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El Maig di Gras vuelve a recorrer Burriana entre alegría, melancolía y la duda

La Broken Brothers Brass Band afinó sus instrumentos, se abrieron los paraguas y la música del Maig di Gras volvió a rodar por las calles de Burriana. Una fiesta de alegría, pero con la tristeza de no ver en la second line a Vicent Aleixandre -aunque sí su espíritu- y la duda de si después del décimo aniversario habrá una próxima edición.
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Actuación de BlackFang en Isósteles Estudi. Foto: José Carlos de la Torre/artinwreck

La música New Orleans ha vuelto a abrirse paso por las calles de Burriana en el final de mayo de este 2026 (del jueves 28 al sábado 30). Diez ediciones ya de un Maig di Gras que surgió con la intención de crear unión colectiva en los espacios al aire libre de la localidad. "Los pasacalles falleros hacen lo mismo, pero en cada uno de los desfiles participan solo los miembros de esa comisión. Cada uno va por su cuenta. El Maig di Gras es una invitación a que cualquiera pueda unirse". Eran palabras de su principal impulsor, Vicent Aleixandre Penelas, cuando allá por 2016 argumentaba por qué un festival inspirado en el Carnaval de New Orleans surgía en Burriana. al tiempo que explicaba conceptos tan poco conocidos por La Plana como "brass band" o "second line".

Con sus defensores y detractores -principalmente por fobias ideológicas-, diez ediciones después, Maig di Gras se mantiene, autogestionado, y con la duda habitual de estos últimos años, expresada ahora por uno de sus responsables, Ferran Calatayud (integrante de la asociación cultural Soul Explosion): "Ya veremos si ha sido la última edición o habrá más". Porque la autogestión -recurso para superar las faltas de ayudas de entidades- depende año a año de la voluntad de colaborar y de un trabajo todavía más arduo para que el festival se haga realidad.

El Maig di Gras es una fiesta de calle. Cierto es que la mayor parte de la actividad en este 2026 se ha desarrollado en la nave Isósteles Estudi -más el pabellón del Camí d'Onda, con la alcorina Majin Blood Brass Band-, pero su auténtico espíritu aflora cuando la Broken Brothers Brass Band se pone en marcha con su música de vientos-metales y percusión. Arranca y por detrás le sigue una procesión/second line de personas que quieren participar en este acto festivo, ya sea ataviados con coloridos collares, parasoles, estandartes o simplemente bailando, cantando o charlando, reuniendo una hilera de centenares de integrantes de todas las edades, con gran presencia de jóvenes parejas con sus hijos.

"En un pasacalle lo más importante es la second line", comentó Ion Celestino, habitual portavoz de la Broken Brothers Brass Band, un colectivo musical de Iruña/Pamplona que en 2016 ni sabía situar Burriana en el mapa. Diez ediciones después es la única banda que ha participado en cada una de ellas, estableciendo un vínculo de auténtica hermandad, más allá de las fechas de un festival.

El Rinconet de Vilafamés colaboró con la confección de coloridos parasoles.

Eso sí, cuando el pasacalle partió desde la nave Isósteles Estudi en dirección a zonas céntricas de la localidad, se instaló en algunos participantes el sentimiento de melancolía al no ver la habitual estampa de Vicent Aleixandre en las primeras filas abriendo la procesión. Una emotividad que resurgió al hacer parada delante del mural pintado en la edición inaugural (2016) por las hermanas Very Veritas, justo al lado del desaparecido local Naraniga -epicentro del festival- y de la Terrassa Payà, centro de acción de aquel año.

Mural 2026 de Maig di Gras, realizado por Very Veritas.

Precisamente el otro nombre repetido en cada edición es el de Very Veritas (las hermanas Angie y Julia Vera), encargadas de pintar un mural cada año. Desde este mayo de 2026 su creación puede encontrarse en la pared lateral de Isósteles Estudi (avenida Almassora), bajo el lema "La segona línia mou el món".

