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La lírica de Sharif, en Zeppelin: “Coger el bolígrafo es libertad, autoconocimiento, engañar al tiempo”

"La música tiene algo que vibra en la misma longitud de onda que nuestras almas, que nuestro corazón", explica Sharif cuando se le pregunta por su directo. Como el que ofrecerá el sábado 19 de marzo en Zeppelin Club de Castellón, presentando su último disco: 'Bajo el Rayo que no Cesa', que lleva por nombre uno de los poemarios de Miguel Hernández. No es la única conexión de Sharif con la poesía ni la escritura, su rap lírico lleva años alimentando ese árbol que, como nos explica en esta entrevista, es la escena rap en España.
  
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Sharif, el sábado 19 de marzo en Zeppelin Club presentando ‘Bajo el Rayo que no Cesa’.

Lleva más de veinte años inmerso en el rap y en la poesía, que llegaron a él de la forma más natural y familiar posible. Por casualidad, casi la misma razón por la que Lo vívido vivido, su primer libro de poesía, sale a la luz. Sharif es un mc zaragozano conocido por sus rimas, capaces de evocar distintas sensaciones y emociones. Su rap es más cercano al género lírico. Ha formado parte de la escena en formaciones como Fuck Tha Posse  y Tr3s Monos hasta 2009, cuando empieza su carrera en solitario (aunque sigue participando en algunas iniciativas colectivas como en el trabajo Curso básico de poesía -2014- junto a Juaninacka y Rapsusklei).

En noviembre de 2015 publica su último trabajo, Bajo el Rayo que no Cesa. Una oda a la poesía, a todas aquellas cosas que admira, al amor y el desamor, al pasado y el futuro, a la escritura e incluso a la propia escena. Mantiene un increíble respeto y amor por el arte en general y por aquellos que admira, muchos también amigos, como Rapsusklei o Rafael Lechowski. Mientras, sigue corriendo tras ese poema que le haga crecer. Sus palabras, aunque sea por teléfono, transmiten la dedicación y la pasión de la misma manera que lo hacen sus canciones. Afirma que un directo es algo mágico, que consigue magnificar una cosa tan aparentemente simple como la escucha de una canción, y pretende demostrarlo el próximo 19 de marzo en Zeppelin Club a las 22.30. El precio de la entrada anticipada, que se puede adquirir online o en Danilo Shop, es de 10 euros, y en taquilla será de 15 euros. Pero antes hablamos con Sharif sobre su último trabajo y su libro, analiza la escena rap nacional y explica algunas de esas casualidades y magia que le ha dado la música.

>Bajo el Rayo Que no Cesa, así se llama tu último disco y que presentarás el 19 de marzo en Zeppelin. Lleva por nombre el de un poemario de Miguel Hernández, ¿cómo acaba siendo así?, ¿cómo nace?
En el fondo soy un amante de la poesía, de la palabra escrita y de la literatura en general. También soy un gran amante de la poesía de Miguel Hernández. Podría haber sido ese título, como podría haber sido cualquier otro título de un poemario, de un poema o de un verso de los muchos poetas que admiro, la verdad. Fue Miguel Hernández porque me parecía hermosísima la expresión “el rayo que no cesa”, me parece muy lírica, muy ambigua y, a la vez, muy certera. Me gustó. Estaba con mi novia en casa, hace ya un año y medio, cuando estaba en pleno proceso creativo del disco; estábamos hablando y salió el título del poemario y lo asociamos con el disco. Me parece un claro homenaje hacia su poesía. Además me ahorra trabajo para pensar el título del disco –ríe-.

>¿Cómo fue tomando forma el disco?
Es difícil de explicar, porque no tengo un método de trabajo muy concienzudo, muy marcado. Simplemente escribo, escribo despacito y suelo ser bastante tenaz. Cuando no tengo prisa me gusta mucho macerar los versos, pulirlos, lijarlos, darles vueltas,…

>¿Y Bajo el Rayo Que No Cesa nació sin prisas?
Realmente nunca tengo mucha prisa, pero sí que es verdad que con Sobre los Márgenes (2013) sí que notaba que al haber fichado por BOA necesitaba no desmarcarme mucho del mercado, intentar mantener la atención, la poca o mucha atención que podría haber generado con A Ras de Sueño (2010), tenía que intentar mantenerla, y no es que sintiera que tuviera mucha prisa con Sobre los Márgenes, pero sí que es verdad que con Bajo el Rayo Que No Cesa he sentido más holgura. Y creo que eso se refleja mucho en las canciones y en las producciones del disco.

