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Sensal. El único videoclub de Castelló aguanta la crisis del coronavirus... gracias a la telefonía

En 2007 abrió sus puertas. Desde hace tres años, el videoclub Sensal es el único que sobrevive en Castelló (y comarcas). Ahora se enfrenta a la situación más dura que ha vivido: la crisis del coronavirus. Su propietario, Matías Fernández, cree que su establecimiento sobrevivirá, pero no por el alquiler de películas... sino por la telefonía.
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Matías Fernández, propietario del videoclub Sensal, ahora también tienda de telefonía. Sobrevivir, una aventura en tiempo de crisis. Foto: Carme Ripollès.

Te dispones a atravesar la puerta del videoclub Sensal, el único que desde hace tres años sobrevive en Castelló (extremo de la avenida Châtellerault con Casalduch). Miras... y has de volver a mirar para asegurarte de que no te has equivocado de local. En lugar de carátulas de películas lo primero que te encuentras son teléfonos móviles, ofertas de fibra, letreros de gigas.... "Es adaptarse, reinventarse. Si ahora estoy aquí dentro es porque el pasado verano tomé la decisión de montarme un negocio paralelo al alquiler de películas. Desde octubre es un 2x1. No sé si es más una tienda de telefonía o un videoclub", explica desde el fondo del establecimiento -allí sí, rodeado por dvd y blue-ray con títulos cinematográficos- el dueño de este negocio que funciona desde 2007, Matías Fernández.

Una situación que antes del 15 de marzo de 2020 este alicantino ni podía imaginarse: "Hasta esa fecha, este negocio de videoclub funcionaba". Ahora mismo, ya no funciona y el objetivo es solo uno: "Aguantar 2021 como se pueda y esperar que el 22 sea mejor. Lo que tenía claro en verano es que con el alquiler de películas no llegaba a Navidad".

¿Cómo afecta la crisis específicamente a su videoclub?

Partiendo del hecho de que la actual crisis afecta a casi todos -"salvo fabricantes de mascarillas, geles, mamparas, supers y poco más"-, se centra en su negocio para subrayar un dato: "El alquiler de películas ha bajado alrededor del 80%". ¿Motivos? Dos principales (y un bonus):

  • "Hace casi un año que no se estrena nada relevante en los cines y, como consecuencia, tampoco aquí. Los clientes dejan de venir. Si no hay una oferta interesante, prefieren quedarse viendo lo que les echan en la tele".
  • "Nos obligan a cerrar a las seis de la tarde. Mi momento de mayor número de alquileres de películas está entre las 18:00 y las 20:00. Por las mañanas no viene nadie... pero ni ahora ni antes. Estoy abriendo antes, sobre las 9:15 y las 15:45, para intentar compensar un poco, pero las horas buenas son las que te digo, y ya puedes abrir antes que no hay nada que hacer".
  • "Y ahora, el cierre perimetral de los fines de semana. Ya pierdes la posibilidad de que venga alguien de Almassora, por ejemplo, que está ahí al lado. Algo de clientela te quita".

Dos condicionantes (más uno) que numéricamente resume en las siguientes comparativas: "Antes del 15 de marzo, un sábado podía alquilar perfectamente 200 o 250 películas, y ahora eso no lo alquilo ni en una semana entera. Ahora, un sábado medio decente, alquilo 40 o 45. Un viernes, 25 o 30, y entre semana, más de 12 es complicado".

“El alquiler de películas ha bajado alrededor del 80%”

Inicio de la crisis del videoclub: ¿marzo? No. Finales de junio

Antes de la covid-19... "Este era un negocio rentable hasta mitad de marzo. No te hacías rico, pero podías vivir bien. Han cerrado 23 videoclubes en Castelló desde que yo lo abrí, en 2007. Pero en mi caso siempre ha funcionado. La prueba es que 14 años después sigo aquí". Como consecuencia del Decreto de toque de queda ordenado por el Gobierno central el 14 de marzo, salvo los establecimientos de primera necesidad, el resto de negocios tuvieron que cerrar sus puertas. "Y en realidad, no lo entendí, porque al igual que después empezó a funcionar una peluquería, un videoclub también lo podría haber hecho perfectamente tomando las correspondientes medidas de prevención. Además, en aquel momento se hacía necesario disponer de ocio. ¿Qué ocurrió? Aumentaron las suscripciones a plataformas, y ese público ya no ha regresado al videoclub".

