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#DeuAnysFeslloch 10 años sacando la lengua

Analizamos el ADN del festival de música en valenciano Feslloch junto a la organización del festival y algunos de los artistas que soplarán las velas en su 10ª edición del 7 al 9 de julio en Benlloch.
  
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El Feslloch celebra su décima edición del 7 al 9 de julio en Benlloch. Foto: Pepe Girona.

Año 2007, campo de fútbol de Benlloch. Obrint Pas, Soul Atac, Agraviats, Arròs Caldós, Mamajuana, Aluminosis, Alimanya, Gargamboig y Malagana Ska. Así nace la primera edición del Feslloch, un referente de los festivales de música en valenciano y que los próximos días 7, 8 y 9 de julio celebra por todo lo alto sus diez primeros años de vida. ¿Cómo comenzó esta historia?, ¿quién hay detrás?, ¿qué es Feslloch?

Los comienzos, 2007

Con la esperanza de ver con el tiempo un festival consolidado en un entorno increíble”, así vivió Obrint Pas ese primer Feslloch en 2007, tal y como nos cuenta Miquel Ramos (voz y teclados). Ya hace una década desde que el Ayuntamiento de Benlloch y Escola Valenciana se encontraran en el camino. Con el principal objetivo de dinamizar cultural y económicamente el pueblo y con la referencia del Aplec dels Ports, como nos explica Xavi Ginés, agente de desarrollo local del Ayuntamiento de Benlloch y parte de la organización del Feslloch, desde el municipio buscaban la forma de aprovechar las capacidades de Benlloch para dar forma a una cita musical de varios días. A partir de esta idea, el Ayuntamiento se pone en contacto con Escola Valenciana, quienes proponen cerrar su tradicional gira en el pueblo: “Hay que tener en cuenta que hace diez años apostar por un festival de música en valenciano de dos días era una incógnita, toda una aventura, y más en un pueblo pequeño de La Plana Alta”, nos cuenta Voro Golfe, coordinador de Escola Valenciana y también miembro de la organización del Feslloch, “pero la sintonía fue inmediata y, desde entonces, la confianza mutua”.

Cartel de la primera edición del Feslloch (2007).

A partir de ese momento toma forma aquel cartel de 2007; la primera edición del Feslloch: “Veíamos el festival como una oportunidad para potenciar la cultura y la lengua valenciana en nuestro territorio, y poder hacerlo a través de la música”, cuenta sobre el nacimiento del festival otro de los miembros de la organización, Eugeni Trilles, de la Associació Cultural Pitxurrull.

Los medios de comunicación hablaban en ese 2007 de una primera edición de éxito que había conseguido reunir cerca de 1.600 personas. Un número de público que el pasado 2015 alcanzó la cifra de 15.000: “Ha sido un crecimiento sostenido”, remarca Xavi. “Es un festival que crece año tras año. Se ha cambiado la ubicación del propio festival, ya que el año pasado se decidió trasladarlo al campo de fútbol, ampliar el aforo, añadir zonas de acampada, más servicios, actividades y grupos”, explica Eugeni; “todo ha crecido, incluso nosotros; tenemos más experiencia, y se nota en las mejoras a nivel de coordinación y trabajo en equipo”.

Si hay algo que remarcan las distintas voces que forman parte de la organización del festival, es esa alianza que se ha podido crear entre el Ayuntamiento de Benlloch, Escola Valenciana y Pitxurrull: “Cada uno hace su trabajo, y lo hace bien. Los unos sin los otros no seríamos nada, Feslloch lo hemos hecho todos”, resalta Xavi. A lo que Voro añade: “Siempre hemos tirado hacia adelante a base de trabajo, implicación, educación, alegría y una curiosa mezcla de profesionalidad y voluntariedad. Tenemos que mantener la fidelidad de los grupos y de los asistentes, y esto sólo se puede conseguir innovando, corrigiendo las carencias y ofreciendo lo mejor de nosotros mismos”.

