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Pascual Arnal (director del TEST): “Tenemos la extraña convicción de que las cosas pasan en la calle o internet”

Entrevistamos a Pascual Arnal (Vila-real, 1969) en plenos preparativos de la muestra de arte TEST 2019 (comisario), ante la exposición 'On Conference' comisariada por Álvaro de los Ángeles en la Galería Rosa Santos de Valencia (artista) y la presentación del catálogo de Trashformaciones y la revista de Nomepierdoniuna en el Emac de Burriana (diseñador). En todas sus facetas y reflexionando sobre el pulso actual del arte contemporáneo.
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Pascual Arnal, en Els Lluïsos de Vlia-real. Foto: Carme Ripollès.

>Cuando se acerca el TEST (se inaugurará el sábado 9 de marzo a las 12:00 en El Convent de Vial-real) Pascual Arnal entra en modo “fuera de control”.
Es que hay muchos factores en juego. Son cuatro artistas, cada uno con sus características y circunstancias. Tres exponen en una sala, con toda la complicación que eso puede tener, porque tú ves solo una exposición en una sala, pero son tres exposiciones cada una con sus particularidades, deseos y manías. Y, por otro lado, el artista que tiene que hacer un mural, que eso es otro mundo; ahí ya entra el artista, que le guste la pared, tienes que hablar con los vecinos… Hay que luchar mucho con esto y eso es lo que pasa, que tengo en la cabeza muchas cosas para desembocarlas en un día. Ahora que faltan tres semanas estoy… divertido (ríe).

>¿Qué significa para ti que, en puertas de la 7ª edición, murales como el de Hyuro estén siendo reconocidos a nivel internacional. ¿Qué aporta el TEST a Vila-real y a los artistas emergentes?
La gente que pasa por la calle vive el arte urbano como una sorpresa, algo que es agradable y que viste la ciudad de alguna manera. Muchas personas lo disfrutan desde esta perspectiva, y me parece perfecto porque para eso está. Interactúa con el viandante. Después hay otras personas que además siguen la escena de arte urbano, y esta gente es la que se da cuenta y disfruta de que en Vila-real haya una pieza de Felipe Pantone, por ejemplo, que es una figura capital a nivel mundial, porque hace que la ciudad sea muy conocida, porque los artistas son de primer nivel; puede ser que no todo el mundo lo conozca o lo sepa, pero es así.

>Disfrutar de la muestra en directo es una de las dimensiones del TEST, pero después está la representación que se hace de esto, las fotografías y vídeos que trasladan la imagen de lo que está ocurriendo, que también los ve mucha gente. Entiendo que, además siendo fotógrafo, es algo que cuidas en cada edición…
Lo primero que te dicen los artistas cuando vienen es que la obra acabará envejeciendo y que lo mejor que puede pasar es que venga otro artista y pinte después; y lo dicen todos. ¿Para qué quieres una cosa para toda la vida? No tiene ningún sentido. Y tienen toda la razón del mundo. Se tiene que documentar bien porque todas las piezas que hay seguramente dentro de algunos años estarán muy desgastadas y desaparecerán o se volverá a hacer una intervención encima al igual que ha pasado con otros edificios y espacios de la ciudad.

“La gente que sigue el arte urbano conoce Vila-real por los artistas de primer nivel mundial como Felipe Pantone que participan en el TEST”.

>¿Crees que el arte urbano se está institucionalizando? Después del TEST y el MIAU de Fanzara hay varios ayuntamientos que están impulsando murales en distintos espacios públicos como en Castellón, Torreblanca, Benicarló…
Depende bastante de quiénes son los artistas y cuál es su filosofía. No todos los artistas funcionan igual y no transmiten lo mismo. El hecho tiene que ver con que el artista sea fiel a su mensaje y a sus principios; que te hayas convertido en una especie de estrella del rock no significa que tus canciones no sigan siendo igual de auténticas. Tiene que ver con los artistas, cada uno tiene una propuesta; formalmente Escif no tiene nada que ver con Felipe Pantone, pero ambos siguen investigando en sus respectivos discursos. Todos los que han venido aquí tienen una trayectoria de haber trabajado en la calle de forma alegal, es decir, que no vienen de estar en una facultad pintando y se ponen a hacer un muro; hay realmente una manera de expresarse que tiene que ver con hacerlo en la calle. También es cierto que esta gente, como todos, tiene que ganarse la vida de alguna manera. ¿Se ha institucionalizado? Claro, porque creo que quien decide esto, que no deja de ser un representante público, se ha dado cuenta de que es algo que funciona, entonces si funciona es fácil que se promocione y se invierta dinero. Ya me gustaría a mí que la misma gente que ve el mural venga a ver la exposición al Convent (risas).

