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Ziggy Stardust. Las noches que cantamos a Bowie con Alligators sin saber que ya regresaba a Marte

‘The Alligators playing Ziggy Stardust’ se recordará como uno de los momentos más especiales del recién estrenado 2016 en la escena musical castellonense. Un concierto con dos fechas y entradas agotadas para rendir tributo a uno de los discos más emblemáticos de David Bowie que, por caprichos del destino, se convirtieron en homenaje póstumo: ¡y nadie lo sospechaba cuando estaba coreando sus himnos! Gabi Martínez, muy consternado, se despide del que ha sido su otro yo dentro de una experiencia que en realidad es el particular “Moonage Daydream” de Javier Besnard. El 22 de enero volverán a actuar en la sala Loco Club de Valencia en un concierto que ya estaba programado semanas atrás.
  
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Gabi Martínez convertido en el Bowie de ‘Ziggy Stardust’. Foto: Cristian Lorente Jiménez.

The Alligators playing Ziggy Stardust. Gabi Martínez/David Bowie/Ziggy Stardust (voz). The Alligators/Spiders from Mars: Javier Ibáñez (guitarra solista), Toni Porcar (guitarra acústica de 6 y 12 cuerdas), Enrique Forcada (teclados, bajo y coros), David Bueno (bajo, teclados y coros) y Borja Agut (batería). Viernes 8 de enero de 2016. Entradas agotadas en Four Seasons. Duración: 20:20-21:25. Segundo lleno, el sábado 9.

Hoy es el cumpleaños de David Bowie. 69 cumple. Y también saca disco, Blackstar. No le hace falta que le hagamos publicidad, pero ahí está el dato”.  Este comentario lo realizó el viernes 8 de enero Gabi Martínez, enfundado en la piel del Bowie más glam mientras el ocasional grupo castellonense The Alligators rendía tributo a Ziggy Stardust en la sala Four Seasons de Castellón. No, a Bowie no le hacía falta que se le hiciese publicidad, como tampoco le llegó la noticia de que en Castellón un grupo de admiradores había organizado un tributo a una de sus múltiples personalidades discográficas, por segunda vez y con dos días consecutivos de “lleno completo”. Sin embargo, sí que nos hemos enterado todos de la coincidencia que los dados de la vida han deparado. En plena resaca del éxito del tributo, una mañana de un siempre complicado lunes, un tuit publicado por el hijo del Starman ha sacudido el planeta musical (y más allá): David Bowie ha fallecido a los 69 años víctima de un cáncer que sólo conocían sus más íntimos. Camaleónico como nadie, referencia de la ambigüedad, el Duque Blanco cambiaba de personalidad escénica como alteraba la vida de los demás. Tenía tantas vidas como discos y en todas ellas mantuvo su estatus de icono de la música pop y rock, constituyéndose en icono para gran parte de quienes un buen día decidieron colgarse una guitarra y ofrecer sus canciones al resto de la humanidad. El londinense David Robert Jones ha abandonado este planeta el 11 de enero de 2016 y tal vez ahora acierte a responder a la pregunta que se hacía un David Bowie que por siempre permanecerá en la Tierra: Life on Mars? Major Tom le espera.

En pleno cierre con un ruidoso Space oddity, los Alligators –nombre tomado de la canción “Moonage daydream”- fueron abandonando uno por uno el escenario de Four Seasons. Major Tom fue el primero y, a continuación, cada una de las Spiders from Mars hasta que Borja Agut dejó de golpear con las baquetasFue el final del extra del tributo al disco The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars… o, por acortar, Ziggy Stardust (1972). Space oddity” no es una canción del disco Ziggy Stardust; es la que da nombre al segundo disco de Bowie (1969). Pero contar la historia del extraterrestre andrógino llegado a la tierra para salvarla de su destrucción en un plazo de “Five years” hasta el reconocimiento de su fracaso de “Rock’n’roll suicide” ocupa algo menos de 40 minutos, un tiempo corto para un concierto. Así que tras sonar clásicos inmortales como “Starman”, el mejor recibido por un público por encima de los 30 e incluso de los 40 y mayoritariamente seguidor de Bowie, el grupo abandonó para volver poco después y hacer sonar en la tanda de bises el clásico himno glam “All the Young dudes”, el tema que popularizó inicialmente Mott The Hopple (y que evitó su desaparición), “The Jean Geanie”, “Changes”, “Life on Mars?” y “Space Oddity”, canciones de otros discos que, curiosamente, el viernes tuvieron incluso mejor recibimiento entre los asistentes que los del propio disco objeto del tributo. Especialmente “Changes”, que en la jornada del sábado tuvo como colaborador especial a Javier Besnard, impulsor de este proyecto, sobre el escenario.

