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Rascar en las estructuras

Entre el 11 de septiembre y el 24 de octubre en la Casa de Cultura de Castelló tiene lugar la exposición de los artistas que participaron en las becas Hàbitat Artístic Castelló 2019. Aprovechando la inauguración, hablamos con una de las artistas, Pilar Ramo, para saber más sobre su residencia en Berlín y el proyecto que realizó allí.
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Pilar Ramo junto a su videoinstalación en la Casa de Cultura.

El pasado 11 de septiembre tuvo lugar la inauguración de la exposición de la becas Hàbitat Artístic Castelló 2019 en la Casa de Cultura de Castelló; la cual podrá visitarse hasta el 24 de octubre. La exhibición presenta los trabajos que tres artistas provinciales han realizado a lo largo de los tres meses de duración de la beca. Dos de ellos, Agustín Serisuelo Franch y Gema Quiles Benedito estuvieron trabajando en La Rectoria de Sant Pere de Vilamajor (Barcelona), mientras que Pilar Ramo Vizárraga desarrolló su proyecto en la residencia Glogauair de Berlín.

La multidisciplinariedad es el gran atractivo de la exposición, donde podemos ver las pinturas y esculturas de Gema Quiles, cuyo proyecto se cuestiona a nivel visual rasgos de la cultura contemporánea como la fragmentación, el abuso de la imagen o las nuevas formas de relacionarse; las serigrafías sobre madera de Agustín Serisuelo, que reflexionan sobre los límites del paisaje, entre lo natural y lo artificial; y la videoinstalación de Pilar Ramo, que explora las asimetrías geográficas y de género en las ciudades a través del componente migratorio.

Durante la inauguración de la exposición, aprovechamos para hablar con Pilar Ramo y saber más sobre su experiencia en Berlín y su proyecto. La cineasta castellonense es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universitat Jaume I (UJI), fundadora y programadora del cinefórum Sessió Contínua que tiene lugar en el Menador y realizadora de diversos cortometrajes que giran en torno a temas como la representación de la mujer y la reflexión sobre el poder desde un lenguaje narrativo próximo al videoensayo. La encontramos junto a su videoinstalación: "animo a que la gente se pase por la Casa de Cultura y descubra los interesantes trabajos de Gema y Agustín. Un honor compartir espacio con ambos".

Pilar nos comenta que su período en Berlín ha sido “breve e intenso”. Por un lado la cineasta local destaca “el privilegio de perderte en una ciudad tan inabarcable como Berlín, tan plagada de pequeñas galerías, de compartir impresiones con otros artistas internacionales, de disponer de un espacio formidable para trabajar a tiempo completo sin preocuparte de nada más o de acceder a eventos culturales que semanalmente organiza la propia residencia”. Por otro, considera que lo más complejo fue “resolver tareas o lidiar a diario en un idioma que no es el tuyo”. Pero, en general, Pilar anima a que la gente participe en la próxima convocatoria: "Creo que es una oportunidad para apostar en serio por un proyecto propio”.

Tras meses de trabajo en el estudio, Pilar presenta en Castellón una videoinstalación compuesta por dos vídeos, Figurantes y Ellas están aquí, y unos fotomontajes "con imágenes que me iba encontrando por la ciudad, aparentemente insignificantes, y que acabaron marcando el proceso creativo”, nos comenta. Y es que la creatividad surge de una mezcla de trabajo, prueba y error, intuición y casualidad. Nunca sabemos qué va a ser aquello que de vida a un proyecto. De hecho, sobre Figurantes, Pilar nos comenta que descubrió el lugar donde transcurre el vídeo “bajando en la parada de metro equivocada, un mercadillo al aire libre. Paseé toda la mañana por la zona y acabé plantando la cámara en una de las aceras que lo bordeaba”. Pero, por supuesto, no solo de inspiración vive el arte. Detrás de cada decisión hay ideas complejas y conceptos teóricos que la artista debe saber manejar para poder llegar a expresar aquello que quiere. En el caso de Pilar estaba muy presente el teórico George Didi-Huberman y su libro Pueblos expuestos, pueblos figurantes (2014), “sobre la representación de los pueblos como protagonistas o figurantes, a modo de película, sobre cómo mostrar estos pueblos figurantes más allá de una masa de gente olvidada, desfigurada, estereotipada. Aquel encuadre [el plano fijo que conforma Figurantes] me pareció muy significativo en este sentido.  Esta asociación de ideas además me venía muy bien para contextualizar Ellas están aquí, donde dialogan las imágenes entre el retrato íntimo y lo institucional, entre unas voces de mujeres extranjeras cuyo relato trasciende el testimonio propio y cierta extrañeza sonora. Al final creo que sugiere una emoción muy compartida actualmente. Aquí fue clave la lectura de Trilogía de la privacidad (2011) de Nora Ancarola y Marga Ximénez”.

