroso hacer llegar el teatro y la cultura al público, porque eso les hará más críticos. El objetivo que me gustaría alcanzar es salir de este congreso con una unión, lo que no es fácil por los recelos que existen”.
  • Sergio Heredia (La Fam): “Lo que queremos es crear, pero nos vemos en la necesidad de ser productores, y no tenemos esa formación. Vamos avanzando a base de hacer y equivocarnos. Lo ideal sería que cada uno trabajase en su ámbito, pero mientras existe mucha oferta de compañías en Castellón, apenas hay empresas de escenografía, de vestuario… de manera que lo tenemos que hacer nosotros mismos. Y los problemas aumentan si haces teatro en la calle, porque entonces te has de enfrentar a cuestiones urbanísticas que desconoces. Falta gente preparada en esos sectores en Castellón, gente que prefiere irse a Valencia, Barcelona o Madrid. Se puede crear industria en Castellón”.
  • Tomás Ibáñez (Visitants): “En Castellón estamos en desventaja respecto a Valencia y Alicante. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Valenciana tiene una línea de subvenciones para las producciones de allí, algo que no tenemos en Castellón. Aquí tenemos ayudas del IVC, pero no las municipales. Si produces desde Valencia tienes más posibilidad de impacto que desde Castellón. Es necesario crear una programación pública de calle”.
  • Tian Gombau (L’Home Dibuixat): “Es necesario que las compañías arriesguen más, creando un equipo artístico necesario. Es verdad que eso tiene un precio y que a veces sale mal y pierdes, pero esto no es una carrera de 100 metros lisos, sino un maratón” (Pepa Cases): “Arriesgar es complicado y si no tienes dinero, te lo haces tú. Pero está claro que lo que no hagas para ti mismo, nadie te lo hará”.

Mesa de debate sobre producción (desde la izquierda): Marc Escrig, Roberto García, Toni Benavent, Sergi Heredia y Tomás Ibáñez.

Debate sobre distribución

  • Ana Ibáñez (Ibáñez y Payá Producciones): “No es fácil distribuir espectáculos desde Castellón. Resulta más fácil traer espectáculos aquí que exportarlos, y es duro decirle a una compañía que no has podido vender su espectáculo. Debería existir una transmisión más ágil entre distribuidores y programadores”.
  • Flor Vaugeois (Xarxa Teatre): “Cuando estás abierto a distribuir espectáculos de varias compañías, has de seleccionar propuestas. En mi caso, distribuyo solo espectáculos de Xarxa Teatre. He de involucrarme en todo el proceso de sus obras, valorarlas y transmitirlas a los programadores. En Castellón tenemos productos maravillosos y hay que estar juntos. Cuando vendo algo de Xarxa, vendo algo que también es de Castellón. Hay que saber dónde ofreces una producción, ya que no todas las programaciones son iguales. Luego, depende de qué busca el político, el programador… Y te encuentras que quieren muchas veces estrenos, cuando el día del estreno no es precisamente el mejor. Es necesario rebelarse ante lo políticamente correcto, y no aceptar que se rebajen los cachés de las compañías, porque vender barato sale caro”.
  • Toni Valesa (Universitat Jaume I): “Es importante que las compañías no hablen mal del trabajo de otras compañías de aquí, porque transmiten una imagen negativa que abarca a todas Es muy importante que te vean, y faltan escaparates en el territorio valenciano”.
  • Tian Gombau (L’Home Dibuixat): “Falta traer programadores internacionales a los festivales, las ferias… algo que en Cataluña sí se hace”. “A veces un espectáculo te lo rechazan porque dicen que “es viejo”; si es viejo será porque funciona”.
  • Tomás Ibáñez: “Cuesta traer programadores. Si no les pagas, no vienen. La única manera que nos queda para acceder a esos programadores es enviarles mails”.

Debate sobre distribución (desde la izquierda): Flor Vaugeois, Toni Valesa y Ana Ibáñez.

Presentación de asociaciones profesionales autonómicas

Durante el congreso quedó de manifiesto que hay poca presencia castellonense en las asociaciones profesionales de artes escénicas. Una idea general tras dar a conocer sus datos agrupaciones autonómicas relacionadas con la distribución (Advaem), actrices y actores (Aapv), circo (Apccv), danza (Apdcv), empresas (Avetid), creadoras y creadores (Comité Escèniques), escritoras y escritores (Aveet) y gestores (Agcpv). En estas presentaciones se hizo referencia al convenio firmado con la Generalitat -tras 20 años de negociaciones- que impone unos mínimos por el trabajo, aunque no incluye a artistas de circo, calle y danza.

Asociaciones (desde la izquierda): Laura Marín (Advaem), Carlos Amador (Aapv), Joanfra Rozalén (Avetid), Sergio Chaves (Apccv) y Ángela Verdugo (Apdcv).

