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Cierra el telón del Reclam más heterogéneo

Obras de formato clásico, otras multimedia, danza, circo... y en la mayoría un claro compromiso social. Ha sido la receta de la XXVI edición de la Mostra de Teatre Reclam, que durante un mes ha llevado las artes escénicas a un total de 9.000 espectadores de varias localidades de Castellón, según Toni Valesa, quien analiza el presente y futuro del proyecto.
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Representación de ‘Birdie’ en el Paranimf de la UJI. Foto: José Damián Llorens.

“¿Es esto teatro?” le preguntaron a Toni Valesa una vez finalizada la función de Birdie el pasado 30 de noviembre en el Paranimf de la UJI. “Sí, lo es”, responde el director artístico del espacio de la Universitat Jaume I y a su vez responsable de la Mostra de Teatre Reclam, que acaba de cerrar su XXVI edición. “Es una manera diferente de narración, multimedia, más moderna, pero ahí están los elementos propios del teatro”, concluye. Un espectáculo poco habitual, al igual que lo fue el cierre oficial escogido este año para el Reclam, lejos de la diversión de pasadas ediciones: Óscar, el niño dormido, una producción de El Espejo Negro que se pudo ver el domingo 2 de diciembre en el Teatre Municipal Francesc Tárrega de Benicàssim y que mostraba de modo tierno la enfermedad de un niño que entra en coma. En total, según su director artístico, han sido 9.000 las personas que desde el 2 de noviembre al 2 de diciembre han asistido a alguna de las 62 variadas representaciones que han tenido lugar en diversas poblaciones castellonenses.

Birdie es una de esas creaciones de la barcelonesa Agrupación Señor Serrano que gustan de despertar inquietudes en el espectador de un modo diferente. En este caso parte de la famosa fotografía de José Palazón en la que mostraba el contraste entre el supuesto primer mundo, reflejado en un campo de golf de Melilla, y los subsaharianos que subidos a una valla intentan llegar hasta él ante la indiferencia de quienes siguen tratando de hacer un birdie sobre el verde césped. “Birdie” en sentido deportivo, pero también cinematográfico, mostrando secuencias del clásico de Alfred Hitchcock, donde los pájaros son el símbolo del terror de unas personas obligadas a huir para salvar sus vidas. Con una narración en inglés -subtitulada- y los movimientos de la cámara manejada en directo van mostrando secuencias de migración, de movimiento, a través de las pequeñas piezas instaladas sobre el green montado en el escenario. Efectos de luces, música pinchada, humo… y si alguien al entrar en el Paranimf notó la ausencia de la taquillera habitual, allí estuvo, sobre el escenario, con sudadera roja, al igual que uno de los protagonistas de la fotografía que da origen a este montaje.

‘Óscar, el niño dormido’. Foto: José Damián Llorens.

Una muestra más de ese teatro con carga social que Antoni Valesa busca a la hora de confeccionar cada año el muestrario del Reclam: “En general, la programación tiene un toque de crítica social, que requiere de una lectura alegórica. Intentamos que al espectador le lleguen preguntas y reflexione… y que a veces encuentre una respuesta. Ya sea a través del teatro más clásico, las nuevas formas de expresión, el teatro, la danza… queremos que se transmita esa realidad social que nos envuelve. Pero al mismo tiempo también ha habido diversión dentro del programa, con espectáculos de circo o directamente de comedia”.

Si tiene que quedarse con una obra especial para él de las vistas en esta edición, lo tiene claro: “Por lo personal y artístico, he de mencionar el homenaje a Carles Santos, Santos, viu!. Se preparó con muy poco tiempo y con alumnos del Aula de Teatre Carles Pons de la UJI que, en algunos casos, no conocían la figura del homenajeado. Los participantes se dejaron el alma y el resultado me pareció muy bueno, plasmando muy bien su espíritu y ese universo que le hacía transformar palomas blancas y negras en vuelo en teclas, en una alegoría de un piano volando. También me ha llamado la atención las obras que han empleado nuevos lenguajes, multimedia, como Dystopia o Birdie, y las que intentan explicar el mundo en que vivimos, como hace La Zaranda, con una profundidad filosófica tremenda, o Paula Escamilla mostrando el papel de la mujer en la sociedad”.

Y puede extender el listado “con esas obras especiales de pequeño formato, como Who is me. Pasolini, Instruccions per a no tenir por si ve La Pastora, Hambre, las obras de danza… la verdad es que creo que son pequeñas delicatessen que sirven para que el público de Castellón sepa qué se está haciendo hoy en día en el mundo del teatro”.

Los protagonistas del especial homenaje a Carles Santos. Foto: José Damián Llorens.

El 11 de enero arranca la programación en el Paranimf con Mulïer

Y aunque se confiesa “satisfecho” por el balance final, añade que “no da tiempo a digerirlo, ya que antes de comenzar a preparar la edición de 2019 de Reclam, tiene ante sí la obligación de dejar cerrada la programación del primer trimestre en el Paranimf de la UJI desde su puesto de director artístico de este recinto: “Empezaremos el 11 de enero con Mulïer, a cargo de Maduixa Teatre, con la que ganó dos premios Max. Esta obra se pudo contemplar en la plaza Hort dels Corders de Castelló, pero al Paranimf llegará la versión de sala, con lo que varía bastante, sobre todo en cuestión de luces. Se ve de otra manera que en espacio abierto, donde hay más elementos distorsionadores. Tiene un potente discurso estético y ético”.

Y una vez cerrada esa programación, tiempo para planificar la XXVII edición del Reclam. “Estudiaremos su enfoque, presupuestos y propuestas que nos han llegado. Vemos cada año que en noviembre hay mucha programación cultural, lo que es bueno porque la gente tiene para escoger, pero a la vez provoca que haya coincidencias y la imposibilidad de acudir a todo. Es casi imposible evitarlo. Tal vez optemos por concentrar toda la actividad del Reclam en tres semanas”.

Un momento de la representación de ‘Dystopia’, por Panic Map. Foto: José Damián Llorens.

En total, en este 2018 se ha contabilizado 62 representaciones a cargo de 40 compañías programadas desde la Universitat Jaume I, con las colaboraciones de la Diputació de Castelló, las concejalías de Cultura de los ayuntamientos de Almassora, Benicarló, Benicàssim, Betxí, Burriana, Castellón, la Vall d’Uixó, Vilafranca, Vila-real, Vinaròs, la concejalía de Juventud de Orpesa, la Fundació Caixa Castelló y el Institut Valencià de Cultura.

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