>¿Cuál crees que es el límite entre una obra que se expresa, que tiene un impacto y dice algo, y cuando se entra en el terreno de vestir un pueblo o una pared, de hacer una intervención más decorativa?
Es una línea muy fina y, como te decía, creo que tiene más que ver con el artista que con otra cosa. Hay piezas que te pueden parecer muy decorativas y, sin embargo, son artistas que siempre han trabajado así, construyendo un lenguaje propio sin preguntarse si es o no es decorativo. Eso siempre lo decide la perspectiva del que lo juzga, sea acertada o no.

>Que son efectistas pero tienen un concepto…
Claro, tu mirada lo hace efectista. Tú puedes ver el puente de Felipe y pensar que, para adecentar el puente, han hecho cuatro rayas. Pero no, es que esta persona trabaja con una teoría de la geometría y de unos colores que tienen un por qué. Hay gente que me decía: “¿Por pintar unas rayas ya alguien es artista?”, después entran en internet, investigan un poco y entienden que esas “rayas” forman parte de algo más vivo y complejo.

>Es un poco lo que está ocurriendo con el arte contemporáneo en general debido a la inmediatez, que los artistas que combinan un concepto potente con un lenguaje accesible son los que logran un mayor impacto y más repercusión, especialmente en las redes sociales…
El mundo va muy rápido y tenemos la extraña convicción de que las cosas o pasan en la calle o pasan en internet y eso, en el ámbito cultural, lo puedes comprobar acudiendo a los cines, teatros o salas de exposiciones. Desgraciadamente hay un cierto discurso narrativo que requiere de una intimidad por el que hay que seguir luchando. Todo esto no quita que internet y la calle son un escaparate donde las propuestas fluyen sin tantas condiciones. La oferta artística es tan abrumadora, que una de las mejores maneras de acercarla al público es que también esté en la calle.

“Hay un cierto discurso narrativo que requiere de una intimidad por el que hay que seguir luchando”.

>Precisamente el TEST lo que hace es combinar los dos lenguajes, el de exposiciones en un espacio cerrado y el exterior. ¿Cómo se realiza la selección de artistas?
Los primeros años costaba más, pero es verdad que con el paso del tiempo, el hecho que se hagan las publicaciones es lo que hace que el TEST tenga una difusión más allá de Vila-real. Tenemos la suerte de disfrutar de las piezas de los artistas aquí, pero estas publicaciones son las que hacen que haya una divulgación muy grande. En 7 años han pasado 28 artistas, con 500 libros para cada uno, lo que significa que llevamos 14.000 editados y nunca sobra ninguno. Pensar que esa cantidad de libros está rondado por ahí, ese es el escaparate perfecto para el TEST, y esto también hace que mucha gente esté interesada. Es una herramienta de gran valor para los artistas que vienen al TEST, que la mayoría están comenzando a despuntar y no pueden permitirse algo así por el coste económico. Aquí es donde me parece perfecto y necesario que sea la administración pública la que apoye económicamente esto, porque tiene un rédito social y además les estás dando una ayuda a artistas que lo necesitan y lo merecen.

>Y esto también facilita la selección…
En teoría hay más oferta y hay más gente que se ofrece. A partir de ahí yo siempre intento que sean disciplinas diferentes las que están dentro de una misma sala. Se buscan artistas que puedan interrelacionarse entre ellos, tanto en los murales como en El Convent, y que tengan proyección.

>¿Y qué nos puedes adelantar del TEST 2019?
En sala expondrán Ana Císcar, una pintora que también hará una instalación. Tiene mucho oficio para lo joven que es, tiene un fondo muy importante, y nos mostrará un proyecto sobre la documentación de sucesos que tienen que ver con el arte y su reinterpretación. Este año todos los artistas tienen que ver con lo documental, desde su punto de vista y disciplina, pero todos trabajan alrededor de este concepto.

Fotografía de Jesús Monterde.

Siempre intentamos poner artistas que estén a nuestro alrededor y este año expondrá Jesús Monterde, un fotógrafo de Benassal que hace dos años publicó el libro Nemini Parco, que ha sido algo así como una mini revolución dentro de la fotografía documental en nuestro país, es un libro que está prácticamente agotado. Él trabaja haciendo fotografías, documentando lo que le rodea en el Maestrat. Viendo sus imágenes sabes que vive allí, puedes sentir la intimidad con la que él trabaja en la veracidad de sus fotografías, cargadas de una poética para tratar momentos y escenas que son crudas, pero muy auténticas. Tiene una visión muy especial y el trabajo que va a llevar al TEST es una continuación de este Nemini Parco. Para mí es un honor que una persona que ha hecho un trabajo de tanto renombre, quiera seguir la saga con una publicación en el TEST .

