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Emac.borriana aprueba con nota su estreno musical-expositivo y ya piensa en la segunda edición

Habrá segunda edición de Emac.borriana. Aún no se había clausurado la primera y la respuesta de público ya había dejado claro a organizadores y Ayuntamiento que en 2017 se repetirá esta experiencia musical y expositiva de artes plásticas que ha dado vida al Centre Cultural La Mercé entre el 5 y el 7 de febrero. Con La Bien Querida como reclamo principal, fue Hannah Epperson la más aplaudida en un evento del que los participantes y espectadores han destacado la afluencia y el trato, aunque flojo en ventas. “Lo mejor ha sido el redescubrimiento de La Mercé como espacio cultural”, coinciden sus impulsores Vicent Tormo, Carlos Martínez y Marta Masip.
  
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Imagen del anfiteatro del Centre Cultural La Mercé durante la actuación de La Bien Querida. Foto: Carme Ripollès.

La incógnita del Emac.borriana (Espais de Música i Art Contemporani) se ha resuelto con buena nota y antes incluso de poner el punto y final a la primera edición ya estaba decidido que el próximo año tendrá lugar la segunda. Era incógnita porque, además de ser el estreno, no estaba asegurado el éxito de una fórmula poco habitual en Castellón de unir música y artes plásticas –la feria Marte es lo más cercano en cuanto a concepto- y en un lugar, como Burriana, poco dado a acontecimientos culturales de estas características. Sin poder establecer con exactitud una cifra real de asistentes al tratarse de un evento de puertas abiertas -aunque desde la organización se cree que se superó con holgura la cantidad de 3.500 espectadores entre el 5 y el 7 de febrero-, sí hay unanimidad entre artistas participantes, público, organizadores y Ayuntamiento en relación a que la experiencia ha resultado satisfactoria, coincidiendo Carlos Martínez y Marta Masip –responsables de la parte expositiva-, Vicent Tormo –apartado musical- y el concejal de Cultura, Vicent Granel, en una especie de lema: “El triunfo ha sido recuperar la Casa de la Cultura en Burriana”. Asimismo, el edil apunta que la idea es ir organizando a lo largo del año actividades musicales especiales acompañadas por el sello “Emac.borriana”, con intención de fortalecer la marca de un festival con previsión de permanencia.

A lo largo de los tres días se ha visto por el Centre Cultural La Mercé un público llegado de otras poblaciones vecinas, habitual del circuito de música en vivo. Su reacción al descubrir el anfiteatro de este espacio ha sido de admiración y de extrañeza por no ser más utilizado. A nivel local, el descubrimiento ha sido la zona del Jardín, que muchos han pisado por primera vez y que ha resultado un agradable punto de encuentro para escuchar música o contemplar las creaciones pictóricas en vivo de las hermanas Angie y Julia Vera (Very Veritas) y de Paula Fernández (dudelsea), las tres integrantes del Estudi Isósteles, ubicado en el extremo de la localidad que conduce a Almassora, del que también forma parte José Carlos de la Torre (artinwreck), autor del escenario con palets de madera.

El apartado musical ha sido el que ha tenido más tirón. Se percibía una mayor afluencia en las horas de los conciertos tanto exteriores como, sobre todo, en el interior, beneficiándose principalmente en esos momentos los artistas plásticos en cuanto a visitas a sus paradas en el anfiteatro. El viernes abrió la programación musical en el anfiteatro el colectivo burrianense GIC, en una especie de coda, puesto que ya llevan un tiempo preparando su proyecto Camí Fondo y daban esta experiencia prácticamente por finiquitada. Un concierto electroacústico con proyecciones en el que participó un histórico de la escena local: JJ Doc, es decir, Juanjo Llopis, auténtico gurú del pop en los 80, desde su programa de radio El Dormilón, como programador de conciertos y, sobre todo, como manager, productor, letrista y arreglista de los grupos Carmín y Cinema. Unos 75 espectadores siguieron un espectáculo propio de espacios de arte contemporáneo.

