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Pepa Plana, en la UJI: "El humor se ha escrito en masculino; a las mujeres nos han educado para reírnos con cosas que no nos hacían gracia"

Sigue el enero feminista en el Paranimf de la UJI. El viernes 25 será el turno de Pepa Plana (Valls-Tarragona, 1965), la payasa más famosa en España, la primera en formar parte del Cirque du Soleil y creadora de la compañía que lleva su nombre en 1998. Ahora llega con 'Veus que no veus', un espectáculo para adultos -pueden asistir los más jóvenes sin problemas- en el que comparte escenario con Noël Olivé. Antes de desplazarse a Castellón atiende a Nomepierdoniuna para hablar del espectáculo, del humor, de payasas y del mundo en general.
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Pepa Plana, en 'Veus que no veus'.

>El jueves ya estaréis por Castellón para la función del viernes 25 de enero de Veus que no veus en el Paranimf de la UJI (20:00; 8/10 euros). Hoy es martes, ¿ya tenéis preparado el equipaje?
Sí. De hecho, el pasado domingo tuvimos una función en Castellbisbal -Barcelona- y ni siquiera hemos descargado la furgoneta. Así que "preparados, listos y ya".

>Castellbisbal y ahora Castellón. Son las dos primeras fechas de la gira de Veus que no veus.
Así es. El estreno se produjo en el Festival Internacional de Pallassos de Cornellà, luego actuamos en localidades como Igualada... Pero la gira ha comenzado ahora y tenemos mucha ilusión por volver a Castellón.

>¿Qué te resulta más especial: estar en el inicio de una gira, sin saber cómo responderá el público ante vuestros números, o estar en medio de una gira bien avanzada y sabiendo bien qué funciona, incluso habiendo modificado algunas partes de acuerdo a la respuesta de los espectadores?
Es como una especie de contradicción. Por un lado, cuantas más veces haces un espectáculo, más te esperas una serie de reacciones por parte del público, ya va todo más rodado. Pero por otro, has de hacer unas cuantas funciones para escuchar al público y saber dónde se reirán, dónde remarcar las pausas... Por tanto, estas primeras funciones son un regalo, en las que estás con todas las antenas puestas, y esa sensación de alerta es preciosa.

>Imagino que no cambiará la base, ¿pero las reacciones del público pueden alterar de manera importante un espectáculo, de manera que casi sea otro pasados los meses?
No. Trabajo sobre una estructura, que se mantendrá con el paso de los años. Pero sí se irán modificando cosas, tratando de mejorar. Cualquier espectáculo teatral evoluciona, y en el caso de payasos, todavía más.

“Cuando empezamos a escoger las entradas clásicas para este espectáculo nos dimos cuenta de que cambiaban mucho si estaban interpretadas por mujeres”

>En Veus que no veus os situáis en el punto más tradicional de los números de payasos en circo: las entradas clásicas a los diferentes números presentados por el payaso augusto (el que parece menos listo), que en este caso eres tú, y el blanco (Noël Olivé). Es decir, la diferencia respecto a lo más habitual es que lo protagonizáis dos payasas.
Sí, son las entradas clásicas, pero con una mirada diferente, la que se pregunta "¿qué hubiese pasado si estos números, en vez de payasos, los hubiesen protagonizado nuestras abuelas o bisabuelas?". La historia del payaso se escribe en masculino. Hay muy pocas referencias a payasas. Cuando empezamos a escoger las entradas para este espectáculo nos dimos cuenta de que cambiaban mucho si estaban interpretadas por mujeres. Esa mirada en femenino nos ha obligado a efectuar una relectura de esas entradas clásicas, algo que es divertido y enriquecedor. Por ejemplo, las bofetadas no funcionan en femenino. Tenemos otras maneras diferentes de pelearnos. Así que ha surgido un espectáculo muy reivindicativo, muy punki, muy divertido, muy loco, muy cañero, con dos payasas muy gamberras, muy empoderadas, con ganas de decir cosas, con esa libertad que a las payasas nos da la máscara.

>¿Hay un sentido del humor masculino y otro sentido del humor femenino?
Sí. A veces debatimos sobre este tema, ya que hay tesis que dicen que el humor no tiene sexo. Tengo claro que las payasas sí tenemos sexo. El humor se ha escrito siempre en masculino y a las mujeres nos han educado para reírnos con cosas que no nos hacían gracia, pero si no te reías, eras tonta. Teníamos que reír sobre estereotipos masculinos (fútbol, pollas... la gorda, la fea...), pero nuestros delirios, nuestro universo va por otro lado. Eso no quiere decir que hagamos humor solo para mujeres, nada de eso, es para todos, pero sí emito desde el satélite de mi universo femenino y noto que conecto fácil con mujeres, mientras que los hombres piensan "jajaja ¡Qué tonta! Eso le pasa a mi hermana o a mi madre", o sea que reconocen en mí cosas femeninas de su entorno. Las mujeres hacemos humor con lo que nos pasa, no con el aspecto físico de otras mujeres, como si ha hecho el humor masculino".