Fue el 18 de mayo cuando Sensal reabrió sus puertas, y el efecto inicial fue esperanzador: "Durante las tres o cuatro primeras semanas parecía que no había pasado nada anormal. Hubo un boom de películas nuevas, unas 50, que se correspondían a los estrenos en el cine de diciembre-enero. Los más adictos tenían mono de películas. Y durante un mes funcionó bien". Y ahí, hacia finales de junio, sí empezó la crisis para su tienda: "Empezaron a entrar pocos estrenos nuevos y el bajón fue brutal. En junio-julio ya me planteé montar otra cosa, y en octubre puse en marcha el negocio de la telefonía".

El propietario espera que no llegue el momento de apagar la pantalla, aunque pronostica que la telefonía será la ocupación principal. Foto: Carme Ripollès.

Siempre contra el pronóstico de los demás...

En 1992, en la ciudad de Alicante, abrió su primer videoclub, con 17 años. "Me puse a trabajar muy joven. Con el dinero que ganaba me compré un vídeo y me hice socio de todos los videoclubes de la ciudad. El siguiente paso fue montarme yo uno. Me decían que estaba loco, porque en esa época aparecieron las cadenas de televisión privadas y auguraban que nadie alquilaría películas".

En 2007 abrió Sensal. "Por cuestiones familiares me trasladé a Castelló y al principio trabajé como repartidor, pero lo mío era el videoclub. Me decían que no lo hiciera. En aquel momento el negocio ya estaba de capa caída. Habrían cerrado ya el 50% de los videoclubes del país. Bueno, en realidad, las crisis de los videoclubes siempre han estado ahí. Mi videoclub era el número 21 cuando abrí en Castelló, después abrieron dos o tres más. Hace tres años me quedé solo".

En 2008 estalló la crisis bancaria. "Pero fue de risa comparada con la de ahora. No me afectó. Mi negocio es barato. Alquilar una película le cuesta al cliente 2,60 euros en el caso más caro. Diría que me benefició aquella crisis, porque igual alguien no tenía para pagar 10 euros en un cine por cada componente de su familia, pero sí 2,60 para ver una película en casa con toda la familia. Un videoclub es casi lo más barato que hay, con precios de hace 30 años".

Y ahora, en 2021, más contra pronóstico que nunca. "Si sabes llevar medianamente bien un videoclub, en circunstancias normales es rentable. Pero si no hay películas nuevas, pasas al gota a gota, de alguien que viene y te coge una antigua, pero ya no llegas a cifras con las que te puedas mantener".

“La crisis de 2008 fue de risa comparada con la de ahora. Diría que aquella me benefició”

...en un negocio a la contra

"El malo de película. Parece que ese es nuestro papel". Así define Matías el negocio de los videoclubes en medio del lugar más adecuado para decirlo, rodeado por films de héroes y villanos:

  • "Pago un 21% de IVA por película. El cine paga el 10%. ¿Es más lujo el videoclub que el cine? Diría que es al revés. Ver una película en una sala con tu pareja y dos hijos te cuesta 50 euros. Verla en tu casa, 2,60".
  • "La piratería ha hecho estragos y nunca se ha actuado contra ella, porque no ha interesado"
  • "Leí que Netflix solo pagaba 3.146 euros de impuestos en España, cuando se jacta de ganar más de mil millones al año. Así ya pueden ser baratas sus suscripciones... Se lo permiten desde arriba. Está claro que es fácil vender cuando el precio es barato. Si en lugar de 2,60 cobrase un euro, alquilaría muchas más películas, pero con ese dinero no me dan los números. Eso podría hacerlo si no pagase impuestos".

Como en otros sectores, la falta de unión del sector tampoco ayuda a reivindicarse. "Ha habido alguna asociación, pero se diluyó con el tema de derechos de autor de la SGAE. El videoclub es un sector al que no se ayuda. No sé si porque somos pocos, como gotas en un océano, o porque ni estamos en un epígrafe claro de sector. Siempre me he sentido maltratado". Lo más cercano a una asociación en los últimos años ha sido un grupo de WhatsApp integrado por dueños de videoclubes, "pero con el paso del tiempo se desvirtuó su función y me salí".

Clientes durante la semana son casi excepciones en la actualidad. Foto: Carme Ripollès.

