
Taller de cómics 'Monstres, S.L', en la Sala Sant Miquel, ofrecida por Joan Montañés Xipell
¿Alguna vez te has preguntado cuál fue tu primer contacto con el arte? Puede que fuera una escultura que quisiste tocar sin permiso, un cuadro que te impresionó o durante una actividad escolar en la que te animaron a pintar. Lo cierto es que nuestra primera aproximación al arte raramente se recuerda, porque muchas veces sucede de pasada. Sin una conciencia total. Y en el menor de los casos se produce en un espacio artístico. La primera vez en un museo llega, en muchos casos, cuando somos mayores. Durante años estos lugares han sido pensados para la mirada adulta; sitios donde la infancia pasaba de puntillas, con visitas breves y pocas oportunidades de interactuar. Sin embargo, cada vez más instituciones culturales han comenzado a cuestionar esa distancia y a diseñar experiencias en las que los y las más pequeñas no solo son bienvenidas, sino protagonistas.
"Siempre digo que somos lo que comemos. Cómo voy a saber si me gusta el arte contemporáneo, si hasta los 25 años no he ido a un museo, porque antes no ha pasado nada que estuviera directamente pensando para mí. Los niños de cinco años también deben ser los destinatarios de la agenda cultural de una ciudad". Alfredo Llopico, responsable Sala San Miguel de Castelló.
Recorremos varios de los espacios culturales de la provincia que han integrado a la infancia en sus programas; desde la misma Sala San Miguel, el Museu de Belles Arts y el Espai d'Art Contemporani de Castelló; hasta el Museo del Azulejo de Onda o el MACVAC de Vilafamés. Programadores y organizadores reflexionan sobre por qué es importante generar estos vínculos desde los primeros años y cómo de necesario es que el arte no sea un descubrimiento tardío, sino una experiencia cotidiana.
'Play Cube', en el Museu de Belles Arts

El aire, el agua o la luz son temáticas que suelen aparecen en 'Play Cube'
Desde 2019 lleva Ana Pérez Blanco realizando las actividades de Play Cube en el Museu de Belles Arts de Castelló. La diseñadora, que ha sido premiada recientemente por su propuesta Reflejos Marinos en el MOMA de Nueva York en el Certamen Internacional Biodesign Challenge, ideó unos cubos gigantes que han ido variando su aspecto durante este tiempo, para abrazar diferentes temáticas y materiales, que suelen ser naturales o reciclados para también enseñar a la infancia "a valorar todo aquello que ya existe".
Lo fundamental para Blanco, quien ya abrió la escuela infantil Apapachoa con esta misma intención, era ofrecer otro tipo de educación, en la que el arte, el juego y la experimentación ayudan a crear un escenario tanto de diversión como de aprendizaje: "Mi hija era pequeña y no encontraba propuestas para la primera infancia enriquecedoras. Había propuestas muy pasivas en las que no podía participar, como cuentacuentos, o todo lo contrario, otras que eran muy de descargar energía, como los castillos hinchables. Pasaban del cero al cien y se necesitaban experiencias más enriquecedoras, a través del juego y el arte. Actividades que fueran inclusivas y transgeneracionales", explica Blanco, quien se puso manos a la obra para crear esos espacios que buscaba como madre.
Play Cube realiza sesiones continúas en el Museu de Belles Arts, excepto los meses de verano. Las próximas tendrán lugar el 22 de febrero y el 15 de marzo, con necesidad de inscripción previa.

'Play Cube' se ha convertido en una de las propuestas más sólidas del Museu.
>¿Por qué es importante llevar estas actividades a los museos o espacios de arte?
"El museo es un espacio cultural abierto a la comunidad y accesible. Las instalaciones del Belles Arts ofrecen muchas posibilidades. He llevado estas actividades a otro tipo de lugares, y nunca son una limitación, pero el museo te permite jugar con la iluminación, las texturas y olores. Además, como siempre digo, la infancia es la raíz de la creatividad y la cultura es el terreno donde crece. Es hora de recuperar estos espacios y que nos conecten con el juego. El arte y el juego influyen mucho en nuestro cerebro y comportamiento. También se debería pensar en ello a la hora de diseñar las ciudades".
Un 'Espai Menut' en el EACC, en continúo cambio

