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El Benicàssim Blues Festival puede con (casi) todo y vuelve a puntuar muy alto

El Benicàssim Blues Festival sigue moviéndose por encima de los cinco dígitos en asistentes y, sobre todo, dejando grandes sensaciones. En una séptima edición con varios condicionantes (desde la lluvia hasta una procesión religiosa), se han vivido actuaciones muy destacables, como la de Casey Hensley, una de las más multitudinarias en la historia de esta cita anual al aire libre.
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Dani Nel·lo y los Saxofonistas Salvajes, vibrante cierre de la séptima edición del Benicàssim Blues Festival. Foto: Antonio García @rockmuseumlive

“No sido una edición fácil, pero al final creo que ha sido la mejor de la historia de este festival”. Fueron las palabras que micro en mano soltó el domingo por la tarde el presentador de cada concierto, José Luis Martín, para comentar que iba a comenzar la última actuación de esta séptima edición del Benicàssim Blues Festival, la de Dani Nel·lo y Los Saxofonistas Salvajes. Poco antes había recibido algunos pitos al anunciar que se tenía que abortar abruptamente el directo de unos entregados The Sick Boys. ¿El motivo? El cercano paso de la procesión del Corpus Christi por la carpa ubicada junto a la plaza de la Estación, lugar al que se había trasladado la jornada final por la previsión de lluvia, la anunciada amenaza para el festival, que solo alteró la programación de la matinal del domingo, anulándola por completo. Normativas de mayor estricto cumplimiento que en otros años y la sombra de una sexta edición de sobresaliente resultado condicionaban esta séptima cita que a la hora de la verdad (del 1 al 3 de junio) ha salido airosa, logrando con Casey Hensley una de las mejores asistencias -tal vez la mejor- de estos siete años, rematada por el explosivo final de Dani Nel·lo y sus salvajes compañeros. Bsound B ya ha empezado a elucubrar sobre la octava edición, con la necesaria colaboración de Turisme de Benicàssim.

Amanda Tosoni, imitando con un pequeño megáfono las voces de los discos de los años 20. Foto: Antonio García @rockmuseumlive

Abrió esta séptima edición el dúo italiano -de Milán- formado por la cantante Amanda Tosoni y el bajista Andrea Caggiari, que se acabaron convirtiendo en los más asiduos a los otros conciertos. En una plaza de los Dolores con la explanada frente al escenario vacía pero con las terrazas repletas, llamó la atención el uso que hizo Andrea de su bajo -de fabricación propia-, a la manera de una guitarra, slide incluido. Temas espirituales, de trabajo… y homenajes constantes a las primeras damas del blues, en especial Bessie Smith. Amanda utilizó en algunos temas un pequeño megáfono para imitar el sonido de la voz de las grabaciones de los años 20. Momento especial en el “Feeling good” de Nina Simone, haciendo sonar el bajo como una guitarra española y bailando Amanda de manera flamenca. Hasta el final, con una versión ralentizada de “Rock me baby” estuvo intentando la vocalista que el público se animase a cantar, invitándoles a beber cerveza para desinhibirse.

El parisino Rumble2Jungle es uno de esos grupos que llega al Benicàssim Blues Festival siendo un desconocido y se marcha habiéndose metido al público en el bolsillo. Funk endurecido, rock, soul, disco y muchas ganas e interacción con el público… el grupo menos blues de la jornada de ayer.En el vídeo, "The next round", tema que abre su primer disco, 'R2J'.

Publiée par Manolo Bosch sur samedi 2 juin 2018

Con Rumble2Jungle la plaza se llenó y el grupo parisino se metió el público en su bolsillo a base de muchas ganas y una interacción propiciada por su cantante, la activa y simpática Kissia San, quien no dudó en bajarse del escenario y unirse al público para desde primera fila seguir una parte instrumental de sus compañeros. Llegó a Benicàssim por su condición de ganador del concurso del festival francés de Cahors y acabó convertido en la inesperada sorpresa positiva de esta séptima edición. Eso sí, comandado por la guitarra de su líder, Eddy Leclerc, su show tuvo más de funk, rock, soul e incluso disco que de blues puro. Temas contundentes como “The next round” o sensibles como “Memories” (interpretado a voz y guitarra) se ganaron el favor del público, que entró con facilidad en el juego buscado por el grupo parisino. En un correcto español, Kissia acabó dando gracias a casi todo el mundo.

