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Pepe Aparicio, autor del libro 'Looking for Morcillo': "Ha sido el motor de la música en Castellón"

'Looking for Morcillo' es el título del libro que relata la vida del más icónico de los rockeros castellonenses. Su autor, Pepe Aparicio, vivió en primera persona los primeros pasos de Morcillo en la música, con Los Sherpas. Cincuenta años después rastrea su carrera para ofrecer un retrato global de quien escribió auténticos himnos en La Plana. Con independencia de su modo de ser, su biógrafo le define como "un músico creador y motor de la música CS". Así lo explica en Nomepierdoniuna.
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Pepe Aparicio Llopis, con el libro 'Looking for Morcillo'.

"Morcillo vino por primera vez a un ensayo de Los Sherpas con 17 años. Le trajo su padre y él llevaba una guitarra acústica. A pesar de su juventud, muy pronto tuvo claro que se quería dedicar a la música. Por debajo de cualquier acepción que se le pueda aplicar, tiene el sustrato de ser un creador. Su figura es fundamental en la historia de la música de Castellón".

Esa reflexión definitoria la realiza Pepe Aparicio Llopis, testigo de los primeros pasos musicales de Juan Antonio Morcillo Cózar y autor del libro biográfico que con el título de Looking for Morcillo (Diputació de Castelló, 2020) repasa la vida y obra del icónico rockero, autor de canciones como "No voy a pensar más", calificada por el autor del tomo como "himno generacional", al menos para quien nació por La Plana entre los 70 y los 80 del pasado siglo.

A lo largo de 162 páginas, Looking for Morcillo introduce en la figura de este artista -además de músico, la ilustración y la pintura no se le daban nada mal- nacido en la valenciana Godella el 19 de julio de 1949, aunque por siempre vinculado a la ciudad de Castelló de La Plana y de alma grauera. Entrevistas con personas del entorno de Juan Antonio, un repaso a toda su discografía, una selección de 16 canciones realizada por el propio Pepe Aparicio con algunas notas explicativas y varias fotografías completan este estudio, producto de un trabajo de tres años (2013-1016) y publicado en este 2020.

Portada del libro, con la imagen de la bicicleta de Morcillo. apoyada en su casa. "Denota humildad como antítesis de la Harley", explica Pepe Aparicio.

En una larga y amena charla con Nomepierdoniuna, Pepe Aparicio comenta que su vida y la de Morcillo no han tenido ningún vínculo especial. Al año de entrar en Los Sherpas, el protagonista del libro anunció a sus compañeros que abandonaba el grupo. Los unos anteponían los estudios, el otro la música, como lo demuestra la casi inminente creación de los Astoms. "No hemos tenido lo que se considera una amistad. Eso sí, siempre que nos veíamos nos saludábamos". Ni tampoco Pepe ha seguido de cerca la carrera de la figura sobre la que ha escrito ahora. "Entre 1980 y el 2000 me despegué totalmente de los conciertos, principalmente por cuestiones de trabajo. Después de ese paréntesis, sí volví a asistir a actuaciones, algunas de ellas importantes en la carrera de Morcillo, como el homenaje a Pedro López (el fallecido bajista y compositor de Los Rítmicos)".

Unas presencias y ausencias en la escena castellonense que se perciben claramente en las hojas del libro, donde contextualiza algunos momentos -especialmente los 60- para desde un punto de vista universal de la música ir acercándose al mundillo local, especialmente el que giraba en torno al bar Colón, auténtico epicentro castellonense en un momento de despertar social.

Entonces, ¿por qué la idea de escribir la biografía de Morcillo? "Me jubilé y tenía tiempo libre. Pensé que podía hacer algo sobre la música de Castellón. Aunque me fui centrando en Morcillo, una figura importante y a quien conocí personalmente en su inicio". Una labor de rastreo de datos. "Los he ido buscando, y en esta tarea ha sido muy importante la aportación del Chino (José Luis Lorente, batería y prácticamente hermano de Morcillo)".

