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Gorillaz, deslumbrantes. El concierto del FIB 2010

La banda liderada por Damon Albarn y escoltada por los dos The Clash Paul Simonon y Mick Jones ofrece un gran espectáculo con decenas de músicos sobre el escenario y un acompañamiento audivisual alucinante. Un cierre brillante para el XVI FIB.
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Foto: Carme Ripollès.

Foto: Carme Ripollès.

Después de años viendo conciertos en directo uno empieza a tener algo menguada la capacidad de sorpresa, pero lo que pasó el domingo en el Escenario Verde del FIB fue algo realmente deslumbrante. Una actuación musicalmente sólida y potente, entretenida, plural, sugerente y con un acompañamiento audiovisual colosal, de una calidad de definición que daba miedo, tan relevante para el conjunto del espectáculo como los propios músicos. Fue la obra coral de Gorillaz, comandada por el conspicuo Damon Albarn, quien se hizo acompañar por decenas de músicos, empezando por dos que suman prestigio a la historia del Festival Internacional de Benicàssim con su sola presencia: Paul Simonon y Mick Jones, bajo y guitarra de The Clash.

El concierto de Gorillaz se presentaba con un montón de alicientes, era su estreno en España, pero también con un buen puñado de canciones con pinta de funcionar muy bien en directo. Presentaban disco, Plastic Beach, y giran con la formación al completo, incluída orquesta, doble batería y un largo listado de colaboradores, entre los que destacaron De La Soul. Con tantos estímulos y estilos musicales en la coctelera, había un riesgo cierto de caer en el pastiche, en el barroquismo, en que todo resultara un enorme castillo de fuegos artificiales sin nada de chicha.

Siendo cierto que la actuación tuvo algunos valles bastante pronunciados (como «Broken») y que en algunas fases estuvo lastrada por una sobrecarga de graves que se merendaba todos los matices orquestales -bastante presente y cansina durante todo el festival, por cierto-, la verdad es que aquello acabó funcionando a las mil maravillas. Damon Albarn demostró que es el engranaje perfecto para que un proyecto tan complejo como Gorillaz saque en directo todo el brillo que tiene en el laboratorio. La noche se hizo día cuando sonó la sobresaliente «Clint Eastwood» y estuvo trufada de grandes momentos, como los que propiciaron «Superfast Jellyfish» o «White Flag». Incluso hubo tiempo para la distensión, con una enorme Yukimi Nagano (Little Dragon) cantando esa preciosidad llamada «Empire Ants» con el ex líder de Blur.

Mención a parte merece la artillería audivisual pertrechada por Jamie Hewlett, que hizo del concierto de Gorillaz un espectáculo total, de esos que requieren (y merecen) la atención de todos los sentidos. Perfectamente acompasados a la música, los dibujos animados del diseñador británico alcanzaron mayor protagonismo incluso que la música en canciones como «On Melancholy Hill» o «Stylo», cuyo videoclip hizo que Bruce Willis estuviera con todos nosotros en el FIB. Un auténtico prodigio técnico en alta definición.

Por si no fuera suficiente haber tenido la oportunidad de estrecharle la mano a Paul Simonon en su fugaz paso por el backstage junto a Damon Albarn, encima Gorillaz ofrecieron el mejor concierto del FIB 2010. No podía haber mejor cierre para el festival.

Mick Jones. Foto: Galcerán de Born.

Mick Jones.

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Damon Albarn. Fotos: Galcerán de Born.

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