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Historias con denominación de origen

Ángel Gil Cheza, Robert Juan-Cantavella, Eloy Moreno, Santiago Posteguillo, Paula Bonet o Pablo Sebastiá son los nombres de algunos de los escritores que han conseguido convertir el sello de Castellón en una potencia literaria, apareciendo en las listas de los más vendidos de las librerías de la ciudad. Bien creando historias cercanas, dibujando ambientes con las palabras, aunando texto e ilustración para hablar de finales de película o recuperando la historia de Roma. La gran plataforma que es internet y el duro trabajo han conseguido que las editoriales reparen en los escritores locales. Descubre quiénes son y sobre qué escriben.
  
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“Escribir es abrir la tierra con las manos”, reflexiona Ángel  Gil Cheza en el booktrailer de su última publicación, La lluvia es una canción sin letra (Suma de Letras, 2014). Su segunda publicación, pero su primera novela. Pero antes de que ésta se volviese física, consiguió arrasar con ella en Amazon, éxito que repitió con El hombre que arreglaba las bicicletas (Suma de Letras, 2014) –posicionándose entre el top 100 de Amazon España-. Esto le valió para que el mundo editorial reparase en el autor castellonense y publicasen sus novelas. Un éxito en el entorno digital que ha continuado en el papel, ya que El hombre que arreglaba las bicicletas asoma entre los primeros puestos en las listas de ventas de las principales librerías castellonenses. Ocupando, por ejemplo, el primer puesto en la Librería Argot y el cuarto en Plácido Gómez; e incluso considerada como el quinto Mejor evento no cultural en las Listas de lo mejor de 2014 en Castellón de Nomepierdoniuna.

Ángel Gil Cheza tiene ese toque mágico de conseguir que al leer sus libros sea posible trasladarse a la fría Irlanda y conocer de qué manera puede sonar la lluvia o volver al taller de bicicletas de la playa. Pero no sólo él ha conseguido colarse entre las editoriales, entre las librerías y en las listas de ventas. Cada vez son más los nombres locales que demuestran que en Castellón también se escribe, también se vende… Y que en Castellón también se lee a Castellón.

Ángel Gil Cheza en la presentación de su última novela en Argot en octubre. Foto: Argot.

Junto a Ángel Gil Cheza aparece otro nombre, el de Eloy Moreno. Ambos autores comparten mucho más que éxito con sus novelas, son las historias de pequeños autores que se han hecho grandes escribiendo, consiguiendo hechizar a los lectores a través de la palabra de forma totalmente externa a las editoriales, consiguiendo que éstas les prestasen atención. El bolígrafo de gel verde (Espasa, 2011) es el título de la primera novela de Eloy Moreno, publicada de forma autónoma y con la que consiguió gran repercusión y adeptos. A partir de ese momento la editorial Espasa pone el ojo en el autor y se encarga de su distribución.

Pronto llega Toledo y un sofá que, al moverlo, mueve vidas. Eloy Moreno consigue conectar distintas historias y personajes de un mismo lugar y tiempo en Lo que encontré bajo el sofá (Espasa, 2013), novela con la que también consigue llegar a un gran número de lectores y convertirse en otro de los autores locales claves y ser demanda en librerías. Sólo faltará esperar si con su última novela, Cuentos para entender el mundo (Argot Distribuciones, 2015), consigue repetir éxito de las anteriores.

Otro de los nombres que también resuenan entre las librerías de Castellón es el de Pablo Sebastiá Tirado, conocido por su predilección por la novela negra: forma parte del colectivo 12 Plumas Negras, con publicaciones como España negra (Rey Lear, 2013), y codirige el festival Castelló Negre. En este caso se vale del humor y de las situaciones cómicas y absurdas para intentar explicar la España en crisis a través de una metáfora de la sociedad actual con La sonrisa de las Iguanas (Reino de Cordelia, 2014). De la misma forma que lo hacen las novelas históricas de Santiago Posteguillo –la última, Circo Máximo. La ira de Trajano (Planeta, 2013)-, con las que ha conseguido que todo el mundo se acerque a la historia de la Roma de Trajano, y que próximamente se adaptará a formato audiovisual.

No tanto por sus cifras de venta como por su prestigio en el mundo literario, se sitúa el almazorense Robert Juan-Cantavella, quien recientemente ha publicado Y el cielo era una bestia con Anagrama, después de haber impactado en el mundo de la crítica con Proust Fiction y El Dorado (ambientada en Marina d'Or y en la vista del Papa Benedicto XVI a Valencia), con un estilo muy punk y una gran capacidad para generar situaciones cómicas. Licenciado en Humanidades por la Universitat Jaume I, trabaja como traductor, periodista e impartiendo clases de escritura en Barcelona.

Junto a nombres ya asentados, otros asoman su cabeza en el mundo de la novela. Y lo hacen con fuerza en ventas y en número de adeptos. Este es el caso Infrafútbol (Libros del KO, 2014) de Enrique Ballester –séptimo libro más vendido durante 2014 en Argot- o la cruda historia de Zacarías. La novela del Parque Ribalta (Rodalia Edicions, 2014) de Pedro Paradís. Otras, como Patrizia Escoín, se atreven a dejar las guitarras y los micrófonos a un lado y se deciden a contar su historia en Redonda como una pelota (Ediciones Chelsea, 2014).

Entre escritores también retumba el nombre de una ilustradora. Este es el caso de Paula Bonet, capaz de convertir las emociones y la melancolía en ilustraciones que le han valido un gran éxito y reconocimiento. “Finales que llegan, sin avisar, que nos parten en dos mitades”, así es Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End (Lunwerg, 2014), su primer libro en el que combina las ilustraciones con el texto, y con el que se ha convertido en un auténtico fenómeno, consiguiendo que el mundo de la ilustración se cuele entre las novelas más vendidas de las librerías castellonenses. Y no para, recientemente ha publicado 813 (La Galera, 2015), un homenaje ilustrado a la obra de François Truffaut.

Parece que el último año ha servido para demostrar que Castellón también puede ser una potencia literaria, que el yo me lo guiso, yo me lo como trae sus frutos. Que Castellón se escucha, se ve y también se lee.

_foto de portada, extracto de Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End de Paula Bonet

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