>Rapsusklei, Rafael Lechowski, Sr. Wilson y Nestakilla. ¿Por qué estas colaboraciones?
Hay una mezcla a partes iguales de amistad y de admiración en todas. El criterio ha sido el mismo, gente que admiro, sobre todo, y con la que tengo algo de relación como para acercarme a ellos, porque, pese a que admiro a muchos raperos y muchos artistas, no sólo raperos, es verdad que me cuesta pedirles participar porque considero que hacer canciones es un proceso bastante íntimo y delicado. Además en el rap a veces se pervierte esa esencia de hacer canciones porque es verdad que los raperos, algunos raperos o algunos temas, se escriben con facilidad y entonces se sobrecarga de canciones que son a veces un poco vacías. Y que yo soy el primero que he hecho muchas canciones así eh, pero es verdad que cuando uno colabora intenta siempre hacer algo que no ha hecho antes o aportar algo.

>”Si agarro el boli, el mundo está en mi mano”, recitas en el tema “La petite mort”. ¿Qué se siente al tener ese mundo en tus manos?
No sé… Muchísimas cosas. Para mí escribir siempre ha sido una forma de arte, y esto para mí ya es importante. El arte es una manera de representar de forma bella el mundo, de escribir sobre la realidad, pero también contra la realidad, que dice Ángel Guinda en una entrevista. Coger el bolígrafo es una sensación de libertad, de autoconocimiento y de intentar engañar al tiempo, ser inmortal de una manera humilde y pagana. Es un proceso de sanación, como saldar deudas con uno mismo.

>Una medicina…
Sí, tiene un proceso como muy catártico, eso está claro, pero no es sólo eso… Hay muchas más cosas. Muchas más.

>No sólo disco, también acabas de publicar tu primer libro: Lo vívido vivido. ¿Cómo surge este proyecto?
La mayoría de los poemas… Bueno, no la mayoría, muchos poemas ya estaban escritos desde hace mucho tiempo, en ese libro hay desde poemas que he escrito hace muy poco hasta poemas que llevan escritos desde hace diez años. ¿Qué ocurre? Que yo cuando escribo… A ver, es que realmente el rap no es más que una etiqueta, un nombre, es darle una determinada forma a algo que tienes muchas formas. La escritura o, por decirlo de alguna manera, la poesía había estado siempre presente en mi bolígrafo. Tenía muchos versos, muchos poemas que no se habían transformado en canción porque el ritmo es un poco dictador y exige una métrica con una estructura determinada, y a veces a mí se me ocurren versos que no me apetece someter a esa dictadura o no quiero torturarlos para que encajen en un ritmo. Esos versos libres de la dictadura del ritmo los he ido guardando toda la vida, y al final lo que ha ocurrido es que Rafael Lechowski, que colabora en el disco, un amante de la literatura…

>Y un letrista increíble…
Bff… El mejor letrista para mí. Lo digo a expensas de mi ego, que sale herido de hacer esta afirmación –ríe-. Las cosas como son, me parece el mejor letrista en este momento; y no en el rap, te afirmaría que casi en la lengua hispana moderna contemporánea. Yo no conozco, en un género cercano a la poesía, el rap o al lirismo, a nadie que escriba como Rafa. Pero bueno, filias a parte, Rafael, además de escribir como un diablo, ama la palabra y ha creado una editorial, Arcesis. Esta editorial es la que me propone editarme un libro de poesía. Y es una de estas bellas casualidades que yo ya llevaba mucho tiempo macerando en mi interior pero no se me había presentado la oportunidad, y tampoco es que sea algo que me pidiera prisa, entonces ahí estaba. Y a mí me encanta que ocurran las cosas así, porque las cosas llegan cuándo y cómo tienen que llegar, sin forzarlas.

>¿Todo rapero esconde un escritor?
Sí. Todos. Mejor o peor, pero sí.

>Durante todo el disco haces referencia a distintos artistas de la escena rap…
Es como un pequeño homenaje a mi pequeño parnaso particular. No representa a toda la escena, pero todos los que menciono son artistas a los que admiro y considero que tienen un gran talento, en algunos casos incluso mayor a la repercusión que tienen. Porque es verdad que a lo mejor Suite Soprano, que los menciono, acaban teniendo más éxito, un éxito muy merecido porque son gente muy buena, pero luego gente como Chaman son artistas a los que también admiro mucho y a lo mejor no tienen tanta repercusión. Pero bueno, en este mundo el talento no tiene nada que ver con el éxito.

