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Lagartija Nick #FourSeasons500. Esa extraña inercia

Basando el grueso de la actuación en sus dos primeros discos (‘Hipnosis’ e ‘Inercia’) y en la tensión sónica after-punk de sus mejores años, la banda granadina soltó un trallazo de concierto el pasado viernes en La Burbuja de Castellón, con el que el Four Seasons celebraba -lejos de casa por problemas de aforo- su actuación número 500. La formación original de Lagartija Nick fue arropada por un público mayoritariamente veterano, que revivió su legendaria visita al Vil Blues Attraction de Vila-real en los primeros 90 con un repertorio muy similar.
  
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Lagartija Nick_#FourSeasons500_Pau Bellido

“Tenemos la mejor proyección
pero no hay movimiento.
Somos la mejor vía de acción
y nos detiene el vértigo
de la ciencia-ficción.

El mundo del rock es un trampolín
para los mediocres”.

“Déjalos sangrar” (Hipnosis, 1991)

Fue eléctrico. Las canciones de Hipnosis (1991) e Inercia (1992), turgentes a pesar de los años. Lagartija Nick, repletos de energía. Y el público, retroalimentando a la banda con su calor de principio a fin. El concierto número 500 del Four Seasons, celebrado el pasado viernes en La Burbuja por los problemas de aforo de la sala de la calle Castelldefels, fue una demostración del vigor atemporal del mejor rock destilado en este país en los 90, fabricado por una de las bandas más insuficientemente valoradas, liderada por un siempre intrépido Antonio Arias y un portentoso Eric Jiménez a la batería. Incombustibles, como el resto de formación original (Juan Codorniu y Miguel Ángel Pareja a las guitarras completando alineación), convencidos y convincentes.

Una celebración abrigada por una mayoría de público veterano no muy asiduo del Four Seasons –algo más de media entrada en La Burbuja, que hubiera sido lleno de haberse celebrado en el Forsi-, aunque sin una respuesta realmente masiva ante el llamamiento que había hecho la sala, por su aniversario y ante las dificultades que atraviesa para hacer frente a una adecuación para solucionar sus problemas de aforo. Eso en el concierto; en la posterior pinchada de Antonio Arias, el Four Seasons (que no sirvió el picoteo anunciado en las entradas) estuvo prácticamente vacío. En demasiadas ocasiones, la fuerza se derrama por los dedos y los muros de las redes sociales sin llegar a materializarse. Es como esa extraña inercia de la que hablábamos los días previos; pero a la inversa, anestesiada por la apatía.

No importó en absoluto, ni a la banda ni al público. La entrada fue lo suficientemente nutrida para que la actuación terminara en celebración colectiva al calor de los mejores temas de los granadinos. Lagartija Nick arrancaron trepidantes, sin interrupción alguna, con los mejores temas de Hipnosis (“Sonic Crash”, “Tan raro, tan extraño, tan difícil”, “Ahora”, “No lo puedes ver”, la propia “Hipnosis”…); continuó con un guiño a Omega, Lorca y Morente (“Vuelta de paseo”), un garbeo por Su (“Estratosfera”, “El próximo lunes”) y explosionó finalmente con los dardos más certeros de Inercia: “Nuevo Harlem”, “Esa extraña inercia (anfetamina)”, “Universal” y “Satélite”. Esos que agitaron La Brubuja al ritmo de las baquetas de Eric Jiménez, a quien parecía no poderle seguir el ritmo, no ya sus compañeros de banda (a los que atropelló en alguna entrada), sino su propio bombo.

Eric -torpedo- Jiménez. Fotos: Pau Bellido.

Un torrente similar al que recordábamos en Facebook la semana pasada, recuperando la entrada de la actuación de Lagartija Nick en marzo de 1993 en la sala Vil Blues Attraction de Vila-real. Concierto que también fue rememorado por algunos de los asistentes para cerrar algunas cuentas pendientes. Como la que llevó a Politiko, el singular proyecto en solitario de twitter-punk a cargo del castellonense Juan Ernesto (en aquella época batería de Los Frágiles, junto a Raúl Pastor –Rauelsson- y Miguel Verchili), a escuchar en el Four Seasons como su ídolo pinchaba la canción que le ha dedicado en su último disco por mediación de su editor, Juanki Tomás (amigo personal de los granadinos desde la época de Los Romeos) con su desternillante melodía y letra: “Yo quiero ser como Antonio Arias, yo quiero ser como Antonio, y como no lo soy vivo mi desgracia”. O como la que llevó a quien firma esta crónica a recuperar el CD de Inercia con los autógrafos de Lagartija Nick de aquel mismo bolo, y que ya había dado por perdido, para cerrar el círculo volviendo a conseguir su dedicatoria 23 años después (¡gracias, Martino!).

Nostalgia, sí, por supuesto. Pero también reivindicación de una excelente banda que, según aseguraron sus propios integrantes, además de mantener proyectos paralelos como Los Planetas en el caso de Eric Jiménez, tiene planificado grabar nuevo disco en breve con la idea de sonar como aquellos dos primeros discos, que el viernes pasado volvieron a sonar tan enérgicos y actuales. Nada raros, nada extraños, nada difíciles.

Cerrando el círculo 23 años después.

El concierto de Betunizer del día siguiente, el sábado 9, se celebró sin problemas en el Four Seasons cubriendo el límite de aforo establecido, mientras que las actuaciones inicialmente previstas para el viernes 15 (’77) y el sábado 16 (Arte Pop presentando nuevo disco y Rebel Minds) también se mantienen en la sala.

 

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