
Pequeñas esculturas de Isaac Cordal integradas en la arquitectura urbana.
Representar siempre ha sido una de las funciones esenciales del arte. Representar el paisaje, representar el cuerpo, representar la vida cotidiana o el poder y sus consecuencias. Pero también, por qué no, representarnos a nosotros mismos. Representar no siempre significa contar las cosas tal y como son, sino cómo las vemos o cómo queremos que se vean. La 13ª edición de TEST, la Mostra d'Art i Creativitat de Vila-real, sitúa en el centro precisamente esa tensión bajo el concepto de “personaje”, o como matiza su director Pascual Arnal, “más bien la relación y la transición entre la persona y el personaje”. En este sentido, lo que se plantea del 28 de febrero al 15 de abril en El Convent Espai d’Art es cómo, en toda representación, hay siempre una interpretación, una suerte de “máscara”. Un eje que atraviesa las cuatro propuestas de esta edición y que invita a pensar cómo habitamos distintos roles en lo público y en lo íntimo.
Desde ahí, Paco Poyato observa “la absurda teatralidad de la realidad” en las ferias comerciales; Miguel Tinoco se acerca a la “poderosa sencillez de la intimidad” a través de retratos de su entorno pintados al natural; Gerard Bomboí construye, desde la “ausencia y el recuerdo”, un mundo ficticio al borde del colapso; e Isaac Cordal activa en el espacio urbano pequeñas figuras que toman “la ironía, la crítica y el humor” como base para reflexionar sobre el presente. Precisamente, una de las novedades de esta edición llega con el museo de arte urbano del TEST, que por primera vez da un salto del mural en gran formato a la instalación escultórica. Con la intervención de Cordal, Vila-real se llenará de pequeñas figuras estereotipadas, integradas en la vía urbana, que buscan reflejar la vulnerabilidad del ser humano.
Fiel a su apuesta, además, por la creación emergente y por el diálogo entre arte y ciudadanía, la Mostra continuará fomentando el encuentro entre artistas y vecinos a través de diferentes visitas guiadas. La primera tiene lugar el mismo sábado 28 coincidiendo con la inauguración. Un acto que reunirá a los autores participantes y sumará la sesión de DJ Taktel, con una selección de vinilos de jazz ‘avant-garde’ y fusión trabajados con scratch y turntablism, en colaboración con Real Jazz, el festival de Jazz de Vila-real que arranca ese mismo fin de semana.
Las obras de la 13ª edición del TEST

Paco Poyato observa los códigos y gestos de las ferias comerciales.
El fotógrafo Paco Poyato (Madrid, 1978) ha puesto la mirada en aquello que, a priori, podría no parecer extraordinario: las ferias comerciales. En medio de esos eventos milimétricamente planificados, su cámara ha encontrado fisuras. Personas que habitan entre el ocio y el trabajo, entre el entusiasmo y el agotamiento. En su ensayo Moquetas de colores, espacios de ficción y trajes a juego, muestra cómo cada asistente encarna un personaje dentro de una estructura mayor.
“Este trabajo supone la documentación de una suerte de representación teatral, repleta de personajes, cada cual con un rol dentro de esta obra grotesca llamada capitalismo”, resume el artista. Acostumbrado a explorar la sociedad de consumo y la globalización en su fotografía, Poyato ha convertido las moquetas saturadas, los stands impecables y las vestimentas combinadas en el escenario de una representación constante donde el trabajo y el espectáculo se confunden.
Por otra parte, en Love Life Miguel Tinoco (Badajoz, 1999) convierte la pintura en un gesto de proximidad. Durante año y medio ha retratado a personas de su entorno más cercano en momentos de intimidad, cuando las poses se relajan y las capas sociales se diluyen. Son piezas en pequeño formato realizadas a plein air, es decir, desde la observación paciente, el vínculo con el entorno y la resistencia a la producción en serie.