Taller de pintura, organizado por Formiguer Producciones, en el EACC
El Espai d'Art Contemporani de Castelló (EACC) es, sin duda, uno de los centros de Castelló que más actividades realiza para el público infantil y familiar. Acompaña cada exposición de una serie de jornadas de puertas abiertas que abastan edades muy amplías: Mus'n Babies (de 0 a 3 años), El cap en una llanda (de 0 a 6 años) y Una imatge i mil paraules (a partir de 14 años). Pero, además, impulsa talleres para conocer de manera práctica las técnicas artísticas que esconde cada instalación.
Así, durante este trimestre se han organizado diferentes actividades a partir de la muestra Todo al rojo de las Fotolateras, como Instant Fanzine (8 de febrero), para enseñarles a crear narrativas a partir de una cámara de producción instantánea y a generar un fanzine fotográfico, o Azul (8 marzo), con el que los niños y niñas aprenderán a diseñar negativos y revelarlos mediante la técnica de la cianotipia.
Pero esto no es todo, porque el Espai d'Art estrenará el próximo trimestre el ciclo Pantonas con las pintoras e ilustradoras castellonenses , Sara Bellés (5 de abril), Ana Sansano (26 de abril), Verónica Fabregat (3 de mayo) y Rocío Álvarez (17 de mayo). Un proyecto coordinado por Formiguer Producciones, todo un referente de la provincia a la hora de investigar y producir cultura para los más pequeños (organizaron durante ocho años Formigues Festival). "Intentaremos que cada taller sea diferente y que mantenga la línea artística de cada pintora, porque uno de nuestros retos es también que los niños y niñas tengan conocimiento de estas artistas de Castellón", explica Ana Rico, de Formiguer.

'Espai Menut' realiza actividades para el público infantil durante todo el trimestre
>¿Y cómo reacciona el público familiar ante estas propuestas?
"Aunque cuesta, cada vez más familias están atentas a esta programación y contenido, porque saben que ayudan al desarrollo creativo de los más pequeños. En Formiguer llevamos diez años aportando este tipo de actividades y pensamos que es importante que las instituciones lo tengan en cuenta, ya que también se tocan otras cuestiones como la sostenibilidad o el respeto".
El MACVAC y el entorno rural
El MACVAC de Vilafamés -que acaba de ser reconocido por el Observatorio de la Cultural como uno de los 24 proyectos culturales en el medio rural más destacados a nivel nacional- se suma a la tendencia de los entes públicos que apuestan por la educación artística infantil. Con actividades como Monotipo: Estampación Única, Taller de Collage o El árbol de Kandinsky, el centro cultural busca que los más pequeños no solo observen el arte, sino que interactúen con él de forma crítica y creativa: "Pretendemos facilitar el diálogo abierto con las obras y generar un cambio de actitud", afirman desde la dirección.
Uno de los últimos encuentros que el MACVAC ha promovido es Dialoguem, de la prehistoria a la contemporaneitat (19 de febrero), un taller intergeneracional -en colaboración con el Museu de la Valltorta- que arranca con una visita guiada a seis obras seleccionadas del centro de Vilafamés, para después trasladarse al enclave histórico y observar las pinturas rupestres y poder así comparar.

El MACVAC ofrece actividades muy variadas en torno a la pintura y su colección, que detallan en su página web.
>¿Por qué es importante llevar estas actividades a los museos o espacios de arte?
"Nosotros empezamos en 2011 toda una serie de acciones para acercar nuestra colección a los más pequeños. Es importante que los museos lleven a cabo estas acciones, ya que muchos padres y madres piensan que sus hijos no quieren entrar en ellos porque no les va a gustar lo que van a encontrar, y es todo lo contrario. A veces nos toca, más bien, buscar la manera de que los adultos entren", cuenta Monica Fornals, quien se encarga de impartir muchas de estas actividades.
El Museo del Azulejo mira al presente en Onda
Mancharse las manos de barro, sentir la textura de la arcilla y moldear una idea con los propios dedos es, para muchos niños y niñas, su primer contacto con la creación artística. En esa línea, el Museo del Azulejo Manolo Safont de Onda trabaja para acercar la cerámica, con su mezcla de técnica y expresión, a los más jóvenes a través de diferentes propuestas dirigidas tanto a centros escolares como a familias. Para los colegios de fuera de Onda y otros grupos organizados, ofrece Descobrir els Taulells, una actividad en dos fases que combina visita guiada y taller práctico adaptado a distintas edades. A través del contacto directo con el azulejo, los participantes exploran su evolución tecnológica y los procesos de fabricación, acercándose a la cerámica desde una perspectiva histórica y técnica.
Para quienes buscan una experiencia más familiar, el museo organiza Dissabtes de Ceràmica, sesiones donde adultos y niños descubren juntos el potencial creativo de la arcilla. A partir de las exposiciones del museo, los participantes aprenden técnicas como el estarcido, el esgrafiado o la “trepa” para decorar sus propias piezas. Más que un simple taller, se trata de una invitación a experimentar con las manos, comprender el legado cerámico y, sobre todo, disfrutar del proceso de creación.

