Música >> Portada

El SanSan 2025 entra en bucle temporal y sale vivo

Carolina Durante, Dani Fernández, Franz Ferdinand, Los Planetas, Cala Vento, Amaia, Alcalá Norte, Zahara, Depresión Sonora, Pipiolas y Ralphie Choo protagonizan una undécima edición del festival con múltiples miradas cruzadas, mezclas que no ligan a pesar de los giros en bucle, pero que terminan rulando empujadas por público de todas las edades.
Envía Envía
Imprimir Imprimir

Noticias relacionadas

Etiquetas

, , , , , , , , , ,

Diego Ibñañez, cantante de Carolina Durante, sin muletas. Foto: Carme Ripollès.

Cala Vento hacen una estupenda versión de El Último de la Fila, “Insurrección”, una canción de 1986 que la hacen sonar como recién sacada del horno. Alcalá Norte una de Los Planetas, “10K”. Alizzz toca una canción a medias que tiene con Amaia, “El encuentro”. Amaia, al día siguiente, también. Y versiona otra de Los Planetas, “Santos que yo te pinté”, que también la tocaron ellos mismos. Madres y padres viendo, con hijos e hijas, a Hombres G, que cuando en los primeros 90 empezaban Los Planetas representaban prácticamente su antítesis y ahora comparten cartel. Y que, de forma totalmente improbable, recuperan ante una multitud entregada todas sus canciones de chicle Cheiw. Las que todos conocemos. Al terminar los de David Summers, la prole se les escapa corriendo en dirección al escenario contiguo, donde actúa el ex Auryn Dani Fernández, quien a su vez reivindica y versiona a Supersubmarina antes de hacer estallar el festival con “Bailemos”. El cantante de Carolina Durante, el ubicuo Diego Ibáñez, hace una demostración de tablas pese al lastre de las muletas por una rotura de rodilla mientras suenan canciones -estas sí- de ahora. Zahara, exultante, sale tocando la guitarra y cantando dentro de un policlín. En una capilla-carpa con moqueta rosa presidida por un corazón de luces, entre escenarios, una pareja se casa con Rayden de maestro de ceremonias. Hay colas para ponerse purpurina. En un puesto se venden camisetas que no existían cuando esos grupos estaban en su momento. Entre conciertos, en los escenarios, suena una lista de canciones de los grupos que actúan en el festival, incluido su inverosímil ¿himno?: “Ya es Semana Santa y estoy en el SanSan”. Una noria gira semivacía con dos chicas comiéndose a besos. Birras a 6 pavos; en las barras nos brean con una sonrisa, aquí también. Todo Benicàssim vuelve a saltar con “Take me Out” como en el FIB de 2004. Lori Meyers y Dorian vuelven a tocar los mismos hits en el mismo sitio y lo celebra la misma gente. J dice que lleva 30 años viniendo a Benicàssim, que hay que celebrarlo porque estamos vivos.

El brindis de Cala Vento. Foto: Carme Ripollès.

Eso lo primero, desde luego. Y, además, nos hemos divertido en el 11º SanSan. Lo mismo personas de 14 que de 64 años; lo mismo encima que frente a los escenarios; lo mismo festivaleros irredentos que los que van a ver qué se cuece en la verbena después de cenar en el pueblo; lo mismo los que van a pasárselo bien, sí o sí, compartiendo camisa hawaiana que juzgamundos a sabiendas de que lo van a sufrir. Todos en el mismo festival. No es fácil. Nosotros, con lo que más hemos disfrutado ha sido con el pletórico estado de forma de Cala Vento, de Brindis en su 10º aniversario entrelazando temones de sus cinco discos, desde “Isla desierta” hasta “Ferrari”; con Carolina Durante eligiendo su propia aventura con brillantez, dando en la diana con todas sus canciones-dardo (“Joderse la vida”, “Normal”, “Perdona (ahora sí que sí)”, “Cayetano”...); con Franz Ferdinand defendiendo un nuevo disco de este mismo año, The Human Fear, casi a la altura de sus clásicos, un Alex Kapranos que todavía hace spagats guitarreando y una tremenda nueva baterista, Audrey Tait; con la confirmación de que Alcalá Norte es más que “La vida cañón” y “La calle Elfo”, un cantante con voz propia, un guitarra con cabeza (y, sobre ella, una impresionante melena blanca al viento), una teclista contorsionista o un batería graciosísimo y generoso; o con la constatación de que Depresión Sonora es un grupo interesante más allá de oscurantistas tendencias post-punk.

Franz Ferdinand. Foto: Carme Ripollès.

