El amor es algo universal. En realidad, cualquier sentimiento lo es. Es lo que nos iguala a todos; da igual de dónde o cómo seas. También lo que sentimos por la música. Da igual si eres más de rock o reggae, de indie, rap, techno, reggaeton… Lo que te hace sentir esa canción es lo que te une con alguien que tal vez está en la otra punta del mundo. Lo explicaba el mc Lucas Vico durante la batalla de breakdance Get Down for Gaza, en la Teen Yard del Rototom Sunsplash. Ahí es cuando se te viene a la cabeza que puede ser que, en algún momento, esa sensación de tener la piel de gallina en un concierto es algo que también podría estar sintiendo alguien, por ejemplo, en Gaza. Que allí también se enamoran y se enfadan. Que sienten el calor de las risas con sus amigos. Que ojalá nunca entender qué es lo que se siente al ver cómo la vida de tu hijo se apaga entre tus brazos.
Palestina ha estado muy presente en el 30 aniversario del Rototom Sunsplash (incluso más que en 2015). La dicotomía de estar en un festival que bajo el lema Celebrating Life te pone de frente historias como la que está viviendo el pueblo palestino. Ya sea durante una batalla de breakdance o conociendo la danza Dabkeh: "Nuestro objetivo es mostrar el arte, la cultura y la identidad palestina. Es un gesto de resistencia. Recordar a la gente que estamos aquí y que vamos a luchar", explicaba Fatmah Rajhees (Grupo Watani), "no podemos cambiar el sufrimiento por el que están pasando, pero al menos saben que estamos con ellos".
Precisamente esta ha sido también una de las señas del festival durante sus tres décadas de historia: ponernos frente a otras realidades, nos incomoden más o menos, y unir a su público global (este año, según datos de la organización, desde 111 países) bajo la premisa de la unidad y el respeto. "Las primeras ediciones en Italia, el Rototom era mucho más que un festival: era un encuentro de amigos, de apasionados. Hemos mantenido nuestra identidad, nuestro público y nuestra trayectoria", explica Claudio Giust, "es un espacio singular". "Si miramos cómo es el mundo hoy, no lo hemos contagiado… Estoy sin palabras con lo que está pasando ahora; todo lo que sucede en Palestina con el genocidio, por ejemplo", lamenta Claudio. "Aquí sí que se consigue generar una isla de tranquilidad, de bienestar y de respeto; de vivir bien. Lo que molaría es que eso se transformase también en el mundo".
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Claudio Giust es Director de Comunicación del Rototom Sunsplash. Conoce muy bien el festival, ya que es uno de los, como él mismo dice, "viejos fundadores". Ha vivido en primera persona todas sus transformaciones hasta lo que es hoy en día, una de las citas globales más importantes con la cultura reggae: "El festival hasta 2009, que lo hemos tenido en Italia, ha tenido su desarrollo, pero la experiencia española ha sido lo que nos ha permitido hacer todas las cosas que teníamos en la cabeza, pero no teníamos espacios ni la tranquilidad de poderlo hacer", explica. "Lo más importante es que mantenemos el público de los primeros años, a sus hijos y ahora tenemos también a los nietos, porque la gente cree en nuestro proyecto. Nos sigue y muchas veces, como es justo, con críticas, pero le gusta el Rototom".
De un club underground a convertirse en una referencia mundial
Para entender lo que es hoy el Rototom Sunsplash es necesario conocer su historia. Y es que su semilla empieza a germinar en 1991, concretamente en la creación de una discoteca en Gaio di Spilimbergo (Italia) que, junto con el nacimiento de la Asociación Rototom, se convirtió en un club underground por el que pasaron algunos de los máximos exponentes del rock, punk, reggae, indie, electrónica… Tres años después, en 1994, esta discoteca se convierte en la sede de un festival que, bajo el nombre Rototom Sunsplash I Encuentro Nacional de Reggae, celebra su primera edición con mil personas. Así se convierte en un punto de encuentro en el que personas que amaban la música y cultura reggae y compartían una misma filosofía y actitud con la vida se sentían representadas. Hay pocas personas que saben que el festival debe su nombre al Rototom, un instrumento de percusión (algo así como un tambor metálico), y al festival jamaicano -ya inactivo- Reggae Sunsplash.

