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La Fira de la Música Valenciana Trovam apunta la necesidad de "repensar" la música tras una Dana de efectos aún no bien analizados

La industria musical valenciana ha sufrido en poco tiempo dos crisis: la pandemia y la Dana. Lo analizaban en los encuentros profesionales de la Fira Trovam!, donde se pide priorizar la evaluación de los daños dentro del proceso de recuperación. El sector también apuesta por "repensar" la situación de una industria en la que conviven los grandes eventos con la precariedad de músicos y pequeños espacios y ciclos.
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Mesa sobre el tratamiento de la adversidad de la dana. Desde la izquierda: Laura Martínez, Ramon Marrades, Carmen Páez, José Manuel Pastor y Yeray Calvo. Foto: Trovam!

En la 13ª Fira Trovam! de la Música Valenciana celebrada en Castelló entre el 13 y el 15 de noviembre ha sobrevolado una sensación compartida: el sector vive en una especie de doble dirección. Lo resumió muy bien Rafa Jordán, secretario de MusicaProCV en la mesa inaugural: “Estamos en un momento de paradoja”. Por un lado, explicó, la Comunitat Valenciana aún está encajando el golpe emocional, económico y logístico de la Dana. Pero, al mismo tiempo, todos los indicadores estatales retratan justo lo contrario: un boom de la música en directo. Según contó, “el año pasado, la venta de entradas superó incluso a la de la Liga de fútbol”. Y mencionó también que lanzamientos como los de Rosalía, “capaces de marcar agenda informativa más allá de la cultura”, reflejan el peso creciente de la industria en el imaginario social. “Es un poco distópico -añadió Jordan- hablar de catástrofe y, en paralelo, de récords de asistencia”. El sector valenciano intenta recomponerse mientras vive en una especie de aceleración permanente, con eventos como el Roig Arena agotando localidades en minutos.

En ese cruce de sensaciones se movió también Armand Llàcer, director del Trovam!, que en la presentación oficial celebrada en el Auditori de Castelló subrayó que esta edición ha contado con “la programación más ambiciosa hasta la fecha”. Llàcer destacó su dimensión internacional, con siete propuestas de fuera, y reivindicó el carácter innovador del proyecto, avanzándose a programar a quieren serán “futuros cabezas de cartel” de grandes festivales, como Carlos Ares o Pablopablo. Una apuesta que, recordó, se construye junto a una comisión artística que trabaja durante todo el año, y que “ha dado en el blanco muchas veces”, como cuando trajeron a Maria Arnal o Depedro antes de su salto definitivo.

Desde ahí, la Fira volvió a preguntarse qué ha pasado en el sector después de la Dana y cómo se está respondiendo ahora. “Nos hemos tenido que buscar la vida”, resumió Ángel Sierra, promotor en Territorio Musical, al recordar cómo fueron los propios agentes culturales quienes sostuvieron la actividad en los primeros meses, apoyándose mutuamente mientras las administraciones trataban de ver cómo encajar la emergencia.

Mesa redonda 'Cultura y Resiliencia' (desde la izquierda): Rafa Jordan, José Ayelo, Juan Melgar, Beatriz Traver, Ángel Sierra y José Manuel Vila, regidor de Riba-roja.

Por su parte, Beatriz Traver, directora adjunta del Institut Valencià de Cultura (IVC), detalló que la primera reacción institucional fue activar fondos rápidos: refuerzos para el Circuit Cultural Valencià, 1,5 millones extra para programar en los municipios afectados y ayudas directas destinadas a profesionales. Explicó también que el Anuari de la Música Valenciana de este año -todavía por publicar- se ha centrado exclusivamente en medir el impacto de la Dana, con datos consolidados sobre daños y reactivación, y anunció que estas líneas presupuestarias se mantendrán también en 2026.

Desde la Asociación de Gestores Culturales, José Ayelo explicó que parte del trabajo ha sido invisible: la asesoría jurídica, la gestión de subvenciones y el acompañamiento emocional a través de un convenio con Psicólogos Sin Fronteras. Relató casos como el de una trompetista que hace dos meses bajó a la calle, por primera vez desde la Dana, para subrayar que el impacto no ha sido solo material. También insistió en el papel de la asociación como mediadora, ante la falta de conocimiento general sobre lo que pasaba y cómo actuar: “No queríamos solo interpretar decretos y órdenes; nos dimos cuenta de que generaban muchas dudas y hacía falta una asesoría puente”. Ese trabajo, apuntó, les llevó a otra conclusión: “El sector tiene muy pocos conocimientos de cuestiones fiscales y de sus propios derechos”. De ahí surge la guía De la creación al trámite, que se presenta esta misma semana.

Desde el Ministerio de Cultura, Juan Melgar, director del Centro de Coordinación de Industrias Culturales, recordó que "la crisis climática obligará a trabajar con más prudencia y flexibilidad", a partir de ahora, asumiendo que habrá situaciones inesperadas y que serán necesarios canales estables de comunicación entre instituciones y sector para poder reaccionar con rapidez.

Imagen del público asistente a las charlas. Foto: Trovam!

"Repensar", el verbo clave

La tercera de las mesas que trató directamente el tema de la Dana fue la titulada Más allá de la tormenta: cómo la cultura afronta la adversidad. Participaron Carmen Páez, subsecretaria del Ministerio de Cultura; José Manuel Pastor, catedrático de Economía de la Universitat de València; Ramon Marrades, director de Placemaking Europe; Yeray Calvo, cantante de Novembre Elèctric y periodista de Público; y la periodista Laura Martínez (eldiario.es) como moderadora.

En sus intervenciones hubo algunos puntos en común al hablar de "la mayor catástrofe sufrida en España por detrás de la Guerra Civil, afectando a 700.000 personas en el área metropolitana y a un tercio de las empresas de la provincia de Valencia". Se resaltó la mayor rapidez de respuesta institucional -y de la propia población, así como de los agentes culturales- en comparación con la pandemia, "una crisis ocurrida hace cinco años que aún está pasando factura, y en la que la Cultura fuimos tratados como los últimos de la fila". Sin embargo, se ignora todavía cuál es el monto total del perjuicio provocado por la Dana -la evaluación inicial de cinco millones de euros por parte de la Federació Valenciana de la Indústria Musical se considera muy corta-, "y esa estimación es muy importante para la recuperación".

Al mismo tiempo se considera que ahora es un momento oportuno para "repensar" el futuro de un sector en el que los macrofestivales tapan la precaria realidad de músicos, pequeñas empresas y salas de conciertos, Y ese replanteamiento "aún no se está haciendo". Y en este sentido se pusieron algunos ejemplos simples: "¿Por qué unos estudios de grabación se inundaron y otros no? Porque unos tenían escalones y otros estaban a ras de suelo. Si se reconstruyen en las mismas condiciones, el peligro es el mismo. Cuestiones así influyen a la hora de un contrato con una aseguradora. La previsión es necesaria".

En este futuro a medio plazo se fija como importante la participación ciudadana y de los profesionales del sector para plasmar claramente cuáles son las necesidades de la Cultura, "que es como un archivo de lo que hemos sido y somos. Si no la cuidamos se perderá esa memoria que nos transmiten las artes y que reflejan nuestras existencias".

De manera paralela se ha desarrollado el apartado de actuaciones en directo, con Carlos Ares, Jero Romero, Rita Payés & Lucía Fumero y Viva Belgrado con las mayores recepciones de público,  tal como recoge Nomepierdonuna, .

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