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La jungla interior de Juan Barrero: "El cine ha desaparecido de las salas"

Durante la visita del cineasta Juan Barrero al Espai d'Art Contemporani de Castelló, Nomepierdniuna tuvo la oportunidad de entrevistarle a propósito de su última película, 'La Jungla Interior', proyectada en el ciclo EspaiCinema de primavera. El film ha sido premiado en el Festival de cine Europeo de Sevilla con el galardón Nuevas Olas y también participó en el IBAFF Argentino. Cine, inquietudes, experiencias y pensamientos son los ingredientes de esta conversación.
  
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El cineasta Juan Barrero.

La semana pasada pudimos dialogar en el Espai d’Art Contemporani con el cineasta Juan Barrero, quien visitó Castellón para presentar su película, La jungla interior., dentro del ciclo EspaiCinema de primavera. Como reseñamos en Nomepierdoniuna, la ópera primera del cineasta andaluz producida por Lluís Miñarro es uno de los ejercicios cinematográficos más personales y arriesgados del último cine de nuestro país. La película recibió el premio Nuevas Olas en el Festival de cine Europeo de Sevilla y participó en el IBAFF argentino. En ella entramos en los pensamientos de Juan Barrero, que antes de emprender una larga expedición científica por el Pacífico se lleva a su novia Gala al pueblo de su infancia. Allí hablan del futuro juntos y se dan cuenta de todas sus grandes diferencias. Cinco meses después Juan regresa y descubre que su vida está a punto de cambiar para siempre.

Aprovechamos la participación de Barrero en el coloquio posterior a la proyección de su película en el EACC para hablar con él sobre la faceta más personal del film. Para introducir al cineasta debemos mencionar que realizó un largo proceso educativo desde Sevilla hasta la Pompeu Fabra y su prestigioso máster en cine documental de creación, pasando por la universidad de Sussex. Su maduración como realizador la llevó a cabo en televisiones como Canal Sur y TV3 y productoras como National Geographic, Al Jazeera y El Deseo, de los Almodóvar. Para sacar un proyecto como este adelante combina su trabajo con la docencia en diferentes universidades y talleres.

>Mucho tiempo, tanto teórico como práctico, dedicado al cine y una película muy personal, única, a la que se le puede seguir el rastro tras cada una de tus labores previas. Para ti hacer cine no es banal, supone algo especial y delicado. ¿Qué es para ti el cine?
Esta pregunta es complicadísima. Supongo que nadie en su sano juicio debería responderla. [Pausa] En mi caso yo supongo que hago cine porque no bailo, ni hago música, que fueron mis dos primeras vocaciones. Es una forma de traducir esa vocación a través de la cámara. Yo soy un niño de pueblo y mi primera experiencia cinematográfica no es en un sentido ortodoxo. De lo primero que me acuerdo es de los cuentos que me leía mi padre por las noches a oscuras en una casa del campo, y yo de vez en cuando… pasaba un vehículo por una carretera cercana y dejaba sombras en la pared, que utilizaba para dar forma a los cuentos que mi padre me contaba cada noche.

>La película pone de manifiesto la importancia del factor personal. ¿Cómo surge La jungla interior?
Al principio me encontré unas cintas que contenía unas imágenes que yo no filmé pretendiendo hacer una película. Esas cintas terminaron en un cajón después de grabarse. Era la primera vez que grababa en mi vida, pues yo no soy muy practicante del cine a diario, ni del cine íntimo. No llevo cámaras cuando viajo… Esas son las únicas imágenes privadas que yo había filmado hasta el momento y que encontré en una mudanza. Tuve la tentación y me puse la primera. Y cuando vi lo que había sentí un extrañamiento bestial, una sensación de no pertenecer ya a ese universo doméstico personal que estaba reflejado en esas imágenes. A Gala, la protagonista, le pasó lo contrario. […] Entonces, ese contraste me pareció que aludía a algo que me interesa mucho sobre la naturaleza de nuestra propia memoria, la memoria como una gran maquinaria de invención.

>El guión de la película, como has declarado en otras entrevistas, se escribió en la sala de montaje. ¿Cómo te enfrentas a las imágenes recopiladas en la sala de montaje?
Cristóbal Fernández es el montador de la película, y quiero mencionarlo, pues el diálogo con él es fundamental. La primera versión de la película la monté solo y llegó un momento en el que me colapsé. Entonces entró Cristóbal y fue de gran ayuda. Lo de que se escribió durante el montaje es literal, pues seguí filmado después de empezar a montar. Empecé con las cintas, después grabé con Gala un poco y en pleno proceso de montaje me fui con Gala algunos días sueltos para completar el puzzle. Usamos el montaje como un laboratorio para ir poniendo a prueba el material. En el montaje traté de pensar la distancia que hay entre dos imágenes. Tratar de separar dos imágenes que quieres conectar y ver hasta dónde aguanta esa tensión sin que se rompa. Primero teníamos un núcleo duro muy compactado y fuimos estirando e hicimos más sutil el hilo que las unía.

