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10 años de CinemaScore. “O lo ves aquí o no lo ves”

Cine que se escucha; música que se ve. Películas que amplían su poder evocador; bandas que ganan en profundidad de campo. El CinemaScore cumple su 10º aniversario proyectando historias con su banda sonora en directo, adelantando la cita del 5 al 8 de febrero y trasladándola al Paranimf de la UJI. El proyecto de Remate con la recientemente descubierta opera prima de Orson Welles, que el canal TCM estrenó a bombo y platillo en Madrid; los suecos Death and Vanilla con una de Polanski y los vila-realenses Aennea darán forma al singular festival, casi único en su especie. Entrevistamos a sus impulsores, José Luis Cuevas y Sergio Ibáñez, para repasar esa década de historia. Y para hacer ganas.
  
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En medio de un frondoso y exuberante bosque de festivales veraniegos masivos, el CinemaScore emerge, discreto pero robusto, con su singular propuesta. Un escondrijo fresco y luminoso, hecho de cine de vanguardia y bandas sonoras interpretadas en directo, que se ha consolidado en la agenda contra todo pronóstico. El festival cumple este año su décimo aniversario con dos novedades importantes: traslada su sede del Teatre Municipal de Benicàssim al Paranimf de la Universitat Jaume I y se adelanta de primavera a invierno, concretamente del 5 al 8 de febrero. Hablamos con sus dos directores, José Luis Cuevas (impulsor desde la asociación cultural Septiembre Recuerdos y ahora con Born! Music) y Sergio Ibáñez (responsable del Aula de Cine i Creació Juvenil del Servei d’Activitats Socioculturals de la UJI, que respalda el proyecto), para repasar los orígenes, la filosofía, la trayectoria y los principales atractivos del cartel del CinemaScore 2015, que te detallamos a continuación, con el precio del abono del fin de semana por solo 12 €. Cita obligada.

>Jueves 5 de febrero. 20:00. Aennea interpreta la música de Pi, fe en el caos (Darren Aronosky, 1998). Entrada suelta: 3,5 €.

>Sábado 7 de febrero. 20:00. Death and Vanilla interpreta la música de El quimérico inquilino (Roman Polanski, 1976). Entrada suelta: 8 €.

>Domingo 8 de febrero. 20:00. Remate interpreta la música de Too Much Johnson (Orson Welles, 1938). Entrada suelta: 8 €.

>¿Cómo surgió la idea de montar un festival que fusionara cine y música en directo? ¿Cuándo y por qué se involucró la UJI?
José Luis Cuevas (J.L.C.):
Hace 12 años aproximadamente nació el Sons, un ciclo de música que desde la asociación cultural Septiembre Recuerdos activamos para poder traer propuestas que era difícil ver por aquí. El primer año nos propusieron hacer un concierto especial con Migala, en el que llevaban proyecciones. Como no lo podíamos meter dentro del ciclo se nos ocurrió crear algo paralelo. Al año siguiente, repetimos la experiencia pero en Vila-real, donde trajimos a los británicos Hood, a Sr. Chinarro y a los locales Litius. Así surgió el germen y lo que al año siguiente tomaría una forma más concreta con CinemaScore. Nos dimos cuenta de que la proyección de imágenes con música en vivo era algo totalmente especial y que sería una buena forma de disfrutar de ambas artes en un solo y único momento. Desde Septiembre Recuerdos buscamos el punto en común con una institución y esa fue el Aula de Cinema i Creació Juvenil del Servei d’Activitats Socioculturals de la Universitat Jaume I, donde la inquietud por ofrecer propuestas nuevas y de calidad hizo que fueran los aliados perfectos. Desde entonces, el festival ha ido mutando, cambiando y adaptándose al discurrir de la cultura y el entorno hasta cumplir estos 10 años.

>¿Por qué se traslada el CinemaScore de Benicàssim al Paranimf? ¿Por las obras en el Teatre Municipal o ya se quedará en la UJI como sede?
Sergio Ibáñez (S.I.): La verdad es que llevábamos un par de años pensándolo porque, al fin y al cabo, se trata de un proyecto de la Universitat Jaume I junto con Born! Music que empezamos a hacer en el Teatro Municipal de Benicàssim, donde nos acogieron en seguida y con los que tenemos muy buena relación, porque en la UJI en ese momento no disponíamos de un espacio idóneo para hacerlo. Con la apertura del Paranimf la cosa cambió, aunque decidimos seguir en Benicàssim un par de años más porque estaba funcionando bien. Este año, con la celebración de la décima edición, decidimos aprovechar esta efeméride para cambiar tanto de espacio como de fechas, pasándolo del mes de junio al mes de febrero, que pensamos puede ser una estación más idónea con la propuesta. Algo que ha coincidido con las obras en el Teatro Municipal de Benicàssim, pero en un principio la idea es trasladar el CinemaScore al Paranimf como sede permanente.

