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El concierto de despedida de La Ranamanca: “Me voy sin querer decir adiós”

La Ranamanca ya ha dicho adiós. Lo ha hecho sin querer decirlo. Circunstancias "personales y profesionales" de los componentes del grupo castellonense así lo han decidido. La despedida, en Huerto Sogueros, mezcló la tristeza con la alegría de verse arropados por sus numerosos fans.
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La última imagen de La Ranamanca encima de un escenario. Foto: Cristian Lorente.

La Ranamanca se ha ido sin querer irse. Cruzándose las miradas de unos con otros y lamentando que no volverán a vivir grandes momentos encima de unas tablas. Motivos “personales y profesionales” les han llevado a esta determinación después de más de ocho años fabricando canciones pegadizas que sus fans -un buen número para tratarse de Castellón- se conocen al dedillo y han bailado con ganas frente a diversos escenarios. El último de ellos ha sido el instalado en la plaza Huerto Sogueros, en concierto que tuvo lugar el 15 de diciembre, un sábado en el que la ciudad fue un hervidero de música en vivo y en el que hubo público suficiente para casi todos. Un concierto en el que los ranomancos pusieron por su parte una docena de músicos, uniendo los actuales con algunos de los que han pasado por sus filas, como Vicent Giner, el otro frontman durante casi toda la existencia del grupo y que volvió a cantar y a hacer sonar su trombón. Un día en el que la tristeza y la alegría se entremezclaban mientras tiraban de todos sus temas más conocidos y del confesional “Soy un truhán, soy un señor” de Julio Iglesias, ídolo total de Gabi Martínez, vocalista principal de los rumberos de La Plana.

Sobre la hora del concierto, el camaleónico cantante avisó de que ya llegaban al final, “pero al final, al final”. A la hora y veinte hubo un amago de conclusión, pero la actuación llegó a cerca de dos horas, incluyendo una larga presentación de cada uno de los músicos, que en esta ocasión tan especial fueron los citados Gabi y Vicent, Franky Nofuentes (bajo), Yorchs (guitarra eléctrica), Alfonso Serrano (guitarra acústica), Fran Beltrán, Pau Valls y Marc Sanchis (vientos), Juanmi Royo (batería y acordeón), Lluís Martínez (percusión), Luis Suller (batería) y, como sorpresa, Juanvi Alfonso, autor de dos de los temas más conocidos de la banda,  “Mala” y “Me quedo sintigo”, quien se integró en la sección de vientos. En la mesa de sonido, Sam Ferrer, productor de los dos últimos discos y guía para el grupo a la hora de pulir temas que, en origen, aspiraban a más largos minutajes.

Publiée par Fran Tejedor Porcar sur Dimanche 16 décembre 2018

Entre rumbas, rancheras y ese conglomerado de sonidos latinos que componen la receta de la rumba de La Plana fueron sucediéndose canciones incluidas en sus tres discos (Sobre sorpresa, Cuéntame más y Demente libre), como “Carmen”, “El vecino de al lado”, aquella primeriza “Tambaleando”, avisando de que la “Rumba en vena” estaba a punto de quedarse “sintigo”, pero con ganas de “Dime”. Vicent rapeó “A fer l’avui”, dejando paso a uno de sus hits, “Cariño a ratos lo avisaste”. Hubo tiempo para más, para “Cuando estábamos bien”, “Abriles”, “Lobos”, “Como los gatos”, “Llévatelo”… Hasta desembocar, ahora sí, en un emotivo final en el que Gabi -de los mejores frontmen que ha tenido Castellón y siempre con alguna frase que provoca el “run run”- cantó sobre los acordes de la guitarra de Alfonso y el acordeón de Juanmi estrofas de despedida (“Hemos matado a la rana // Me voy sin querer decir adiós”), desembocando en un cierre con todos en primera fila del escenario montado por The Luxe coreando el clásico “Lololololo” y, cómo no, diciendo que “Me quedo sintigo”.

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