Éste no es un proyecto fruto de una reunión de amigos para pasar el rato. Según recordaba David Bueno, quien además de tocar el bajo (e incluso los teclados) se come el micro en cada coro: “Para el primer concierto estuvimos nueve meses ensayando; esta vez han sido tres meses, pero la base ya estaba puesta”. Un tributo trabajado con el más camaleónico de los cantantes castellonenses, Gabi Martínez, habitual en La Ranamanca pero que se atreve prácticamente con cualquier estilo. Gabi cumple en todos los sentidos, empezando por la voz (mejor el viernes que el sábado), pero también desde la estética glam a la manera de encarar cada tema, siempre desde una humildad que sorprende si se tiene en cuenta esa faceta más festiva y desvergonzada que tampoco le importa exhibir. La acústica que Bowie acostumbraba a manejar queda en manos de Toni Porcar mientras que la electricidad la pone la excelente guitarra de Javi Ibáñez, El Bello, con momentos intensos como el solo de “Moonage daydream”. Las teclas de Enrique Agut recitan esas partes lentas o se ponen a bailar en los momentos más boogie woogie, al tiempo que suplen junto a la guitarra los trozos de viento del original.

Un bonito homenaje que los caprichos del destino han convertido en un inesperado adiós al hombre que –vestido de mujer- vendió el mundo.

JAVIER BESNARD. LA HISTORIA DEL HOMENAJE AL BOWIE DE ‘ZIGGY STARDUST’

El concierto siguió el mismo orden que el disco, empezando por ‘Five years’. Foto: Cristian Lorente Jiménez.

“Soy un enamorado del Bowie del 1972 hacia atrás y super fan del LP Ziggy Stardurst. Es un disco con una historia realmente curiosa y musicalmente completísimo. Está considerado entre los 10 mejores LPs de la historia por la por la prensa especializada, aunque para mí es el mejor”. Ahí está la base más profunda del homenaje, explicada por Javier Besnard, quien, como curiosidad, recuerda que con 18 años, mientras estudiaba en Londres, intentó asistir a un concierto de David Bowie, “pero las entradas se habían agotado en 24 horas”. Y una coincidencia con otro icono recién despedido: “Al no conseguir entradas, opté por ir a ver al gran Lemmy y su Motörhead. Fui un afortunado. Dos horas y 45 minutos sin telonero de un gran concierto”. Como curiosidad: “Del trío Lou Reed-Mick Jagger-David Bowie, sólo me he quedado sin ver en directo a Bowie”.

Quizás esa “falta” le impulsó a poner en marcha el proyecto de montar un homenaje en su casa, en Castellón. “Es una idea que rondaba en mi cabeza desde hacía tres años, aunque sabía de su dificultad, porque la música del disco contiene vientos, cuerdas, coros mágicos inalcanzables…”. A partir de ahí, contactos con amigos y músicos, con capacidad para transmitir en el escenario y que les gustase Ziggy Stardust. “La suerte mía es que en Castellón hay grandes músicos y poco valorados. Lo comenté uno a uno y todos dijeron que sí, involucrándose sólo por la ilusión, sin ningún tipo de acuerdo económico”.

Javier Besnard, ‘alma mater’ del homenaje, disfrutando del concierto.

