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La Modelo con los ojos de Dani el Rojo

Es sábado, y el centro penitenciario La Modelo abre sus puertas para que el público pueda conocer su historia y arquitectura. Dani el Rojo, ex gánster conocido por atracar bancos, fue uno de los presos; ahora recorre las galerías, patios, celdas y la rotonda del panóptico con otros ojos. Acompaña a Sie777e y Kream para grabar un videoclip mientras les explica cómo fueron sus años en la prisión de Barcelona.
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Galerías de la cárcel La Modelo de Barcelona.

Golpe seco. Un ruido que retumba de tal manera que, casi más que escucharlo, podrías incluso saborearlo; notar el amargo hierro oxidado del cerrojo. Daniel Rojo Bonilla asegura que nunca olvidas ese sonido; probablemente tampoco la sensación que recorre tu cuerpo con cada abrir y cerrar de la puerta de la celda.

También es conocido como Dani el Rojo o El millonario, ex gánster popular en los 80 y 90 por atracar bancos. Empezó a los 16. Ha estado más de una década en la cárcel interrumpidamente; cuando no estaba entre rejas, seguía robando bancos. Una vida marcada por la delincuencia, el robo y la droga, razón por la que se contagió de VIH. Cuando salió de la cárcel se desintoxicó y encontró trabajo gracias a su amigo de la infancia José María Sanz Beltrán (que seguro te sonará más por el nombre de Loquillo) y se convirtió en hombre para todo para gente como Rosario Flores, Bunbury, Andrés Calamaro e incluso, puntualmente, Messi, entre otros. Le detectaron cáncer de hígado, por lo que empezó a escribir, a contar a través de las palabras su vida como delincuente a través de la trilogía: Confesiones de un gánster de Barcelona, El gran golpe del gánster de Barcelona y Mi vida en juego; también es autor de El secuestro de la virgen negra, La venganza del tiburón, Gran golpe en la pequeña AndorraAsí salí del infierno de las drogas, Sobrevivir a La Modelo. Además, seguro que le has visto en alguna serie de televisión, película (Anacleto: agente secreto) o dando charlas, entrevistas… También está casado, con Eva, su doctora, y tiene dos hijos.

Dani el Rojo.

Dani el Rojo sabe muy bien cómo suena la celda 443 del centro penitenciario La Modelo en Barcelona. Es el sitio en el que nos encontramos con el ex gánster, y es él mismo quien cierra la puerta para que sintamos ese golpe seco. Es la cárcel en la que Dani entró, por primera vez, con 19 años, cuando se creía el rey, acostumbrado a un ritmo de vida sin límites ni reglas, sabiendo que acabaría en la cárcel; entró y le parecieron todos “muy feos” y que él venía de otro mundo. Así se lo cuenta a un grupo de chicos jóvenes a los que les está explicando cómo funcionaba la cárcel cuando él estuvo en ella y cómo vivió esos años. Nada es casual, la razón por la que están ahí es porque La Modelo será el escenario del videoclip de “Butron” que los propios Sie777e y Kream (nombre de los jóvenes traperos) están grabando con Ferran Rovi (con una cámara) en las instalaciones junto a Dani el Rojo, para quien esa prisión aún parece estar dándole más historias que poder contar.

La Modelo está situada en el centro de Barcelona y, después de más de un siglo en funcionamiento, se cerró en 2017. Ahora, y hasta que se decida qué se va a hacer con ella a través de un proceso participativo que está en marcha, se pueden visitar sus instalaciones* para conocer la historia de la antigua prisión e incluso se realizan distintas actividades culturales con el propósito de integrar la cárcel en la ciudad. Pisar La Modelo es como recuperar un trozo de la historia de Barcelona, pero hacerlo con una improvisada visita guiada (con videoclip incluido) por Dani el Rojo es algo más particular. Y las casualidades hay que aprovecharlas.

El diseño de la cárcel, que lleva la firma de Salvador Vinyals Sabaté y Josep Domènech Estapà, está basado en una tesis del filósofo británico Jeremy Bentham, quien, por encargo de Jorge III, creó un modelo de cárcel en forma de panóptico. Esto quiere decir que, desde el cuerpo central de la cárcel, donde se encuentra la sala de vigilancia, se puede ver y realizar un control de cualquier movimiento sin ser visto (el ojo que todo lo ve). “¡Me pido las zapatillas!” o “¡ese culo es mío!” son algunas de las cosas que escuchaban los presos cuando entraban el primer día y recorrían el pasillo desde el patio hasta la rotonda del panóptico. El Millonario también comparte con su improvisado grupo de oyentes esa primera sensación al escuchar los gritos y ruidos de los presos asomados desde sus celdas, mirando cómo entras por primera vez en La Modelo. Y mirar hacia arriba, impresiona.

