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La tragedia de ‘Hamlet’ atrapa al público en el final del exitoso Festival de Teatro Clásico de Peñíscola

La versión de 'Hamlet' de Teatro Clásico de Sevilla enganchó al público que llenó el Patio de Armas. El Festival de Peñíscola cierra su XIX edición con cinco “entradas agotadas”.
  
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Despedida de los actores y actrices de ‘Hamlet’ de un público que llenó el Patio de Armas del Castillo de Peñíscola. Foto: Pilar Diago.

Conseguir que el público mantenga la atención durante dos horas y veinte minutos de representación no es una tarea sencilla. Es necesario un buen planteamiento y desarrollo global para que trescientos espectadores permanezcan enganchados a lo que está ocurriendo sobre el escenario y rompa en aplausos cuando los artistas se sitúan alineados para recibir su recompensa. Así lo hizo la compañía Teatro Clásico de Sevilla en la versión de la shakesperiana Hamlet dirigida por Alfonso Zurro, obra que cerró el sábado 30 de julio la XIX edición del Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola, con cinco llenos completos en otras tantas obras representadas en el Patio de Armas.

Los avales con los que se presentaba en Peñíscola la compañía Teatro Clásico de Sevilla auguraban el buen resultado que a la hora de la verdad obtuvo. Su repertorio está lleno de clásicos, ya que su objetivo es acercar este tipo de teatro al público menos familiarizado y lo hace con escenografías atractivas que envuelvan obras de las que prácticamente todo el mundo –cuanto menos- ha oído hablar. Y ese modo de actuar ha provocado que desde que se estrenó –un año atrás en el Festival de Almagro- haya recibido ocho Premios Lorca del Teatro Andaluz 2016, Premio al Mejor Espectáculo del Teatro Andaluz, Premio a las Artes Escénicas 2015 de Canal Sur por la dirección escénica de Alfonso Zurro y seis nominaciones a los Premios Max 2016.

La decisión de Gertrudis provoca el desprecio de Hamlet hacia las mujeres. Foto: Pilar Diago.

De primeras llamó la atención el escenario, con ocho placas reflectantes rectangulares a modo de espejos que provocaban diferentes efectos visuales en combinación con las luces y las telas que cubrían el suelo de la tarima. Los cambios de iluminación iban acompañando las diferentes escenas, que de manera ininterrumpida se sucedían para explicar el proceso de transformación de Hamlet (interpretado por Pablo Gómez-Pando, sin histrionismos en su papel pero quizás demasiado plano, sin marcar tonos, en algunos de los recitados) una vez descubierta la verdadera razón de la muerte de su padre, a través del propio fantasma del rey fallecido.

Su fingida locura tiene como objetivo la venganza sobre el asesino, aunque en su camino arrastra a la locura real a Ofelia (Rebeca Torres), víctima de la rabia que en el Príncipe de Dinamarca ha provocado la decisión de su madre, Gertrudis (Amparo Marín), de unirse a Claudio (Juan Motilla). Y también provoca la muerte del servil Polonio (Manuel Monteagudo). El final está a tono de la tragedia desarrollada durante las casi dos horas y media, con unos muy eficaces secundarios que hacen creíbles sus respectivos papeles.

Esta XIX edición del Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola ha estado dedicada a Miguel de Cervantes y a William Shakespeare, con  motivo de la celebración de los 400 años de sus respectivos fallecimientos. Y en la última de las representaciones fue Don Quijote quien dio entrada a la representación de Hamlet. Por el Patio de Armas han pasado las cervantinas El viejo celoso (la italiana Venezia Inscena y Reymala) y Don Quijote (Teatro de la Resistencia), El pícaro Ruzante, de Ángelo Beolco (la portuguesa Teatro del Algarve y Guirigai) y Edipo Rey, de Sófocles (Teatro del Noctámbulo). En total, 300 espectadores en cada una de las funciones, lo que un global de 1.500 asistencias en este 2016, bajo la organización de la Diputación de Castellón y el Castillo de Peñíscola, con la dirección de Carles Benlliure.

Carles Benlliure y Alfonso Zurro, en la conferencia del Salón Gótico. Foto: Pilar Diago.

El director de esta versión de Hamlet, Alfonso Zurro, fue el protagonista de la última de las cuatro conferencias que han tenido lugar los viernes en el Salón Gótico del Castillo de Peñíscola y que han servido para entender mejor las obras representadas, así como las obras originales y a sus autores. Adriano Iurissevich (Venezia Inscena), Hadi Kurich (Teatro de la Resistencia), Manuel Canseco (Festival de Teatro Clásico de Mérida) y Alfonso Zurro (Teatro Clásico de Sevilla) han sido los conferenciantes, demostrando unas grandes conocimientos del teatro clásico a través de entretenidas charlas y poniendo las bases para futuros proyectos, sirviendo como banco de ideas.

La programación se ha completado con la representación en las tardes de los sábados de animaciones por las calles del casco antiguo de Peñíscola bajo el título general de Farsas y juglarías, a cargo de Teatro de los Navegantes.

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