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Del histórico Bunny Wailer a la explosión Major Lazer en un Rototom que crece en un 10% en asistentes

El Rototom Sunsplash, que alcanza los 150.000 asistentes en su ecuador (un 10% más que el año pasado), queda eclipsado por la polémica generada con la participación de Matisyahu. Pero eso no quiere decir que en el festival no estén ocurriendo otras muchas cosas tan destacadas como el huracán Major Lazer en el mismo escenario que unas horas antes pisaba una leyenda de la música jamaicana, Bunny Wailer (que no se quiso perder nada del festival). Del lunes 17 al miércoles 19 sobresalieron más nombres, como Morodo, Capleton, Sierra Leone’s Refuge All Stars, Kiril Džajkovski…
  
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El público del Rototom enloqueció con Major Lazer el lunes 17. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

A pesar de que la 22ª edición del Rototom Sunsplash tiene como lema Peace R(evol)ution, no está siendo nada pacífica en las redes sociales y en los medios de información general debido al conflicto generado con la cancelación y posterior reincorporación al cartel del artista judío norteamericano Matisyahu. Pero mientras de puertas para fuera el debate alcanzaba dimensiones internacionales y diplomáticas, el Rototom Sunsplash, por dentro, seguía latiendo. Unos latidos marcados por las vibraciones frenéticas de los esperados Major Lazer o unos sorprendentes Kiril Džajkovski; latidos que cabalgan al ritmo de Barrington Levy o vuelven al punto de origen con un increíble Bunny Wailer. El festival pasa su ecuador y se prepara para sus tres últimas jornadas, digiriendo todo lo ocurrido tras la invasión deejay del primer fin de semana, y que ya ha alcanzado los 150.000 asistentes acumulados hasta el miércoles, según la organización, un 10% más que el año pasado.

Major Lazer, uno de los reyes del cartel de esta edición. Siempre hay propuestas que, por sus características, son analizadas con lupa y así ocurrió el lunes 17 con este trío de dj’s y productores, capitaneado por el incombustible Diplo (fundador del proyecto) junto a Jillionarie y el perfecto maestro de ceremonias Walshy Fire. Major Lazer le dio la vuelta por completo al festival, tanto por su sonoridad, más puramente electrónica, aunque con ciertos guiños a temas de artistas jamaicanos (y con una perfecta despedida al ritmo de “Was my number”), como por su puesta en escena con proyecciones en múltiples pantallas, bailarinas, una cabina que también servía como plataforma y (mucho) humo.

Major Lazer, una de las propuestas más esperadas en este edición. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

No se trató del habitual directo que se ve en Rototom, pero Major Lazer, siempre acompañado por la simbología del dibujo animado del guerrero jamaicano, envolvió y estalló el festival. No, tampoco faltó el “Lean on” ni el contagioso bumaye. Banderas, disparos de color, exhibición de Dancehall Queens y un Diplo pendiente de cada detalle. No se les puede negar que son los culpables de algunos de los hits de la nueva corriente del género, razón por la su presencia en el festival está más que justificada. Reggae o no, Major Lazer deja uno de los mejores sabores de boca de la edición.

Con la música electrónica también como protagonista, pero combinándola con banda en directo, pisaba el escenario principal el miércoles 19 una de las propuestas que más curiosidad ha generado: Kiril Džajkovski, con la voz de una entregadísima Tk Wonder y las rimas de mc Wasap. Un sonido sorprendente que consiguió engatusar a gran parte del público. La sonoridad de los instrumentos de viento y cuerda que quedaba marcada y dirigida por el ritmo de la electrónica. Un sonido muy interesante y un directo muy bailable.

Tk Wonder. Foto: Tato Richieri.