¿Cómo se llegó a la formación de The Alligators, los Spider from Mars castellonenses?. “Javi Ibáñez (guitarrista de Los Cromaos y ex Barranco) es como mi hermano. Y a Vicente Ordóñez (guitarrista de Grup d’Autoajuda, ex Malconsejo, ex Vincent von Reverb y Sus Vaqueros Eléctricos), Enrique Forcada (teclista ex Vincent von Reverb, ex Miss Black Emotion), David Bueno (bajista de Noesruido y ex deBigote) y Borja Agut (batería de Public Animal nº9) les conozco desde hace muchos años, desde la época del Ricoamor”. Pero faltaba “David Bowie”, el elemento clave de todo el proyecto: “Era difícil escoger, ya que yo buscaba una semejanza y no un tributo simple, sin detalles ni matices”. Empezaron los ensayos, “pero como no había cantante, lo hacía yo; mal, claro”.

Y aparece, por sorpresa, Gabi Martínez. “Le conocía como cantante de La Ranamanca, pero no personalmente. Un día en el pub Terra y otro en Veneno Stereo le vi hacer versiones de los Beatles y alguna cosa más. Me di cuenta de que ese tío podría llegar a esos tonos y tener el morbo y feeling suficiente para meterse en el papel. Un amigo común nos presentó, se lo propuse y ¡aceptó a la primera! Cuando acudió al local de ensayo, abrió su boca para cantar “Starman” y fue brutal. La banda y yo no dábamos crédito. Gabi conocía algo de Bowie, pero poco, y creo que ahora es otro enamorado. Fue un acierto enorme encontrar a este tipo, tan camaleónico y versátil, y ahora super amigo”.

El debut del proyecto tuvo lugar el 14 de junio de 2014 y fue tal el grado de aceptación –entradas agotadas y elogios por doquier- que en este segundo capítulo se fijaron dos fechas (8 y 9 de enero de 2016), registrándose el mismo resultado. Un cambio en la formación, ya que por temas laborales Vicente Ordóñez no podía participar, ocupándose de la acústica de 12 cuerdas Toni Porcar (propietario de Veneno Stereo, ex Motel y ex De Par en Par). “Tanto Toni como Gabi me han demostrado mucho como músicos y como personas”, concluye un todavía emocionado Javier Besnard. “Mi sueño hecho realidad”, al tiempo que agradece la colaboración de los Alligators, de David, Jordi, Perfecto y Dani (Four Seasons), Adriana Sanz (maquillaje y vestuario), Blas (vídeos) y “a las mujeres y el público”.

Hay una coda que ya estaba prevista antes del fallecimiento de Bowie: el próximo viernes 22 de enero volverán a actuar en la sala Loco Club de Valencia. No se trata de oportunismo, ya que este concierto estaba anunciado desde varias semanas atrás, como final de este segundo capítulo del Ziggy Stardust castellonense.

DESPEDIDA DE GABI MARTÍNEZ A DAVID BOWIE

“La verdad, no sé muy bien por dónde empezar, no me salen las palabras.

Este fin de semana ha sido tal vez para mí, como bien reza el álbum que tributamos, una ascensión y una caída. Demasiada información en muy poco espacio de tiempo, una montaña rusa de emociones y en la última curva una sorpresa de última hora.

Sólo decir que para mí ha sido un honor haberme metido tres veces (con mejor o peor suerte) en la piel de ese pedazo de monstruo de la música llamado David Bowie. Lo haré una vez más dentro de dos semanas en Valencia y no sé ahora mismo si volveré a hacerlo. Estoy saturado y más afectado de lo que me podía imaginar y tengo que pensar muchas cosas, ya que lo que era un tributo ahora mismo se ha convertido en un homenaje póstumo, del que no estoy muy a favor, ya que no quiero subirme a esa cresta de la ola que se va a crear, desde ya, aprovechando su muerte.

Ahora sé seguro que sí que hay vida en Marte. Uno de ellos se escapó hace 69 años y vino a parar delante de nuestras narices para enseñarnos el camino de vuelta.

See you later Alligator, check ignition and may God’s love be with you!”

Gabi Martínez. Foto: Cristian Lorente Jiménez.



  1. Grandisima y emotiva cronica de un gran grupo recien nacido y
    han demostrado ser unos autenticos STARMANS.Felicaidades The Alligators y Javier por hacer realidad tu sueño.-Como tu bien dices un sueño echo realidad.conseguir una banda digna del mejor tributo al Gran Bowie.

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