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Aurora & The Betrayers, Aurora García, Biznaga, Boqueronians, Castelló, César Strawberry, Concerts del Pinar, Dani Miquel, Dead Kennedys, Digger and The Pussycats, Dr Calypso, Dry River, Gabi Martínez, Grau de Castelló, Killus, Klaus Flouride, KOP, Miniño, Miquel Gil, Morcillo, Nube Naranja, Pep Gimeno Botifarra, Provi Morcillo, Rodamons Teatre, Ronald Skip Greer, Ruràlia Urbana, Sex Museum, Strawberry Hardcore, Tom Bombadil
Tom Bombadil. Foto: Concerts del Pinar.
Concerts del Pinar es el festival rock de la ciudad de Castelló con mayor potencial económico e infraestructural (apoyos de Ayuntamiento y Generalitat para la organización de Plana Fest). El evento pensado para quienes gustan de los sonidos duros más clásicos del rock, lo que supone una apuesta directa por un público ya curtido, que en los momentos álgidos ocupó cerca de los 3/4 del recinto (sin contar la zona de restauración). Ahora bien, dentro de su línea general, Concerts del Pinar se desarrolla a través de la diversidad estilística, lo que juega con las dos caras. Es decir, permite descubrir bandas a las que por gustos propios no te acercarías, pero al mismo tiempo causa un efecto de aceptación/rechazo. Es decir, cuando toca una banda, hay un sector del público que se retira lejos del escenario, y en la siguiente se percibe el trasvase del personal en ambos sentidos. Cuestión de gustos.
Tal vez si se encuestase a los presentes en esta quinta edición (13-15 de junio), el resultado situaría nombres de grupos repetidos entre los preferidos y los que menos han gustado. La excepción: la jornada dominical, en la que hubo uniformidad de gustos en la música en valencià.... eso sí, ese público era casi totalmente diferente al de los días anteriores. Una de las pocas coincidencias generalizadas fue el apoyo al pueblo de Palestina, ya fuese a través de comentarios de los grupos como por la bandera colgada a partir de la segunda jornada en el fondo del escenario principal (una bandera con la que salió al escenario Gabi, cantante de Nube Naranja, el viernes). Ese mismo sábado había tenido lugar en el centro de Castelló una manifestación "para detener el genocidio en Palestina".

Imagen del público en Concerts del Pinar. Foto: Cristian Lorente.
Un viernes muy ecléctico
Concerts del Pinar mezcla juventud y veteranía. Como prueba, el mismo arranque del festival. Inagurado en el escenario pequeño por la nueva banda CS llamada Boqueronians. Reggae y ska ante el poco público congregado a esas tempranas horas del viernes (18:30) en el Pinar del Grau de Castelló. Seguido por el contraste sonoro brutal en el escenario principal con Straberry Hardcore, la banda que hace 25 años formó César Strawberry en paralelo a Def Con Dos "para joder al mundo. Y seguiremos haciéndolo". Ante no muchos "demonios y demonias" presentes en esos momentos, sonaron sus clásicos particulares, como "Perdido en Silent Hill" o "La vida no me contrata".
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Hubo mucha uniformidad de pareceres con Aurora & The Betrayers, una banda que se dio a conocer en Castelló en el festival Arrankapins, antecesor de Concerts del Pinar. En aquella primera visita (2018) epataron a los presentes... y así ha ocurrido en cada una de sus visitas. Tal vez por ello sorprendió que tocasen tan pronto (20:20) y en el escenario secundario. No importó la hora, no importó el lugar, no importó que aún no hubiese mucho público. Arrasaron. Llevaban tres años sin actuar y reaparecieron en Castelló. Como si nunca se hubiesen ido. Mucha fuerza, con el añadido de metales (trompeta y saxo), para complementar la poderosa voz de Aurora García y el caudal sonoros de la banda básica. Repasaron sus clásicos, en los que se mezcla la música negra con un toque oscuro, un contraste no muy habitual. Trallazos de principio a fin, y alguna bella balada, con la muy intensa "From love to hate" arrancando la mayor ovación general.
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Después de semejante exhibición lo tendría complicado cualquier grupo que llegase a continuación. Y es lo que le tocó a Nube Naranja, sobre el escenario principal. Pero el grupo que lidera Gabi Martínez (ex La Ranamanca) no se arredró y descargó sus temas cortos de espíritu punk recogidos en ese Traumitas vol. 1. ("Benicàssim 96", "Cuando me dejas en visto"...), además de algunos nuevos, como ese muy coreable "Mamarrache", que el vocalista definió como "autobiográfico".

