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¿Por qué Pablo Carbonell nos cuenta su vida en un monólogo?

El músico y humorista Pablo Carbonell (Cádiz, 1962) propone “terapia colectiva” este domingo 5 de febrero (19:00, 10-22€) en el Teatro Principal de Castellón con su monólogo autobiográfico ‘El mundo de la tarántula', inspirado en su libro del mismo título. Entrevistamos a ese hombre que siempre es capaz de sorprendernos. Anuncia nuevo disco de Los Toreros Muertos para primavera.
  
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Pablo Carbonell estará el domingo 5 de febrero en el Teatro Principal de Castellón.

> Estás grabando un capítulo de la décima temporada de La que se avecina. Hemos leído que interpretas a un chef maniático, ¿qué nos puedes contar más?
Sí, salgo ahora mismo del rodaje. Es un personaje que aparece en un capítulo y desaparece en el mismo capítulo (risas). Hago de cocinero jeta, aunque no debería desvelar nada…

> ¿Cuándo se va a emitir?
Ni idea (risas). No sé qué día la ponen y hoy mismo me he enterado que la serie es de Telecinco. No veo prácticamente la tele, estoy muy desconectado…

> Pero has hecho mucha…
Por eso no la veo, me recuerda al trabajo (risas). Lo que más me gusta hacer en casa es leer, escribir o tocar la guitarra, y todo eso es incompatible con ver la tele.

> En El mundo de la tarántula (malapropismo de farándula) también tocas la guitarra sin estar en casa.
Sí, toco la guitarra, pero básicamente lo que hago por vocación, escribí un libro en el que realicé un ejercicio de libertad para ponerme al desnudo, y ahora lo llevo al teatro.

“La obra funciona como un confesionario o como un buen amigo al que puedes contarle todo”

> ¿Y por qué te desnudas ante el público?
Me lo pedía el cuerpo. El teatro funciona como un confesionario o como un buen amigo al que puedes contarle todo, pero también incluye cosas que me han pasado en el mundo del arte y otras reflexiones. He reunido las cosas más teatrales que me han pasado en la vida para ponerlas sobre las tablas. Además es algo que está haciendo mucha gente, como Mike Tyson (risas). Tiene una autobiografía [Toda la verdad] que la ha transformado en monólogo con el director Spike Lee, en la que dice una frase mítica: “Todo el mundo tiene un plan hasta que le meto una hostia” (risas).

> No puede ser…
Sí, en serio, lo dice. Empecé a leerla y la dejé cuando empieza a hablar de su relación con las mujeres…

> ¿Fue iniciativa tuya llevar la obra al teatro?

Sí, fui yo quien busqué a José Troncoso para ponerla sobre las tablas. Le propuse a José de Pentación lo que quería hacer y enseguida me dijo que sí. La primera vez que la representé fue el año pasado en una sala alternativa de Granada y duró 2 horas y media.

> Pelín larga…  
La primera vez no sabía lo que iba a durar (risas). Me puse un despertador para que me avisara cuando hubiera pasado la primera hora. Sonó e hicimos un descanso, pero al volver no lo puse y la cosa se alargó dos horas y media. Pero la gente aguantó muy bien.

> Prueba superada…
Sí, así que dije: ahora voy a hacer esto con proyecciones, fotos de mi familia… Yo entiendo que, en el libro, la gente se quede con ganas de ver la cara de mi padre, así que en la obra sale. Porque mi padre era un santo, un beato, un pío, nunca he conocido a una persona tan buena. En la función se ven fotografías que en el libro no salen.

“Aunque nunca he estudiado, he aprendido muchas cosas en en esta vida y me gusta compartirlas”

> Para ti la obra debe de funcionar como una especie de terapia o psicoanálisis, ¿no?
Efectivamente, de hecho en la obra comienzo saliendo tumbado como ante un psiquiatra, y al final terminamos haciendo una especie de terapia colectiva. Siempre buscamos la aprobación del público y la pretensión es hacerlo al desnudo, sin disfraces. Quiero que la gente lo encuentre didáctico porque, aunque nunca he estudiado, he aprendido muchas cosas en en esta vida y me gusta compartirlas.

> ¿Y eso no te expone mucho?
No, porque la gente que ha leído el libro, en vez de decirme que está muy bien escrito, que también me lo dice, lo que me suele decir es “gracias”. Porque todo ese desnudo, esa libertad que me he tomado por contar cómo soy y cómo me he comportado, con referencias al sexo, las drogas o el alcohol, toda esa manera sincera de expresarme, la gente la agradece, porque el libro busca generar una sociedad más libre. Yo me siento más querido ahora con el libro que antes de publicarlo. La gente me agradece que lo haya hecho.