>A pesar de que muchos aspectos se ha ido reduciendo la desigualdad entre hombres y mujeres, ¿por qué en el mundo concreto de los payasos sigue habiendo pocas mujeres, al menos que sean conocidas?
Bien... Es una tesis que te la desmontaré rápido. Déjame ser mala (risas). Si te pregunto por tres nombres de payasos hombres que conozcas, tal vez me digas... Charlie Rivel... Tortell Poltrona... Leo Bassi... y no sé si alguno más. No es verdad que haya pocas payasas. Las hay, y muy buenas. Lo que no hay son referentes femeninas, pero payasas recientes sí las hay, y con una energía brutal. Hay un gran desconocimiento sobre el mundo de los payasos en general. Es un momento complicado para los payasos tanto en masculino como en femenino, y me resulta chocante, ya que el público nos quiere, se ríe con nosotros, nos ve frágiles, tontos... Pero nos cuesta entrar en las programaciones. Por ese motivo, cuando alguien hace una apuesta por espectáculos de payasos o payasas teatrales, me pongo de rodillas y le hago una reverencia. Porque, realmente, cuando el público nos ve y se ríe con nosotros, se lo pasa muy bien. No sé por qué cuesta tanto que nos programen. Tal vez sea que ahora se apuesta por una comicidad más comercial y menos poética, porque el payaso es un poeta en acción, de lo más ínfimo hace un arte.

>Justamente en el Paranimf de la UJI hay una persona al frente de la programación, Antoni Valesa, que sí apuesta decididamente por espectáculos propios del circo.
Me consta que a Toni Valesa le emociona este tipo de espectáculos frágiles, gamberros. Nos entiende, nos quiere. Es una persona que está muy cerca del payaso y la payasa. Así que me pongo de rodillas y le hago una reverencia.

>¿Cómo ha respondido hasta el momento el público que ha visto este nuevo espectáculo?
El día del estreno me emocioné. Desconocía totalmente cómo respondería el público, y resulta que se puso en pie para aplaudirnos. Lo mismo ha ocurrido en las pocas funciones que hemos realizado. Una reacción maravillosa por parte del público. Me parece que hemos hecho un espectáculo que está bien (levanta un poco la voz ufana, entre risas), y eso es algo que no siempre digo. Además, es diferente para mí, ya que suelo trabajar sola y esta vez hago dúo con Noël, logrando una complicidad muy bonita. Además, es la primera vez que Noël trabaja como payasa blanca, y es todo un hallazgo. Es un placer trabajar a dúo con ella.

Uno de los números tradicionales de las entradas clásicas de los payasos de circo.

>Tú tampoco empezaste directamente como payasa, sino que vienes del mundo del teatro de texto.
¡Yo soy licenciada en Arte Dramático! (risas). Yo quería ser actriz dramática. De hecho, Noël y yo somos compañeras de promoción en el Instituto de Teatro de Barcelona. Incluso fuimos compañeras de piso. Pero nuestros caminos profesionales nos separaron... hasta ahora que nos hemos reencontrado, treinta años después. Fui actriz dramática durante diez años, hasta que mi payasa me encontró a mí. La mayoría de payasas que conozco vienen del mundo del teatro. Difícilmente puedes entrar directamente como payasa, porque el mundo del circo sí está copado por hombres, aunque en realidad tampoco hay demasiados circos en este país, incluso en otros países... Por ejemplo, yo fui la primera mujer payasa en el Cirque du Soleil, lo que también me provocó cierta alegría, ya que sientes que estás abriendo puertas.

>Fue precisamente con tu entrada en el Cirque du Soleil, con Amaluna (2012), cuando a nivel mediático más se habló de payasas en este país.
Llevamos mucho tiempo picando piedra. Pero, evidentemente, que te fiche una multinacional como el Cirque du Soleil levanta mucha expectación. Llegué allí porque llevaban mucho tiempo siguiendo mi trabajo, algo que yo no sabía. Estar dirigiendo el Festival Internacional de Pallasses d'Andorra también me daba visibilidad, aunque evidentemente eso no provoca tanto revuelo como cuando te ficha el Cirque du Soleil y te conviertes en el Messi de las payasas. Trabajar en Cirque du Soleil te traslada a otra dimensión, porque en cada función hay dos mil espectadores, lo que es un regalo. Fue un gran aprendizaje para mí, aunque yo tenía claro que estaría por un tiempo y luego seguiría mi camino por otro lado, dejando sitio a otra persona. Es un gran espacio para hacer circo, donde trabajas y aprendes mucho, pero para mí era solo algo temporal, lo que no significa que renuncie a poder volver algún día.

