Teatro y danza >> Portada

'Gigante' final de temporada del Teatre Principal con Josep Maria Pou

Una obra de larga extensión, con un actor de primer nivel (Josep Maria Pou) acompañado por un elenco a la altura, una trama sobre el mayor conflicto actual y unas cuantas reflexiones en el aire. Todo ello es 'Gigante', la obra que ha cerrado con éxito la temporada del Institut Valencià de Cultura en el Teatre Principal de Castelló.
Envía Envía
Imprimir Imprimir

Noticias relacionadas

Etiquetas

, , , , , , , , , , , ,

Imagen de archivo de 'Gigante'. Desde la izquierda: Josep Maria Pou, Pep Planas y Clàudia Benito.

'Gigante'. Autor: Mark Rosenblatt. Traducción: Josep María Pou. Dirección: Josep Maria Mestres. Interpretación: José María Pou (Roald Dahl), Victòria Pagès (Felicity Crosland), Pep Planas (Tom Maschler), Clàudia Benito (Jessie Stone), Aida Llop (Hallie) y Jep Barceló (Wally Saunders). Teatre Principal de Castelló. Programación del Institut Valencià de Cultura. Lleno total. Sábado 13 de junio de 2026. Duración: 19.00-21:45 (incluida una pausa de 15 minutos).

El Teatre Principal de Castelló ha cerrado su temporada de casi pleno de llenos completos con Gigante. Mejor título imposible para la representación en el repleto edificio de la plaza La Paz. Porque grande es su extensión (2 horas y media, más 15 minutos de intervalo). Como también lo es la inteligente trama escrita por Mark Rosenblatt que cautivó al actor catalán Josep Maria Pou (1,95 de altura) hasta el punto de traducirla al castellano. Y, asimismo, por las  interpretaciones encabezadas por el propio Pou -José María en los carteles de esta obra- bajo la dirección del prestigioso Josep Maria Mestres -integran un dúo habitual-, quien opta por una puesta en escena clásica. Conseguir que 2:45 minutos transcurran con fluidez y acaben con una parte del público puesto en pie dentro del aplauso general es el mejor certificado de su valía... como también lo es el pleno de los doscientos sold out que acumula desde su estreno el pasado año.

El nombre de Josep Maria Pou atrae de por sí. Con 81 años se mantiene como una de las grandes figuras del teatro actual. Basta recordar su anterior visita a Castelló, en mayo de 2023, con El padre de Florian Zeller -en el cine lo interpretó Anthony Hopkins- para refrendar que ha sabido adaptar perfectamente su edad real a sus interpretaciones. Pero Gigante es más que Pou. El resto del elenco cumple a la perfección, sobresaliendo la elogiada respuesta de la emergente actriz Clàudia Benito (Jessie Stoner) para cerrar el primer acto.

Realidad/ficción

Gigante parte de un hecho real: el revuelo ocasionado por la reseña de un libro publicada por el exitoso escritor galés de literatura infantil Roald Dahl (Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda). En ella pide la desaparición del estado de Israel a raíz de la invasión bélica en 1982 del sur del Líbano dentro de su explícita línea de opinión antisemita extendida a lo largo de su vida. Pero a partir de ahí, lo que se contempla en escena es invención. Una situación posible, pero no real. La ficción surge de la mente de Mark Rosenblatt, director inglés de origen judio, con amplia experiencia teatral que durante la pandemia de la Covid decidió escribir su primer texto. Su estreno como dramaturgo con Giant fue todo un premiado éxito.

La ficción sitúa a Dahl en su nueva casa en proceso de reforma, a punto de casarse con Felicity Crosland (Victòria Pagés). En concreto, los ubica en su amplio salón que podría asemejarse a una sala de tribunal, desarrollando un juego con sus visitantes repleto de perspectivas en el que todos son juzgados moralmente, con Dahl/Pou como pieza central/juez. Y aunque esta reunión es ficticia, lo que sale de la boca de Pou sí fue dicho por Dahl en diversos momentos de su vida.

