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El jazz demuestra su tirón en Castellón

Los diez días del festival Jazz a Castelló han dejado un buen regusto. Las cifras de la organización apuntan a 4.500 asistentes a un evento con recintos llenos para disfrutar de conciertos de alto nivel. Si la primera mitad de la semana fue muy femenina, en la segunda cobraron protagonismo los vientos, como el saxo de Rick Margitza, quien puso al público en pie.
  
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El cuarteto liderado por el saxofonista Jean Toussaint fue el encargado de cerrar el 25 aniversario de Jazz a Castelló. Foto: Carme Ripollès.

El Festival Jazz a Castelló se ha saldado de manera exitosa. Según los datos aportados por la concejalía de Cultura, han sido más de 4.500 las personas que han acudido a las citas programadas entre el 2 y el 11 de diciembre en diferentes espacios de la ciudad para celebrar los 25 años de este ciclo convertido ahora en festival. Tanto por el nivel del cartel como por la respuesta de público, el recuerdo que queda es positivo en general, dentro de un estilo que habitualmente arrastra a un grupo bien definido y delimitado de espectadores. Observar la Casa de la Cultura con asistentes situados fuera de la sala por estar repleta o las colas que se producían en la acera del Teatro del Raval, donde los llenos completos –o casi- se sucedían, han sido estampas habituales y positivamente comentadas. Los más puristas han expresado su disconformidad con la participación de artistas no específicamente de jazz, apuntando directamente a Carmen París, la presencia más mediática. Sin embargo, en festivales jazzísticos de enorme tradición, como Montreaux, ya es norma programar a artistas de otros estilos (Gary Moore, Nightwish, Toto…) con la intención de atraer espectadores no devotos. Y en Castellón resultó un buen anzuelo, con la mayor cantidad de asistencia de público sin posibilidad de acceder al interior del Raval (polémica incluida en el reparto de entradas). Tampoco hay que olvidar que partiendo de la jota –y así lo dejó claro en actuación- Carmen París realiza incursiones en el jazz dentro de su amalgama de sonoridades. Fue una de las encargadas de dar un aire muy femenino a la primera mitad del festival. En la segunda fueron los instrumentistas de viento quienes dominaron el cartel, con MC Latin Jazz Project, Jean Toussaint y Rick Margitza -el más aplaudido- como destacados protagonistas dentro de unos conciertos gratuitos para los asistentes.

El batería castellonense Jesús Gimeno con EG&M obtuvo una buena respuesta de público en una fresca tarde-noche en la plaza Mayor. Foto: Lolo Ferrer.

Si Lindy Huppetsberg & The Swinging Ladies llenaron en sus tres cuartas partes la plaza Mayor, no estuvo nada mal la respuesta ante EG&M, el grupo del batería castellonense Jesús Gimeno con Ricardo Esteve –también compañero en Jerez-Texas- y el bajista Roberto Molina. A pesar del fresco -más notorio al permanecer sentado-, el público disfrutó con la guitarra flamenca comandando temas de fusión y con sabor de sur que incluyó hasta una versión de "Wish you were here" de Pink Floyd. Presentaron su reciente disco Barsoom dance (del sello benicense Lemon Songs) y recordaron Texas. En sus breaks llegaron a meter hasta a Chimo Bayo y su "Ésta sí, ésta no". Todos ellos se lucieron, demostrando Roberto Molina su gusto por el tapping y los ritmos funkies.

MC Latin Jazz Project, un sexteto de músicos cubanos, valencianos y castellonenses.

