Tras el éxito de Cartas de agradecimiento de Chiharu Shiota, el Espai d’Art Contemporani de Castellón sigue apostando por reconvertir su espacio y conseguir que éste se deje llevar por las propias exposiciones que alberga en su interior. Ahora le toca el turno a la exposición del salmantino Javier Núñez Gasco con Fuera de acto, que permanecerá activa hasta el 26 de abril y se inaugurará el próximo viernes 6 de febrero a las 20:00.
Fuera de acto, un proyecto comisariado por José Luís Pérez Pont, busca la creación de una experiencia para el público. Se trata de la unión de algunos de los trabajos realizados por Javier Núñez durante los últimos años con los que, a través del juego entre las artes escénicas, interfiere entre aquello que es real y lo que no lo es. Núñez, siempre implicado de forma directa con sus exposiciones, se vale una vez más de la observación y la reflexión. Fuera de acto es una exposición pensada especialmente para el EACC, creando una relación entre la propia exposición, el espacio y el público, convirtiéndose éste último en el protagonista, mirando la obra desde fuera y dentro, pudiendo cambiar los acontecimientos y aportando contenido. La construcción de realidades, el acuerdo entre esa realidad y la interpretación de la misma; el poder del público para dar forma a esa realidad y, de esa forma, cambiar la idea colectiva.
Pero antes de conocer qué esconde Fuera de acto, el viernes 30 de enero tendrá lugar una performance inaugural a las 20.00, a cargo del propio autor de la exposición y de André E. Tedósio, con el nombre de Mil palabras: acción, objeto y contadores y Ejecución: acto y resultado. Este taller (workshop) –que se ha desarrollado durante estos últimos días en el EACC- es parte importante dentro de la exposición. La performance, que se desarrollará en el mismo lugar que la propia exposición, será la encargada de construir el sentido de la exposición a través de las aportaciones de sus protagonistas, convirtiéndose la propia performance en una exposición que durará únicamente unas horas. Desaparecen los objetos y será el propio relato y lo sucedido en la performance lo que contará todo, el observador –el público-, que podrá acceder a ella o abandonarla mientras ésta se ejecuta; será el que le dará el propio contenido y la transformará, creando un espacio a través de la representación y construcción de realidades.

















