Música >> Festivales, Portada

Clara Peya, el ‘Estòmac’ de la Fira Trovam!-Pro Weekend: “Uso la música como altavoz para visibilizar y hacer una reflexión colectiva”

Porque las cosas no se sienten con el corazón, sino con el estómago. 'Estòmac' también es el título del último disco de Clara Peya, quien junto a su inseparable piano da forma a una combinación de jazz, rap, pop, electrónica y clásica para hacer una deconstrucción del amor romántico desde las entrañas. Significados, activismo y feminismo. Estará en la 6ª edición de la Fira Trovam!-Pro Weekend el 8 de noviembre (19.00, Auditori).
Envía Envía
Imprimir Imprimir

Noticias relacionadas

Etiquetas

, , ,

Clara Peya presentará ‘Estómac’ el 8 de noviembre en la Fira Trovam!-Pro Weekend.

>Ha pasado un mes desde la publicación de tu último trabajo, Estòmac (2018). ¿Cómo está siendo la digestión?
Estamos muy contentas. Hemos hecho ya cinco bolos y han tenido muy buena repercusión. Lo estamos presentando en dos formatos, dependiendo de a dónde vamos: el del disco, que es con dos baterías, y en trío, sin batería, solo bajo, voz y piano, aunque sí que tocamos samplers y bases en directo.

>¿Será el que llevarás a la Fira Trovavam!-Pro Weekend el jueves 8 en el Auditori de Castellón?
Sí, somos tres: Vic Moliner, bajista y sintetizador, y la cantante será Magalí Sare. Pero madre mía, ¡la liamos parda! Es un directo muy emocional, porque la música que hacemos lo es, pero sí que es cierto que también hay un punto de enfado. Este disco habla de deconstruir el amor romántico y de la patraña que nos han puesto en la cabeza, de lo mal que lo llevamos a partir de las cosas que nos han dicho… Pensando que encontraríamos a esa persona, que solas no estamos completas, si no encuentras a nadie es un fracaso, etc. Todas las normas que a su vez forman parte de un sistema patriarcal y capitalista que limita a las mujeres bastante, pero también a los hombres.

>Nos dicen cómo tenemos que querer…
Nos han dicho cómo tenemos que querer y, si no es así, a sentirnos mal porque de otra manera no está bien. Se juzga mucho y a nuestra generación nos ha limitado un montón. Yo intento buscar nuevas maneras, me siento incómoda, me siento mal y no encuentro de qué forma puedo estar queriendo y sintiéndome bien y a quién le irá bien mi forma de querer. Saltarse las normas establecidas o deconstruir lo que te han dicho cómo tiene que ser son cosas muy difíciles de hacer.

>Utilizáis la música como herramienta para deconstruir el amor romántico, pero también es la propia música la que perpetúa este tipo de mensajes…
Lo que tenemos a nivel nacional son todo canciones de amor, pero de amor de apegos, de un amor que ver con la necesidad o la posición, nunca se habla de un querer incondicional, de cuidarse, y pone las relaciones de amor romántico arriba de una pirámide cuando yo creo que hay que poner en valor a las colegas que siempre están ahí, a hermanos y hermanas, familias, vecinas… Empezar a desjerarquizar y a poner de forma horizontal todas las relaciones.

Siempre uso el arte y la música como herramienta de altavoz para visibilizar temas y hacer una reflexión colectiva. Yo tampoco tengo ningún tipo de respuesta, pero creo que esta es la forma de generar pensamiento crítico y cada una sepa hacia dónde lo quiere llevar.

>¿Hay relación entre el amor y la política?
Todo es político. El amor es política y decidir de qué manera amamos también.

“Este disco habla de deconstruir el amor romántico y de la patraña que nos han puesto en la cabeza”

>¿Cómo conseguís hacer esta deconstrucción a través de Estòmac?
Al principio quería escribir de temas políticos importantes como los privilegios, la lucha de clases, etc. Y no me salía nada. Me puse a hablar del amor y me salió todo. Me pareció muy fuerte.

>El amor es un tema universal…
Sí, pero también es un tema que… joder. Desde el amor romántico te hablo, ese “mi vida sin ti es un fracaso”. Me dije: hay que girar la tortilla, vamos a hacer un discurso político del bolo con canciones de amor. Hay canciones de lucha y de amor al uso, pero el discurso que tenemos a la hora de hablar es este. Además, en cada bolo abrimos un espacio para una entidad del lugar al que vamos y les ofrecemos ese espacio y unos minutos para que expliquen quién son y qué hacen.

>Voy entiendo esa definición de “punki-romántica…
Ahora sí –ríe-.

>¿Por què Estòmac?
Las cosas no las sentimos en el corazón, las sentimos en el estómago. Y no son tan bonitas como un corazón. Se sienten en el estómago y son profundas y crudas, también tienen belleza y ansiedad.

>Rap, pop, electrónica, jazz, clásica… Hay un gran cambio en temas como “Cara a cara” y “Vèncer el pols”, e incluso este último por sí mismo es una muestra de esta variedad de estilos en los que te mueves…
Tengo muchas influencias distintas y las uso. La verdad es que intento que la idea global sea eso, global porque así tienes una manera de anclar y de que exista una lógica. Me gusta mucho el hip hop y la electrónica, pero vengo de la clásica y del jazz. De los años de bagaje, de lo que he vivido y he podido ver.