El Feslloch, sobre el escenario: Los artistas

“Que continúe por muchos años, y que lo haga en la misa línea. Que continúe siendo lo que es, un festival de referencia para la música en valenciano”, es el deseo que lanza Joan Palomares, voz del grupo Prozak Soup para este décimo aniversario. Para el joven músico el Feslloch “es uno de los primeros festivales que puso como condición el requisito lingüístico y, en ese sentido, hicieron un trabajo de discriminación positiva muy importante porque daban voz a grupos que no tenían cabida en ningún otro espacio musical. Se podría decir que el Feslloch es como el padre de los festivales de la música en valenciano modernos tal y como los conocemos”, explica.

Joan Palomares (izquierda) junto al resto de integrantes de Prozak Soup.

Hemos podido ver a Joan Palomares sobre los escenarios del Feslloch acompañado a La Gossa Sorda, bajo el nombre de Vertigen -proyecto musical que lanzó junto a Josep Nadal (La Gossa Sorda)- y con Prozak Soup, grupo que, además de formar parte del cartel de esta décima edición, también estuvo en 2014: “Lo pasamos muy bien. Es un festival en el que nos encontramos con muchos amigos del mundo de la música y lo hemos hecho muy nuestro”, explica Joan en nombre de Prozak Soup, “además, solemos ir siempre, incluso cuando no tocamos. Lo vivimos de una forma muy intensa”.

Marc Andrés, voz del grupo de reggae Auxili, también soplará las velas del décimo aniversario del Feslloch sobre el escenario. Recuerda entre risas la última vez que tocaron en el festival, en un concierto que empezó a las cinco de la mañana y acabó con la luz del sol y repartiendo magdalenas, mientras agradece que hayan contado con el grupo en esta edición: “Es un festival muy importante en el País Valencià. Año tras año va afianzándose más, y siempre es un placer poder ir y formar parte del cartel”.

Marc Andrés (segundo en la fila de abajo) con Auxili.

Tanto Marc como Joan, y como otros muchos artistas, viven el festival de una forma muy similar: “Es el festival del verano, un punto de encuentro para sociabilizarte, encontrarte con tu gente y para disfrutar de los grupos del País Valencià y de algún cabeza de cartel que viene de fuera”, explica Marc. “Es un festival de música en el que se crea un ambiente muy guay”, narra Joan, “y no es únicamente un festival de música, sino que también tiene un trasfondo político de construcción del país”.

Ambos grupos llegan al festival con trabajo nuevo, pero sonoridades muy distintas. En cuanto a sus directos, los sonidos jamaicanos vendrán representados por Auxili con su nuevo largo Instants Cremats (2016): “Intentaremos que el concierto sea un poco más especial de lo normal. Es una fecha muy importante, habrá mucha gente y cuando son conciertos de estas características el grupo se motiva, es como un extra en el directo”, explica Marc.

Por su parte, Prozak Soup se deja llevar por la contundencia de la combinación entre el post-hardcore, la electrónica y el hip hop. Estarán en Feslloch con Bang (2016), su último disco: “Será la primera vez que tocaremos el repertorio entero. Y habrá también una sorpresa durante el directo…”, nos adelanta Joan.

Precisamente, esa sorpresa tiene mucho que ver con otro de los protagonistas de esta décima edición, uno de los grupos de música en valenciano que en este momento se encuentra en lo más alto. Llevan al festival su reciente largo Tot És Ara (2015), pero la primera seña de Aspencat en el Feslloch fue en la edición de 2008: “Entre el Aspencat de entonces y el de ahora hay una maqueta, cuatro discos y cerca de 500 conciertos en nuestras espaldas. Aún así, los nervios en el estómago antes de salir al escenario ahí están…-ríe-“, explica Kiko Tur, voz de Aspencat.

Se les ha podido ver en varias ediciones sobre el escenario del Feslloch, mostrando de qué manera el grupo crecía, mientras el festival lo hacía por su lado: “Creo que los festivales y los grupos se han ido retroalimentando mutuamente durante todos estos años hasta llegar al momento dulce que estamos pudiendo vivir ahora”.

Aspencat en la edición de 2011. Foto: Pepe Girona.

El Feslloch también se ha convertido en testigo directo de algunos de los momentos más significativos de la historia de la música en valenciano. Grupos ya referentes de la escena como Al Tall, Obrint Pas, La Gossa Sorda y Agraviats, entre otros, se despidieron sobre sus tablas: “El festival ha sido un referente en nuestro país, y cada vez que actuábamos lo hacíamos rodeados de amigos”, recuerda Miquel Ramos, “el último Feslloch de Obrint Pas fue especial. Una despedida a uno de los festivales que creció con nosotros”.