Cartel de la 1ª edición del Rototom Sunsplash.
El festival sigue creciendo, incluso cambia su ubicación a Latisana (1998) y Osoppo (2000), donde se consolida como un festival de referencia, adquiere mayores dimensiones y reformula su programación, duración y estructura. Finalmente, por presiones del gobierno de Berlusconi, que asociaba el festival y la cultura reggae a la promoción del consumo de drogas, el Rototom inicia su particular éxodo y abandona Italia para aterrizar en Benicàssim, España, en 2010. Es aquí donde el festival se consolida como un macrofestival: nuevos escenarios y áreas -incluida la playa como un área más- mayor asistencia de público y apertura del cartel a otros géneros; sin olvidar que esta nueva ubicación facilita su conexión con el resto de Europa y con Latinoamérica. "Siempre he notado que la gente aquí [Benicàssim] nos quiere muchísimo. Se ha integrado con el proyecto del Rototom y también ha visto que es una realidad para todos", explica Claudio, "la gente de Benicàssim y nosotros hacemos una fuerza única".
"Llevamos asistiendo al Rototom desde 2003… íbamos de público. Poco después empezamos la banda, por lo que básicamente hemos crecido mientras lo hacía el festival", recuerda Maga Lion, miembro de Emeterians junto a Sistah MaryJane y Brother Wildman. La conocida banda nacional de reggae pisó el festival por primera vez en 2008, cuando éste aún se celebraba en Italia, y, desde entonces, su roots y early reggae cargado de armonías, y que desprende un carácter orgánico y profundamente espiritual -que incluso se transmite cuando hablas con ellos-, es ya conocido sobre los escenarios del Rototom. Este año, además, para celebrar sus 20 años de trayectoria en el Lion Stage, acompañados por la Forward Ever Band e invitados como Yeyo Pérez y Pipo Ti.

Emeterians en el Rototom 2025. Foto: Luca D'Agostino (Rototom).
Donde volver a ser más humanos
El Rototom Sunsplash European Reggae Festival saluda a Benicàssim. Así titulábamos en Nomepierdoniuna la primera referencia de un festival de reggae que llegaba a Benicàssim a "instalar su oasis de música, diversión y reflexión". El Rototom no solo encontró en Castellón su nueva casa, sino que también supuso la oportunidad de poder ver a grandes artistas de la música reggae en directo y muy cerca: Damian Marley, Jimmy Cliff, Toots & The Maytals, Kabaka Pyramid, Inner Circle, Gentleman, Dub Inc, Super Cat, Twinkle Brothers, Jah9, Barrington Levy, Protoje, Inna de Yard, Alpha Blondy, Skarra Mucci… "Hubo un montón de djs y sound systems que empezaron a interesarse un poco más por el reggae, dancehall, dub…", explica Adrián Sánchez, más conocido en la escena CS como Piolo. Es un habitual del festival, en su cartel (este año con una pinchada en el Dancehall) y como público: "Yo venía de Waweekends y hacíamos drum and bass y jungle. Aquí [en el Rototom] empecé a fijarme más en el reggae, sobre todo en el dancehall y gracias a esto conocí a Slowly, y montamos Crossfyah Sound, un sound de reggae y dancehall".

Adrián 'Piolo' (Crossfyah Sound) en el Dancehall Corner del Rototom 2025. Foto: Carme Ripollès.
Quienes pisamos aquella primera edición hemos podido comprobar cómo el festival se ha hecho cada vez más grande, pero no ha perdido esa esencia con la que ya hace 15 años aterrizaba en Benicàssim: "Se diferencia porque es muy inclusivo. Es intergeneracional, donde cabe todo tipo de público, desde lo más pequeños [este año, con 16.966 menores de 13 años] hasta los más adultos [11.202 mayores de 65]. Tiene una representación muy heterogénea de países, razas, etnias y culturas. Esto hace que sea un micromundo diferente, donde lo que notas nada más entrar es una atmósfera de respeto y de compartir con los demás·, explica Katia Brollo, parte del staff del Rototom, "aquí volvemos a ser un poco más humanos".
"Era un trabajo de verano y se ha convertido en mi trabajo". Katia, también conocida como Sistakappa, lleva trabajando en el Rototom desde el 2003, cuando éste se celebraba en Osoppo, su pueblo. Se encarga, en pocas palabras, de llevar la marca Rototom más allá del recinto (gestión de redes sociales, coordinación de entrevistas con artistas, relaciones públicas con medios y colectivos, etc.). Lleva 15 años viviendo en Castellón (nos explica, entre risas: "en el Edificio Sol del Grau, ¿qué hay más auténtico que eso?"): "Benicàssim ha acogido muy bien el festival. En mi pueblo [Osoppo] había una parte que quería mucho el festival, pero otra parte era muy conservadora y no aceptaba la libertad que se nota al entrar aquí".