>La ópera prima de Orson Welles recientemente encontrada, Polanski, los suecos  Death and Vanilla, Remate, los vila-realenses Aennea… ¿Cuáles son los principales atractivos para la edición del décimo aniversario?

José Luis Cuevas. Foto: Mariano Regidor.

J.L.C.: El atractivo principal del CinemaScore siempre ha sido el disfrutar del cine con una mayor intensidad, quizá como algo más físico. La vibración de la música en directo hace que eso funcione. Este año, tener a Remate haciendo por segunda vez en directo (la primera fue en Madrid con la presencia de los Príncipes de Asturias, ahora Reyes de España; no es broma) una banda sonora que le encargaron exclusivamente para una cinta perdida de Orson Welles. Creo que es un hito en la trayectoria del CinemaScore. Además de contar con los suecos Death & Vanilla, que pisan por primera vez el país y que son una de las bandas más prometedores de la música europea y que sigue los pasos de grupos como Broadcast o Stereolab. Y no por citarlos los últimos, Aennea son menos importantes. La experiencia en estos años nos ha demostrado que las propuestas de casa resultan de lo más convincentes; ahí están los casos de Ramón Godes y Alejandro Royo o Rauelsson.

S.I.: Los atractivos son los mismos que en el resto de ediciones, es ofrecer propuestas únicas, y casi exclusivas, donde los músicos interpretan en directo mientras se proyecta la película una banda sonora propia creada expresamente para la ocasión, es decir, algo que o lo ves en el CinemaScore o no lo ves. Pensamos que las tres actuaciones/proyecciones que tenemos este año van a ser muy diferentes entre ellas y será un programa muy completo. La expectación está en  ver cómo funciona en este nuevo espacio, con la proyección y acústica del Paranimf, y cómo responde el público; si se deja seducir por este proyecto tan singular y le cautiva.

>¿Quién elige las películas? ¿Las proponen las bandas, son espectáculos que ya están de gira o habéis llegado a proponerla vosotros a los músicos?
S.I.: Hemos tenido bandas que venían con algún proyecto ya hecho y que incluso ya lo habían movido por ahí, como el caso de los austriacos Sofa Surfers, que nos han visitado dos veces y además con películas dirigidas por uno de sus miembros, Tim Novotny (Life in loops: A megacities rmx y Metrocosmos), o el trabajo de Tortel & Abel Hernández (El Hijo) con la película El heróe del río de Buster Keaton, que lo habían presentado en La Rambleta. Lo normal es que sea el grupo el que elija la película porque, al fin y al cabo, son ellos los que tienen que trabajar en ella. Pero sí es verdad que nosotros les ponemos unas pautas y les marcamos qué es lo que preferiríamos: películas más contemporáneas y de diferentes géneros, no solo cine mudo; les ponemos algunos ejemplos y, a partir de ahí, ellos ya buscan y nos proponen a nosotros. A final llegamos a un acuerdo mutuo.

J.L.C.: Cómo dice Sergio, lo usual es que el grupo proponga. Aunque en los últimos años hemos sido nosotros los que hemos ido lanzando anzuelos. Por ejemplo, a Joan Shelley le propusimos El Oso, a Santiago Latorre le hicimos una propuesta un poco indecente y él la convirtió en magia con su interpretación de El sabor de la sandía.

>¿Cuál ha sido el mejor concierto-proyección de estos 10 años?
J.L.C.: Uf, ¡qué complicado quedarse con uno! Cada año siempre ha habido alguno especial… por nombrar algunos, Del Rey con Planeta Salvaje, Santiago Latorre con El Sabor de la Sandia, donde se atrevió a doblar la voz en una de las canciones de la película y fue algo sorprendente, NLF3 con las dos películas que hicieron, Kira Kira… En fin… ha habido muchos momentos mágicos.

S.I.: Hay muchos, todos te transmiten algo, pero si tuviera que elegir uno, me gustó mucho y me llegó especialmente el de Ramon Godes y Alejandro Royo con el documental de Werner Herzog Lessons of Darkness en la edición de 2011, pero también NFL3 con Las aventuras del príncipe Achmed de Lotte Reiniger,  Nancy Elizabeth con Kamikaze 1999 de Luc Besson, Santiago Latorre…

Carteles diseñados por Marta Negre para el CinemaScore en estas 10 ediciones.

 >¿Qué banda estáis más orgullosos de haber programado en el CinemaScore? ¿Y la película?
S.I.: Musicalmente haber podido traer a grupos como Andrew Bird o Bonnie Prince Billy en las primeras ediciones fue un puntazo, y después grupos como Balmorhea, que son un súper grupo, es un lujazo. Cinematográficamente desde joyas clásicas como La edad de oro de Luis Buñuel, Vampyr de Dreyer o El gabinete del Dr. Caligari, hasta películas semidesconocidas como Tuvalu de Veit Hermer, que nos descubrió Kira Kira.