En la serie 'Love Life', Miguel Tinoco retrata a personas de su entorno en momentos de intimidad.
Tinoco ha realizado esta serie usando, además, como estudio una pequeña lata de Lucky Strike -regalo de su madre-, la cual le permite pintar en prácticamente cualquier situación. El título remite al libro homónimo de Jean Frémon sobre la producción de David Hockney y sus investigaciones en torno a la pintura al natural. “Intento no esconder nada: quien se acerca a mi trabajo de alguna manera se está acercando a mí”, señala el artista. En esa exposición sincera también hay una reivindicación de la pausa y del descanso frente al ritmo social acelerado que caracteriza su trabajo.
En Rememoradors, Gerard Bomboí (Castelló, 1994) construye una historia ficticia de un mundo colapsado vista a través de dos figuras encargadas de representarlo. La instalación de la Mostra TEST, despliega “figuras de plomo” que “evocan ruinas y sugieren presencias ausentes”, desplazándose sobre paisajes de espuma y pintura levantados en tres tableros escenográficos realizados con materiales reciclados.

Gerard Bomboi construye un mundo ficticio al borde del colapso.
Bajo esta perspectiva apocalíptica, Bomboí -artista interdisciplinar vinculado a la gestión cultural en Castelló desde Cúmul- vuelve a insistir en una línea constante en su trabajo: la relación entre espacio, memoria y la desaparición de la vida humana en un mundo artificial y desolado. En su obra, juego y guerra, creación y destrucción conviven, y la ficción funciona como espejo de un presente frágil.
Drareg y O’not son los dos “rememoradores”. Dos amigos aficionados a imaginar mundos de ficción y fantasía. Uno pinta, modela las miniaturas y construye los tableros; el otro escribe el texto que acompaña la pieza. Son avatares, testigos y cómplices. “Los ‘rememoradors’ no son personajes inventados: somos literalmente nosotros recordando y produciendo esos mundos”, explica Bomboi.

Desde sus inicios, Isaac Cordal utiliza un personaje estereotipado: un hombre de mediana edad, uniformado y vestido de gris.
La edición de 2026 del TEST se expandirá también hacia el espacio urbano con la intervención de Isaac Cordal (Pontevedra, 1974) y su invitación a recorrer Vila-real desde otra mirada, más atenta a los pequeños detalles. El artista ampliará su serie Clement Eclipses, iniciada en 2006 y desplegada en ciudades como Berlín o París, con pequeñas esculturas figurativas, de unos 18-20 centímetros, que integrará en cornisas, cables o cajas de luz del municipio.
Se trata, así, de figuras casi mimetizadas en la arquitectura, situadas a varios metros de altura, que aparecen de forma inesperada y modifican, por un instante, la percepción habitual del entorno. Ese encuentro casual convierte al peatón en espectador sin previo aviso. Desde hace años, Cordal trabaja con un personaje arquetípico -un hombre de mediana edad, traje gris y gesto contenido- que condensa las tensiones de la sociedad contemporánea.
“Soy pesimista a tiempo parcial”, afirma el escultor, que define su práctica como una reflexión sobre “lo que llamamos progreso y sus efectos colaterales”. Pequeñas, frágiles y a menudo aisladas, sus esculturas plantean preguntas sobre el capitalismo, la gentrificación o el cambio climático.
Nuevos libros de artista con el sello de Víctor Ortiz
Para acabar de acompañar la obra de los artistas, la Mostra vuelve a editar cuatro libros que estarán disponibles desde la inauguración. Tana Capó firma el libro de Paco Poyato para Moquetas de colores, espacios de ficción y trajes a juego; Enrique Peña escribe sobre Love Life, de Miguel Tinoco; y Antoni Bellver acompaña Rememoradors, de Gerard Bomboi. Además, como es habitual, se recupera la intervención urbana de la edición anterior con un libro en el que Elías Romero recoge El Ritmo de las cosas, de Julián Martínez (Letsornot).

Letsornot pintando su mural en el Pont de la Gallega, en 2025. Foto: Ángel Sánchez.
Con todo, una parte importante de estas publicaciones es también su tipografía, que en esta ocasión protagoniza ‘Larida’, creada por el diseñador gráfico y tipógrafo Víctor Ortiz. Concebida como una reinterpretación contemporánea de las sans-serif clásicas, ‘Larida’ explora las posibilidades de la tipografía digital y se adapta con facilidad a distintos formatos, desde lo editorial hasta lo web o lo identitario. Una versatilidad que, en palabras de su autor, permite “crear logotipos claros e identificables a la vez que funciona en entornos web, editoriales, carteles e identidades”.