La noche en el escenario principal se abrió con The Teasers Blues Band, grupo de Barcelona con cantante que muchos de los asiduos al festival reconocieron, Tina Masawi, natural de Zimbabue, quien en la pasada edición actuó como componente de Tina & Joe, donde forma dúo con el guitarrista José Azul, líder de The Teasers. La armónica de Joan Pau Cubellas -protagonista de varios duelos vibrantes con el guitarrista- y la sección de viento dieron vigor a clásicos del género, incluidos en su primer disco, Blue truck, como el explícito “Everyday I have the blues” de BB King o “The sky is crying” de Elmore James, además de algún tema propio, pero en el repertorio dominaron temas muy reconocibles, valga los finales “Hard to handle” de Ottis Redding o la mega versionada “Proud Mary” de la Creedence.

Ster Wax & Boggie con el saxofonista británico Drew Davies. Foto: Antonio García @rockmuseumlive

La vocalista Ster Wax y el dedos rápidos a las teclas David Giorcelli son los más clásicos de este festival. En cada comparecencia buscan una novedad. En esta ocasión, junto a los también habituales Oriol Fontanals (contrabajo) y Reginald Vilardell (batería), se trajeron a Drew Davies, elegante saxofonista inglés quien se descubrió ante el público de Benicàssim como un buen cantante, ya fuese al lado de Ster o como solista, luciéndose en temas como “Don’t send me flowers when I’m in the graveyard” de Louis Jordan, acompañado por el suave ritmo de las teclas. Ster, quien ha crecido en escena casi al mismo ritmo que el festival, tuvo su momento reivindicativo femenino en “Let me decide to me”, para dar paso a una recta final en la que destacó “Seven years” junto al movido remate “Shake, rattle & roll” de Bill Haley con la italiana Amanda Tosoni como invitada.

Solà & Estella.

La plaza de los Dolores presentó en la tarde del sábado uno de sus mejores aspectos en la historia del festival, lo cual tuvo su parte negativa, como comprobaron Chino Swingslide y Víctor Puertas. Empezó Solà & Estella. Un dúo catalán que se encarga de voces, guitarras y percusiones, con la única colaboración de los vientos de José Antonio Guillem y Pere Bono (The Teasers Blues Band) en la final “Ring of fire” de Johnny Cash. Algún tema propio, pero la mayoría versiones, no estrictamente blues, como “Runaway” de Del Shannon o el folkie “Satan, your kingdom must come down” pasada por el filtro de Robert Plant. Sin acercarse a las pretensiones de los maestros Txus Blues & Jose Bluefingers, hacen del humor otra de sus bazas para ganarse al público.

La actuación de Chino Swingslide y Víctor Puertas era esperada con ganas por el sector más blues. Tal vez por ello o por la simple coincidencia de que a la gente le apetecía disfrutar de la tarde escuchando música, la plaza se llenó por completo, lo que se convirtió en un arma en contra del guitarrista y del armonicista. Sin amplificación externa de la guitarra, el sonido fue absorbido por el enorme murmullo generado debajo del escenario, perdiéndose el encanto de temas como el bello y perezoso “Got you on my mind”, versionado mil veces  y popularizado sobre todo a través de Eric Clapton. Los dos músicos, sentados sobre el escenario, apenas se escuchaban y pese a los esfuerzos por domesticar las conversaciones de los presentes solo lo lograron con los más próximos al escenario que, ellos sí, siguieron al detalle la actuación.

Ian Siegal. Foto: Antonio García @rockmuseumlive

El inglés Ian Siegal era uno de los mayores atractivos de esta séptima edición, avalado por una extensa retahíla de premios a lo largo de su longeva carrera, cercana a la treintena de años. Pero donde muchos se esperaban un virtuoso guitarrista se encontraron en la plaza de la Estación con un buen cantante con imagen entre rockero a lo Keith Richards y outlaw country, cediendo la mayoría de los solos a Dusty Ciggaar, miembro del trío holandés que le acompañaba. Junto a una botella de vino desgranó buena parte de su disco más reciente, All the rage, oscilando entre Howlin’ Wolf y su “If I live” (hizo varias menciones a los maestros del Mississippi) y temas en los que llegaba a recordar al Bruce Springsteen susurrante, desviándose al momento hacia el reflejo de un Steve Earle. Dejó una buena sensación como compositor y cantante, como un músico tan curtido en los estudios y en los escenarios como alguna de sus guitarras, tuneadas pero con señales evidentes de haber tenido una vida intensa.

