Música

Verchili. ‘Desde el destierro’, disco de rabia contenida

“Pasé una temporada con mucha rabia contenida por puteos continuados y, claro, eso debe salir por algún lado”. Es la explicación que ofrece Miguel Verchili para argumentar su abandono –momentáneo- de su Club964 y la publicación de su primer disco firmado con su apellido. Siete canciones en las que se mantiene su gusto por los sonidos latinoamericanos (tango, ranchera, corrido norteño…), pero con un formato acústico y unas letras más críticas de lo que es habitual surgidas ‘Desde el destierro’.
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Desde el destierro es el título del primer disco en solitario de Miguel Verchili, el líder del grupo Club964. Sus circunstancias personales, con cambio de lugar de residencia por motivos laborales, han dado lugar a una serie de canciones que pese a mantener la esencia de cantina y sonidos procedentes de las culturas latinoamericanas que siempre han distinguido los trabajos del músico castellonense, ofrece un resultado distinto a lo ya escuchado, principalmente en cuanto a sonoridad, optando por un formato acústico e instrumentos poco habituales en un disco de rock and roll. También las letras varían, acentuando una rabia latente por su situación de destierro que rompió todos sus planes sobre la edición de un cuarto disco de Club964. Temas surgidos en soledad para los que a la hora de plasmarlos en estudio ha buscado la colaboración de sus socios habituales y amigos. Todos ellos se pasaron por los estudios La Seta Azul de Benicàssim entre enero y agosto de 2015. Ahora llega la hora del directo, empezando por la presentación oficial, el sábado 28 de noviembre en Veneno Stereo (20:00; 8 euros, con CD incluido). Pero antes, Verchili explica su trabajo para Nomepierdoniuna.

>Cuestiones laborales te llevaron lejos de Castellón, rompiendo los planes que en aquel momento tenías para Club964. Sin embargo, de ahí nació un proyecto, en solitario, que de otro modo es posible que no hubiese surgido. ¿Se puede aplicar aquel dicho de “no hay mal que por bien no venga”?
Pues mirado de esta manera… tal vez deba responderte que sí, claro. Fue un año un tanto extraño y complicado en muchos sentidos, pero quizás esa fase tan complicada junto a muchos otros factores se aliaron para poder escribir y componer este puñado de canciones y otras tantas que guardo en el cajón.

>Se nota en la instrumentación, mucho más austera, acústica, que es un disco distinto al que hubieses hecho con Club964. Desde el principio tuviste claro que iba a ser un aparte del Club964, un capítulo en solitario, pero te has acabado rodeando de bastante de la gente que te acompaña allí. ¿No tuviste en algún momento la tentación de convertirlo en el cuarto disco del Club?
No, para nada. Tuve claro desde un primer momento que estas siete canciones debían caminar por otros senderos y que no tenían cabida en el sonido del Club964 que, por otra parte, debo decir que en aquellos momentos, antes de mi partida, estaba sonando con mucha fuerza y muy compacto y nos encontrábamos inmersos en la grabación de una maqueta con otras ocho canciones (que guardaré para mejor ocasión) intentando replantear el enfoque sónico de la banda. Pero todo lo que me brotaba desde ese destierro no podía encajarlo con ese sonido, debía y quería buscar otras fuentes de donde beber y, sobre todo, quitarles contundencia y  electricidad. Me apetecía muchísimo hacer algo más acústico, que pudiese sonar en la calle o en una cantina o en un salón, sin tener que enchufar ningún aparato. Así, tal y como las estaba componiendo las iba imaginando en diferentes lugares concretos. Y tuve la suerte de contar con la gran colaboración y complicidad de Pere Safont, muy buen amigo y gran músico, que desde un primer momento estuvo encantado con la idea y ejerció de lugarteniente en campo base. Lo demás vino después, durante la grabación del disco.

>Cambia el concepto, pero no las raíces, aunque has enterrado esta vez las del rock and roll para exhibir las de la América Latina. Sigue sonando a canciones de cantina.
No creo que haya enterrado el rocanrol. Tal vez lo haya labrado y sembrado para intentar cosechar otros conceptos. Quizás el rocanrol sea cuestión de actitud. No sé, quizás no soy el más indicado para juzgarlo. Sí que es verdad que suena diferente, como te he comentado anteriormente, pero esa actitud sigue ahí. Además: “qué más da ranchera, jotas, tango, rock o un buen cuplé, si antes de limpiar mis botas con la luna marcharé”.  Y en cuanto a las raíces, claro que están ahí, siempre han estado. Me atrae mucho ese tipo de raíz mestiza y bastarda de cantina.

Miguel Verchili. Foto: Kaos Studio.