Tras el paso de Hollie Cook por el Main Stage días antes, el escenario principal volvía a tener a una mujer como protagonista. Quien pudo ver el paso de Shuga por el Showcase en la edición de 2014 ya fue testigo de la increíble potencia de su voz. Bien, un año después, la artista demuestra su merecido paso al escenario principal del festival. Continúa creando una especie de cúpula capaz que atrapa al público; y la fuerza y el carácter de su voz tienen la culpa. Poniendo el ojo también en figuras femeninas, destacable el paso de Flavia Coelho por el Showcase tras el huracán Major Lazer. Una combinación muy personal de reggae y rap con toques de bossa.

El ayer de la música reggae ilustra el Main Stage

Se dio un paseo por el recinto como si fuese uno más, pero lo cierto es que no lo es. Bunny Wailer es una de las figuras representativas de la música reggae y tener la oportunidad de verle sobre el escenario principal del festival es como viajar a los primeros años del reggae; all sonido más clásico (“Simmer Down”). El jamaicano ofreció un directo que se mantuvo a un nivel altísimo, que sonó a raíces y que hizo que los ahí presentes fuésemos un poco más afortunados de poder verlo. Y, es que, los maestros siguen demostrando por qué lo son.

Bunny Wailer compartió protagonismo el lunes 17 con Major Lazer. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

Poco antes, ese mismo lunes, pisaba el Main Stage otro de los nombres que dan forma a la historia de la música jamaicana, en este caso a la del ska y el rocksteady. Unos elegantes y clásicos The Pioneers abrían el escenario principal de la tercera jornada del festival. Como también lo haría el martes 18 las vibraciones roots reggae del que fuese miembro de los legendarios Galadiators, Clinton Fearon, quien consiguió crear una atmósfera realmente especial y clásica. A éste le siguió una de las figuras más representativas del género en España, un entregadísimo Morodo, quien, pese a conocerse de sobra el festival, siempre consigue dar la vuelta a sus directos, que su sonido siempre vaya un paso más allá y que sea imposible cansarse de canciones como “Tú eres como el fuego” o “La yerba del rey” porque nunca suenan igual.

Parte de la sonoridad de Gladiators pisó el Main Stage del Rototom Sunsplash de la mano de Clinton Fearon. Foto: Pau Bellido (ACF).

Eso sí, si el primer fin de semana la protagonista fue la figura del deejay con nombres de la talla de Super Cat, relevaba en el Main Stage a Morodo la contagiosa potencia de otro grande del dancehall: Barrington Levy. ¿Qué suena “Here I come”? Pues el público estalla. Y así el dancehall volvió a adueñarse del Main Stage y cerró la cuarta jornada del festival. Tampoco se quedó atrás el miércoles Capleton. La histórica combinación del género roots y el dancehall, que siempre ha ligado a su convicción como rastafari, que puso un enérgico punto final al escenario principal en la quinta jornada del festival.

En ese mismo escenario tenía lugar uno de los directos más envolventes. Tal vez sea por la increíble historia de la formación, por el ritmo lento de la música africana combinada con el reggae o un poco de las dos cosas. Pero Sierra Leone’s Refugee All Stars no es una banda africana sin más, detrás tiene una increíble historia de lucha y libertad a la que dan forma con su música.

Sierra Leons’s Refugee All Stars cuentan su historia a través de su música. Foto: Pau Bellido (ACF).

Y esto es tan sólo lo más destacable de un festival que mantiene sus constantes entre las diferentes áreas culturales, actividades y música. Un escenario principal acompañado por el siempre abarrotado Ska Club (sobre todo a partir de las 02.00 de la mañana), la hipnótica Dub Academy, el Dancehall por donde han pasado nombres nacionales como el de Chronic Sound junto a Lasai, los grandes momentos del Showcase, como la espectacular actuación de los barceloneses The Gramophone Allstars Big Band, la ansiada vuelta del Juanita con actuación del castellonense Paupa Man y el nuevo punto de encuentro, la carpa Jumping, también con representación local. Entre polémicas, la Peace R(evol)ution continúa.

Paupa Man y Merciful (Bambiriling Sound). Foto: Pau Bellido (ACF).

 

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