Panorámica del SanSan durante el concierto de Dani Fernández. Foto: Daniel Cruz (SanSan).

Los Planeas, por su parte, apostaron por un grandes éxitos infalible, con Eric Jiménez de nuevo a la batería tras la gira de 30º aniversario de Súper 8, de perfil pico-valle-pico (valle = turra). En Benicàssim, cuando suenan “Segundo premio”, “De viaje”, “Pesadilla en el parque de atracciones”, “Un buen día”, “Qué puedo hacer” y “Cumpleaños total” todo rueda. Aunque haga lustros que no sea su momento.

Amaia. Foto: Ainhoa Laucirica (SanSan).

También nos vimos desarmados por la candidez de Amaia, con un show que no está hecho para agitar festivales, pero que, a base de calidad vocal e instrumental y de irresistibles puntos de fuga como “C’est la vie” o “Tengo un pensamiento”, acaba imponiéndote sus reglas no sabes muy bien cómo.

No conseguimos conectar con Sen Senra, baladón tras baladón deslavazado y pregrabado hasta la derrota final. Ni con Alizzz, quien –y ya nos jode- es la segunda vez que en el SanSan no termina de sacar todo el partido a su excelente repertorio; más motivado él que el público. Ni con Svetlana, demasiado bizarro para ser real.

Hubo hueco también para los millennials, gracias especialmente a Pipiolas, que se marcaron una versión de “Breaking Free” mucho más fresca que la original de High School Musical. Un momentazo que, además de hacernos cantar, nos hizo retroceder unos cuantos años, directos al salón de casa con Disney Channel de fondo. Ya se las pudo ver en el Emac de Burriana en 2024, pero Pipiolas volvieron a poner sobre el escenario una propuesta divertida, con espíritu de girlband y algo del desparpajo de bandas como Ginebras, que se agradece, además, en un cartel donde aún dominan las voces masculinas.

Pipiolas. Foto: Javier Bragado (SanSan).

Otro que fue de menos a más fue Ralphie Choo, que comenzó su concierto entre capas de efectos, samples y visuales de estética millennial (como si fuera el fondo de escritorio de un Windows 98) para acabar soltando un fiestón a base de ritmos latinos orgánicos, gracias al perreo de “Máquina culona”, la intensidad de “Dolores” y la pegada de “Voycontodo”.

Este año ha habido, además, un pequeño giro de guion: junto con la pulsera, la entrada incluía también un vaso reutilizable. Algo que no debería sorprender, pero lo hace, porque en la mayoría de festivales ese vaso -impuesto por ley para eliminar los de un solo uso- se ha convertido en un gasto más que debe asumir el público si quiere beber y, por lo tanto, en un negocio. Sin ir más lejos, el año pasado justo en este mismo festival costaba 2 euros. ¿Será un cambio generalizado?

Un SanSan 2025, como describíamos al principio, de muchas miradas cruzadas, entre géneros, artistas y generacionales, algunas inesperadas. De canciones sueltas. De momentos. De bucles temporales infinitos, también refritos. Por momentos, muy locos; a veces incomprensibles. Un festival cómodo (con unos 15.000 asistentes diarios) y sin pretensiones, de casa, que, definitivamente, ha echado raíces en Benicàssim, después de superar varias tormentas de primavera, una pandemia y cambios de fechas desde que aterrizó en Benicàssim en 2017 procedente de Gandia. En fechas de guardar, que ahora también son para bailar.

Los Planetas invitaron a Depresión Sonora al escenario en su concierto. Foto. Carme Ripollès.

Jaime Barbosa, batería de Alcalá Norte, con la bota que lanzó al público. Foto: Daniel Cruz (SanSan).

Mira. Foto: Carme Ripollès.

Móviles. Foto: Carme Ripollès.

Corvo, sonrisa y noria. Foto: Carme Ripollès.

Gozándolo. Foto: Carme Ripollès.

De festival en grupo. Foto: Carme Ripollès.

La mítica alquería del recinto de festivales de Benicàssim. Foto: Carme Ripollès.

Los zapatos de Sidonie. Foto: Carme Ripollès.

Purpurina. Foto: Carme Ripolllès.

Zahara, en el policlín. Foto: Ainhoa Laucirica (SanSan).

Rayden oficia una boda en la capilla del festival. Foto: Carme Ripollès.

De pic-nic en el parking. Foto: Carme Ripollès.

Desde la noria.

Deja un comentario

He leído y acepto el Aviso Legal

Puedes consultar el tratamiento que hacemos de tus datos y la forma de ejercitar tus derechos en nuestra Política de Privacidad,