Sonia Guajajara (ministra de Pueblos Indígenas de Brasil) junto a Soy Tribu en Pachamama. Foto: Carme Ripollès.
Reino Unido, Francia, Italia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón… ¿Qué es lo que hace que te cruces incluso medio mundo para venir al Rototom?, le preguntamos. "Tiene que ver con que no solo ofrecemos música, sino también por la parte cultural. El Rototom es una experiencia, donde puedes empaparte de todos los géneros relacionados con el reggae y ver a los artistas", explica Katia. Y, es que, precisamente esta es otra de sus grandes características: el Rototom no es solo un festival de música, también cuida muy bien la programación del resto de áreas con charlas, workshops, talleres, encuentros… Que te permiten conocer proyectos como el de Camps Breakerz… O, por qué no, hacer tu propio helado con nitrógeno líquido en el área dedicada a la ciencia, Discovery Lab: "En otros festivales el protagonismo lo tienen los conciertos, pero aquí hay tal cantidad de alternativas más allá de los conciertos que se crea un pequeño mundo de una semana", destaca Eduardo Sáenz de Cabezón, matemático y divulgador y uno de los coordinadores de Discovery Lab; "la música es lo que une a todo el mundo".

Helado con nitrógeno líquido en Discovery Lab. Foro: Carme Ripollès.
La comunidad (streaming) del Rototom
El Rototom es de los pocos festivales que consigue que su radio de acción llegue más allá del recinto en el que se celebra. Su apuesta desde el principio por impulsar diferentes canales con los que retransmitir el festival ha sido la clave para llegar a ese público tan global.
"Filippo y Claudio siempre han entendido que tienen una comunidad muy fuerte en la que también hay personas que no pueden permitirse venir todos los años al festival", explica Katia, "ya desde los años 90 con la radio, luego en la televisión y ahora con los streamings, hay una comunidad online que se conecta cada año para ver los conciertos". Concretamente, según los datos facilitados por la organización, este año 3,7 millones de personas de todo el mundo han seguido online los conciertos y charlas.

Katia (camiseta azul) junto a parte del equipo de Media del Rototom. Foto: IG.
Rototom #30: Celebrating Life
"Amo el Rototom. He actuado unas cuantas veces y volver… Es uno de esos festivales que realmente transmite esa energía; esa vibración única. El Rototom es un festival en el que siempre tengo ganas de tocar. Para mí es un honor". Son las palabras de Ky-Mani Marley, hijo de la estrella jamaicana Bob Marley, poco después de bajarse del escenario tras su concierto en el 30 aniversario del festival. No ha estado solo, sobre el escenario le ha acompañado el artista italiano Alborosie, también muy ligado a la historia del Rototom (fue uno de los artistas del cartel de la primera edición en Benicàssim y creó el "Free Rototom"): "Somos amigos desde hace mucho tiempo; le conocí cuando se acababa de mudar a Jamaica. Hay tanta música que hemos hecho juntos que ni ha sido publicada… Ni sé si la voy a poder encontrar", nos explica entre risas, "es un placer crear música y compartir el escenario con él".

Ky-Mani Marley & Alborosie sobre el Main Stage. Foto: Tato Richieri (Rototom).
Y así, en agosto de 2025 el Rototom Sunsplash celebraba su 30 aniversario, convertido en uno de los festivales de reggae más importantes del mundo y abriendo sus puertas a más de 218.000 personas durante ocho días (16-23). Con los primeros días marcados por un cielo vestido con el humo de los incendios que han estado -y están- asolando España y ahogando nuestros pulmones (lo dicho, que a veces es complicado aquello de Celebrating Life) y con algunas jornadas con la lluvia como invitada. Una edición por la que han pasado importantes referencias del reggae y que son la perfecta muestra de cómo el festival es una oportunidad para ver en casa el roots reggae mas histórico y legendario.
Como, por ejemplo, la esencia de una de las bandas que popularizó el género en todo el mundo y representantes del legado de Bob Marley: The Wailers, liderada por Aston Barret Jr (actual bajista e hijo de Aston Barret, miembro original de la banda) y con Mitchell Brunings al frente de un show por el 30 aniversario de "Natural Mystic". Volvieron a resonar clásicos como como "Everything’s gonna be alright" o el tema "Get up, stand up", interpretado junto a Julian Marley (quien actuaría un día antes también en el festival, con un aire más clásico-roots que el de su heramano Ky-Mani). Y es que el festival también ha sido la casa de los Marley en varias ocasiones (como el imborrable concierto de Damian ‘Jr. Gong’ Marley en 2013).