El tercer artista en sala es Luce, de Valencia, que trabaja con la intervención urbana y pública. Tiene una obra muy diversa y lo que mostrará es la documentación de sus piezas, las cuáles al estar hechas en la calle son de carácter efímero. Es de estos artistas que muchos de sus trabajos son vistos a diario por el viandante pero que nunca han estado recogidos, explicados conceptualizados en una publicación en papel.

>¿Y del mural nos puedes adelantar algo?
Este año traemos a Mohamed L’Ghacham, un artista español muy joven de origen marroquí que vive en Mataró y, además, será el encargado de pintar la pared más grande que se ha pintado hasta ahora en el TEST: es una medianera de casi siete plantas de altura…

>Un faenón a nivel técnico…
Claro, claro (ríe). Una forma de evolucionar es complicarse la vida. ¿Por qué no hacer una pared que sea realmente grande? Además de sus características artísticas tienes que encontrar a un artista que quiera subir a pintar a 25 metros de altura, además del esfuerzo económico que supone. Mohamed está en un punto en su trayectoria en el que necesita una superficie en la que pueda mostrar toda su valía.

Intervención urbana de Mohamed L’Ghacham.

>También es una apuesta por vuestra parte…
Cuando ves su trabajo y cómo lo desarrolla es complicado que te equivoques. Sé que será un reto para todos, para él y para el TEST, el jugar a algo tan grande; cuando algo es grande se amplifica tanto el éxito como el fracaso. Mohamed trabaja con fotografías antiguas que no han estado hechas para ser mostradas, con la frescura y la intimidad que estas imágenes comportan. El juego que se establece con una escena que puede ser del álbum privado de cualquiera y que pueda estar representada en una pared de siete plantas de altura hace que lo ordinario pase a ser universal.

>¿Cómo crees que influye el hecho de que seas artista en la forma de comisariar el TEST u otros proyectos, como has hecho en el EACC, para poder entender mejor al artista o a la hora de estar más o menos involucrado en el proceso? Porque normalmente la figura del comisario suele ser alguien muy pegado al arte pero no artista, y en tu caso sí que es así.
Supongo que los entiendo más que nadie (ríe). Hay un papel que hago que es el de colega de fatigas, el hecho de que sean más jóvenes y yo tener una edad también hace que tenga una perspectiva sobre cómo funciona la estructuración y la forma de desarrollar una muestra para que no haya muchos contratiempos y que salga bien.

>¿Los asesoras, les das consejos?
Les digo que hagan lo que les dé la gana. Me suelen pedir opinión porque saben que como artista llevo haciendo esto mucho tiempo y tengo algo de práctica en montar exposiciones, escoger la obra, qué poner en la publicación… Creo que no soy muy invasivo, pero si hay algo que no lo veo claro o que no va a quedar bien, no me corto.

“En el IVAM o el Centre del Carme de Valencia ahora se nota una energía que fluye de otra manera”.

>¿Cómo ves los cambios que está habiendo en los últimos años en la escena artística contemporánea de la Comunitat Valencaina? La situación actual en la que está el IVAM, el EACC en Castellón …
Creo que hay movimiento, que es lo importante. El motor de todo esto es que haya recursos. El hecho de que en esas instituciones que citas haya movimiento hace que se generen más recursos para hacer más cosas. Ahora se ven muchas más ganas de las que había antes y esto es una cosa que se respira. El EACC porque ahora está en una especie de impasse, pero en el IVAM o el Centre del Carme de Valencia se nota una energía que fluye de otra manera.

>Y quizás no solo en los grandes espacios oficiales…
Solo tienes que pensar que dentro de un mundo tan hermético como las Fallas, que el Ayuntamiento de Valencia esté apostando los últimos años por artistas que tienen que ver con el street art para diseñar las Fallas. Es muy significativo y lógico que quien hace una obra artística en la calle sea una persona que se dedique a hacer obras artísticas en la calle. Así es como debería ser el mundo (risas).

> Después de haber participado con tu proyecto Astral Management en el festival francés Le Dédale de Belvés en 2017 y en la Universidad de Cádiz en 2018, ¿en qué andas metido ahora con tu propia obra artística?
Voy a participar en una exposición colectiva On Conference, que organiza Álvaro de los Ángeles y se inaugurará el 15 de febrero (20:00 h) en la Galería de Rosa Santos de Valencia, ha elegido dos piezas mías: Audiencia y 1944. Y también sigo con las instalaciones de Astral Management, aunque tengo dos proyectos más, uno está prácticamente acabado y otro aún está en fase beta. El que está terminado es un trabajo que tiene que ver con la representación gráfica de las narrativas literárias clásicas y cómo esta clase de obras, que han venido a través de la palabra, se pueden estructurar a través de la imagen.