>Y, ¿cómo analizarías el momento de la escena rap?
El rap está creciendo como debe crecer. Por hacer una metáfora sencilla, el rap se podría comparar con un árbol con múltiples ramas en el que cada rama es uno de los diferentes estilos que hay. Desde Sharif con Rafael Lechowski, Rapsusklei o Juaninacka, que somos artistas más afines hacía una vertiente más lírica del rap, pasando por Natos y Waor e incluso por PXXR GVNG o Rayden, C. Tangana,… Hoy en día hay, además de un cambio generacional, que es evidente, necesario y natural porque los años cuentan para todos, creo que el rap se está actualizando y hay grandes referentes. Ya te digo, C. Tangana me parece una máquina, Natos y Waor me parece que lo hacen de puta madre o PXXR GVNG, que no me gusta tanto su estilo pero me parece importante que estén ahí.

>Cada uno tiene su público…
Claro. Lo que me gustaría que se acabara en el rap es esa especie despotismo y sectarismo del rollo: “No tío, lo que hacen mi colegas es la polla y es lo único que vale, todo lo demás es mierda”. No, el rap tiene que intentar dejar de mirarse el ombligo. Arrastramos todavía muchos complejos, muchos estigmas; vivimos de consumirnos a nosotros mismos. Y eso nos empuja hacia abajo, a ese rollo de estar siempre comparándonos con otros raperos. Esa especie de ego, que es importante en el rap, dentro de la metáfora de antes del árbol el ego sería una de las ramas importantes y necesarias, pero no es la única. Tenemos que dejar de estar acomplejados y dejar de ponernos la zancadilla, aunque creo que cada vez ocurre menos. El rap ya es más consciente de lo que consigue, del público que tiene y de lo importante que es para la escena musical. Cuando seamos totalmente conscientes de eso y de que somos músicos, cuando nos miremos a la cara a nosotros mismos y luego al resto de músicos sin complejos.

Sharif. Foto: Rubenmefisto.

>¿En qué momento te topas con el rap? ¿O es el rap el que se encuentra contigo, como en el caso del libro?
Sí, así fue. A ver, esto no es algo premeditado, aparece y ya está. Yo era muy jovencito, tendría 11 o 12 años. Mi estructura familiar es un poco peculiar porque yo tengo hermanos que son mucho más mayores que yo, entonces mi hermana mayor Elisa tiene hijos que son de mi edad. Mi sobrino más mayor tiene dos años más que yo; a estas alturas de la vida es algo insignificante, pero cuando éramos críos sí que se notaba. A mí me gustaba mucho ir a casa de mi hermana a jugar con él, y él fue el primero que me puso una canción de rap. Fue quien me lo descubrió y a la primera persona que vi rapear. Fue de una manera muy íntima, familiar y cercana, y muy bella. Además, de las primeras cosas que yo le escuchaba rapear, él escribía muy bien y fue como el que sembró el rigor en mí, el que me hizo ver lo bello. Creo que eso ya estaba en mí de alguna manera, pero él fue quien me dijo: “No, hay que escribir así. No hay que decir tanto puta o polla, hay otras maneras de emocionar”. Así fue.

>Tu página web la gobiernan los versos: “Crecer era correr tras un poema” (del tema “Flor de cerezo”). ¿Aún sigues corriendo tras él?
Nunca se deja de correr detrás de ese poema. Nunca. Igual que nunca se escribe la mejor canción, el mejor verso… La vida es una perpetua huida; o un perpetuo retorno, como lo quieras mirar.

>Persiguiendo ese verso… ¿Cómo cambios percibes en tu rap desde proyectos como Fuck Tha Posse o Tr3s Monos hasta hoy?
La principal característica o diferencia que noto con mi rap con el paso del tiempo es que… Escribo peor, pero por lo menos sigo mejor el ritmo –ríe-. Es mi lectura sobre mí mismo. Y la visión del mundo evidentemente es algo que también cambia, empecé en el rap con 12 añitos… Sería de necio no cambiar, la vida es cambio y movimiento. Es obligatorio.

En este momento me deja en espera. Me cuenta que le ha llamado su madre, que ha ido a visitarle (Sharif vive en Zaragoza), para decirle que ya ha llegado a casa. Ella vive, casualmente, en Oropesa del Mar.