"En Morcillo hay algo de anarco, nihilista, punk a su manera, grauero, antigilipollas de cabeza no cuadrada, no vendido al capital, en algún momento baladero extremadamente poético, y algo calimochero si no hay otra opción, existencialista a su manera, adulador en pocas ocasiones y automarginado en muchas. Amante de los sellos independientes (qué remedio...) y de los fanzines (Texto de la introducción de 'Looking for Morcillo')"

Un trabajo de recopilación que inició en 2013. Morcillo falleció el 7 de febrero de 2015. Eso significa que él conocía desde el principio tu intención, ¿no? "No. El 24 de junio de 2013 me lo encontré y le comenté que estaba preparando algo sobre la música de aquí. Recuerdo la fecha porque al día siguiente me marchaba a Inglaterra, algo que hacía cada verano (con Eastbourne como principal destino). Le dije que ya hablaríamos a mi regreso. Pero entonces comenzó una etapa complicada para él, con entradas y salidas del hospital. Fui a visitarle en diciembre de 2014, llevando incluso unas preguntas para hacerle, pero una vez allí vi que no era el momento para una entrevista". En 2016 dio por finalizado su trabajo y trasladó a Diputació la idea de publicar el libro, "aunque la respuesta me llegó en 2019. Adelante".

Una de las imágenes de Morcillo incluidas en el libro. Foto: Cristian Lorente.

Sorprende la elección del título del libro, Looking for Morcillo, así, en inglés, teniendo en cuenta que a pesar de estar influido por la música anglo, Juan Antonio siempre había apostado por cantar en castellano (y alguna vez en valenciano). "Yo estaba buscando a Morcillo, lo mismo que se buscaba desesperadamente a Madonna (se ríe, en referencia a la película Buscando a Susan desesperadamente, protagonizada por la norteamericana en 1985). Pero sí, Morcillo nunca fue de cantar en inglés". Ahí entra en juego la profesión de Pepe Aparicio: filólogo especializado en ese idioma (trabajó como profesor en el CEU y fue el creador de la academia Children).

“Quería hacer su propia música, defendía los temas propios, pero había que comer” (explicación a su paso por la orquesta Vitol Quartet o el proyecto de Eduardo Bort)

Curiosamente, en Los Sherpas, Pepe tapaba a Morcillo. "Él tenía buena voz, pero era yo quien cantaba y se adaptó a lo que había", lo que se tradujo en que su primer instrumento fue una guitarra, "al lado de Paco Pérez, quien era el solista; mientras que Javier Vidal se encargaba de la batería y Juan Nebot del bajo". Apunta que ahora han recuperado el hábito de los ensayos y no descartan realizar alguna actuación de retorno, pero siempre por placer. "Así era ya en su momento, aunque tampoco descartábamos hacer algo más. Nos inspiraba el ejemplo de Los D2 (grupo de Almassora de finales de los 60), que consiguió un contrato con un grupo hotelero de Mallorca. Pero por los estudios lo dejamos estar".

No fue el caso de Morcillo, cuyo listado de grupos, tal como aparece en el libro, es extenso: Los Sherpas, Astoms, Motor, Tedio, Boira, Mormonco, CH5, Alcohono, Trafic, Pedro Pablo, orquesta Vitol Quartet. "Él siempre defendía los temas propios, pero había que comer", explica sobre su presencia en la orquesta, el mismo motivo por el que se incorporó al grupo del valenciano Eduardo Bort... y la misma causa por la que siguió trabajando en algunas etapas de su vida como pintor de brocha gorda, . Hasta llegar a Balandro y Los Acuáticos, donde estaban los hermanos Pedro y Miguel Ángel Villanueva, quien había sido compañero suyo en los progresivos Motor y juntos habían formado el dúo acústico Mormonco. Un grupo que tras su incorporación, y la del batería Jesús Gimeno, pasó a ser Los Auténticos.