J.L.C.: Suscribo las palabras de Sergio: traernos a Bonnie Prince Billy (vinieron de Madrid a verlo gente como Nacho Vegas o Remate) o Andrew Bird, justo antes de convertirse en inalcanzable. Añadiría a Pascal Comelade que para mí es uno de esos músicos que transitan de puntillas por la música popular y que tiene un talento enorme. En cuanto a películas, me ha gustado descubrir películas que no conocía como Tuvalú.

>¿Cuál es la banda sonora más sorprendente/extraña/imprevisible que os habéis encontrado?

Sergio Ibáñez.

S.I.: Pues Duometrie, con Enric Monfort, nos presentaron una propuesta bastante sorprendente que quedaba muy bien con su película, Alice de Jan Svankamjer. Fue genial y extraña la de Santiago Latorre para El sabor de las sandias, o la bicicleta que usaron Pleasant Dreams el año pasado como instrumento, y muchas más que ahora me dejo seguro…
J.L.C: De nuevo estoy de acuerdo con Sergio en la adaptación de El Sabor de la sandia que hizo Santiago Latorre; fue un trabajo de encaje de bolillos el que hizo. También Kamikaze 1999 que acometió Nancy Elizabeth o la de Kira Kira para Tuvalú.

>¿Y una película que conocíais y visteis con otros ojos gracias a la música en directo?
J.L.C.: Planeta Salvaje tomó una dimensión verdaderamente salvaje con Del Rey. La fuerza de la historia se convirtió en músculo con dos baterías sobre el escenario. Y el Vampyr de Hauschka con su piano preparado me pareció que le daba otra vuelta de turca al clásico de Dreyer.

S.I.: Creo que generalmente eso pasa con todas las películas; todas las ves diferentes con una nueva banda sonora y todavía más si se interpreta en directo y de forma simultánea. Si tuviera que decir alguna sería Dead Man con la banda sonora de Arborea o El oso de Joan Shelley.

>¿Creéis que en un formato como el CinemaScore funcionan mejor películas mudas, muy poéticas o conceptuales o también pueden hacerlo cintas más convencionales, con diálogos y un guión más lineal?

S.I.: En los dos casos pensamos que funcionan, pero nuestra intención es programar películas más contemporáneas, de todos los géneros, con diálogos, sin descartar por eso hacer también cine clásico y mudo. Y, además, con el aliciente de que estas películas se acompañen también por bandas de música contemporáneas de todo los estilos: folk, rock, hardcore, experimental, electrónica… Por lo que pensamos que sí que funciona e incluso eso es lo que queremos ofrecer, que funcionen las dos.

J.L.C.: Creo que pueden funcionar en cualquier caso. La cuestión es que el grupo o el músico haga bien su interpretación. Desde luego es más “sencillo” ir a un clásico mudo, por el hecho de que no te “interrumpen diálogos” y, de alguna manera, no hay que hacer un encaje de bolillos con las voces y otros sonidos de la propia película. En mi caso, las películas que más me han gustado han sido las que han mezclado los sonidos de la película, incluidos diálogos con la música que salía de los instrumentos en directo.

>¿Pensáis que volver a los orígenes del cine, cuando las películas mudas se proyectaban interpretando música en directo podría llegar a ser una estrategia para hacer que el público regrese a las salas?
S.I.: Yo creo que podría ser un atractivo. De hecho, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid se han realizado proyecciones de películas de Chaplin o Keaton con la Orquesta de la Comunidad de Madrid, una propuesta más clásica y diferente a la nuestra, que han funcionado muy bien. Pero claro, hay que tener las condiciones técnica necesarias para hacerlo y no todos los espacios disponen de ellas.

J.L.C.: No sé, la verdad, es una posibilidad más, aunque creo que para que la gente vaya al cine, hay que intentar adecuar los precios a la realidad social: está probado que con precios accesibles las salas se llenan. Y, en general, aunque es un trabajo arduo y de largo trayecto, educar de otra forma para que el interés por la cultura sea algo que vaya de serie en las personas.

>¿Qué banda y con qué película os gustaría ver algún día en el CinemaScore?
S.I.: Nos gustaría traer a Brittish Sea Power quienes tienen dos discos en su discografía que son  bandas sonoras de dos documentales pero se nos resisten.

J.L.C.: British Sea Power, que se nos resisten. Pero, por soñar, Mogwai haciendo en directo alguna de las bandas sonoras que han hecho o poder proponer a Portishead alguna oscura película de ciencia ficción de los 70. Y aunque la banda sonora es muy potente, una de mis películas favoritas es 2001: una odisea en el espacio. Poder verla con música en directo… ¡sería algo mágico!

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