David Rodríguez y Ana Fernández-Villaverde ‘La Bien Querida’ contemplan la actuación de Hannah Epperson. Foto: Carme Ripollès (ACF).

El sábado la música se trasladó al jardín, con un cartel heterogéneo que arrancó con el intimismo acústico de la valenciana Chlöe’s Crue –conocida en Burriana por su paso por el Naraniga Platja-, para dar un salto al otro extremo con el ruidismo de Nueva Internacional, banda valenciana de residencia pero con integrantes de la Vall d’Uixó. En un terreno intermedio se ubicó Bearoid, quien con su electro pop de buen rollo transmitió muy buenas vibraciones a un público de sonrisa en el rostro. La bonita voz de este valenciano residente en Barcelona y los ritmos para ser bailados con suavidad consiguieron el mayor éxito de la tarde. En junio se le podrá ver dentro del inacabable cartel del Primavera Sound barcelonés. FKA Blandengue finalizaron diciendo que “esperamos haber movido vuestras mandíbulas”, y es que este trío castellonense busca, por encima de todo, pasárselo bien y contagiar a los presentes. Electrónica con letras que con mucho humor defienden la modernidad por encima de todo. Su nuevo tema, “Pobreza de píxels”, es una muestra más.

Nueva Internacional, durante su actuación en el escenario del Jardín, diseñado por Artinwreck. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

El domingo era el día de La Bien Querida. Su presencia había levantado gran expectación entre los asistentes, incluso los no demasiado habituales a las sonoridades indies, campo en el que ha sido la gran triunfadora en 2015 con su disco Premeditación, nocturnidad y alevosía, que aparece en los primeros puestos de Lo Mejor del Año en publicaciones musicales especializadas. Un grupo de fans jaleó en todo momento a Ana Fernández-Villaverde, quien vestida de novia y al ritmo de su acústica de doce cuerdas, con el acompañamiento a la eléctrica de David Rodríguez, contó sus melancólicas historias de desamor y consiguió coros –sobre todo femeninos- en las más conocidas “Poderes extraños”, con la que acabó, o “Muero de amor”, más palmas en “De momento, abril”, con un recordatorio a Los Planetas y “La veleta” (el apoyo de J fue muy importante en el inicio de la carrera de esta bilbaína residente en Madrid). Casi logró que se ocupasen inicialmente todos los asientos del anfiteatro, lo que unido al público ubicado en la parte alta, sumó unos 300 espectadores, la cifra más alta reunida en un momento puntual del festival.

David Rodríguez y La Bien Querida, en el escenario interior diseñado por Joel Mulero. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Pero la triunfadora de esta primera edición ha sido la rubia estadounidense-canadiense Hannah Epperson. En principio llamaba la atención su procedencia, y algún visionado de vídeo, pero poco más. Abandonó el anfiteatro entre fuertes aplausos y algún grito exclamativo admirativo tras su demostración de técnica clásica con el violín aplicada de manera moderna a través de efectos como el looper que creaban ritmos sobre los que introducía su voz, suave y ensoñadora, pero también firme y no exenta de crítica social, tal como se encargaba de explicar. Su técnica y manera de interpretar asombraron. De corta andadura, un EP (Brother) y un LP muy reciente (slowdown//upsweep), parece una apuesta garantizada para seguir ofreciendo buenas sorpresas.

Hannah Epperson, gran relevación de esta primera edición de Emac.borriana. Foto: Carme Ripollès (ACF).

Fue el cuarteto femenino valenciano June’s Kaleidoscope –aunque con paso por el Conservatorio Salvador Seguí de Castellón- el que abrió la tarde. Una parte clásica (violín y chelo) acompañando el piano de la líder del proyecto, Arantxa Iranzo, quien demostró tener una voz firme que adquiría tonos ensoñadores al entrar en juego con la de la cuarta componente del grupo. Su single “Secret farewells” es un buen ejemplo de su propuesta, entre el folk y el pop ensoñador, con algún ramalazo beatleiano en alguno de sus temas.