Un lugar repleto de actividad artística en el que ha actuado en este 2026 la banda CS de música afroamericana BlackFang completando un círculo abierto con su debut ante público en aquel primer año. En esa misma nave también ha actuado la Broken Brothers, con invitados especiales como la cantante burrienense Tatiana Javaloyes, Jau Melo Carmen Cercós, integrante del grupo Skararàpid. Los punxes Arrap Sistaz, Maldito dj, Bernat Fa, Second Line DJs, Emilio Cinnamon dj, Sister Lau, Lady Stardust y Mr. Pendejo han completado la alineación musical.

Un momento emotivo tuvo lugar durante el pasacalles del sábado, con el encuentro en el Jardí del Bes de la procesión musical con miembros de la Asociación Granja-Hogar El Rinconet de Vilafamés, quienes les esperaban con una coloridos parasoles confeccionados en el mismo centro.

Subvenciones, autogestión...

El Maig di Gras 2026 ha sido autogestionado. Como lo fue el de 2024. En aquella ocasión, la antipatía recíproca con la concejalía de Cultura -en manos de Vox- provocó que ni siquiera hubiese reunión. Ahora -con el PP al frente de ese apartado del Ayuntamiento-, sí ha habido reunión, pero no acuerdo sobre la importancia del festival para una localidad como Burriana a la hora de traducirlo en subvención económica. ¿La solución adoptada por Soul Explosion? Recurrir a una buena retahíla de fiestas de presentación en locales populares de diversas poblaciones y otras asociaciones afines, junto con la venta de merchandising o un single en vinilo exclusivo fabricado por Krakatoa Records con canciones de Broken Brothers Brass Band y BlackFang. O sea... Autofinanciación.

Una de las cuestiones previas al festival fue si esperar/aceptar la subvención del Ayuntamiento o no. Para Soul Explosion es evidente que Maig di Gras aporta a Burriana, por lo que sus integrantes consideran lógico que se materialice una colaboración económica municipal, "pero dentro de unas líneas",  como "una valoración justa".

Esta cuestión, aplicada a nivel global mucho más allá de Burriana, fue tratada en la larga charla protagonizada por Nando Cruz con motivo de su libro Microfestivales. Otros escenarios posibles. Un coloquio celebrado en la tarde del sábado que se extendió durante casi dos horas -y porque fue cortada por el inicio del pasacalles-,  dado el interés de la charla y la continuada interacción con los presentes en Isósteles Estudi.

Nando Cruz y Ferran Calatayud, en la charla que tuvo lugar en Isósteles Estudi. Foto: José Carlos de la Torre/artinwreck.

El periodista defendió la postura de aceptar subvenciones y no rechazarlas por cuestiones ideológicas: "Ese dinero de las instituciones es de todos los que pagan impuestos y que, por lo tanto, tienen derecho a ayudas cuando organizan. Con el "soy anti", lo que estamos es renunciar a derechos y con ello se entra en una cadena de precarización. El que trabaja en la organización dedica cientos de horas a un trabajo que no cobra, al tiempo que está cubriendo huecos de la programación cultural de un lugar; es decir, le resuelve trabajo a políticos y técnicos municipales. Y cuando llega la hora de buscar grupos, les pide que toquen gratis por la escasez de dinero. Es todo una cadena de precarización; una manera de renunciar a derechos".

Para Nando Cruz es muy importante que cuando se acabe un festival quede algo en la zona donde ha tenido lugar. Un ejemplo, expuesto por el periodista y refrendado por la Broken Brothers Brass Band, es la adecuación del puente viejo del barrio de Sanduzelai/San Jorge de Pamplona con motivo de la celebración del festival por barrios Ibiertzan (2017), organizado precisamente en parte por los miembros de la Broken.

A partir de ese ejemplo, Nando Cruz hizo también referencia a un concepto al que aludía con frecuencia Vicent Aleixandre: "la energía" o "la flama" y estableció una comparativa con los macrofestivales. "En los festivales se crea mucha energía, pero muchas veces se queda en eso. No hay nada más después. En los macros, toda esa energía se va a las marcas que lo apoyan. Los asistentes acaban accediendo a esas marcas a través de mails, publicidades, códigos Qr. La cultura es el mejor blanqueador de marcas que se ha inventado".

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