>”Escribo peor, pero sigo mejor el ritmo”, me decías. ¿Eres muy exigente contigo? ¿Puede que tu peor crítico?
Soy muy riguroso. No sé si es una mis virtudes o de mis defectos. Creo que soy mi peor enemigo.

>También han cambiado otras muchas cosas, como la forma de consumir la música, venderla, conocerla… Por ejemplo, Curso Básico de Poesía (2014), que lanzaste junto a Rapsusklei y Juaninacka, fue de descarga libre.
Al final no ha ocurrido nada que no haya ocurrido otros cientos de veces. Yo siempre pongo el mismo ejemplo, y que ahora no recuerdo dónde lo leí, antes la gente consumía música cuando iba a los teatro, hasta que apareció la gramola y lo pudieron hacer en sus casas; entonces los dueños de los teatros se tirarían de los pelos porque pensarían que dejarían de ir al teatro. Al final la industria musical está relacionada con los avances tecnológicos, y eso ha sido así desde siempre. El problema de esto es que en todo mercado hay unos intereses económicos, y esos intereses suelen tener mucho peso, son los que rigen el comportamiento del mercado. Los grandes lobbys de la música siguen queriendo que se vendan discos porque controlan ese mercado, tienen dinero, tienen los canales y no quieren renunciar a ese poder. Pero el cambio es evidente, inminente e imparable. El formato físico yo estoy convencido de que va a desaparecer, más tarde o más temprano. Y es evidente que cambiará, y no pasa nada, siempre ha sido así. ¿Qué tenemos que hacer? Adaptarnos. Yo he tenido walkman toda mi vida y ahora la gente lleva la música en el móvil. Lo importante es que se siga creando música, y que la gente la siga escuchando.

>Internet y las redes sociales también han cambiado la relación entre artista y público. ¿Os han acercado?
Es innegable, pero no sé hasta qué punto es bueno o regular. Porque… Es verdad que… A ver, yo soy un don nadie, pero sí que  es verdad que, desde la humildad de mi música, llego a personas y es un contacto que llega un momento en el que lo tienes que canalizar, porque puede llegar a ser tan grande que te puede desbordar.

>Mirando hacia tu concierto en Castellón el sábado 19, ¿qué significa un directo de Sharif?
No puedo hablar de una forma objetiva, pero creo que la mejor manera de descubrirlo es viniendo. De verdad. El otro día ponía un tweet en el que explicaba que es como un lindo aquelarre de poesía, de versos, de humo… Es una bella invocación a la vida, a la poesía. Creo que hay mucha energía, amistad, gratitud y hay química. Una pequeña magia que se crea, y es que lo bueno que tiene la música en directo es que tiene una energía, es innegable, es más, tú me estás llamando porque mi música produce algo en ti o en las personas.

>Como un encuentro…
Eso es. Es un sitio donde encontrarte, donde vaciarte, llorar, reír… La música tiene algo que vibra en la misma longitud de onda que nuestras almas, nuestro corazón. No lo sé explicar, no existe una fórmula científica o un análisis empírico. Lo he sentido muchas, muchas veces. Y eso que se experimenta cuando se escucha una canción en la intimidad de tu casa, se multiplica en un directo. Si te gusta escuchar mi música, ir a un concierto de Sharif es amplificarla, sentirla y redimensionarla de otra manera, sin desvirtuarla.

>Vaya… ¿Percibes también eso sobre el escenario?
Claro, claro, claro. Es así. Hay una palabra que lo define: sinergia. Yo estoy ahí arriba y siento esa energía amplificada. Cualquier buen concierto es mágico, y las personas que disfruten de la música y hayan estado en un concierto saben a lo que me refiero. Es difícilmente explicable con palabras, pero es fácilmente entendible con el corazón.

>Para terminar, ¿con qué canción del disco te quedarías?
Siento cierto orgullo paterno hacia cinco canciones de este disco. Como “El callejón de los milagros”, aunque la tengo ya un poco quemada; “El escritor”, que es una canción que me encantó escribir y en ella convergen dos cosas que amo mucho, que son la escritura y a las mujeres, y creo que explica de una manera bastante bella y honesta lo que es escribir; y luego “Dorian Gray”, “Apolo y Dafne” y “Flor de cerezo”. En verdad… me gustan mucho todas –ríe-.

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