La joven Casey Hensley era esperada con ganas. Desde que el festival anunció su presencia, no han sido pocos los que han buscado vídeos de esta californiana de 25 años y se han sorprendido por su fuerza vocal, exhibida sin tapujos sobre el escenario, con unas subidas y descensos de tono muy llamativos. Chino Swingslide y Víctor  Puertas se pudieron sacar la espina que les quedó clavada unas horas antes y, ahora sí, exhibir sus respectivas valías ante un público atento, que contempló la habilidad de Víctor no solo con la armónica sino también a las teclas, acompañando los solos con slide de Chino. Ayudó que el repertorio contase con varios standards fácilmente reconocibles: “I just want to make love to you” de Etta James, “Chain of fools” de Aretha Franklin o una ralentizada “Whole lotta love” de Led Zeppelin. Hubo un breve corte de luz y sorprendió el final: la orden era que a las 2:00 debía concluir la jornada y tres minutos de margen los emplearon en tocar un rápido rock and roll que más que nada sirvió para presentar a los componentes del grupo. Sin la certeza que sí puede conceder un espacio cerrado, es posible que haya sido la actuación más seguida en la historia del festival.

El sábado se preveía lluvia, y no apareció, pero sí en la mañana del domingo, por lo que la organización optó por cancelar el taller de Meter Mano Rara y el concierto de Solà & Estella en Las Osas, aunque justo a la hora prevista para la actuación lucía el sol, además de trasladar la programación vespertina del Torreón de San Vicente al cubierto de la carpa del escenario principal, en la plaza de la Estación.

Jordi González, vocalista y saxofonista de The Sick Boys. Foto: Antonio García @rockmuseumlive

Empezó el joven grupo catalán The Sick Boys, que con el título de su primer Ep ya define sus intenciones: Don’t stop the rock and roll. Entre movidos temas como el mentado, “El hombre del frac”, el vacilón “Just a gigolo” o el homenaje al fallecido rockero Nick Curran con “Psycho” fueron ganándose al público y sintiéndose cada vez más a gusto… hasta que llegó el final inesperado a causa de la procesión que, vistas las caras de los músicos (inicialmente no entendían el motivo), les afectó realmente, al igual que al público, que silbó este corte.

Una vez finalizada la procesión, la normalidad regresó con el homenaje que Dani Nel·lo ha preparado para los grandes saxofonistas de la historia, la mayoría desconocidos para el gran público. Acompañado por músicos también conocidos en este festival, como dos de sus compañeros en Mambo Jambo, el guitarrista Dani Baraldés y el batería Anton Jarl, o el guitarrista Héctor Martín (A Contra Blues, Barcelona Big Blues Band) realizó una actuación muy vibrante con varios piques electrizantes con el saxo barítono Pere Miró (acompañante en algunos proyectos de Wax & Boogie). La divertida  “Nervios son nervios” con esos coros recurrentes fue la excepción a un repertorio instrumental que se puede escuchar en el primer disco del proyecto Los Saxofonistas Salvajes, como “Snake eyes” o la inicialmente ensoñadora “Sands of Sahara”. Y hubo un avance en forma de twist de su segundo disco, grabado en gran parte justo esa semana. Explosivo final con Dani Nel·lo soplando con toda su alma entre el público.

 

Duelos de saxo explosivos entre Dani Nel·lo y Pere Miró. Foto: Antonio García @rockmmuseumlive

Actuaciones como la de Nasty Boogie ante un pub Jinete Pálido a rebosar, los habituales Benicàssim Blues Band y Los Fabulosos Blueshakers, la masterclass de Chino Swingslide ante cuarenta alumnos, el claqué y el lindy hop de Castellón Baila, los cuentacuentos de Eva Antequera… o el show particular de blues que montó el bilbaíno Álvaro Gaviria en la parada de discos de José Mercadillo han redondeado una edición que ya piensa en ser mejorada por los hermanos Maquel y Henry Amat al final de la primavera de 2019.

Chino Swingslide y Víctor Puertas, en una abarrotada Plaza de los Dolores.

 

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