>Porque tú deseas, sobre todo, poder realizar tus propias producciones y ser tú misma quien tome las decisiones.
Sí, por eso soy artista (risas). Me gusta hacer las cosas que yo quiero, elegirlas y desarrollarlas. Esa libertad me gusta mucho, me hace sentir muy a gusto conmigo mismo, aunque a veces te has de tragar algún sapo.

>¿El simple hecho de ponerte la nariz roja de payasa ya te cambia algo en tu interior?
Es la máscara. La máscara más pequeña del mundo, pero es máscara. Te pones esa máscara en la nariz y te modifica la mirada. Pero la máscara no te convierte en payasa. La payasa vive dentro de ti. Mi payasa soy yo, con o sin máscara. Pero a mí gusta mucho como símbolo. Ver a alguien entrar a una pista con la nariz roja ya te está diciendo que es diferente, que te va a hacer reír, que desea que le quieras. Me niego a sacarme esa máscara.

“Ha surgido un espectáculo muy reivindicativo, muy punki, muy divertido, muy loco, muy cañero, con dos payasas muy gamberras, muy empoderadas, con ganas de decir cosas”

>¿Qué siente una payasa profesional cuando escucha que a alguien se le quiere rebajar o insultar utilizando peyorativamente el término "payasa" o "payaso"?
Siento tristeza profunda, que no rabia. Me transmite la impresión de falta de vocabulario, porque hay insultos preciosos y muy adecuados, como "idiota" o "imbécil", que me gusta mucho. Si se quiere destacar algo negativo de una persona, ¿por qué se le llama "payaso" si lo que hace no tiene nada que ver con nuestro oficio? ¿Por qué no se utiliza otra profesión, como "periodista" o "modista"? (risas). A los políticos se les llama "payasos" muchas veces, y no, no. No tienen nada que ver. Los políticos, como payasos, no provocarían risas.

>Una de tus preocupaciones principales se refiere a los derechos humanos, más bien a su ausencia, situándote al lado de esas personas desfavorecidas y desamparadas a través de organizaciones como Payasos Sin Fronteras.
Como persona humana, veo normal que me preocupe por estas cuestiones. En la medida de mis posibilidades, que probablemente podrían ser más, colaboro desde el escenario o desplazándome a esos territorios donde hay gente que lo pasa mal. Me siento identificada con una organización como Payasos Sin Fronteras, que acude a campos de refugiados para hacer nuestro trabajo, que es hacer reír. Provocar la risa es una de las cosas más potentes que puedes lograr en estos sitios. Cada vez que regreso de uno de ellos me siento plena tanto con mi oficio como con el hecho de ser humana. Y a la vez me hace preguntarme "si somos homo sapiens, y demostramos lo de sapiens con los avances tecnológicos, ¿por qué seguimos matándonos?". Cuando estamos cara a cara sí creo en esa posibilidad de dejar de matarnos entre nosotros, y entonces sí seremos totalmente sapiens. Pero, claro, mientras se sigue fabricando armas. España, por ejemplo, las fabrica y algunos países las compran. Y la gente no hacemos nada. Podríamos decir "no con mis votos". Lo curioso es que, uno a uno, creo que todos estaríamos de acuerdo en que no se debería fabricar armas. Deberíamos hacer política más activa, y no dejarnos llevar sin más. Eudald Carbonell (vicepresidente de la Fundación Atapuerca) sostiene que los neardentales se extinguieron porque escogieron malos líderes que tomaron malas decisiones. Y él sostiene que el sapiens sigue ese mismo camino, con majaras como el de Brasil o el de Estados Unidos, a quienes ponemos ahí con nuestros votos ¡Vaya, qué profunda me he puesto!

>Volvamos a la diversión, a Veus que no veus. Al espectáculo que el viernes ofreceréis en el Paranimf y que tú venderías a los indecisos como...
¡No se lo pueden perder por nada del mundo! ¡Es el espectáculo del que todo el mundo hablará! Si no vienes, no tendrás tema de conversación, porque todo el mundo hablará sobre él y tú te lo habrás perdido. No sabrás qué poner en facebook, twitter, wasap... Además, te reirás mucho y descubrirás los orígenes de tantos números de payaso clásicos, pero revisados y puestos al día. Y no es fácil ver una pareja de payasas, una augusta y una blanca, jugando. Saldrás muy contento y con muchas ganas de gritar ¡Venid!

>Hay que dejar claro que se trata de un espectáculo de payasas dirigido a un público adulto, no infantil, aunque eso no signifique los niños y niñas puedan acudir.
Como siempre, la compañía crea espectáculos para adultos, con niños o sin. No es un espectáculo infantil o familiar. Pero si un niño o una niña viene acompañado por personas adultas, se lo pasará muy bien, con esa risa tan clara que tienen los más pequeños. Que cualquier adulto que desee venir no deje de hacerlo porque está con sus hijos, porque los puede traer.

Pepa Plana y Noël Olivé.

 

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