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El Trovam! demuestra músculo: lleno para Carlos Ares, emoción con Jero Romero y energía con Viva Belgrado

La Fira Valenciana de la Música vivió un Trovam! marcado por el tirón de Carlos Ares, la sensibilidad de Jero Romero, la intensidad de Viva Belgrado y la sutileza de Rita Payés & Lucía Fumero, en una edición donde abundaron directos que sorprendieron por su personalidad, su riesgo y la respuesta del público.
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Jero Romero defendió en Castelló 'Mi vida en partes muy pequeñas', su regreso más vulnerable. Foto: Carme Ripollès.

La fórmula de la feria-festival Trovam! es mezclar nombres ya consolidados con otros que empiezan a abrirse paso entre el público. Los habituales de la música en vivo acuden para volver a disfrutar de lo ya conocido y a la vez dispuestos a dejarse sorprender. Y esta edición -celebrada en Castelló entre el 13 y el 15 de noviembre- lo ha demostrado con creces: conciertos como los de Viva Belgrado, Rita Payés & Lucía Fumero, Carlos Ares o Jero Romero cumplieron expectativas y congregaron notorias cantidades de espectadores, concentrando buena parte del movimiento de público del fin de semana y dejando algunas de las imágenes más reconocibles de este año. Las charlas postconciertos volvieron a confirmar lo de siempre: “para gustos… sonidos”. Como es habitual, el Trovam! desarrolló de manera parelela el apartado profesional, con los efectos de la Dana un año después como destacado argumento, apuntando la necesidad de "repensar" la industria musical..

Rita Payés y Lucía Fumero compartieron un directo muy especial. Foto: Trovam.

El jueves arrancó fuerte con Lucía Fumero y Rita Payés, una de las actuaciones más celebradas de la jornada. El proyecto conjunto presentó De camino al camino con un directo muy delicado, casi sensorial: voces que se mezclaban, instrumentos que entraban y salían con naturalidad y una puesta en escena mínima que jugaba bien con las luces. Para ambas, que no suelen tocar en formato colaborativo, comentaron que el concierto tuvo también algo de sensación de “estreno”, por compartir la música no solo con el público sino también entre ellas.

Carlos Ares. Foto: Trovam.

A efectos numéricos, Carlos Ares ha sido el gran triunfador del Trovam! 2025. Se quedó muy cerca del lleno total en la Sala Sinfónica del Auditori de Castelló. Con una carrera bajo su nombre aún muy corta -arrancó en 2023- ha conseguido a través de sus dos discos, Peregrino y el reciente La boca del lobo, situarse en los puestos top de actuales celebridades gallegas (premios incluidos) y llegar mucho más allá de las tierras donde "la lluvia no disgusta, el viento me representa... donde el mar está frío". Su participación en el San San Benicàssim 2025 se convirtió en toda una positiva sorpresa y fueron bastantes los que allí estuvieron y quisieron repetir experiencia.

El concierto de Carlos Ares completamente abarrotado. Foto: Trovam.

Este músico, compositori y productor nacido en A Coruña (1997) resalta en todo momento su carácter "Autóctono" ("Me lo notan en el tono, autóctono, sangre celta") y su música es el resultado de sumar raíces folk, letras íntimas de autor en estilo rapeado por momentos,  pop, rock y electrónica, todo ello envuelto por ese melancólico acento típico de los naturales de Galicia. Acompañado por una banda de ocho integrantes, levantó el público -sobre todo al femenino- desde su misma salida al escenario. Con esos dos discos y una muy activa banda para defenderlos en vivo consigue que la atención no decaiga en ningún instante mientras suenan "Peregrino", "Rocíos",  "Días de perros", la progresiva "Con un solo dedo" o la invitación final al buen rollo de "Páramo".

La sala principal del Auditori resulta complicada para la música rock. Cuando aparece una batería, el sonido se descontrola... sobre todo en la zona del anfiteatro. Desde allí la sonoridad distaba bastante de ser nítida -desde la platea la opinión era distinta-, y lo acusó el concierto de Carlos Ares, pero sobre todo el de la vinarossenca Esther, cuya rotundidad sonora -¿excesiva para temas pop?- provocaba una recepción muy complicada de las letras, al tiempo que ella recorría el escenario de un lado a otro con una actitud muy vitalista. Dos días después su álbum Tot comença recibió el Premi Ovidi al Millor Disc Pop.

Viva Belgrado arrasaron en La Bohemia con uno de los directos más intensos. Foto: Trovam.

Viva Belgrado soltó el viernes en La Bohemia uno de los conciertos más esperados del Trovam! 2025. Primero por las dos cancelaciones a las que se habían visto abocados en sus anteriores visitas frustradas a Castelló. Pero, sobre todo, porque había muchas ganas de ver cómo defendían en concierto su espléndido cuarto disco, Cancionero de los cielos (Fueled by Salmorejo, 2024). Y superaron las expectativas. Los cordobeses arrollaron con un directo intenso y apabullante, a lomos de un batería de los que marcan la diferencia, Álvaro Mérida, y un Cándido Gálvez (cantante y guitarra) en estado de gracia, metidísimo en las canciones, sabiendo darles estridencia y ternura cuando lo requieren.

Viva Belgrado. Foto: Trovam.