>En paralelo continúas con tu trabajo como diseñador gráfico, ¿algún último proyecto del que estés satisfecho?
Voy a diseñar para el FITCarrer de Vila-real una exposición sobre los 30 años de carrera de la compañía de teatro Visitants, y estoy trabajando con ellos cómo será la exposición; cómo mostrar su trayectoria y la infinita cantidad de material que tienen, que es para alabar

>El sábado 16 de febrero Trashformaciones presenta su nuevo catálogo artístico en el Emac (12:00h), que has diseñado tú después de haber colaborado también como comisario en alguna de sus exposiciones. ¿Qué podrá encontrar la gente en al publicación?
Creo que una obra como la de Trashformaciones funciona muy bien en catálogo porque son piezas que no son fáciles de ver in situ por su condición formal. Es un catálogo que se tenía que hacer tarde o temprano, y trabajar con ellos ha sido muy fácil porque saben cuál es su sitio, el de artistas. Son gente con mucha documentación (ríe), lo que lo facilitaba todo: “Aquí tienes estos discos duros, coge lo que quieras” y claro… (ríe). Se ha trabajado sobre todo con las fotos de Pau Bellido, Carme Ripollès y Ángel Sánchez; y es de valorar, porque no todos los artistas tienen la sensibilidad para buscar un profesional que sepa documentar lo que hacen. Es un catálogo muy potente, también se han incorporado muchas imágenes que son más anecdóticas sobre el proceso.

>El diseño y la maquetación de la revista conmemorativa del 10º aniversario de Nomepierdoniuna, que también presentamos este sábado 16 de febrero en La Mercé de Burriana dentro del Emac (11:30), también lleva tu firma, ¿cómo fue la experiencia?
En un diseño son muy importantes los tiempos y, para poder hacer el trabajo, es importante saber qué es lo que necesita el cliente. El diseño no deja de ser una cuestión de funcionalidad y que ésta tenga una buena apariencia. En el caso de Nomepierdoniuna solo tuve tres semanas para hacer algo que tendría que haber hecho en dos meses (ríe). Mucha intensidad, pero estoy muy contento con el resultado. Ha pasado el suficiente tiempo como para poder ver las cosas con perspectiva, porque cuando estás encima de algo, y esto seguro que le pasa a cualquiera que diseñe, lo dudas todo, y más si es una publicación de este peso, porque una cosa es diseñar algo que sabes que va a tener una vida de 15 días , que la gente lo ve y se olvida, pero diseñar algo que tiene una presencia ad eternum… La presión es máxima. Primero por hacer algo que funcione ahora, pero también que funcione dentro de 2 y de 10 años. No puedes hacer algo basado en cánones muy actuales, tiene que ser algo atemporal y que a su vez tenga la suficiente chispa para que a quien lo está viendo ahora le sea atractivo. Es complicado porque han sido muchas secciones, textos, fotografías… Y poco tiempo (ríe).

>Después de Les Deesses Mortes y Freses, has estado involucrado en la producción musical en diferentes proyectos como Sánchez, Sitja… Seguro que andas tramando algo…
Fèlix Gimeno (Sánchez) y yo tenemos hechas varias canciones conjuntas desde hace mucho tiempo, lo que no habla muy bien de nosotros (ríe) porque dos personas que están desde 2013 haciendo canciones y hasta ahora no tienen editado absolutamente nada… No habla nada bien (ríe). Fèlix está acabando de cerrar un disco y el siguiente queremos hacerlo los dos juntos, y para complicarnos un poco más lo haremos con canciones nuevas diferentes a las que ya tenemos hechas.

>Hablando de décimos aniversarios… ¿Qué estaba haciendo Pascual Arnal hace 10 años?       
En 2008-09… Empezaba a ganarme la vida como diseñador gráfico de forma más seria, estaba haciendo oficio de algo donde hay mucha competencia hay y poco trabajo. A partir de esos años empecé a poner en marcha Les Deesses Mortes, que es algo que llevó su proceso, y también a… ¡vaya! No había caído en lo importante que fue ese momento. También estaba a punto de cerrar mi primer trabajo fotográfico, Les ocasions retrobades, que suponía haber encontrando un hilo del que poder tirar y decir: “Este soy yo”. Puede que hace 10 años fuese el germen de muchas de las cosas que me están pasando (ríe).

 

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