Adrián Andreu (guitarra) y Gabi Martínez, de Nube Naranja. Foto: Cristian Lorente.
A partir de ahí, el resto de la jornada se desarrolló por completo en el escenario principal, con un contraste brutal de sonidos. Dr. Calypso puso el baile, a base de ska y latin soul. La banda barcelonesa -fundada en 1989- se ha despedido varias veces de los escenarios. La de 2019 parecía la definitiva, pero regresa y demuestra que tiene un buen número de seguidores, principalmente en Cataluña. Y es que los ritmos jamaicanos gustan entre todas las franjas de edad. Sus letras pugnan contra el capitalismo y el fascismo a través de canciones como "2.300 milions", "Brigadistes internacionals" o "Se'n pixen".

Baile con los veteranos Dr. Calypso. Foto: Cristian Lorente.
Trasvase de público. Para un sector, Dr. Calypso fue de lo mejor de esta edición. Otros prefirieron seguirlos desde la distancia (o desconectar), para acercarse a continuación hasta el escenario para alterarse con los duros sonidos y frenéticas voces de Biznaga, una banda punk malagueño-madrileña muy habitual en Castelló: "Siempre nos alegra tocar en el Terra, pero ahora tenemos fresco". Tuvieron un recordatorio para L'Aurora Grup de Suport y el recientemente fallecido Vicent Aleixandre Penelas. Letras que hablan de un presente de complicadas condiciones de vida (vivienda, semanas laborales), especialmente para la juventud: "Una ciudad cualquiera", "El futuro sobre plano" o la más melódica "Madrid nos pertenece". Defendieron "festivales como estos; otros no...", en referencia a los puramente comerciales. Como dicen en "El entusiamo", lo suyo es "canción de acción directa".

La energía de Biznaga regresó a Castelló. Foto: Cristian Lorente.
Con el final del directo de Biznaga, buena parte de los presentes abandonaron el Pinar (ya era cerca de las 2:00), lo que perjudicó a Killus en cuanto a asistencia. A los de Vila-real no les importa. Salen a por todas, dentro de un show muy profesional desde que arrancan con "Skeletons of society". Un concierto que se corresponde con su actual gira de 25º aniversario. Resulta curioso que, a pesar de llevar un cuarto de siglo con su shock rock, en cada concierto hay más de uno comentando que les ve por primera vez. En disco hay que tener el oído habituado al metal industrial, pero su puesta en escena hace más asequible la degustación de "Mr. Grotesk", "White lines"... Tienen claro que van a seguir con su objetivo de "Feed the monster", que les acaba de llevar a Francia.

Los maquillajes y el metal industrial apareció con Killus. Foto: Cristian Lorente.
Jornada del sábado, con clásicos de Morcillo y Tom Bombadil
El sábado empezó, a las 18:00, con el homenaje a Morcillo que realiza la banda liderada por su hija, Provi. No faltó ni una de esas canciones que son himnos en Castelló y que a pesar de sus años siguen sonando cada semana en algún local: "Borracho", "No voy a pensar más"... Escenario grande para Miniño, y muy poco público (aun hubiese sido menor de haber arrancado la jornada... por eso lo de empezar con un grupo CS), aunque no le importó a la banda de Salamanca, situada sobre el escenario de modo nada habitual, con los dos vocalistas encarados. Su estreno en Castelló dejó una buena sensación, con un rock alternativo melódico post-rock. Hasta tocaron por primera vez un tema: "Ahora que todo está bien".
En otro tramo de la experiencia está Sex Museum... también en número de visitas a Castelló. Muy pocos habituales del circuito rockero no les han visto, y más de una vez (sumando también Coronas o Corizonas). Muy profesionales, como siempre, empezaron enchufados, con una intro muy marcada por Loza a la batería. Y en la recta inicial lo dejaron muy claro: "Breaking the robot", "Two sisters", ese medley triunfador "Smoke on the water/Fight for your right to party"... sonando con una especie de reverb que provocaba cierta extrañeza. Si te gusta el rock potente, te va a gustar. Llevan cuarenta años demostrándolo.

Miguel Pardo, la voz de Sex Museum. Foto: Ciristian Lorente.
Si el sábado comenzó con un clásico, como es Morcillo, el sol empezó a esconderse con otro nombre mítico de la música CS, Tom Bombadil. Los Pogues de la Plana con sus letras divertidas y críticas al ritmo de melodías irlandesas. No faltó ninguno de sus clásicos, incluido "Vivimos en Castellón", claro, y añadieron la versión de "Ellos dicen mierda", de La Polla Records. Tampoco faltó el característico baile de Valentín, independientemente del tema que suene.
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Digger & The Pussycats fue otra sorpresa en el festival. Posiblemente, el grupo menos conocido del cartel. Un dúo australiano, aunque con residencia de uno de ellos en Castelló, con lo básico: guitarra, una batería (tom, caja y platillo), más voz. Punk rock y garage sin complicaciones, con base sesentera, pero con una virtud añadida: saber transmitir. Se ganaron al público, e incluso se mezclaron con él (durante su actuación y el resto del festival).

