
El mural de El Pont de la Gallega (Vila-real) es donde se encuentra la intervención artística de la Mostra TEST 2025. Foto: Ángel Sánchez.
Cada año, la Mostra d’Art i Creativitat de Vila-real teje dos museos de arte: uno en el Convent Espai d’Art (y que puedes visitar hasta el 18 de mayo); y otro al aire libre, y que amplia edición tras edición. Este 2025, el encargado de sumar una nueva pintura al mapa artístico de Vila-real ha sido Julián Martínez o, lo que es lo mismo, Letsornot. Lo ha hecho con El ritmo de las cosas, el mural que transformó a finales de marzo el Pont de la Gallega. Una obra de gran formato que, a través de formas geométricas, hace un guiño a la naturaleza. La suya es la duodécima pieza de este proyecto, que no solo expone, sino que también mantiene vivo el arte en la calle. En estas mismas paredes dejó su impronta hace nueve años Felipe Pantone. Ahora, ante el desgaste ocasionado por el paso del tiempo y el clima, el TEST ha optado por un relevo natural, algo que, como señala su director Pascual Arnal, es parte de la esencia del arte urbano: "Los propios artistas dicen que estas obras tienen una caducidad. Si fuera por ellos, se renovarían cada año. El sol aquí lo destroza todo".
Hablamos con Letsornot mientras termina de dar forma a su intervención, y nos cuenta que su trabajo no llega al Pont de la Gallega como una imposición sobre el espacio, sino como una extension de él. Una premisa que ha tenido muy presente en El ritmo de las cosas: "Intento que siempre la obra respete la geometría y la estructura del lienzo en el que estoy pintando. No busco ser un artista paracaidista, como se dice a quienes llegan y dejan su obra caiga cómo caiga; intento respetar siempre los colores y la sintonía del espacio dónde convivirá mi mural".

Julián Martínez es diseñador gráfico, artista plástico, escultor y muralista. Foto: Ángel Sánchez.
Julián Martínez (Albacete, 1982) lleva años explorando el equilibrio entre lo geométrico y lo orgánico. Su obra se construye a partir de patrones, repeticiones y estructuras que buscan integrarse en el paisaje sin romperlo. Lo hace así porque, además, la naturaleza y las actividades al aire libre son el motor de su obra: "La intención de mi obra es acercar al público la naturaleza. Trabajo con geometrías, pero las rompo con líneas más orgánicas y gestos aleatorios que aportan dinamismo, como los bucles y giros. Las estrellas también representan esa conexión entre la tierra y el cielo, un juego que suelo explorar en mis murales. Además, me gusta hacer referencia al entorno natural a través del color, con tonos tierra, mediterráneos, naranjas y azules", afirma.
Con todo, el Pont de la Gallega, con sus dos muros enfrentados, ha presentado a Letsornot un reto técnico y artístico. El muralista ha querido crear una conexión visual entre ambas paredes, buscando una similitud en las formas que favorezca el diálogo entre ellas. "Quería que los dos muros se complementaran, que uno reflejara al otro, creando una armonía en la composición", explica.
Además, el propio contexto del puente, con el tránsito constante de vehículos, añade un componente más al proceso, aunque para Martínez no fue un desafío demasiado complejo: "El hecho de tener la carretera de por medio, dificulta un poco el proceso a niveles técnicos, pero es más problema las formas de la propia pared". También pudo haberlo hecho el tiempo, que afortunadamente dejó atrás los días de lluvia a mediados de semana. Martínez comenzó su intervención el lunes 24 de marzo y, durante siete jornadas, trabajó en el mural que hoy viste el puente.