>En la película filmas a Gala desde muy cerca. Lo que para el espectador supone una vivencia en primera persona, para vosotros debió de ser una gran distancia, acentuada, además, por el tratamiento a las relaciones de pareja y las consecuencias del amor, que asocias a la pérdida, la entrega y la búsqueda inestable. ¿Qué supuso la realización del film para vosotros?
La película no tiene un origen terapéutico. Te mentiría si te dijera que todo está impregnado de autobiografía. Es un artefacto puramente cinematográfico. Todo el sonido de la película está reconstruido. Incluso la voz de Gala está doblada por ella misma en un trabajo de auto-representación bestial. En este sentido, aunque no nace como un proceso terapéutico, sí que es verdad que, como cualquier obra, yo creo que termina teniendo un valor de crecimiento personal. Termina devolviéndote más de lo que tenías invertido. Así que al final la película se convirtió en un lugar en el que Gala y yo dialogamos como no lo habíamos hecho fuera del cine. Ella, sobre todo, a través de su música y yo a través de las imágenes, de la cámara.

>Como has dicho, la idea del film comenzó con unas cintas de video olvidadas, sin intención de convertirse en cine. ¿Cómo estas cintas se convierten en una película? Es decir, ¿comienza de manera propia, autofinanciada, tú y tu cámara? Además, debemos de tener en cuenta el momento de crisis del sector en el que se inició la producción de tu film...
La arrancamos incluso sin saber si estábamos haciendo una película o no. La arrancamos solos. Eddie Saeta se incorpora a mitad del proceso. Nos conocimos [a Lluís Miñarro] gracias a Isaki [Lacuesta] en el festival de Donostia. Le conté el origen de la película. Me dijo que era imposible, y yo le dije que la estaba tratando de hacer, a lo que me respondió “mándame, mándame”, pero mirándome un poco con condescendencia. Tardé un mes en enviarle la nada. Los mismos cinco minutos que le enseñé a Isaki. Nada más verlo, me llamó y me dijo de ir a Barcelona a terminar la película. La película tiene al comienzo dos logos: el del Institut de Indústries Culturals de la Generalitat de Catalunya y el del ICAA (Instituto de la Cinematográfica), del Ministerio, y ninguna de ellas a puesto un duro por la película. Y están ahí porque Lluís Miñarro creyó, cuando se incorporó al proyecto, que a estas instituciones les interesaría y participarían de algún modo aunque fuera a posteriori. Lo cierto es que yo me negué a solicitar ayudas porque creía que la película era profundamente incompatible con procesos burocráticos administrativos complejos. La película está muy contagiada de la vida real de Gala, de su embarazo, y por lo tanto yo no podía planificar ese proceso tal como el ICAA me lo dictaba, que es algo surreal, que es completamente inconexa con las formas de producción contemporáneas. Están pensadas para la producción de cine clásico hollywoodiense, pero no este tipo de películas.

Juan Barrero, director de "La Jungla Interior"

>Ya sabemos del cierre de la productora Eddie Saeta. Una triste noticia para este cine español al que tanto cuesta darle salida. ¿Cómo fue la relación con Lluís Miñarro?
Trabajar con Luís… no quiso intervenir en el proceso hasta que la película estuvo casi terminada. Yo estuve semanas trabajando en la azotea de su productora y nunca subió. Esperó. Un día le dije de subir. Teníamos un corte de casi dos horas. Me dijo que había que hacer una gran posproducción y un gran sonido. El me ayudó mucho a hacer el sonido en las mejores condiciones, con Ricard Casals.

>La jungla interior ha tenido vida especialmente gracias a los festivales y salas como el EACC de Castellón. ¿Qué te parece la situación del cine de autor en el panorama contemporáneo?
El mundo de los festivales tiene un peligro. El peligro del gueto, de caer en un circuito cerrado. El gueto de los programadores que lo llamo yo. Hay unos cinco festivales enormes que generan verdaderas corriente de opinión que luego ves reproducidas durante todo el año en todo tipo de lugares. Eso es un peligro, pero también es verdad que es una parte importante de la vida de las películas que no responden al esquema industrial más comercial, que es para el que está destinado hoy la práctica totalidad de las salas de exhibición. [Pausa] Es que el cine ha desaparecido de las salas...

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