Para Miquel una de las grandes características del festival es, precisamente, esa unidad, esa familia, que ha sido capaz de crear. ¿Un recuerdo en el Feslloch? “Habernos juntado tantos amigos y amigas de todo el País Valencià”, destaca Miquel, “la gente de todas partes que se llega a reunir, los grupos con los que compartes escenario y el buen rollo de la organización. Feslloch es una gran familia“.

Miquel Ramos durante el concierto de Obrint Pas en el Feslloch’10. Foto: Pepe Girona.

Feslloch y música en valenciano, un crecimiento paralelo

En la edición de 2010 el festival dio un paso más y se amplió a tres días con un cartel capitaneado por Obrint Pas, Las Gossa Sorda, Tom Bombadil y Aluminosi. En 2014, con una edición marcada por la vuelta a los escenarios de La Gossa Sorda y el adiós de Agraviats, alcanzaron una cifra récord de asistencia que les valió para trasladar el festival al campo de fútbol y el éxito de 2015 es el que ha provocado que esta edición haya añadido un escenario secundario para poder dar cabida a todas las propuestas musicales.

Tom Bombadil en el Feslloch 2014. Foto: Pepe Girona.

El número de asistentes al Feslloch ha ido creciendo mientras también lo ha estado haciendo el propio recinto, el camping y los nombres que dibujan sus carteles. Un desarrollo que desde el propio festival perciben como lógico y natural, resultado del propio crecimiento de la escena: “Hace diez años la música en valenciano comenzaba a ser importante, pero no era lo que es ahora. El Feslloch se ha mantenido no sólo porque está bien montado, que también, sino porque la música en valenciano ha experimentado una explosión en la calidad, grupos, seguidores, etc.”, explica Xavi Ginés.

Feslloch 2014. Foto: Pepe Girona.

“Es un reflejo de la evolución permanente que vive la escena musical valenciana”, explica desde su visión Voro Golfe. Un crecimiento del que también son conscientes los artistas: “Vivimos en una etapa bastante buena para los grupos del País Valencià, tanto para los que cantan en valenciano como los que lo hacen en castellano”, analiza Marc de Auxili, “Estar en el Viña Rock o, por ejemplo, ver carteles por Galicia, Andalucía o Extremadura de ZOO es un reflejo de lo que han hecho los grupos de antes. Nos lo han dejado a punto de caramelo para que sigamos con la lucha”.

Kiko Tur, cantante de Aspencat, en el Viña Rock’15. Foto: Asun Pérez.

Precisamente Aspencat es uno de esos grupos que actualmente mejor representa esta situación de la que habla Marc: “Los grupos valencianos han crecido bastante y, actualmente, ya están acostumbrados a compartir cartel con grupos de otras procedencias en festivales de cariz estatal”, analiza Kiko, “es muy buena noticia que el Feslloch se apunte al carro, también en cuanto a lo que tiene que ver con el avance hacia la total normalización del circuito, evitando de esta forma todos los tics que puedan llevar a pensar que el festival podía convertirse en un gueto hermético y no permeable”.

Para Marc las barreras están empezando a romperse y este es el momento perfecto para demostrar que merecen ese hueco en la escena: “Cada vez los grupos han ido ganando más importancia, hay más festivales y más conciertos. El Feslloch siempre ha sido un festival muy significativo al que han ido grupos importantes y que cada vez se ha hecho más grande y conocido por la gente, esto es lo que refleja ese crecimiento”.

“Al igual que nosotros, la cultura evoluciona. Y la cultura del País Valencià no es una excepción. El Feslloch intenta ser un reflejo de este crecimiento, de esta evolución que ha sufrido la cultura y, sobre todo, la música hecha en valenciano”, analiza Eugeni Trilles. Análisis similar que realiza Miquel Ramos: “El festival ha crecido de la misma manera que lo ha hecho la escena, pero también ha formado parte de este crecimiento, ya que ha sido uno de los festivales que ha trabajo duro para llegar a consolidarse y ser un referente, y así ha sido”.

Obrint Pas en la edición de 2010. Foto: Pepe Girona.