Rotonda del panóptico.

Un total de 600 celdas y 6 galerías, que crean una estructura similar a la de una estrella de mar, dan forma a La Modelo. En un principio, se trataba de celdas individuales, pero en la época de Dani el Rojo superaban las 2.000 personas. Esto provocaba que en cada celda conviviesen 11 personas. Sabe que es difícil imaginar cómo es posible que más de una docena de personas puedan entrar en una única celda, y tiene razón. Somos once dentro de la celda, Dani nos hace entrar, y es imposible pensar que tienes que hacer tus necesidades básicas, dormir y pasar el tiempo en ese lugar con todas esas personas. Nos explica que cortaban las patas de las camas y las unían; de esta forma las podían hacer más altas y tenían más espacio: “Imaginad el olor. Son 11 personas cagando, durmiendo y haciéndose pajas”, bromea (o no). “Imagina cómo estaba esto durante el franquismo”, y es que durante la posguerra el número de presos superó con mucho los 800 reclusos para los que estaba pensada la prisión. Se habla de 13.000 y se cree que fueron muchos más.

Recuerdo del lugar en el que se instaló el garrote vil en el que fue ejecutado Salvador Puig Antich.

Es importante conocer y entender la arquitectura de La Modelo y su evolución a lo largo de la historia, algo que es posible solo pisándola. Durante la dictadura de Primo de Rivera y Franco, se convirtió en un centro de internamiento de disidentes y presos políticos, principalmente, y homosexuales, que fueron duramente perseguidos durante el franquismo. Entre sus paredes hay millones de historias, entre ellas, la del antifascista Salvador Puig Antich, quien permaneció en la celda 433, una de esas celdas con puerta de cangrejo que Dani cierra con fuerza, y fue ejecutado al garrote vil en 1974. Ocurrió en la paquetería de la prisión, que también se puede visitar, porque Salvador quería ver el exterior mientras era asesinado.

Entre los acontecimientos que se han sucedido en La Modelo, son muchas las referencias al conocido motín de presos y El Vaquilla en 1984. Durante esos años, tal y como nos explica Dani el Rojo, la cárcel sufría un gran deterioro debido al elevado número de presos, motines, falta de inversiones y, sobre todo, el auge del consumo de heroína, que era más que habitual: “Yo me drogaba todos los días. Cuando estaba en aislamiento, también”, nos cuenta mientras detalla entre risas cómo se pasaban a través de hilos lanzados por las diminutas ventanas las bolsas con droga de las galerías a las celdas de aislamiento.

Encontrarse con El Millonario en La Modelo es como revivir junto a él cada una de las historias y anécdotas que ahora se han quedado entre esas paredes. No se ahorra detalles, es como volver a ese patio a jugar a fútbol engañando a los funcionarios que llevan encima un turno de 24 horas para recuperar la droga o cómo, al no tener comedor, les tiraban la comida y los restos se iban acumulando en las galerías de abajo: “Si te tratan como un animal, te acabas convirtiendo en un animal”, sentencia.

Dani el Rojo explicando el interior de una de las celdas al improvisado grupo.

Dani el Rojo es alto y corpulento; él mismo explica que por esa razón, de joven, le ficharon pronto. En muchas entrevistas cuenta que fue la droga lo que le llevó a robar por primera vez (a los 14 años) y, con el tiempo, el atracar bancos se convirtió en su otra droga; se atribuye 150 asaltos a bancos y millones de pesetas. Eso sí, siempre ha defendido que nunca llegó a utilizar la violencia; tal vez por eso de que se cazan más moscas con miel que con vinagre. Su voz es grave y el tono alto, la principal razón por la que nos detuvimos en él y en su conversación con los chavales en los locutorios de La Modelo; en la que, por cierto, hay una exposición. Nos cuenta una de las últimas anécdotas, antes de salir al patio de las galerías de los presos. También que cuando vives enganchado a la heroína y entre rejas, acabas no recordando nada sobre los días más tristes, los olvidos, la nostalgia, las peleas o las tres puñaladas que lleva marcadas en el cuerpo. No recordando, o no queriendo hacerlo.

La Modelo desde el cielo. Fotos: La Modelo Barcelona.

*La Modelo abre al público los viernes (de 17.00 a 18.00) y los sábados (de 10.00 a 18.00) con entrada libre.


  1. Increíble anécdota y espectacular redacción. Pelos de punta y lagrimilla al ver la foto del espacio del garrote vil.

    ¡Gracias por esto!

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