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Sant Antoni Pop supera su desmadre

Los organizadores el Sant Antoni Pop están convencidos de haber reunido el cartel más completo de la historia del festival de Betxí. Y los espectadores han respondido, sumando alrededor de 550 espectadores en su 12ª edición. Bandas como King Salami, Los Chicos o Lie Detectors pusieron el desmadre, mientras que Graham Day puso la más serena calidad.
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El cantante de Lie Detectors fue otro de los que acabó llevado en volandas por el público del Sant Antoni Pop Festival. Foto: Batiste Safont.

El Sant Antoni Pop Festival 2018 ha cumplido con las expectativas de sus organizadores en cuanto a participación. Ha sido tan desmadrado como sus ya 12 años de historia lo presuponen y, además, ha superado sus mejores cifras. A lo largo del sábado 20 de enero fueron 550 las personas que entraron en el Saló 1964 de Betxí para disfrutar de intensas descargas de adrenalina a cargo de bandas que sobre el escenario lo dan todo, retroalimentando el ambiente generado por los fans del salvaje rock and roll garagero. En total, diecisiete horas repartidas entre conciertos y comidas, sin que decaiga el objetivo de que todo el mundo se lo pase muy bien. El problema para los organizadores -todo el entorno del grupo Los Altragos- será subir el listón de un festival que no ha parado de crecer desde que en 2006 nació como una fiesta de ámbito local y que ya tiene impreso su carácter internacional. Bandas como Los Chicos, Lie Detectors o Los Coyote Men pusieron ese desmadre producto de la actitud rockera a la que King Salami & The Cumberland 3 añadió un bailable toque exótico entre caribeño y oriental. La maestría de orfebre de canciones llegó con Graham Day & The Forefathers, más centrado en la interpretación aunque sin obviar la intensidad (eso sí, más controlada que sus compañeros de cartel). La potencia de sonido a cargo de Vicent Ros, quien estrenaba mesa de control, ayudó a ese efecto atronador.

Pepe Birra puso en marcha el festival dando paso a Las Infrarrojas.

La franja matinal tuvo la novedad de aumentar a dos el número de actuaciones en el Pub Monkey. Alrededor de cien personas ya estuvieron presentes en este arranque del 12º Sant Antoni Pop Festival al grito de Pepe Birra. Sobre el escenario, el grupo alicantino Las Infrarrojas, con tres mujeres al frente más un batería (una de ellas había pasado ya por Betxí con Las Ultrazorras y con Las Sultanas). Este proyecto es todavía nuevo, con un primer EP publicado en diciembre de 2017, por lo que no resulta extraño que después de 45 minutos comentasen “no tenemos más canciones” tras haber interpretado temas con aire de guateque sesentero hechos para bailar. Los catarros habían dejado bastante mermados a Los Altragos. En especial se vio sufrir a su cantante y guitarra, Pascual Franch, con incluso dificultades para respirar. Sin embargo, cada vez que el cuarteto de Betxí se sube a un escenario (y se baja, para fundirse con el público) lo da todo. Y no iba a ser ésta la excepción. Con instrumental incluida, entraron a repasar los cuatro temas del EP Rugidos sónicos (2015) y un buen puñado más, incluido el clásico propio “La bruta” y la versión de “Soy tremendo” de Los Sirex, más referencias a Bruno Lomas y los Sonics, más el acompañamiento ya habitual de Joanmojo (cantante de Enfields, Gris-Gris).

Los Chicos, como siempre, tocando techo.

Después de la comida (dos paellones para tratar de saciar el hambre de todos los presentes), la música se trasladó ya al Saló 1964. Era el turno de Los Coyote Men, banda británica integrada en Folc Records, de Los Chicos, y que comparte directos con King Salami & The Cumberland 3. Con sus máscaras de luchadores ofrecen sobre el escenario una descarga de rock sixties y al mismo tiempo punkerizado con gritos a lo hombre de las cavernas mientras preguntan si “Can she cook?”. Y es lo que suyo se mueve por impulsos primitivos (“Primitive urge”). Pasan los años y Los Chicos siguen sin hacerse adultos. Conservan su energía de siempre mientras el escenario se les queda pequeño. No hay fronteras entre grupo y público, que se entrega sin complejos a una música que huye del virtuosismo para sumergirse de pleno en la intensidad directa. La duda era cuánto tiempo iban a aguantar sobre el escenario. Tres temas. Al cuarto ya estaba Rafa Suñén encima de una torre de sonido alentando al público que cantase el “Got my mojo working” de Muddy Waters (“Muddy Muddy”). Cantó desde el centro de la sala subido a una silla, hizo surf por encima de los presentes, junto a sus compañeros se fundió con el público en unos cuantos temas… Su repertorio transmitió una idea conceptual (“Party boogie”, “Party train”, “King of the party”) y la hicieron realidad a base de salvaje rock and roll con momentos country.

La ya tradicional cena que reúne grupos, organizadores y público también batió un récord, con 170 comensales reunidos en el restaurante Brisamar. A su final, los tres últimos conciertos, que inicialmente habían provocado más de un debate sobre el orden que debían seguir. Sin embargo, la petición de King Salami & The Cumberland 3 de empezar ellos despejó las incógnitas. Agitando sus maracas, King Salami dio paso a una hora basada en “Shake it wild”, o sea, mover el cuerpo de manera salvaje, objetivo conseguido encima y debajo del escenario. Goin’ back to Wurstville ocupó buena base del show, con efectivos temas como “Pineapple Mama” o ese toque oriental de “Camel hop”. En la recta final sonó una salvaje versión del ochentero “Tainted love” de Soft Cell, su más reciente single. Como remate, una buena cantidad de público sobre el escenario fundiéndose con el grupo.

Publié par Manolo Bosch sur mardi 23 Janvier 2018

Graham Day llegaba a Betxí con un aura de leyenda del rock más underground, construida a través de una carrera desarrollada con The Prisoners, Prime Movers, Solarflares y The Gaolers. Junto a The Forefathers la repasó, aportando el buen saber que concede la veteranía, más centrados en ofrecer buenas interpretaciones que en dejarse llevar por el desenfreno de sus compañeros de cartel… aunque para nada fue una actuación relajada. Manejó su guitarra con una muy notable soltura mientras ofrecía melódicos temas de toda su historia, algunos de ellos recopilados en el disco Good things (2014), título de la canción con la que abrió su directo, y que dejan constancia de su trascendencia en el sector mod. Incluso incluyeron alguna cara B de single, como “Open your eyes”. Pusieron la deliciosa nota de calidad al evento.

Graham Day & The Forefathers pusieron la nota de mayor calidad.

Con los donostiarras Lie Detectors regresó el descontrol al escenario, llegando su vocalista, Txema, a golpear de manera accidental su cabeza contra la tarima de la batería mientras rodaba por el suelo del escenario. Rock and roll y diversión, como en la glam “Chelsea boots”. Al tiempo que sonaban temas como “Sin ti no puedo estar”, se podía ver en primera fila cómo King Salami se unía a miembros de Los Chicos para bailar cada tema, lo mismo que Franky Stein deejay, quien se encargó de cerrar el festival con una sesión garagera, una innovación de este año con buena aceptación. Cómo no, el vocalista de Los Chicos acabó navegando sobre la masa de público.

A pesar de sus evidentes síntomas catarrales, Pascual Franch supo estar en el centro de la organización -junto a piezas muy importantes como Juan Carlos Rodríguez- y de su banda, Los Altragos.

 

 

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