Un Dahl sin fisuras

La situación base del conflicto de la obra: la invasión por parte de Israel de parte de Líbano se puede trasladar perfectamente al día de hoy a través de la realidad bélica que arrasa Palestina y también llega al Líbano, Irán... Unos conflictos que generan posicionamiento. Y Dahl, amparado por su inteligencia -expresada a través del sarcasmo- y su éxito editorial, ejerce como interrogador incisivo e invasivo de dos empleados de la empresa que publica sus libros, judíos ambos: la ya citada Jessie Stone/Clàudia Benito y Tom Maschler/Pep Planes.

Su táctica hacia ellos se basa en la idea de que todos los judíos que no condenan los actos de Israel son cómplices. Los empleados, temerosos de provocar el enojo hacia ellos de la estrella de su empresa, tratan de jugar el papel de mediadores entre autor, editorial y, también, compradores/lectores. Rehúyen la confrontación directa con Dahl; el escritor la busca, pasandopor encima del factor profesional y económico, exigiendo la opinión personal

Con la actitud aplastadora de Israel sobre población civil siempre presente en los diálogos de Dahl/Pou, flotan en paralelo cuestiones como la libertad de expresión... condicionada por el estatus social de su autor... censurada/matizada por cuestiones comerciales... la autoridad que ejerce una figura de prestigio y éxito.... la importancia que empresas y público le dan a alguien con nombre...

Aunque más allá de esa libertad, y de la opinión en sí, lo que realmente ha generado este encuentro a dos bandas y varios prismas son las inmimentes repercusiones económicas,  cuestión que realmente da origen a este encuentro. ¿Cómo va a repercutir ese artículo en cuanto a ventas sobre su más reciente novela, Las brujas (1983)? Si se toma la obra en conjunto es realmente lo que argumenta todo el resto.

Vista su duración, corre el peligro de convertirse en presa de un propio minutaje. Sin embargo, la fuerza de los diálogos y las acertadas interpretaciones dejan esa posibilidad en un plano secundario. El amplio escenario del salón poco importa en el resultado final, más alla de una posible metafórica imagen de sala de juicios. Momentos como la respuesta de Jessie Stone (magnífica Clàudia Benito) ya un poco liberada del excesivo respeto inicial hacia Dahl justo en el cierre de la primera parte son impactos emocionales que difuminan cuestiones de duración horaria.

Un Dahl con grietas

En la segunda mitad de Gigante, aparecen grietas en la pétrea seguridad de Dahl. Y lo hace ante los otros protagonistas de la obra: su prometida (Victória Pagés) y el jardinero Wally Saunders (Jep Barceló). También el gigante Dahl/Pou ha tenido que arrodillarse ante otros en su vida y es presa de inseguridades, ejemplificadas en la actitud huidiza ante su amada cuando fue a entregar la reseña que motiva toda la trama.

El seguro Dahl que rechaza rectificar, va dando paso al que sí aceptará una entrevista periodística que lave su imagen ante el miedo a la repercusión en su éxito futuro como escritor. Ahí llega el punto clave de la obra. En esa entrevista telefónica, a pesar de sus intentos de matizar su contundente escrito, no puede impedir que aflore su antisemitismo, con una frase final demoledora. *Evito el spoiler.

Un detalle de ese desenlace: pide a la criada Hallie (Aida Llop) que permanezca en el salón para escuchar su entrevista... como en una especie de indicación de que el escritor siempre necesita un público al que epatar. En realidad, al final asoma la sensación de que el gran juzgado en Gigante es Roald Dahl, llegando a plantear si sus ideas se cuelan sibilinamente en sus textos para público mayoritariamente infantil. Y en este punto se puede abrir otro debate: ¿se debe separar al creador de la persona... o van unidos?.

Josep Maria Pou no necesita juicio sobre su valía actoral.

Deja un comentario

He leído y acepto el Aviso Legal

Puedes consultar el tratamiento que hacemos de tus datos y la forma de ejercitar tus derechos en nuestra Política de Privacidad,