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Arrankapins echa raíces en el Pinar del Grao

Segunda edición del Arrankapins en el Pinar del Grao de Castellón y, como en la primera, buena respuesta de público. Tres días de propuestas variadas en los que Julián Maeso, Ruth Baker Band y El Diluvi sobresalieron dentro de un buen nivel general. Los organizadores ya han empezado a pensar en 2018.
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Imagen de la actuación de Julián Maeso. Foto: Lolo Ferrer.

El festival Arrankapins nació el verano de 2016 y en aquella primera edición obtuvo un buen recibimiento por parte del público que gratuitamente asistió al Pinar del Grao de Castellón. En esta segunda edición -entre el 21 y el 23 de julio- se ha mantenido la respuesta dentro de una línea ecléctica de programación y con una mayor preocupación por el público familiar. Como se esperaba, tres tipos de público distinto según la jornada: del rockero del viernes al seguidor de la canción en valenciano dentro de diferentes estilos del sábado y una tarde de domingo del reggae al rock, sin uniformidad bajo el escenario. Una menor afluencia en esta jornada final ya esperada, aunque por la mañana The Troupers y Ramonets consiguieron reunir centenares de jóvenes espectadores junto a sus familias. Según la organización, el viernes se alcanzó un pico de 1.500 personas mientras que el sábado fueron 1.200. Pero al margen de cifras, existió un consenso positivo sobre el ambiente y calidad de las bandas -tanto por comentarios en el recinto como en posteriores en las redes sociales-, destacando por encima de una buena media musical, Julián Maeso (sorpresa para algunos, confirmación para otros), Ruth Baker Band y su gran tirón en La Plana, además del folk de El Diluvi. Buen sonido durante todo el festival, con Juanvi Miguel al frente del equipo de Metrònom.

Una vez finalizado el festival la polémica ha surgido a través de Facebook por un comentario del concejal Xavi del Señor (Castelló en Moviment) sobre la “ausencia” -más tarde convertido en “pequeño porcentaje”- de mujeres sobre el escenario dentro de este festival organizado por el área de Cultura del Ayuntamiento de Castellón y El Caimán Producciones, más la colaboración del festival Rototom Sunsplash. Entre las respuestas de organizadores, políticos del equipo de gobierno (a través de ediles de Compromís) y público se reitera la referida a la desigual proporción de mujeres y hombres -en detrimento claro de las primeras- existente en la mayor parte de géneros de la música moderna.

Espectacular salto de Iván Chabrera, durante la actuación de Ruth Baker Band. Foto: Lolo Ferrer.

La jornada del viernes estuvo dedicada al rock, con inicio a cargo de The SaltitoS, grupo valenciano de rock alternativo que actuó ante poco público y no sorprendió en exceso, aunque tampoco disgustó con temas como “Monsters”. Con Ruth Baker Band se multiplicó el número de espectadores, volviendo a demostrar que es uno de los grupos con mayor tirón en la actualidad. Repaso a su primer disco, Changing my way, y algunos temas nuevos que en unos meses verán la luz, como un potente “Bad reputation”, sin faltar su ya habitual versión de “Rock and roll” de Led Zeppelin, ni el glamour de la vocalista de voz felina ni los espectaculares saltos del guitarrista Iván Chabrera. Han vuelto a la formación de quinteto, ahora sin trombón.

El grupo liderado por Julián Maeso -tercero desde la izquierda- gustó a antiguos y nuevos fans. Foto: Antonio García.

Julián Maeso llegó por tercera vez a Castellón desde que en 2014 publicó su segundo disco, One way ticket to Saturn. Su línea actual, muy centrada en la música negra, poco tiene que ver con su etapa pop-rock de The Sunday Drivers, y desde cero ha sabido ganarse un nutrido grupo de fans en La Plana, que ha crecido tras su paso por el Pinar. Muy hábil con la guitarra y el Hammond desprendió intensidad, provocando algunos piques teclas-guitarra o con las coristas (incluida su ex compañera en The Sweet Vandals, Mayka Edjole), en desarrollos alargados herencia de la parte sureña de su música, con sello USA. Los momentos más celebrados fueron sus miradas al pasado reciente con temas como “It’s been a hard day”, de su disco de debut, o “I must have been dreaming”.