La observación y la manipulación de la cerámica se convierte en el procedimiento protagonista del museo de Onda
>¿Por qué es importante llevar estas actividades a los museos o espacios de arte?
"Onda no se entiende sin la cerámica, van de la mano. Por eso, pensamos que es importante tener en cuenta al mayor público posible y organizar actividades que den a conocer, entre los más pequeños, sus tradiciones y su historia. El Museu del Taulell es un buen lugar para ello. No solo nos dirigimos a colegios, también es importante captar la atención de los padres. Un sábado te pasas por aquí con tu pequeño y te explican el museo, pero además puedes hacer alguna figura", sostiene Daniel Álvaro, concejal de Cultura, que invita a familias de fuera del municipio a participar por el valor que la cerámica tiene, en general, en toda la provincia.
La Sala San Miguel propone una experiencia más autónoma
El arte contemporáneo no siempre resulta accesible para el público infantil, pero la clave está en la forma de acercarlo. En la Sala San Miguel de Castellón han apostado por hacerlo desde la práctica, con talleres diseñados exclusivamente para niños y niñas. Cada sábado por la mañana, mientras el colegio queda atrás, la sala se convierte en un espacio de experimentación artística. Y no se trata solo de pasar el rato, sino de invitarles a crear, a observar el arte desde dentro. En la próxima muestra, Transformació, centrada en la conexión artística entre Castellón y Berlín, explorarán el graffiti, el arte urbano y la abstracción.
Los talleres están pensados para un público exclusivamente infantil, evitando la presencia de adultos para fomentar una experiencia más autónoma y socializadora. "Muchos llegan con cierta reticencia a separarse de sus familias, pero cuando están entre iguales la interacción cambia por completo", explica gestor cultural, Alfredo Llopico. Como en la escuela, pero sin la rigidez del aula, los niños crean su propio vínculo con el arte, aprendiendo a experimentarlo sin intermediarios.

Actividad en torno a la exposición del fotógrafo Miguel Trillo 'Equidistancias: Souvenirs/Pasarelas'
>¿Por qué es importante llevar estas actividades a los museos o espacios de arte?
"Es fundamental que las nuevas generaciones entiendan que la Sala San Miguel es un espacio cultural pensado también para ellas. No podemos olvidar que son el público del futuro. Deben saber, desde pequeños, que aquí suceden cosas que les vinculan directamente, y que no hace falta tener 30 años para ser usuario de un espacio artístico. El arte es universal y debe adaptarse a todas las edades. Por eso, hemos introducido por primera vez mediaciones artísticas, para que la sala no sea solo un lugar donde se inaugura y clausura una exposición, sino un espacio vivo, con actividades que la mantengan en movimiento de principio a fin.
Lo más bonito es ver cómo los niños que participan en los talleres luego traen a sus padres para explicarles la exposición. Eso significa que han entendido lo que hay aquí, que el arte no es algo arbitrario, sino que tiene un porqué. Los niños llegan sin prejuicios, con curiosidad, y no dicen que una pintura abstracta "la hace cualquiera". Lo que buscamos es que vuelvan, que la sala se convierta en un lugar habitual para ellos, como puede ser el parque o el centro comercial, pero con otra forma de estar. Al principio costó que entendieran que aquí no se viene a gritar o a correr, sino a ver, a escuchar, a entender que hay artistas trabajando para ellos. Pero lo han aprendido. Y eso es lo importante".

'Laboratorio de sapos y culebras' inspirado en la exposición ‘Post Lux Tenebras’, de Alejandro Ocaña