Viva Belgrado revolucionó a su público, de principio a fin, sin descanso, con temas de sus cuatro discos perfectamente seleccionados, hasta dejar una brillante versión de “Un tragaluz” diferente a la de estudio, y un serial de post-hardcore sin mácula, trepidante, hipnótico y divertido. Fue, además, una segunda despedida inesperada —y de espaldas— del bajista de toda la vida, Ángel Madueño, quien sustituyó por un día a Cris G. Sánchez. Conciertazo.

La pista de despegue se la habían despejado antes Deaf Devils, cuarteto valenciano de punk-rock pasadísimo de vueltas que se subió literalmente por las paredes y se metió a tocar entre el público de La Bohemia -desmontaje y montaje de batería incluido en cero coma- para contagiar su descontrol a los presentes. Puñetazo en la cara, pero sin dejar señal.

Jero Romero. Foto: Carme Ripollès.

Jero Romero se presentó solo con sus guitarras acústicas el sábado en la Sala Sinfónica del Auditori de Castelló. De negro y con su habitual gesto adusto, en la inmensidad de un escenario concebido para orquestas. Pero estuvo especialmente comunicativo, construyendo canción a canción, piedra a piedra, incluso en la forma de introducirlas, un concierto monumental.

Partiendo del andamiaje de su último EP, Mi vida en partes muy pequeñas (2025), sobre los cristales rotos de una ruptura con resaca pero sin clichés (“Una gran insolación”), el compositor toledano fue erigiendo un repertorio que se asomó a Miracoloso (2022) y desembocó en clásicos ya como “Correcto” o la irresistible “Devolverte”, aparte de una enorme versión de “Adelante Bonaparte”, de Standstill. Lo disfrutamos muchísimo con banda al completo en la Fiesta de Nomepierdoniuna de 2012, pero fue un puntazo reencontrarse con Jero Romero en versión solo acústico después de años. Mantiene intacta esa cosa invisible que hace que te enredes en sus historias sencillas y evocadoras.

Los directos en el exterior del Auditori tomaron impulso durante las jornadas del viernes y sábado. Foto: Carme Ripollès.

Tras los grandes reclamos del cartel, el Trovam! dejó también una gran cantidad de directos que sorprendieron por su personalidad, riesgo o capacidad de arrastre. Cabe apuntar como sorpresas el flamenco de Carolina Fernández La Chispa, la experimentación electrónica de Pablopablo, la delicada y cuidada propuesta de Sergi Carbonell, la propuesta rap y reggae del castellonense Kawak & Blackbird Trío, el punk rescatado de los 80 de Ortopedia Técnica, el rap de poble valencià de Tesa, el simpático dominio del escenario de la joven Ángela González, resolviendo sin problemas su presencia en la Simfónica acompañada únicamente por sus letras de autora y una guitarra, los aromas latinos y flamencos de Emilia & Pablo (chileno-madrileños). Un listado tan variable que puede incluir a Cien Galgos, Podenco, Orina, Ganges, Yeli Yeli… y también a L.A. y Bottle Rocket.

También el sábado, pero en la Sala de Cámara del Auditori, sorprendió el concierto de Yorchh, el nuevo proyecto de Néstor Sevillano (Futuro Terror, La Culpa). Puro lo-fi, divertido y por momentos inquietante, con bajista en butaca y una imagen de Lola Flores y Máximo Valverde presidiendo la estancia. Ya era hora que alguien le dedicara una canción al Bitter Kas.

Yorchh. Foto: Carme Ripollès.

En este 2025 se ha registrado una mayor presencia internacional, a través del austriaco Farmar, los franceses Brama y su invitación a pasearse por el lado psicodélico de la mente, el electrónico alemán David Bay, el chipriota Demetris Mesimeris, las atmósferas de las austriacas Døtre y la languidez de Immen (Países Bajos). Aunque su foco siempre apunta a la música en valencià, representada por nombres como Pau Alabajos, que presentó su último disco Versos a la vietnamita, acompañado por piano, violín, violonchelo, batería y guitarra. El concierto abrió con Vicent Andrés Estellés —uno de los poetas que más ha adaptado a lo largo de su carrera— y recuperó poemas contra los abusos de la dictadura, antes de volver a cerrar, como es habitual, con “Seràs sempre poble”.

Naina. Foto: Carme Ripollès.

Junto a él, desfilaron artistas como el betxinenc Jorge Gumbau, Maria Gil, L’Arannà, Urbàlia Rurana, Bernia, los espectáculos para niñxs de Ebri Knight y Marcel El Marcià, así como Xaloc, Terrae, Miquel Gil, La Maria, Pep Mirambell, Vaire, Naina, Cactus (cabeza de cartel de los conciertos gratuitos) y Summer Ends (punk-pop de Les Alqueries).

Fades. Foto: Trovam.

Una de las propuestas que más público joven arrastró fue la banda queer de Mallorca Fades, que abrió con su hit “Minifalda” y convirtió la Sala de Cambra del Auditori en una fiesta instantánea. Sus integrantes —Ferran Pi, Vicenç Calafell y Àngel Exojo— admitieron que un espacio así imponía, acostumbrados como están a “tocar en plazas”, pero el miedo se disipó en segundos: solo cuatro personas levantaron la mano cuando preguntaron quién no les conocía de antes. Con una escenografía mínima y mucho baile vogue, Fades desplegó un show que, además, reivindica la lengua y los derechos LGTBI. Hasta pidieron la dimisión -“de verdad”- de Carlos Mazón.

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