Julian Marley, uno de los nombres del 30 aniversario del Rototom. Foto: Carme Ripollès.
Más roots reggae consciente con la presencia de los británicos y míticos Steel Pulse, el rock reggae de Morgan Heritage o Third World, con aparición de Big Youth o versionando el "Con te partirò" de Andrea Bocelli.
El Rototom también ha dejado momentos muy especiales, como fue el concierto de Ken Boothe, referencia del reggae y rocksteady; acompañado por el bajista Lloyd Parks y We The People Band. Oportunidad única de poder ver al artista jamaicano en directo. Con una salud muy delicada y limitaciones físicas, sentado en un particular trono que el propio Rototom le diseñó, el artista conectó con el público desde el primer momento en algo que fue así como un regalo ("Everything I Own").

Big Youth acompañando a Third World. Foto: Carme Ripollès.
Lo que no tiene palabras que lo puedan describir al 100% es el directo de Eek-A-Mouse. Caracterizado por su estilo sing-jay y sus cambios de vestuario, el -excéntrico- artista reggae dancehall dejó un concierto de diez; compartiendo momentos de complicidad con el público (sí, incluso lanzándoles el micrófono desde el escenario para que pudiesen cantar con él). Y, por cierto, no podemos hablar de su concierto sin mencionar a Megumi Mesaku al saxo.
Muy buena vibra para la última jornada del 30 aniversario del Rototom que cerraba con la contundencia del marfileño Tiken Jah Fakoly; figura clave en el género por su estilo y por el mensaje de su música.

Eek-A-Mouse. Y poco más podemos añadir. Foto: Carme Ripollès.
Y si hablamos de figuras clave de la historia del reggae que han soplado las velas del 30 aniversario del Rototom, es imposible dejarse a la reina del género: Marcia Griffiths. Ya sea con The I Threes junto a Bob Marley como en su intachable carrera en solitario ("Electric Boogie"), ver y escuchar (porque lo de poder estar con ella en la Reggae University es una de esas oportunidades que solo te brinda el Rototom) es casi como un regalo por muchas veces que pase. También una representación de que, con más de 60 años de trayectoria (a los 15 años ya estaba grabando en el mítico sello Studio One), la historia del reggae también tiene nombre de mujer.
Aunque el número de mujeres en el cartel no es mayoritario (ni en este, ni en la mayor parte de los festivales; pero esto sería abrir un debate mucho más amplio sobre la representación femenina en la escena reggae y en los festivales), algunos de los conciertos más destacados de este año, como el de Marcia Griffiths, han sido protagonizados por ellas. La más potente: Spice, toda una exhibición de dancehall que pondría del revés al propio Shaggy (que actuó un día después; con ese "Boombastic" que nunca envejece) y unas bailarinas trepando, literalmente, por todo el escenario. Fue fuego. Fue muy divertido. No es la primera vez que la vemos en el Rototom, pero es que Spice siempre se impone.

Esto es Spice. Foto: Tato Richieri (Rototom).
También el de Koffee, quien recordó sobre el escenario que su primera actuación fuera de Jamaica y en un gran festival fue en el Rototom en 2018 (acompañando a Cocoa Tea: “(…) con solo 18 años demostró tener una habilidad innata”, escribíamos en la crónica de aquel año). La jamaicana representa la cara más actual del género; un reggae contemporáneo con claras influencias por la música urbana. Sobre el Main Stage demostró, una vez más, por qué se ha ganado ser considerada como una de las voces que mejor representan la nueva generación. Compartió jornada con Marcia Griffiths y, sin darnos cuenta, éramos testigos de cómo en ese escenario se tejía un relevo del género.
Lo que pasaba en el Lion Stage (porque hay vida más allá del escenario principal, pero a veces nos es un poco complicado llegar a todo) también merece la pena. Porque la “nu-cumbia” de La Yegros nos dejó bastante enganchados con su fusión de cumbia, ritmos caribeños, música urbana y electrónica. También Ana Tijoux, con su propuesta más urbana fusionada con folclore latinoamericano y una fuerte carga en sus letras; la sorpresa de la propuesta de la rapera argentina Sofia Gabanna (hermana de Nathy Peluso, por cierto) con base de música urbana pero un estilo muy versátil; o la coctelera de música latina, electrónica y hasta dembow que se plantificaron Maruja Limón.