“La clave de ‘La bola de cristal’ fue que Lolo Rico abrió las puertas de la televisión a lo que estaba sucediendo en la calle; ahora todo el mundo se la coge con papel de fumar”

> Quizás La bola de cristal, que nos marcó por completo a toda una generación y que sale en tu libro y en la obra, pertenece a una época en que la sociedad se sentía más libre o era más ingenua que en la actualidad. ¿Por qué crees que se sigue hablando de aquel programa de TVE 30 años después?
Sale en la obra y cuento varias anécdotas, porque se te cuela la historia de un país, de un época y de una liberación cuando hablas de ti mismo. A mí me he pasado que he descubierto cosas cuando las he puesto negro sobre blanco y eso me vuelve a pasar cuando lo pongo en escena. En una función me puse a llorar evocando ciertas cosas y amigos del programa [en referencia a su amigo y pareja cómica por aquel entonces Pedro Reyes, fallecido en 2015, cuando escribía el libro]. Yo creo que la clave está en que La bola de cristal le abrió la puerta a la gente que estaba en la calle. Hasta entonces, el “ente público” era una cosa y la calle era otra, y Lolo Rico y su equipo decidió abrir las puertas de la televisión a lo que estaba sucediendo en la calle: toda la liberación, la diversión… Y después Lolo Rico tiene una parte muy didáctica y ética, e intentó meter doctrina de izquierdas. Siempre estábamos metiéndonos con Reagan, con lemas antinucleares, anti colegios privados o a favor de la liberación sexual. Decíamos muchas barbaridades, pero todas se hicieron en una época en la que la gente no cuestionaba lo que decían los demás. Todo el mundo vivía la fiesta de la libertad de expresión. Ahora todo el mundo se la coge con papel de fumar. Ahora mismo si no te ofendes por algo no existes. Nosotros, en aquella época, disfrutábamos de una libertad de expresión que era una fiesta. Para contrarrestrar, en el programa también incitábamos a los niños a leer adaptando a los clásicos.

> Otra representante de esa época es Paloma Chamorro, que ha fallecido esta misma semana…
Asistí a algunas grabaciones de La edad de oro, pero no a actuar, porque todavía no tenía grupo cuando se emitía el programa, Los Toreros Muertos fuimos tardíos en La Movida. Es una persona que siempre me trató con cariño. Yo estaba entre las personas que, en un principio, no parecería que fueran interesantes para ella y, sin embargo, siempre que me veía me saludaba con mucho cariño. Efectivamente, es una representante de aquella época, le quitaron el programa y desde 1986 hasta ahora no sé de qué ha vivido, no tengo ni idea, no creo que lo haya pasado muy bien. Creo que sufrió la censura por algo de lo que, a lo mejor, ella tampoco era responsable. Después ha sido una persona a la que me he encontrado muy poco por ahí, y mira que yo he salido mucho por la noche… sospecho que no ha tenido una vida muy fácil.

“Los Toreros Muertos tenemos nuevo disco y en mayo haremos la presentación”

> En el espectáculo cantas, ¿pero tú para eso no tenías ya a Los Toreros Muertos?, ¿en qué punto se encuentran después del retorno por el 30º aniversario?
Hicimos una gira para celebrar los 30 años de éxitos e hicimos un disco en directo grabado en el Teatro Falla de Cádiz hace dos años y vimos que la respuesta fue muy buena, así que hemos estado haciendo ese repertorio, en el que hemos incorporado alguna canción, como el himno de Teruel, o “Bicicleta estática”. Además, en ese disco ya había tres temas inéditos, con lo que ya son seis… Hay proyecto pero es absolutamente secreto… (risas) El último espectáculo de esa gira de 30º aniversario fue en noviembre en el Festival de Gijón y ahora los toreros han vuelto a la cripta. Pero, claro, después de aquel concierto, nos mirábamos y decíamos: “Qué pedazo de show es esto, qué bueno es el orden de las canciones, qué divertido es….” Mani, el bajista, me dijo que es como follar. Desde entonces no hemos vuelto a tocar (risas). Tenemos nuevo disco y seguramente en mayo haremos la presentación.

> La semana pasada entrevistamos a tu amigo El Gran Wyoming y nos comentó que la anterior vez que actuó en Castellón te recomendó un pub, el Terra, al que terminaste yendo. ¿Te ha vuelto a dar algún consejo?
¿El Terra?, no recuerdo… ¿Dónde tocó Wyoming la semana pasada?

>En la Sala Opal y el día anterior se soltó en un kararocke después del concierto de Última Experiencia en el Four Seasons…
Vaya… el caso es que mi función esta vez es en domingo… Me da un poquito de pena no sacar la cangrenosa (su guitarra) más de paseo. Igual se lo digo al director…

> Con toda la que está cayendo, ¿no te apetece a veces poder meter el micro de Caiga Quien Caiga en los narices de algún político para dejarlo en evidencia?
Hay muchas cosas que me irritan profundamente, pero ya con 54 años estoy empezando a aprender a somatizar. A pensar que si una cosa me afecta la culpa la tengo yo. Intento demostrarme que yo estoy por encima de esa situación o que esa situación me da la oportunidad de ponerme por encima. Vamos, que ahora mismo estoy viendo una cucaracha por ahí y me parece que tiene la cara de Trump (risas). Hay que mirar para dentro. Hay muchas cosas fueras muy horribles, hay que mirar más hacia dentro.

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