>No sólo influencias musicales latinoamericanas. “La madrugada” está inspirada en Juan Rulfo y su cuento incluido en “El llano en llamas”.
¡Vaya! Me has pillado (risas). Buena documentación manejas. Sí, bueno, Juan Rulfo era un escritor que relataba a la perfección el mundo de los trabajadores campesinos en el México profundo en los años 50, pero que, por extensión, puede aplicarse a todos los trabajadores puteados en cualquier lugar del mundo en plena actualidad, maltratados por tiranos y poderosos, a los cuales también les llega su madrugada. Me apetecía mucho retomar ese libro y fue muy revelador releerlo en mis momentos críticos. Es un escritor referente para mí. Ya Pedro Páramo me pareció mágico e inspirador.

>En este disco estás de más mala leche que nunca antes. Se te nota en cada canción. Y “Ya me cansé” y “Un fer la mà” me da la sensación de estar compuestas en ese punto crítico en el que te planteas seriamente tu futuro.
Es posible, sí. Ya te comenté antes lo de la actitud y el rocanrol, ¿no? Pues ahí estamos. Hay mucha mala leche e ironía retorcida en las canciones porque pasé una temporada con mucha rabia contenida por puteos continuados y, claro, eso debe salir por algún lado. ¡Menos mal que fue en forma de canciones! ¿No? Hay mucho replanteamiento de futuro, pero también de presente.

>Por cierto, la canción “El destierro” es tu venganza particular, ¿no?
No sé si mi venganza. Tal vez mi forma de desahogarme simplemente escribiendo y cantando una canción. Está escrita desde las entrañas, sí, de tirón y tras una conversación poco amigable.

>La simbología gráfica del disco es muy mexicana, con calaveras por todos los lados. Te hechiza esa atracción que sienten por símbolos relacionados con la muerte, por Coatlicue… amor y muerte.
Los hermanos Valero, de Kaos Studio, han realizado un trabajo estupendo captando mis ideas para transformarlas en el diseño gráfico. Y sí, me atrae mucho ese tipo de iconografía y simbolismo. Es otro de los aspectos que quería que apareciese en el disco. Hay mucho de eso también en las canciones. Tal vez no se pueda apreciar a primera escucha, pero sí, ahí está, sí. Ya conoces mi devoción por México y todo lo que le rodea, por toda esa fuerza de las culturas prehispánicas. Y desde que lo visité, todavía más. Me entusiasma su manera de celebrar la muerte, la vida y todo su significado.

>¿Qué preparas para el concierto de presentación?
Repasaremos el disco en su totalidad, por supuesto. También hemos reajustado algunos temas del Club964 para que entren dentro de este concepto y un par de versiones especiales. Para ello voy a poder contar con la ayuda de una banda de muy buenos amigos músicos: Pere Safont (clarinete, guitarras acústica y española y bajo), Juan-Pe García (guitarras española y acústica y bajo), Josep Bellés (trompeta y fliscorno), Fernando Mallach (trompeta) y Rosa Meseguer (coros y percusiones ligeras). Además, dos invitados especiales: Toni Porcar (guitarra acústica) y José Galindo (armónica).

>Y a partir de ahí… imagino que darle recorrido a “Desde el destierro”, ¿pero dejando aparcado de manera indefinida el Club964 o con un plazo para su regreso?
De momento, como bien dices, quiero darle recorrido al disco intentando hacerlo llegar allá donde quieran escucharlo en directo. Y después, ya veremos. Tengo un puñado canciones ya preparadas para maquetar que darían lugar a otro disco, pero quiero tomarlas con calma y ver hacia dónde me llevan. Que ellas decidan. Ahora toca disfrutar de la presentación de Desde el destierro.

Verchili: ‘Desde el destierro’ (Lemon Songs, 2015)
·Canciones: “Brindo”, “Ya me cansé”, “La madrugada”, “El destierro”, “Cuando el sentido común dejó de ser común”, “Un fer la mà” y “Antes de limpiar mis botas”.

·Músicos: Miguel Verchili (voz, guitarras acústicas y españolas, golpes y percusiones ligeras), Pere Safont (bajos, guitarras acústicas y españolas solistas, mandolina y clarinete), Pep Navarro (percusiones), Josep Bellés (trompeta y fliscornio), Fernando Mallach (trompetas), Rosa Meseguer (voces y coros), Toni Porcar (guitarras acústicas, fingerpicking y slide), Juan-Pe García (guitarra tanguera), José Galindo (armónicas), Jesús Gimeno (percusiones), Álvaro Sales (tuba) y Juanki Tomás (pro-tools y percusiones).

·Composiciones: Miguel Verchili. Arreglos: Pere Safont.

·Producido por Miguel Verchili y Juanki Tomás, con asistencia de Pep Navarro. Grabado en La Seta Azul.

·Diseño y fotografía: Kaos Studio. Dibujos: Jorge Valero y Alejandro Valero. Acuarela: Carolina Delgado.

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