Pilar Ramo.

Este proyecto surge mucho antes de que Pilar recibiese la beca Hàbitat Artístic. Ellas están aquí nace en Castelló a raíz de “una amistad muy fuerte desde hace más de diez años con una mujer rumana que podría ser mi madre”. En los diálogos con esta mujer, que como muchísimas otras migrantes terminan en el sector del trabajo doméstico, Pilar comienza a “tomar conciencia” de sus historias “muy duras” y comienza a plantearse “quiénes eran realmente estas mujeres, cómo afrontan el día a día y cómo veían su propio futuro”. En sus entrevistas a lo largo de dos años, la cineasta castellonense descubre que son “excelentes narradoras y sus testimonios acabaron de convencerme de que ahí hay un tema del que hay que hablar”. Pilar destaca “la condición histórica de estas mujeres, que suelen proceder de los países europeos más estigmatizados. Llevan décadas movilizándose por todo el continente europeo, ignoradas legalmente y casi siempre cargando con los peores trabajos”. A esto le sumó la situación de la precariedad laboral en España durante los últimos diez años, que a Pilar también le afectaba “cada vez más”. Así pues, “a pesar de contar con experiencias biográficas muy distintas, en sus confesiones sentía que teníamos puntos de conexión vital muy próximos”.

Llevar el proyecto a Berlín suponía ampliarlo en todos los aspectos, con las complicaciones que ello conllevaba, además en un período tan breve como son tres meses. La idea de Pilar “era entrevistar y grabar a un par de mujeres de un perfil similar en Berlín, con la ayuda de algunas de las muchas asociaciones que allí trabajan con personas migrantes”. Pero el proceso de producción y realización no fue nada sencillo y “como consta en el vídeo, a pesar de una colaboración total por parte de las asociaciones y de tener algunas mujeres confirmadas, al final surgieron problemas porque estas mujeres, por diversos motivos, no quisieron exponerse”. Por lo que tuvo que replantearse el proyecto y “cuestionarme cómo conseguir esas imágenes negadas, buscarlas en los materiales ya grabados, en los que faltaban por filmar y en poner en marcha mi propia imagen”. Un profundo trabajo de introspección y reflexión que ayudó a Pilar a que todo comenzase a fluir, “porque de alguna manera todas las piezas iban encajando. En la suma de los cuerpos y los rostros de otras mujeres que iba capturando de manera furtiva por las calles y mercadillos de Berlín, encontré el gesto de aquellas mujeres que nunca pude grabar. En esa búsqueda en todas las demás las encontré a ellas, y me encontré a mí también”.

Fotograma de la videoinstalación de Pilar Ramo.