Además, con Enrique Pantera Ara al frente del control del sonido, quedó demostrado el domingo que el anfiteatro es un buen lugar para acústicos o electrónicos, como se comprobó con GIC el viernes; con sonoridades más contundentes parece muy complicado tener control sobre la acústica, dado que es un espacio muy abierto y de gran altura.

Por la mañana, y a pesar de coincidir con el peor momento a causa del viento, Raül Fuentes y Juanjo Clausell, sorprendieron a los más jóvenes –y no tan jóvenes- con su proyecto Toyselektor, basado en la música electrónica con juguetes.

La música pinchada por Black Chancho, Howpopisnow, Borrasca, Cosmonauta, Kike Villar, Charlee y Vini&Kim completaron la actividad musical en el jardín del Centre Cultural La Mercé, mientras que por las noches la acción se trasladó al reformado pub Naraniga, con sesiones a cargo de Sickboy, Frank Simon, Blandengue, Mictician y Tormix.

El cuarteto femenino June’s Kaleidoscope abrió la jornada vespertina del domingo. Foto: Carme Ripollès.

APARTADO EXPOSITIVO

“Buena iniciativa, gran trato de los organizadores, con detalles a mejorar, bastantes visitas, pero pocas ventas”. Es la opinión generalizada de los 21 expositores en esta primera edición. La principal excepción tal vez sea la de la dibujante argentina Celeste Ciafarone. Quizás estar situada casi enfrente de la entrada principal al anfiteatro la ayudó a vender más que nadie, ya fuese sus retratos humanos con rasgos propios de la naturaleza o sus dibujos en tazas de acero, siempre con un tono nostálgico, de ahí el nombre de “Saudade” aplicado a la serie que presentó en Burriana. “No me esperaba tan buena acogida, con gente muy simpática y abierta. Para ser el primer año, ha estado muy bien organizado y si se repite no dudaré en volver”.

Los stands que más llamaron la atención fueron aquéllos en los que se podía ver al artista trabajar en vivo, como el compartido por Marta Póvez y Macarena Rubio, ambas estudiantes en el ciclo superior de Artista Fallero en Burriana. Aplicaban esas técnicas en una parada variada en la que se podían adquirir flores de papel, dibujos, trabajos realizados con corcho. También apuntaron a “buenas ventas”, con bastantes preguntas y el recurso eficaz de trabajar de cara al público: “Es mi primera feria –comentaba Macarena- y veo que ha gustado esta manera que hemos escogido de presentarnos. Mucha gente ha preguntado sobre el modo de trabajo y se ha interesado por seguirnos online”.

Raimundo Folch presentó piezas escultóricas de gres esmaltado. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

También trabajó en vivo el escultor filipino Raimundo Folch. Residente en Mislata (Valencia), e influenciado por muestras artesanales como las piezas de Lladró o las mismas fallas, utiliza la arcilla de gres para crear figuras a través del proceso denominado pareidolia: a partir de una imagen que le llama la atención –una mancha de pegamento, por ejemplo-, crea en su mente una pieza –El nacimiento de Venus, en este ejemplo- que acaba siendo una pieza escultórica. Habituado a ferias, aconsejó el uso de paneles blancos para exponer las obras y el uso de la planta superior “con más artistas”. En general, “por ser la primera vez, ha estado muy bien”.

La alcorina Conxa Bou debutaba en ferias, y se marchó sin poder vender ninguna de sus piezas de cerámica, en una exposición que mezclaba la modernidad y la tradición. “En general, estaba todo bien, aunque en mi caso he avisado a gente de Burriana que no se había enterado. Eso sí, el espacio está muy bien y los organizadores han estado siempre pendientes de nosotros”.

Quien llegó de más lejos fue el vizcaíno Javier F. Páiz, quien expuso su técnica en el dibujo de retratos naturalistas e imaginativos. Después de un tiempo alejado de las exposiciones por motivos de estudios, destacó que Burriana era uno de sus primeros pasos en su intención de reactivar su actividad artística; un evento del que tuvo noticia a través de internet y del que destacó “la falta de postureo de los artistas, que sí existe en otras ferias”. En su caso, sin ventas, pero con algún contacto de futuro.