Sofia Gabanna, en el Lion Stage. Foto: Carme Ripollès.
Sobre este mismo escenario pudimos ver una buena demostración de la escena nacional. Además del concierto de Emeterians, que nos hicieron un hueco unas horas antes para contarnos su top momentos durante estos 20 años de carrera y descubrirnos su relación con el género: "El reggae siempre ha sido nuestra forma de vida. Nuestros aprendizajes los transmitimos en nuestras letras y es lo más puro que hay, nuestras vivencias. El reggae es puro, es sinceridad… Es vida. Vamos, nuestra forma de vida", explica Sistah MaryJane.
También el show que preparó Pure Negga: Reggae Cypher, con algunas de las piezas clave del reggae y dancehall español como Green Valley, Fyahbwoy, Little Pepe, Chusterfield, King Magneto. Le faltaba esplanada al Lion Stage para acoger a todo el mundo que se había acercado a ver a Pure Negga. Fue una auténtica reunión de amigos con un buen rollo que también se transmitió al público al 100%. Y si hablamos de la escena nacional, no podíamos no acabar en el concierto de una de las grandes referencias que tenemos en España: Morodo. Quien, por cierto, también estuvo en la primera edición del festival en Benicàssim.

Morodo... Foro: Carme Ripollés.

...es como el fuego. Foto: Carme Ripollès.
Sin irnos muy lejos, otra de las cosas que nos ha dejado el 30 aniversario del Rototom, ha sido el show de Chalart58 que, acompañado por Roberto Sánchez, Sr. Wilson, Joe York y Morgana Souljah, fue algo así como una coctelera de reggae y dub muy interesante.
Y como el Rototom nunca ha sido un festival con complejos, siempre es posible encontrar sonoridades que van más allá del reggae o que no beben directamente de él. Un ejemplo de esto fue Orishas (que repetía en el festival; esta vez, solo con Yotuel y un Roldán más en segundo plano): hip hop y ritmos latinos, como el son cubano y la salsa, lograron conectar con el público, abanderando la identidad cubana. Porque suena “A lo cubano” y el Rototom prende.
El rap lo sirvió Saïan Supa Celebration con un concierto de diez. Literalmente fue una celebración, con la banda original; conectando desde el primer momento con el público y poniendo el acento hip hop (con exhibición de beatbox incluida), afrobeat y soul al festival. Mientras, de la electrónica y el dub se adueñaba L’Entourloop -con acompañamiento vocal-… Poco más se puede decir de este particular dúo que no hayamos explicado antes, pero es que L’Entourloop siempre es un sí.
Álbum completo de fotografías del Rototom Sunsplash 2025 en este enlace.
Y así es como se celebran 30 años de un Rototom Sunsplash que ha demostrado que la música reggae es un puente y que el festival se ha convertido en esa "isla" en la que habitan los artistas que visten su cartel, su público y el staff que le da forma. Celebrando la música y todo aquello que nos conecta. Porque tiene razón Katia cuando dice que aquí, en Rototom, volvemos a ser más humanos… Porque a veces parece que dejamos de serlo.
¿Qué hay por delante en la historia del Rototom? "Estamos en una fase de evolución, que se ha puesto en marcha en todos los sectores; obviamente en la parte creativa, pero también en la parte de logística, administrativa, de gestión…", explica Claudio. “Tenemos una nueva generación que está gestionando prácticamente casi todo el festival, y creo que serán ellos protagonistas… No sé si me veo de aquí a 10 años -ríe-. Son 30 y se podría decir que hemos hecho nuestro trabajo; con muchos sacrificios, muchas ganas y alegría… Estoy contento". Larga vida, Rototom Sunsplash. Próxima edición: del 16 al 22 de agosto de 2026.

Despedida del 30 aniversario del Rototom Sunsplash con parte del staff y Filippo Giunta (director) en el Main Stage. Foto: Carme Ripollès.