Diigger and the Pussycats conectaron con el público con los elementos básicos. Foto: Cristian Lorente.
Quienes gustan de las canciones más elaboradas tuvieron a Dry River. Los de Castelló, como siempre, impecables. Hicieron una versión reducida del set list habitual de la gira Cuarto creciente, comenzando por "Cautivos", "Segundo intento"... pero también con miradas al pasado, "Camino" o "Me va a faltar el aire", sin dejarse las imprescindibles "Irresistible" y "Traspasa mi piel". Ganan cuando tocan en casa, pero fuera también. La etiqueta de "local" ya se les quedó pequeña hace muchos años, demostrando que el rock progresivo también es asimilable entre técnica y desarrollos complejos.

Ángel Belinchón, la voz de Dry River. Foto: Cristian Lorente.
Dead Kennedys encabezaba el cartel de la quinta edición, al igual que el pasado año lo hizo Toy Dolls. Es decir, bandas históricas del punk. Siempre se identifica a Dead Kennedys con su cantante fundador, Jello Biafra, y este activista ya lleva muchos años fuera del grupo. Sí continúa el bajista Klaus Flouride, quien ya estaba ahí cuando lanzaron aquel primigenio single "California Úber Alles". Con temas como "Nazi punks fuck off" y "Holiday in Cambodia" asentaron una carrera de letras políticas antiultraderecha con un peculiar sentido del humor, del que pocos estamentos norteamericanos se salvaron. Justamente esas canciones, más la versión de "Viva Las Vegas", de Elvis, fueron lo más aplaudido de una actuación con buenas interpretaciones, pero unos comentarios del vocalista, Ronald Skip Greer, que desconcertaban más que otra cosa. Para algunos fueron lo mejor, para otros todo lo contrario, con parones más largos de lo aconsejable. Un dato: cuando finalizaron con "Holiday in Cambodia" no se escuchó la petición de algún bis.

Dead Kennedys, con su bajista cofundador, Klaus Flouride, y el cantante Ronald 'Skip' Greer. Foto: Conciertos del Pinar.
El día lo cerró la potencia hardcore/metal de KOP, banda catalana combativa cuyas letras le han situado siempre en el foco de las herramientas de control del Estado, especialmente su cantante Juan Ra, a principios del actual siglo, cuyo paso por prisión no ha doblegado su intención de expresar sus opiniones críticas, amparándose en la libertad de expresión. Su idea: "Sols el poble salva al poble".

Quienes gustan del punk y el hardcore ocuparon las primeras filas en la noche del sábado. Foto: Concerts del Pinar.
Diumenge en valencià
El domingo fue un día añadido al cartel inicial, a través de la colaboración con Música en Xarxa. Una tercera jornada con un público diferente en casi su totalidad. Una mañana para las familias con Rodamons Teatre y Dani Miquel. Poco público, pero es que la soleada y calurosa matinal ofrecía muchas alternativas. Por la tarde, la música de recuperación tradicional de Miquel Gil, con letras poéticas como "Rosa de paper", además de recordar costumbres del poble valencià.

Pep Gimeno, 'Botifarra', de nuevo en el Pinar. Foto: Carme Ripollès.
Lo mismo que Pep Gimeno Botifarra, el máximo exponente de este tipo de canción, con una capacidad infinita para contar historias y refranes recogidas entre las personas mayores de los pueblos. Era la atracción principal de la jornada, con un público que acostumbra a repetir en sus visitas, esta vez con motivo del disco de Ja ve l'aire (un homenaje a las mujeres), acompañando su voz con la de la alcoiana Miriam Albero. Como curiosidad: en estos dos conciertos estuvo a la guitarra el todoterreno castellonense Toni Porcar Rubio (no confundir con el rockero). Para el final, la habitual "Malaguenya de Barxeta", cantada en parte por los presentes. Como conclusión de esta quinta edición, la bailada música d'arrel de Ruràlia Urbana, completando su actuación sin que el amenazante gris del cielo no soltase más que contadas gotas.

Bailes con Ruràlia Urbana para cerrar la quinta edición de Concerts del Pinar. Foto: Carme Ripollès.