La araña de Elixir Creativo debería haber estado rodeada por una tela en la que depositar mensajes, pero por cuestiones de espacio, hubo que alterar la idea. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

Y quienes menos tuvieron que desplazarse fueron los multidisciplinares miembros del Estudi Isósteles, de Burriana. Aseguraban que Emac.borriana “nos ha servido para vender algo, pero sobre todo para darnos a conocer, incluso entre gente de Burriana, y establecer contactos. Tal vez sólo ha faltado un poco más de información a la hora de anunciar las actividades, porque la gente iba un poco perdida aquí dentro”.

De Peñíscola se trasladó la galería Take Away Contemporany Art, que expuso cuadros de Araceli Carrión, Carlos Codoñer, Emilio Cárdenas, Mompar (el más vendido) y los propietarios, Narciso Echeverría y Lola Tajahuerce. La propietaria destacaba positivamente la experiencia, al tiempo que estableció contactos con la pintora castellonense María Ordóñez, quien exhibió sus pinturas y bordados entre los que predominan los azules acuosos, y que subrayó positivamente “la mezcla de arte y música. Se puede mejorar y espero volver para ser partícipe”.

Los dibujos de Celeste Ciafarone fueron los más vendidos.

Menos favorable resultó la experiencia para la vila-realense Hombre Cactus Shop, con una amplia gama de oferta en la que era fácil encontrarse con libros o relojes. Anna Bonet –hermana de la famosa artista Paula Bonet- comentó que “es muy interesante que se lleven a cabo iniciativas como ésta pero esperaba más afluencia y ventas. Tal vez la parte expositiva sólo se debería abrir por la tarde”.

En cuanto al resto, llamaron mucho la atención las coloridas piezas de Pascual Bailón realizadas sobre trozos de madera de puertas o ventanas viejas, los dibujos de paisajes urbanos de Valencia realizados por Martina Almela, con un muy admirado sky line, los retratos de Nacho Puerto, los coloridos montajes de David Macías en contra de proyectos valencianos de gran coste, los montajes de edificios manchados de Diana García o la plasmación de hogares de diferentes culturas a cargo de María Rodilla, protagonista de un taller de pintura el domingo por la mañana . Y presidiendo el anfiteatro, colgaba la araña creada por el colectivo local Elixir Creativo (Juan Poré y Pepe Ferrer).

Coloristas trabajos de Pascual Bailón sobre madera de puertas viejas. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

Entre los detalles a mejorar, cabe apuntar la necesidad de anunciar de modo más claro algunas actividades extras. Así, por ejemplo, el Manifiesto por la Movilización del Pensamiento Silenciado de la feria Marte a cargo de Joan Feliu y Belén García Pardo pasó desapercibido para bastantes de los presentes. Casi todos los artistas apuntaron a la conveniencia de cerrar la parte interior a primera hora de la tarde, momento en que el público estaba ausente. En cuanto a los creadores, su implicación fue muy distinta, desde quien atendió a todos los que pasaban por su parada a quien prácticamente ni hizo acto de presencia.

En general, según resumieron Carlos Martínez y Marta Masip, responsables de la parte expositiva: “El resultado ha superado las expectativas. No esperábamos tanto público. Creemos que Emac.borriana ha activado un público dormido, no acostumbrado a estas actividades. Pensamos que la mezcla de exposición y música ha tenido más éxito que si hubiese sido un acontecimiento con sólo uno de los apartados. Los comentarios que hemos recibido han sido muy positivos”. Una opinión coincidente con la de Vicent Tormo, encargado del lado musical: “Se ha trabajado mucho en este proyecto y la respuesta ha sido muy positivo. Creo que lo mejor ha sido el redescubrimiento de La Mercé como gran centro cultural a utilizar y disfrutar”.

Las hermanas Julia y Angie Vera (very veritas) y Paula Fernández (dudelsea) trabajaron a la vista de todos en el Jardín. Foto: Ángel Sánchez (ACF).