La actuación de Los Coronas refrendó lo ya sabido por estos lares de este experimentado grupo de rock instrumental con querencia por el surf y el western, como bien reflejaba su vestuario. Adentraron en su terreno canciones como “Mejor” de Los Brincos y “Paint it black” de Rolling Stones. Ya sea con Coronas, Sex Museum o Corizonas, Fernando Pardo, Javi Vacas y Roberto Lozano se han convertido casi en unos castellonenses más.

Los Coronas, bien conocidos por el público castellonense. Foto: Lolo Ferrer.

La jornada del sábado contó una matinal dedicada al taller de circo, a cuentacuentos africanos a cargo de Boniface Ofogo y a las aventuras musicales de Marcel El Marcià. Los más jóvenes contaron también con la zona de juegos Espai Famílies Bufanúvols, mientras los mayores visitaban paradas del Market, donde no faltaron los discos de José Mercadillo. Una zona de food trucks era la opción para saciar el hambre sin salir del recinto.

La tarde la abrió Miquel Gil, todo un referente histórico de la canción cantada en valenciano desde sus tiempos de Al Tall. Acompañado por Àlvar Carpi, reunió al público de mayor edad del festival, arrancando algunos bailes con jotas que se prestaban, además de recordar a José Martí o a Vicent Andrés Estellés con “Rosa de paper”.

Borjita, voz de unos Bandits elegantemente trajeados a pesar del calor y la humedad. Foto: Bony Madhouse.

Bandits, trajeados pese a un calor de bochorno aumentado sobre el escenario por los focos, puso la nota rocksteady y también la más reivindicatica con su “Freedom” para el pueblo palestino. En su mezcla de idiomas, no faltó su adaptación al valenciano del clásico de Johnny Cash “Ring of fire/Anell de foc” o su hit particular “Algo especial”.

Assekes es una de las bandas valencianas que va abriéndose camino a base de una mezcla  de rock alternativo y ska, los sonidos más clásicos de la nova cançò en valencià. Tiraron de las canciones que les han dado realce dentro de la escena como ese divertido “Mero” o “Caratrista”, más “Nou camí” o el muy reciente single “Volar”.

El Diluvi cerró el sábado con una propuesta surgida del folk e interpretada con instrumentos tradicionales como el violín, la bandurria o el acordeón junto a los habituales de pop. El grupo de la zona de l’Alcoià sorprendió positivamente con sus canciones muy melódicas como la inicial “El viatge”, “I tu, sols tu”, “Ànima blanca”, con un sabor a tradición mediterránea -también a celta, con “Vell record”- y la agradable voz de Flora Semprere cantando unas canciones con cierto tono poético.

El domingo es un día perezoso, sobre todo tras la comida del mediodía. La matinal contó con el divertido circo de Troupers y el punk pop de Ramonets, músicos valencianos de diversas bandas que quieren hacer llegar a los niños las canciones de Ramones, para que tengan claro de dónde viene el nombre que aparece en muchas camisetas. Bien enfocado, incluyendo animadores, trasladan las canciones del grupo de Queens a un público muy joven en el que se confía como el relevo de la actual generación de asistentes a conciertos de rock, ya alrededor de los 40 años como media.

Final de la actuación de El Diluvi. Foto: Bony Madhouse.

En el tramo vespertino ya no se recuperó la buena cantidad de público asistente a las actividades de la mañana. Microguagua, grupo barcelonés, llegó a este evento de la mano del festival Rototom Sunsplash, para soltar un poderoso street reggae que provocó bailes en casi todos los presentes (aproximándose al centenar). Su parada en el Grao de Castellón se produjo dentro de su 10 Años Tour, que en el inminente mes de agosto les llevará hasta Italia. Y comentaron que no tienen mánager, por si algún interesado…

Jordi Vidal y León Pérez, en la actuación de Try. Foto: Bony Madhouse.

Cerró festival Try, el grupo liderado por el guitarrista Jordi Vidal, con el bajista León Pérez y el clásico batería castellonense Jesús Gimeno. Jordi estaba hasta emocionado hasta porque se contase con él para un festival en el Grao (su casa). Hicieron versiones de clásicos -y no tan clásicos- rock y blues, se equivocaron (por falta de ensayo), pasaron a otro tema y siguieron hacia adelante resolviendo a base de experiencia, feeling e improvisación. No faltó su “perro al que daría de comer” ante un público no muy numeroso pero sí fiel a las andanzas de Jordi.

La intención para 2018 es que haya tercera edición de Arrankapins, aunque desde ya se barajan algunos cambios en la estructura del festival.

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