“Pueden haber dos lecturas. La primera es que nosotros el crecimiento del festival lo percibimos como positivo porque pensamos que la música en valenciano ha logrado un supuesto estatus de normalización en el cual se pueden permitir el lujo de que hayan grupos en otras lenguas y que sea algo normal. Y, en realidad, este era el objetivo de fondo de este movimiento cultural”, explica Joan Palomares, quien también se muestra crítico y en alerta: “Esto también tiene una parte en contra, y es que nosotros pensamos que no está al nivel de normalización que querríamos. Es decir, la lengua, aunque en algunas comarcas está normalizada y su uso es frecuente, a nivel de país aún tiene mucho camino por recorrer”. “Estamos en un momento en el que hemos llegado a construir una realidad que hace diez años estaba a años luz. Es muy bueno que haya grupos de otras lenguas, pero tenemos que ir con cuidado de no disolvernos, porque nuestro objetivo de fondo es que sea tan normal hacer música en valenciano, como en chino, en castellano, etc.”, concluye Joan.

Un camino que desde la organización continuarán recorriendo, siendo la música en valenciano la base de nacimiento y crecimiento del festival, sin dejar de abrir el abanico estilístico: “Apostamos, sobre todo, por grupos que se expresen en nuestra lengua materna, lo que no quita que programemos grupos que se expresen en otras. Hay festivales temáticos de jazz, folk, heavy, etc. Pero el Feslloch es un festival musicalmente ecléctico que apuesta claramente por las formaciones que utilizan el valenciano como lengua de expresión. No nos sentimos ni sectarios ni genuinos por esto, simplemente el Feslloch tiene este ADN”, explica Voro. Ese mismo ADN que hace que, como bien define Xavi, hace que la gran característica del Feslloch sea que “es el único festival de música en valenciano declarado como tal”.

Música y conciencia en el Feslloch’14. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

El Feslloch se convierte en una cita en la que se reivindican las raíces de la música y la cultura en valenciano, un lugar de encuentro y de mensajes cargados de conciencia y reivindicaciones que han conseguido alargar durante diez años.

No se puede entender el Feslloch sin subir al escenario estos mensajes a través de la música, ni tampoco sin las ediciones que han recordado a referentes como Ovidi Montllor (la edición de 2015 estuvo dedicada a su figura y el escenario principal lleva su nombre), ha carcajeado con la acidez de Xavi Castillo y en donde se han debatido cuestiones como el fracking, Palestina, el feminismo y antifascismo. Una fortaleza que le hace único pero que también se puede convertir en una de sus debilidades: “Es un punto débil porque nos quita público en otros aspectos”, explica Xavi, “es un festival que tiene la virtud de ser circunscrito a un tipo de público”.

Xavi Castillo entre el público del Feslloch 2012. Foto: Pepe Girona.

Els feslloquers/feslloqueres y Benlloch

Tampoco se puede hablar de las fortalezas del Feslloch sin tener en cuenta uno de sus motores, el público: “Si tuviera que destacar una única cosa del Feslloch después de diez años, es el grado de respeto, convivencia y hermandad que se respira durante los tres días que dura el festival”, destaca Eugeni, “creo que este es el hecho diferencial respecto a otros festivales. El Feslloch va más allá del recinto, se extiende por todo el pueblo, y esa proximidad, ese rescoldo humano, ese respeto, hace que el Feslloch sea diferente a otros festivales”.

Tanto es así, que el Feslloch invade por completo Benlloch: “El impacto que tiene el festival en el pueblo es brutal. No sólo a nivel económico, sino social y cultural”, explica Eugeni. Desde el Ayuntamiento, Xavi nos cuenta que cuando se planteó la idea, la gente tenía algunas reticencias al posible impacto negativo que podría tener un festival en un pueblo tan pequeño. Dudas que con la primera edición desaparecieron y que, diez años después, ni se plantean: “La gente del pueblo está encantada”, explica Xavi. Y, es que, incluso la Banda de Benlloch participará en esta edición dentro de la propuesta que trae Pep Gimeno ‘Botifarra’ con Botifarra a Banda.

Aunque las propias características de Benlloch también limitan en cierta manera el crecimiento del festival: “Podríamos ser un festival más grande, pero en este pueblo no podemos”, explica Xavi, “aunque esto es algo que al público le encanta, que se convierte en un pequeño lugar de encuentro”.