>Y siempre con un piano…
Es una obsesión, pero es mi terapia. Me ayuda a sobrellevar y sobrevivir mucho mejor las cosas. Es el sitio en el que me siento cómoda y donde, desde mi vulnerabilidad, soy capaz, y la verdad es que soy muy intensa, para lo bueno y para lo malo, y a mí me salva el piano.

>¿Cómo has ido trabajando la búsqueda de las melodías, canciones, colaboraciones, etc.?
El proceso lo llevo a medias con Vic Moliner, que es el productor principal (junto a Jordi Casadedús) y también el bajista del grupo y a parte es una de las personas claves en mi vida. Con él lo que hago es que yo llevo canciones a mansalva y él cuestiona el contenido, las formas… Hace de embudo y las viste de una manera muy bonita y elegante.

>“Está todo por hacer”, repica el tema “Iceberg”. ¿Aún le queda por hacer a la mujer dentro de la música?
Hace muchos años que soy feminista y lucho por las cuotas y la igualdad en todos los campos. En la música, si yo he hecho una carrera en solitario con un nombre en solitario es porque cuando era pianista, en las escuelas de música superiores, la gente no quería tocar conmigo porque preferían tocar con tíos; porque una tía que toque jazz seguro que no mola. A mí la frase: “para ser tía, tocas bien” me cansa tanto… Es una sensación de que nunca estarás a la altura y hacer mi propio camino fue algo como: o te espabilas tú sola o aquí te vas a congelar.

“Saltarse las normas establecidas o deconstruir lo que te han dicho cómo tiene que ser son cosas muy difíciles de hacer”  

Me doy cuenta de que hay muchos festivales y gente que me programan para tener una cuota, y así hacen la cuota política y de chica. Fíjate que cuando hay paridad en los carteles, si te pones a pensar en la inversión que hay entre los hombres y las mujeres, verás que el 80% se les da a los grupos masculinos.

>Justo te iba a preguntar sobre esto, si sientes que las mujeres hemos pasado a convertirnos, en algunos casos, en una cuota…
Absolutamente. También hay que ir paso a paso. Seamos ahora cuotas, es un paso, antes ni estábamos. Pero yo no me conformo. El feminismo está de moda y nosotras, las feministas, tenemos que aprovecharnos.

>También ocurre en las artes escénicas, campo en el que también te mueves junto a tu hermana (Ariadna Peya) a través de la compañía Les Impuxibles…
Tenemos un lenguaje multidisciplinar que se basa en el movimiento en sí. Nuestro código es bastante contemporáneo y tratamos temas que queremos visibilizar y estamos absolutamente comprometidas con las temáticas que tratamos y lo hacemos a través del arte. Es nuestra herramienta y somos conscientes de que si, por ejemplo, alguien se puede dedicar al piano es porque le han apuntado a clases particulares y le han comprado un piano que tiene en casa; estos son privilegios que mucha gente no tiene y, por tanto, yo que he estudiado y me he dedicado a tocar el piano en vez de a servir copas cuando era adolescente porque en casa podían pagarme las cosas creo que tengo, tal vez no el deber, pero sí una responsabilidad y la quiero usar de esta manera.

>¿Cómo compaginas estas dos facetas?
Forman parte de lo mismo, transmitir y querer decir cosas, solo que el código a veces cambia. Pero siempre estoy con mi piano, ya sea porque lo toco en un concierto o porque le doy golpes.

“Me doy cuenta de que hay muchos festivales y gente que me programan para tener una cuota, y así hacen la cuota política y de chica”  

>Sois inseparables…
Es una relación amor-odio…

>¿Odias a tu piano?
Ahora no, pero lo he odiado mucho. He estudiado música clásica y de la forma en la que la enseñan y el prestigio que tiene, acabas odiando la música clásica.

>El activismo siempre está presente. Hoy en día, tal y como están las cosas, y sino que se lo pregunten a gente como Valtonyc, parece que da miedo llevar este tipo de mensajes a las artes…
Totalmente, lo que pasa es que juegan con el miedo. Hay tres raperos diciendo lo que piensan, el problema es que solo sean tres las personas que son capaces de decirlo. Si fuéramos 80.000 los que nos pusiéramos a decir lo que pensamos y no callar… Juegan con ese miedo y no puede ser. Mediante el arte puedes expresarte, es que no se entiende de otra forma. Es tremendo, es de dictadura.

>¿Tú misma has tenido algún momento de sentir ese miedo? Por ejemplo, con “Los borbones son unos ladrones”, el pensar: ¿Van a venir a por mí?
Sí que lo piensas, pero nunca te lo crees. Piensas que es imposible, y estoy convencida de que ellos también lo pensaban, no se imaginaban lo que iba a pasar. Yo la verdad es que en algún momento lo he pensado e incluso colegas me han llamado para decirme: “ten cuidado”. Si yo me tengo que pirar, me piraré, pero lo que no voy a hacer es vivir la vida sin tener libertad.

Deja un comentario

He leído y acepto el Aviso Legal

Puedes consultar el tratamiento que hacemos de tus datos y la forma de ejercitar tus derechos en nuestra Política de Privacidad,