En este proceso de búsqueda, Pilar tuvo a sus entrevistadas como un espejo, pues “salvando las distancias, yo ya partía de una situación de precariedad. Me considero dentro de ese gran grupo de ‘los y las trabajadoras pobres’: muchas horas de trabajo en varios sectores, casi siempre mal remunerada, siempre a salto de mata, con la incertidumbre a cuestas. Cuando a estas mujeres muchas veces les ofrecen 700-800 euros al mes, sin contrato, por trabajar de internas, es tan denunciable como cuando a mí proponen un presupuesto ridículo por un vídeo para el que voy a estar trabajando prácticamente todo el mes. Hay violencia simbólica en todo ello. Como sociedad y como usuarios creo que deberíamos replantearnos el valor del trabajo de la otra parte, venga del sector o del país que sea, porque es una falta de respeto con consecuencias desastrosas a muchos niveles. En el vídeo no trato de compararme ni de forzar la identificación, pero me sentí legitimada a aparecer y a pedir responsabilidades. Hay un consentimiento institucional de la precariedad que genera enfermedades irreversibles y muertes en un sector poblacional cada vez más amplio”.

Muestra de la videoinstalación.

Partiendo de esta situación, el período de residencia en Berlín también le sirvió a Pilar para reflexionar sobre su situación personal y las condiciones laborales a las que se enfrenta una cineasta a día de hoy. Nos comenta que, dado el paradigma actual, “creo que en el caso del audiovisual tienes que decidir entre si quieres vivir del trabajo de encargo y en el escaso tiempo que te quede realizar proyectos propios, o vivir de otro sector que te permita tener tiempo, dinero y energía para llevar a cabo esos proyectos propios”. Después de años intentando vivir del audiovisual y tras meses dedicada por completo a un proyecto personal, contemplando el panorama contemporáneo, Pilar tomó conciencia de que “prefería lo segundo. Vivir de otra cosa y que tu tiempo libre sea realmente tu trabajo. El tiempo es el gran privilegio, el gran recurso que te permite mejorar, profundizar, y yo prefiero profundizar en ideas propias, o en ideas de otras personas que me conmueven, independientemente de la parte económica”.

Pilar es una cineasta muy personal pero que trabaja con temas de corte social. Como ella misma reconoce, “por mi trayectoria vital me interesa lo social, lo periférico, rascar en las estructuras, me interesa desvelar, y aunque a veces no lo consiga, me interesa ese proceso de rascado, que me genere curiosidad a mí y a un potencial público”. Como su admirada Agnès Varda, de la cual nos recomienda “empezar a conocer con Sin techo ni ley (1985) y seguir con Los espigadores y la espigadora (2000) y su secuela del 2002”. Entre sus otros referentes/recomendaciones están Nacional VI (Pela del Álamo, 2012), Sí señora (Virginia García del Pino, 2012), “cualquiera de Aki Kaurismäki” y dice que “últimamente me dejó noqueada, Ainhoa yo no soy esa (2018), de Carolina Astudillo”. Esta selección queda claramente reflejada en los trabajos de Pilar como los que expone estos días en el Centro de Cultura y otros como La parada (2016), De carne y tiempo (2017) seleccionada en Festival de Teatro Clásico de Almagro, Mindfulness (2016), presentada en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. Cuenta además con dos documentales sobre barrios de la provincia, Carbonaire. Un barrio, una historia, una vida (2018) o Construïm el Sud (2019), que se proyectará el 8 de noviembre en el Menador espai cultural.

Hablamos de que el cine que hacer Pilar es un cine necesario pero que tiene un público minoritario, lo que nos lleva a hablar de la educación del público, y en las escuelas de cine en particular, donde, como reivindica otro de sus referentes, el cineasta madrileño Jonás Trueba, “los estudios en comunicación audiovisual deberían mostrar la obra de cineastas que al ver su filmografía te apeteciera salir con la cámara a filmar”. Debatimos sobre que en una sociedad de pantallas, donde toda la información que nos llega lo hace a nivel audiovisual, se debería dar una educación base para enfrentarse a un contenido tan potente como sugestivo y, por otro lado, sencillo de controlar y distribuir por los medios de poder. Por eso, nos quedamos con ese “rascar en las estructuras” por el que apuesta Pilar para ver que no solo ellas, sino todos estamos aquí.

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