MC Latin Jazz Project es un sexteto formado en su mayoría por músicos de residencia valenciana muy conocidos en escenarios de Castellón, como son el cubano Julio Montalvo al trombón, el castellonense Fernando Marco a la guitarra, Ricardo Belda al piano, Luis Llario al contrabajo, Arnaldo Lescay a la batería y el joven saxofonista valenciano Víctor Jiménez, quien se llevó los mayores aplausos a través de  sus solos en solitario o en sus duetos al frente del escenario con el trombonista. Julio llevó la voz cantante a la hora de las explicaciones y, como se esperaba, protagonizó destacados momentos, como el final de la suave “Claudia”, de Chucho Valdés, incluida en el disco Mediterranean de este sexteto, del que interpretaron también piezas como la que da nombre a la grabación, compuesta por Fernando Marco, o dos canciones firmadas por Wayne Shorter (“One by one” y “Footprints”, enlazadas por un solo de batería), escogiendo “Cha blues” de Noberto Rodríguez para el final.

Con la cantante lituana Viktorija Pilatovic regresó el protagonismo femenino al Raval en la segunda mitad del evento jazzístico. Foto: Carme Ripollès.

El protagonismo femenino regresó al Raval con el cuarteto comandado por la vocalista lituana –aunque residente en la actualidad en Valencia- Vitkorija Pilatovic. Junto a Joan Monné (piano), Ignasi González (contrabajo) y Roger Gutiérrez (batería) aprovechó esta actuación para grabar un disco en directo. Bonita voz y recurrente uso del scat –notas vocales que asemejan un instrumento-, pero no logró emocionar del mismo modo que la mayoría de actuaciones de este festival.  Tal vez un repertorio demasiado baladístico hizo echar en falta algo más de variedad rítmica. Rindió tributo a algunos de sus músicos favoritos, como Benny Golson (Art Blakey & The Jazz Messengers) a través de “I remember Clifford” (a su vez homenaje al trompetista Clifford Brown) o subiendo la intensidad con “Donna Lee” de Charlie Parker, rematando con un inspirado final de “Reflections” de Thelonious Monk.

Rick Margitza puso en pie a una parte de la platea en el Teatro del Raval.

En pie puso a buena parte de la platea el saxofonista Rick Margitza. Con un estilo muy sobrio, sin exhibicionismos premeditados e innecesarios, ofreció una sensacional actuación junto al muy aplaudido pianista Pierre de Bethman, el contrabajista Darryll Hall y el batería Andrea Michelutti. Consiguió que no se diluyese en ningún instante la atención del público, desembocando en la tal vez más sonora ovación del festival. Surgido del sello Blue Note una vez instalado en Nueva York –nació en Michigan-, ha acompañado a tótems como Miles Davis o Chick Corea, además de firmar su propia carrera como solista. Emocionó con la bella “Love dance” de Ivan Lins o con temas propios como “Hands of time”. Con un talante que aparentaba modestia, incluso en los más destacados momentos de protagonismo escénico, salió como ganador casi dos horas después de haber puesto en marcha su concierto.

El cuarteto interracial y planetario de Jean Toussaint. Foto: Carme Ripollès.

Como cierre, otro saxo tenor, el de Jean Toussaint liderando un cuarteto de muy diversos orígenes: el líder, de Islas Vírgenes; el contrabajista Masa Kamaguchi, de Japón; el batería Stephen Keogh, de Irlanda; y el pianista Albert Sanz, de Valencia. Lucimiento para todos, retirándose incluso Toussaint a la parte trasera del escenario en muchas fases, y especialmente para Albert, quien sufrió durante la segunda mitad del concierto notorios problemas con su monitor. El saxofonista recordó su paso por Art Blackley Jazz Messengers y especialmente a Wayne Shorter, de quien interpretó el bello lento “Infant eyes”, minutos después de haber acudido al recurrente momento brasileño del festival, representado esta vez por “Veracruz” de Milton Nascimento.

Panchi Vivó, guitarrista valenciano afincado en Castellón. Foto: Carme Ripollès.

Las mañanas y las tardes de la segunda mitad del festival han sido copadas por formaciones como Sólidos, el proyecto de la cantante castellonense Arantxa Domínguez y el pianista valenciano Ricardo Belda, el grupo liderado por el guitarrista Panchi Vivó, además de los guipuzcanos Garob (vinieron esta vez como trío y no como quinteto), ganadores de la pasada edición del concurso anual organizado por la Universitat Jaume I, pasacalles de la Jazz Street Marching Band y la presentación de un vino denominado Jazz, a la que puso música Luis Llario.