De ahí a lanzarse con su propio nombre, más el apelativo El Bellaco tras haber alcanzado repercusión nacional con canciones como "La estrella" o "Mi abuelo". "Quería hacer su propia música", con unas maneras más rockeras y menos pop, junto con los jóvenes Los Rítmicos (Pedro López, Juanki Tomás, Joosan Arrebola y José Leiros), Los Rangers o Los Morcillos, sin obviar Dr. Diente ni Capitán M., además de sus vínculos con los exitosos Los Romeos (Los Rítmicos, pero con Pat Escoín a la voz, de cuyo éxito "Mi vida rosa" es coautor) y Gatas Negras, grupo familiar, con su hija Gisela a la voz y su sobrina Aroa al bajo, que Morcillo auspició, formó y empujó, escribiendo la mayoría de los temas.

Por todo lo expuesto en el párrafo anterior, Pepe Aparicio no duda en su libro en definirle "en cierta manera, como el motor de la música en Castellón. Sin él, nos habríamos paseado por el páramo desnudo de la música de nuestro pueblo. Desde luego que habrá habido mejores músicos, pero él ha supuesto la fuerza, el enchufe y ha estado, que no es poco, en casi todas las movidas musicales del rock en Castellón de los últimos cincuenta años".

La pregunta que siempre rondó sobre la figura de Morcillo fue: "¿qué hubiese pasado si se hubiese marchado a Madrid para llevar desde allí se carrera?". Pepe responde pragmáticamente: "No se sabe", pero en las hojas de su libro recuerda unas palabras del calvo más reconocible de La Plana: "En Castelló se está de huevos. Quien quiera vivir con los tiburones que controlan la industria musical ha de ir a la capital y tragárselo todo".

Entrevistas y selección de canciones

La tercera parte del libro está dedicada a entrevistas con personas que recuerdan su figura, "aunque salvo el Chino, no quise que fuese gente de sus grupos, ya que buscaba una mirada diferente de su figura". Los otros presentes en este capítulo son Chano (de Juan Nadie, autodenominado grupo tributo a Morcillo, aunque su repertorio va más allá), el dibujante y escritor Manolo Díaz, el músico Tico Gómez, Gisela (hija mayor de Juan Antonio y vocalista de Gatas Negras) y Provi (hija pequeña).

El repaso a todo el material publicado oficialmente da paso a una selección de 16 canciones realizadas por el criterio "subjetivo" del propio autor del libro, llevado por "la emoción de la estrofa y el verso", donde al lado de clásicos infaltables como "No voy a pensar más", "Hielo" o "Músico" aparecen otros temas bastante menos conocidos, como "Denise", escogido por ser "la explosión del amor", una etapa de "uñas decoradas con carmín", signo de enamoramiento, o "Quiero ser samurái", una canción no grabada en estudio, presentada en la sala KGB de Barcelona en 1987 "y que hoy en día sería considerada políticamente incorrecta. Había más libertad para decir cosas en el rock de los 80 que ahora. No me imagino una canción como la de Las Vulpess ("Me gusta ser una zorra") publicada ahora".

Entre anécdotas y datos, sin obviar la famosa foto junto a Joey Ramone y Pedro López en la sala Garage de Valencia, Pepe Aparicio ofrece varias definiciones de Morcillo en el libro, con más o menos adjetivos, pero en una misma línea: la de ir a su bola con independencia de los criterios sociales. Recapitulando calificativos, se decanta en el momento de la pregunta por "anárquico, atemporal... Transmitía una imagen que igual no era tanto como parecía. Más allá de su personalidad, que gustaría más o menos, era músico, creador".

“Si uno no tiene repertorio propio, no es auténtico” (Juan Antonio Morcillo). Ha dejado 360 canciones registradas en la SGAE, 92 publicadas. Falleció a los 65 años.


  1. De maravilla este libro !👍
    Quien no conoce a los Atomos en Castellon en esta epoca mas libre que nunca
    Buenos recuerdos
    Que memoria este Jose Aparicio

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