La firma de Letsonot ya forma parte de Vila-real. Foto: Ángel Sánchez.
Terminada la obra, lo que más interesa a Letsornot es que los vecinos y vecinas de Vila-real puedan apreciar la intención que subyace en su mural: "Espero que vean este cambio de diseño como una renovación fresca y que perciban mi deseo de acercar lo natural a un entorno más urbano y de cemento". En un presente donde los efectos del cambio climático son cada vez más evidente, el artista hace un guiño a la importancia de la preservación del medio ambiente: "No lo expreso directamente en las paredes, pero mi discurso siempre va dirigido al respeto hacia la naturaleza y la conservación, algo que, creo, es cada vez más necesario".
"La intención de mi obra es acercar al público a la naturaleza. Trabajo con geometrías, pero las rompo con líneas más orgánicas y gestos aleatorios que aportan dinamismo"
El arte urbano como motor de la Mostra TEST
Sin que sea la actividad central de su programación, el TEST ha logrado crear un recorrido artístico por Vila-real que, pese a crecer de forma lenta -un mural por año-, ha sabido echar raíces en la ciudad. El festival ha conseguido despertar un creciente interés por el arte urbano, consiguiendo que cada vez más vecinos se fijen en estas intervenciones. Cada nueva pintura se suma a un legado que se ha ido construyendo poco a poco, pieza a pieza, con obras de artistas reconocidos en la escena del street art. En efecto, la pintura de Letsornot se suma a las de Escif (2013), con Vandalismo ilustrado; Sam3 (2014) con Voluntas; Borondo (2015) con Naranjada; Pantone (2016) con la Desestabilización Estructural para Vila-real; Louis Lambert (3TTMan) (2017) con El rey de la selva; Hyuro (2018) con Patriarcado; Mohamed L’Ghacham (2019) con La Mare; E1000 (2021) con diversas intervenciones pequeñas; Tellas + 2Bleene (2022) con Eterna primavera; Lidia Cao (2023) con Nómada; y Dakota Herández (2024) con Vecindario.

El mural de TEST se pinta durante siete días. Foto: Ángel Sánchez.
Las pinceladas -nunca mejor dicho- de un mapa propio del arte urbano en Vila-real. Un arte que es capaz de encontrarse con la gente y dialogar con él. Y, es que, con el sol dando una tregua y mientras el mural de Letsornot empezaba a cobrar forma en el Pont de la Gallega, un vecino se acerca a Pascual Arnal. Le cuenta que él y su hija conocen todos los murales de Vila-real de memoria, reconociendo que el mismo lugar donde ahora estaba dejando su marca el artista albaceteño ya lo había hecho antes Felipe Pantone. "Se acercó a mí y me comentó que le gustaba mucho el mural que había antes. Saber que hay gente que valora estas obras y tiene un interés genuino por ellas es muy gratificante", reconoce Arnal.

Letsornot ha utilizado principalmente pintura plástica. Foto: Ángel Sánchez.
El TEST, desde sus inicios, ha tenido claro que la selección de los artistas no solo depende de su talento, sino también de la manera en que sus obras interactúan con el espacio que las acoge. En este sentido, Pascual Arnal señala que siempre han buscado "artistas que tengan una estética o temática que, por el lugar donde se ubica el mural, convivan mejor con el entorno". En el Pont de la Gallega, por ejemplo, aún permanece una parte del mural de Felipe Pantone en el techo del puente, lo que ha permitido que la nueva intervención de Letsornot conviviera con esa herencia, estableciendo un diálogo entre las dos obras.
La renovación de las pinturas es, en cualquier cosa, un hecho inevitable que seguro afectará en el futuro a otras obras. "Creo que, después de 9 años, la gente que pase por allí ya ha tenido tiempo de disfrutar del mural", afirma Arnal, "es probable que en los próximos años algunos de los murales que ya están pintados y que el sol ha ido deteriorando sean reemplazados por nuevas piezas".

Se trata de la intervención número 12 de la Mostra d'Art. Foto: Ángel Sánchez.
Lo realmente importante, al fin y al cabo, es que festivales como el TEST continúen en pie, nutriendo a la ciudad de arte y reflexión, tanto de manera explícita como implícita. Como explica Letsornot, el apoyo institucional "es clave" para que iniciativas como esta sigan creciendo y transformando el espacio público: "A veces las cosas se complican, pero la intención siempre es seguir trabajando, hacer lo que se puede y lo que nos permiten". Como el TEST, por ejemplo, que cuenta con el respaldo del Departament de Museus de la Regidoria de Cultura del Ayuntamiento de Vila-real. Más aún, teniendo en cuenta que uno de los principales retos para los artistas es la falta de paredes a su alcance: "El problema es que a la gente le cuesta ceder espacios para los murales, y no siempre se entiende que el arte urbano tiene un carácter efímero, pero también una gran capacidad para transformar un lugar", concluye el muralista.