¿Cómo funciona un videoclub?

Las películas suelen llegar a los videoclubes unos cien días después de sus estrenos en cines. Es lo habitual, "pero ahora ocurre que apenas se estrena nada y algunas películas llegan directamente al videoclub. ¿Qué ocurre? No son conocidas y no atraen la atención de la gente. De estrenar unas 30 películas al mes hemos pasado a 10, y de esas, una o ninguna conocidas. En estos momentos, casi el único estreno conocido es una de dibujos: Trolls 2".

Los dueños de los videoclubes compran las copias y a continuación las alquilan. Unos precios muy rebajados respecto a los buenos tiempos de los videoclubes. "En el 92, comprar una película barata para luego alquilarla te costaba -al cambio actual- unos 150 euros. Con cinco copias de una misma película te gastabas unas 100.000 pesetas. En 2007, la más barata valía 60 o 70 euros. Ahora mismo, la película más cara me cuesta 20 euros; 40 si son series". ¿Coste alto o bajo? "Depende de las veces que la alquiles. Igual comprar una barata y no la alquilas ni cinco veces. No es rentable. Luego, hay otras, como Intocable, que la habré alquilado más de 1.000 veces a lo largo de los años. Avatar también ha funcionado muy bien".

Pero el primer puesto del podio tiene un ocupante destacado: "Juego de tronos es la que más dinero me ha hecho ganar. Se daba la circunstancia de que cuando estrenaban una nueva temporada de la serie, algunos clientes volvían a alquilar la anterior para tenerlo todo bien fresco".

¿Y ahora qué funciona? "No hay un estereotipo claro de gustos, ni tampoco de clientes. Suele venir gente que no le gusta la televisión y aún no se ha abonado a ninguna plataforma tipo Netflix".

“Suele venir gente que no le gusta la televisión y aún no se ha abonado a ninguna plataforma tipo Netflix”

Y ese en el punto de relación con el cliente donde sitúa su éxito de supervivencia. "En Castelló ha habido todo tipo de videoclubes, desde grandes cadenas que cambiaban de empleados cada dos por tres, a más modestos, como el mío. Yo conocía los gustos de la persona y se fiaban más de mis recomendaciones que de su propia intuición. Esa recomendación es más fiable que la creada por un algoritmo de una plataforma que por el hecho de que hayas visto una de terror te lleva a otras de terror sin mayor relación".

Ahora mismo, entre los 5.000 títulos que maneja (unas 12.000 copias), ¿qué aconseja principalmente? En la comedia me cuesta mucho decidirme. Es más fácil hacer llorar que reír. Hoy en día la comedia es un desastre. Me piden una comedia y se la doy, pero... me cuesta, me cuesta". Le resulta más fácil escoger entre el drama: "A nivel personal, es lo que más me gusta hoy en día, no sé si por las circunstancias que vivimos. Pasas por etapas, pero con los años te vas quitando disparos. También hay otra razón: cada vez se invierte menos en la producción de una película, por lo que las de acción pierden mucho gancho, porque no invierten tanto en efectos especiales. Las películas de drama son diálogos. Con una buena idea, puedes hacer un buen drama con poco coste".

Previsión de futuro

Dice que le tildan de pesimista; él prefiere definirse como realista. Desde esa perspectiva: ¿Superará Sensal esta crisis? "Sí, aunque probablemente sea más tienda de telefonía que un videoclub".

Una afirmación de permanencia apoyada en un factor de edad: "Toda la vida me he dedicado a esto. Ahora tengo 44 años, a dónde voy con esta edad, si ahora mismo muchas empresas están haciendo números para quitarse gente. Es esto o nada. Y como soy autónomo, ¿el paro... dónde está eso?". Y uno sentimental: "Aquí me he pasado diez horas cada día de cada semana durante años (ahora cierro los domingos, el que era el segundo mejor día). Mi casa es más este videoclip que la mía. Mi hija ha aprendido a caminar aquí. Mientras pueda, el videoclub seguirá abierto".

Matías tiene claro que sentarse y esperar no es opción válida de futuro. Toca adaptarse y reinventarse. Foto: Carme Ripollès.


  1. No aguanta , se busca la vida para sobrevivir , pq de ayudas tanto gobierno como generalitat justitas , pero eso si a seguir pagando impuestos . VERGÜENZA DE POLITICOS.

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