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El Teatro Clásico de Peñíscola cierra exitosa edición con 'El ávaro' y abre la puerta al XXV aniversario con el homenaje a Vicente Pastor Luna

'El ávaro', a cargo de Morboria Teatro, cerró el XXIV Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola, que ha registrado llenos completos en todas sus funciones. Una sesión que incluyó el homenaje a Vicente Pastor Luna, antiguo director del evento, que el próximo año celebrará su primer cuarto de siglo.
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La última jornada del XXIV Festival de Teatro Clásico de Peñíscola arrancó con un homenaje al fallecido Vicente Pastor Luna. Foto: Pilar Diago.

Morboria Teatro regresó al Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola, y lo hizo de nuevo con un texto de Molière. Si en 2019 se encargó de abrir edición con El enfermo imaginario, en este 2021 la ha cerrado con El ávaro, dos de las piezas más conocidas de un autor recurrente en cualquier evento dedicado al Clásico. Sus registros en ambas son similares, jugando con los enredos que el satirizado personaje principal levanta a su alrededor como consecuencia de sus demonios interiores. En el caso de El Ávaro Harpagón, todo su ideario ronda alrededor de un concepto, "el dinero" o "mi dinero". Son las palabras que más se escuchan en la función. La anécdota es que inicialmente Morboria iba a estar en Peñíscola con Del teatro y otros males que acechan en los corrales, producción creada para celebrar los 35 años de la compañía madrileña. Sin embargo, una cuestión médica que afectó a una integrante del elenco provocó la variación, inclinándose por la recuperación de esta obra que estrenó con éxito en 2010 y que ahora le sirve para homenajear al dramaturgo francés con motivo del 400 aniversario de su nacimiento.

Bien interpretada, El ávaro es una apuesta segura... aunque no sencilla. Y la compañía creada por la pareja en la vida real Eva del Palacio y Fernando Aguado -ya lo eran cuando recién licenciados en la Resad crearon Morboria junto a Álvaro Aguado- contiene los ingredientes necesarios para validarla. Cinco actos en prosa, con la comedia como salsa. No arriesgan en busca de una versión del siglo XXI. Apuestan por la recreación según las líneas en que fue escrita en la segunda mitad del 1600, permitiéndose la licencia de jugar con un bolso en el que entre otros objetos actuales figura un teléfono móvil. En el centro del guion, un personaje ridículo por su excesivo amor hacia el dinero, elemento que sitúa por cualquier otro sentimiento. La dote como condicionante para casarse, para casar. A su alrededor, todos actúan por hipocresía o temor. El único que se atreve a hablarle con sinceridad es castigado por las patadas del protagonista, ignorante de los desprecios que levanta.

El viejo Harpagón representa la avaricia, el amor desmedido por el dinero. Foto: Pilar Diago.

Tres paneles con dos caras ayudan a cambiar el escenario, manejándolos hábilmente en el episodio que recrea la carrera de Harpagón en busca del dinero robado, cuando en realidad apenas se desplaza unos metros. La más clásica de las obras de esta edición del Clásico de Peñíscola ha cerrado de manera satisfactoria una edición con llenos completos en sus siete funciones en el Patio de Armas, con la comedia como línea conductora, con la excepción de Nise, la tragedia de Inés de Castro -tal vez la mejor valorada, en pugna con Andanzas y entremeses de Juan Rana- y el fondo confesional de 7 reinas.

Homenaje a Vicente Pastor Luna

La última noche incluyó el momento especial del homenaje a Vicente Pastor Luna, director del Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola en sus quince primeras ediciones. Recientemente fallecido, su trayectoria vital y profesional fue recordada con proyecciones, con las presencias sobre el escenario de su esposa, Gloria Remón, y sus hijos, Vicente y Sira Pastor, acompañados por la diputada provincial de Cultura, Ruth Sanz, y el actual director del festival, Carles Benlliure. En una especie de continuidad del tributo, ese acto se considera el punto inicial de la XXV edición, a celebrar en 2022, en el mes de julio, como siempre.

Desde la izquierda: Carles Benlliure (director del festival), Ruth Sanz (diputada provincial de Cultura), Sira Pastor, Gloria Remón, Vicente Pastor y Andrés Martínez (alcalde de Peñíscola). Foto: Pilar Diago.

Fue, además, el final de una semana en que el nuevo, y joven, Colectivo Állatok, se atrevió con un texto de Lope de Vega poco conocido y nunca antes estrenado, El animal de Hungría. Un reto que los recién licenciados en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (Resad) resolvieron positivamente. A continuación, llegó la más mediática producción de este 2021, Mercado de Amores, con Pablo Carbonell -Los Toreros Muertos, entre muchos proyectos- a la cabeza, y una nueva oportunidad para la joven castellonense Ania Hernández. Una comedia estrenada apenas unas semana antes en el Festival de Teatro Clásico de Mérida que prolongó la línea general del actual cartel.

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