La tradicional xaranga recorriendo Benlloch (Feslloch’14). Foto: Pepe Girona.

“Es curioso que uno de los puntos fuertes del festival pueda ser a la vez una de sus debilidades”, analiza Voro, “me refiero al hecho de que se realice en un pueblo pequeño, en una comarca demográficamente no muy poblada y en la que, en comparación a otras comarcas, no hay un excesivo número de grupos en activo que estén dentro de lo que podríamos llamar la escena musical valenciana. Pero Benlloch tiene una buena comunicación por carretera, los servicios que ofrecemos desde la organización son muy dignos y en un área no muy grande se concentra la zona de acampada, el aparcamiento, el Auditori Municipal, el campo de fútbol, la piscina,… Y los asistentes siempre han valorado mucho la proximidad y el buen trato que han recibido por parte de la organización y voluntarios”.

Feslloch 2014. Foto: Ángel Sánchez (ACF).

En 2016, #DeuAnysFeslloch

“Siempre pensamos en un evento duradero, abierto a cambios y con voluntad de crecer”, afirma Voro, “el esfuerzo, la implicación y la perseverancia lo han hecho posible. Celebrar diez años no ha sido fruto de la casualidad”. Y el Feslloch los celebrará del 7 al 9 de julio con el ojo puesto en seguir creciendo: “Continuar como siempre, desde la humildad, con trabajo y esfuerzo para continuar con el objetivo de promover la cultura y la lengua valenciana, y que Benlloch continúe estando en un lugar privilegiado dentro del mapa cultural valenciano”, desea Eugeni. A lo que Xavi añade: “Mi deseo para esta edición es que todo siga igual. La gente, el pueblo, los artistas… Y, como dice Obrint Pas, continuant avançant”.

Desde el proyecto de Fermin Muguruza, invitado especial de este décimo aniversario, junto a la New Orleans Basque Orkestra, y a quien entrevistamos para que nos contase un poco más sobre su figura y el show con el que aterriza en el Feslloch, un recorrido musical a las canciones más representativas de la carrera de Muguruza a través de las sonoridades propias de New Orleans y que tiene el Feslloch como una de las paradas de su gira exclusiva; hasta uno de los grupos que ahora mismo está en lo más alto de la música en valenciano, Aspencat, que llegan con nuevo trabajo, como también hace Auxili, Prozak Soup, Tirant lo Rock o Herba Negra.

También propuestas que se conocen el festival casi como la palma de su mano, como son Pepet i Marieta, a otras que lo hacen con nueva formación, como Calmoso Ramírez junto a The BlackFang. También un nombre internacional, el del grupo italiano de reggae Train to Roots, una buena cantera de sound systems y un Auditori que hará hueco a las propuestas más íntimas, como la de Mireia Vives junto a Borja Penalba y Eva Dènia. Son algunos de los nombres que pueblan el cartel (puedes consultar la guía del Feslloch 2016 aquí).

Pero, además de las propuestas musicales, el festival este año también hace un hueco al público infantil y familiar, con una programación especial con talleres, teatro y música bajo el nombre Fes Lloc als Menuts. El debate, la conciencia y la cultura también continúan siendo una pieza importante para el festival, con actividades como una mesa redonda en la que se analizará el papel de las mujeres en la música y la proyección del documental de Josep Pitarch, Sempre Al Tall. Sin olvidar tampoco el resto de actividades en las que se apoya el festival, como los campeonatos deportivos, un karaoke, trivial y un particular torneo de la Fallera Calavera. Otra de las novedades de esta edición es la retransmisión en directo durante todo el festival en el dial 107.8 de Vox UJI Ràdio.

Al Tall en el Feslloch 2013. Foto: Pepe Girona.

El abono completo por 35 euros ya se puede adquirir a través de la página web del festival o en los puntos de venta (en cualquier oficina de Correos o en el Racó de la Corbella, Llibreria 3i4, La Murta Vins i Tapes y El Terra en Valencia; Librería Babel en Castelló; y en Bodegueta de Casa Perito y el Ayuntamiento en Benlloch). También estarán a la venta en taquilla el abono completo por 45 euros o las entradas de un día a partir de 13 euros.

_foto de portada edición 2014 por Carme Ripollès (ACF).

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