OPINIONES SOBRE EL FESTIVAL JAZZ A CASTELLÓ

Sara Catalán: "A mí, que soy una enamorada del jazz, me ha encantado. Mucha oferta, muchas localizaciones y mucha calidad. No soy experta pero me ha gustado muchísimo. También se agradece que se organicen actividades culturales económicas o gratuitas, porque puede acceder a ellas mucha más gente".

Jorge Vicent Rubert: "Si aun tratándose de jazz ha sido un éxito de público, habría que consolidar este festival y sentirnos orgullosos de que funcione".

Lolo Ferrer: "Un lujo. Ofertas variadas, de grandísima calidad, y gratuitas al alcance de todos los públicos. Mucha afluencia de público, tanto en el Raval, la plaza Mayor, Casa de Cultura y las actuaciones en el Grao y La Galera. Como aspecto a mejorar, seria interesante que en los tiempos que corren se pudieran reservar las entradas por Internet (en el caso del Raval)".

Juanfran MetalCambra: "Cartelazo. Desastre en la organización: no es serio que una Concejalía de Cultura anuncie que se reparten 2 entradas por persona en taquilla y que después de 45 minutos de cola te enteres a cinco metros de la taquilla que no hay más entradas porque en vez de 2, estaban dando 4".

Waca Gherkins: "Muy bien. Hay mucha gente del mundillo que va a conciertos que me ha comentado que no se había enterado. La gente que gusta de los eventos culturales debería agregarse al buzón del ayuntamiento. Yo lo hice en un buzón físico que colocaron en un concierto.Hay mucha info en las redes y a veces es difícil filtrar. El festival es una pasada y si es con la familia al completo no tiene precio".

Arantxa Domínguez, protagonista del proyecto Sólidos junto al pianista Ricardo Belda. Foto: Lolo Ferrer.

Marisol Barbero: "Muy completo y variado, Buenos horarios. Deberían plantearse locales con un aforo mayor para dar cabida a más público".

José Mercadillo: "Alto nivel diario. Sería bueno cambiar el Teatro del Raval por el Principal".

Salvador García Arnau: "Coincido con la mayoría, sobre todo con el tema del aforo y de las entradas. Por lo demás, ¡hasta el año que viene!".

Agustín Manuel Martínez: "¡Bravo! A potenciar, teniendo en cuenta a los talentos locales y trayendo a gente increíble".

Herminia González-Albo Guimerá: "Con el nivel de artistas que han participado ya podemos decir que hay un Festival de Jazz a Castelló, aun así tengo algunos peros y dudas con el ánimo de crítica constructiva, opinión personal y curiosidad. No me gustó el diseño del cartel, destacando "cabezas de cartel" en anaranjado y el resto en un triste y soso blanco. Creo que el/la diseñador/a del mismo se podría haber lucido sin que diera la impresión visual de "imprescindibles" o "prescindibles". Sugeriría que se presentara a concurso el diseño del cartel para evitar suspicacias. Bien la variabilidad de localizaciones de conciertos, pero me pregunto si la adjudicación de dichas ubicaciones es aleatoria, u otra vez damos mayor visibilidad a los "cabezas de cartel", porque obviamente no es lo mismo un concierto en la Plaza Mayor, Teatro del Raval, Casa de la Cultura, Plaza de la Panderola o La Galera con respecto a accesibilidad, visibilidad y promoción. Sobre el teatro del Raval ya se ha comentado lo de las invitaciones por persona, primero 2 que luego fueron 4, así como el aforo, que se queda corto. Como sugerencia, cambiar el horario del Raval con el de la Plaza Mayor, ya que estamos en diciembre y aunque gozamos de buen clima, la humedad no perdona y a partir de las 21:00 era incómodo estar en la plaza Mayor por el frío. Por lo demás, ¡esperando con ganas el próximo Festival de Jazz a Castelló!".