La exhibición escénica en Castellón. Programación regular y de festivales

  • Toni Valesa (Universitat Jaume I): “En el Paranimf tenemos una programación regular de teatro, danza y circo buscando la calidad. Nuestro handicap tal vez sea que estamos fuera de la ciudad, y también que cuesta llegar con nuestro proyecto; hay estudiantes que se enteran de que existe el Paranimf el día que se gradúan. Siempre digo que programamos para una inmensa minoría. No he recibido ninguna presión para programar, sí sugerencias, pero programamos con total libertad. Uno de los problemas es que hay mucha producción y a veces se nos quedan fuera propuestas interesantes. En el orden de prioridades políticas, la cultura está… ni se sabe dónde”.
  • Ana Querol (técnica de cultura de Vilafranca): “Nuestro emplazamiento geográfico y el corto presupuesto para Cultura, 40.000 o 45.000 euros, provocan que la gente se una para que a base de trabajar todo el año sea posible actividades culturales en nuestra población, como el Capsigrany, que ya va a por su 20ª edición. El Reclam o La Ravalera ayudan a traer hasta Vilafranca propuestas teatrales”.
  • Rafa Sánchez (técnico de cultura de Benicarló): “Estamos en una periferia geográfica que influye en el desplazamiento de espectadores de otras zonas y también en las relaciones con los compañeros del sector. Decidí salir del Circuit Teatral Valencià por el recorte del presupuesto, lo que iba a obligar a regatear con las compañías para que luego luciese el político. Hace cuatro años decidí recuperar la programación de primavera y he visto que se ha recuperado el público. Se puede llenar con calidad, como lo demuestra la programación en el Principal de Alfonso Ribes. Yo tengo que tirar de abono, y así se ha conseguido llenos en obras que de ir por libre no lo lograrían. Nos falta más presencia en medios de comunicación; el poder de la televisión es brutal, y el teatro no aparece. La tarea no es atraer al público adolescente, que va a su bola, sino al de 30 para arriba”.
  • Laia Porcar (La Ravalera): “Nos cuesta llegar a los programadores. ¿Podría generarse un espacio de encuentro entre compañías y programadores? En La Ravalera hemos hecho un estudio de público y hemos visto que el que viene a ver nuestros espectáculos en espacios singulares no es el habitual en el teatro. ¿Cómo se puede llevar ese público al teatro?”.

Debate sobre programación (desde la izquierda): Toni Valesa, Rafa Sánchez, Joan Raga y Ana Querol.

La política y las artes escénicas

  • Tian Gombau (L’Home Dibuixat): “La situación actual nace de 40 años de pseudo franquismo. La gente del teatro de Castellón hemos tragado con ruedas de molino y hemos dejado que así ocurriese, con algunas compañías yendo de la mano de los políticos. Toda la vida estamos empezando de cero. Pero no olvidemos tampoco una cosa: las compañías hemos de ofrecer buenos espectáculos”.
  • La ausencia de algún representante de la Diputación -en la mesa estaba colocado el cartel con el nombre de Vicent Sales- provocó la decepción de los profesionales presentes, siendo la reacción de Tian Gombau la más llamativa, protagonizando entre risas un Felipe V (poner boca abajo ese cartelito). La organización comentó que desde Diputación se excusó la ausencia por “cuestiones de agenda”. El dramaturgo, director y actor ha redactado un texto en su muro de facebook en el que recalca que “la Diputació representa als 135 municipis que hi pertanyen. I mane qui mane, els ha de representar allà on calgue. Tal vegada, no els ha interessat el tema (…). Els càrrecs públics esteu al servei del ciutadà i l’heu d’escoltar. I sobretot, escoltar als representants del teixit cultural i teatral que treballem des de les companyies privades en una vocació de servei públic. Escoltar, donar suport i fer-nos créixer a casa i des de casa. La cultura és un dret fonamental i els creadors en som una baula indispensable”.
  • Vero Ruiz (concejala de Cultura del Ajuntament de Castelló): “Me da pena que no haya algún representante de la Diputación para escuchar el pensar del mundo del teatro en Castellón, ya que es quien ha de vertebrar el territorio provincial. Cuando llegamos al Ayuntamiento nos encontramos un panorama desolador. Hemos puesto en marcha proyectos como el Mut! y la Mostra d’Arts Escèniques, recuperamos Nadal al Raval, tenemos La Ravalera, la Tercera Setmana, que se unen a propuestas como el Reclam o el ciclo de teatro amateur Castelló a Escena. Con nuestra programación queremos apoyar el trabajo del sector, crear público y hacer una llamada a la conciencia del espectador. La Escola Municipal de Teatre y el teatro amateur son fundamentales. No quiero que este sea el último congreso que se haga en Castelló y os pido que seáis crìticos y reivindicativos. Desde la municipalidad es necesario el trabajo colectivo junto al Institut Valencià de Cultura, UJI y Diputación”. Pepa Cases: “Pediría más presencia de la danza en la programación”.
  • Alfonso Ribes (gestor en Castellón del Institut Valencià de Cultura): “El problema de la Diputación es que no tiene un concepto de Cultura. Solo lo trabaja en Peñíscola, aunque lo hace más como una actividad turística. Para mí fue duro tomar la decisión de dejar un espacio como el Principal solo para el teatro profesional, pero pensaba que era necesario establecer una marcada línea de programación. Por ejemplo, ahora por primera vez se programa teatro en valenciano. Ha aumentado la asistencia de público, pero el Principal aún no tiene una imagen de marca que dé confianza, algo que el Paranimf sí tiene”. “Castellón tiene más compañías subvencionadas que Alicante, que es más grande en cuanto a habitantes”.

Debate político en las artes escénicas (desde la izquierda): Alfonso Ribes, Vero Ruiz y Tomás Ibáñez.

 

 

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