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Repensando un Espai d’Art Contemporani que le “rompa la cabeza” a Castellón

La Associació d'Amics de l'EACC promueve un interesante debate sobre el rumbo y el papel del centro cultural en Castellón con la presencia de dos gestores de referencia, Nuria Enguita (Bombas Gens) y Manuel Segade (C2M), que apuestan decididamente por su independencia y espíritu crítico.
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‘Re_Pensar l’EACC’ reune a directores de otros espacios de arte contemporáneo, público y profesionales relacionados para reflexionar sobre su rumbo. Foto: EACC.

Hablar, pensar y discutir sobre arte contemporáneo. Reflexionar sobre cuál debería ser el camino del Espai d’Art Contemporani de Castellón y su lugar y papel en la ciudad. Estas eran las bases sobre las que se desarrolló Re_Pensar l’EACC el pasado 3 de febrero en el propio Espai d’Art. Un encuentro abierto a todo el público que contó con la asistencia de profesionales relacionados con el sector, con todas las sillas ocupadas por gestores culturales, artistas, galerías, periodistas culturales, profesores y cargos universitarios, artistas y público. Lleno total. En contraste, la sala expositiva vacía, en un estruendoso silencio entre Ideología en reposo de Manuel Sáez y la próxima, Espais sensibles de José Antonio Orts, que no abrirá hasta el 23 de febrero.

La sesión se dividió en dos partes. Una primera que sirvió para conocer el funcionamiento y el papel de otros espacios de arte contemporáneo de referencia en España que siguen una línea similar a la del EACC y la segunda, la más interesante y que se vio atropellada en el tiempo por la extensión de la primera, sirvió para abrir un enriquecedor debate sobre la situación del propio EACC y su futuro.

El testimonio de Manuel Segade, director del Centro de Arte Dos de Mayo (C2M) de Móstoles, y Nuria Enguita, directora del Centre d’Art Bombas Gens de Valencia y ex directora artística de la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona, sirvió para conocer el funcionamiento de los espacios que lideran con el propósito de encontrar nuevas claves para el EACC. “Cuando entras en un museo de arte contemporáneo, entras en el cuerpo entero”, explicaba Segade sobre la importancia que tiene el propio espacio. El director del C2M apuntaba hacia la necesidad de convertir los espacios de arte contemporáneo en espacios abiertos, tal y como él está ocurriendo en Móstoles con el espacio de referencia para el arte contemporáneo en la Comunidad de Madrid apostando también por la descentralización. Lugares en los que el sujeto, el público, es el centro; facilitándole el acceso y eliminando las barreras. En definitiva, empoderando al público.

Pese a que a nivel global aún queda mucho camino por recorrer a la hora de definir los conceptos, tan solo hay que ver los muchos nombres que pueden adquirir los espacios dedicados al arte contemporáneo, es importante plantar la semilla en la sociedad de que estos espacios son mucho más que arte estático. Son una construcción pero también participación, son incluso el público adquiriendo el papel de artista, y viceversa. Que el espacio, el museo de arte contemporáneo, se convierta en un altavoz, tal y como también remarcó el representante del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS).

Manuel Segade durante una de sus intervenciones. Foto: EACC.

Una apuesta por espacios abiertos al público que también se trabaja desde el Centre d’Art Bombas Gens de Valencia. Una estrategia, tal y como explicó Nuria Enguita, directora del centro de Valencia, en la que se trabaja el acceso y el potencial del arte contemporáneo y los entornos, y para la que es fundamental empezar a trabajar desde lo básico para conseguir conectar con la gente. Es decir, trabajar desde lo local hacia fuera para crear vínculos irrompibles. Porque en el arte contemporáneo no existen géneros ni se trata de algo unidireccional; el arte contemporáneo juega con lo conceptual, y esa es su gran baza a explotar.

Pero, ¿qué pasa con el EACC? ¿Cuál es su situación actual y cuál debería ser su papel en el futuro? Estas fueron las principales preguntas sobre las que la Associació d’Amics de l’Espai d’Art Contemporani de Castellón organizó el encuentro. No con el propósito de llegar a grandes conclusiones, sino con el de llamar a la reflexión. Desde el colectivo vinculado al EACC, que depende del Institut Valencià de Cultura, es decir, de la Generalitat Valenciana, demandaron de forma clara y urgente la necesidad de trabajar desde la autonomía, tanto económica como artística y de línea de trabajo.

Uno de los puntos más interesantes que se generaron durante el debate posterior a las presentaciones de los invitados ponía el foco de atención en la necesidad de espacios como el EACC, C2M o Bombas Gens para crear el valor de la experiencia estética como forma de entender el propio arte contemporáneo. Y, por tanto, la necesidad de que éstos trabajen de forma independiente, con la diferencia de que los espacios de Valencia y Móstoles cuentan con potentes colecciones permanentes que, por sí solas, son un importante polo de atracción de público.

Según Enguita y Segade, un centro de arte contemporáneo debe ocuparse desde la producción de los proyectos hasta los procesos de difusión y la creación de una red de comunicación al exterior. Es decir, trabajar en cómo insertar el lugar, el espacio, para que se entienda el arte contemporáneo como un bien común. Un trabajo que el EACC no puede desarrollar, ya que en este momento se encuentra en una fase de incertidumbre sobre su dirección y autonomía: “Existe intención política, pero no se ha realizado el debate real a nivel ejecutivo”, apuntaban desde la Associació d’Amics de l’Espai d’Art Contemporani de Castellón.

Nuria Enguita apuntó con claridad: “Los políticos tienen que hacer políticas culturales, no elegir al director de un centro”. “Tiene que haber un concurso público sin intermediación del Ayuntamiento o Generalitat”, respondió a la pregunta que se realizó desde Amics de l’EACC sobre la intención de crear un concurso para decidir la dirección del espacio y sobre quiénes deberían formar ese jurado.

El encuentro contó con la presencia de representantes del CICUS de Sevilla, el Centre d’Art Bombas Gens de Valencia y el C2M de Móstoles. Foto: EACC.

Un lugar que va a tocar los cojones, es su naturaleza. Y la de generar debate y presentaciones alternativas, esta es la función del arte contemporáneo”, añadió Manuel Segade. Una de las barreras con las que se encuentra el EACC es que no es independiente del poder político, por lo que es importante asegurar su independencia real para que no se acabe convirtiendo en un escaparate político y cumpla con su verdadera naturaleza. “Hay un problema político con el arte contemporáneo”, criticó con dureza Segada, “estamos en un momento despreciable de la política con la cultura”.

“¿No debería lo público defender los disparates del arte contemporáneo?”. “¿No merecen los ciudadanos de Castellón un lugar que les rompa la cabeza?”. Las preguntas de Segade, reconocido comisario independiente (La Casa Encendida, ARCO, MUSAC…) y que recordó su vínculo con la ciudad basado en el EACC y el FIB, aún retumban en las paredes ahora irónicamente vacías del Espai d’Art Contemporani de Castellón.

Entonces, que toque los cojones y que nos rompan la cabeza.



  1. Modelos realmente magníficos. Solo plantearse el número de habitantes en cada una de las ciudades representadas tienen suficiente bagaje, cierto Mostoles no es el mismo Madrid. Pero Castellon no es Sevilla, ni Valencia, y muy distante de ser Mostoles, 205700 habitantes. Un reto en hacer de nuevo al EACC un referente en lo que al arte contemporáneo, quizas sería interesante empezar por conquistar nuestra propia provincia. Debatamos soluciones, coherentes acorde al interes de la propia provincia por al arte contemporáneo, y a las ofertas actuales me remito

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