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Mucho 'love', paz y tranquilidad en el Rototom

El 20º Rototom Sunsplash comienza con más 'love' que nunca enmarcado en un ambiente relajado y tranquilo por las tardes, y más animado por las noches. Y todo ello con su aroma característico y rodeado de los colores de la bandera rasta. Con charlas, yoga, danza, cuentos, acrobacias, gastronomía de todo el mundo, mercadillo... Y la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú reflexionando sobre la cultura de paz en el siglo XXI. Tan solo en sus dos primeras jornadas ya estamos enamorados otra vez del festival.
  
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Rigoberta Menchú también atrajo la atención de los niños y niñas. Foto: Pau Bellido (ACF).

Han pasado tres días desde que comenzara la vigésima edición del Rototom Sunsplash y no me canso de ver el buen rollo que transmite este festival. Gente de todos los rincones del mundo que llevan sus banderas con ellos allá donde van y las hacen ondear en los conciertos mostrándose orgullosos de dónde vienen (y cuando de más lejos se venga, más aun). Banderas de todos los colores, aunque si hay que destacar algunos, esos son el rojoamarilloverde de la bandera rasta que cada uno lleva consigo ya sea en una pulsera, en el pelo, la ropa, los zapatos o incluso tatuajes. Y todo ello bañado en un constante olor a maría e incienso.

Si algo tengo claro es que el Rototom no entiende de edades. La disparidad de personas que hay en este festival hace que igual te encuentres a un casi recién nacido que no se entera de lo que sucede a su alrededor, pero que se duerme en brazos de sus padres escuchando música reggae de fondo; hasta gente mayor con pelo blanco que no quiere dejar de ver a los cantantes más veteranos, pero también a las nuevas promesas. Además, hay una gran variedad de culturas que conviven a la perfección dejando atrás los prejuicios. Gente que va a su bola, pero que está unida cuando se trata de compartir y ayudar a los demás.

El área Vivir la Energía del Rototom Sunsplash. Foto: Carme Ripollés (ACF). 

En el amplio recinto del festival hay muchísimas actividades que hacer y muchas otras por descubrir. Caminando por las calles del pueblo Rototom -porque es como un pequeño pueblo que tiene fecha de caducidad de 8 días- te encuentras con áreas para estar de relax, bien sea en las hamacas del área “Vivir la energía”, en las balas de paja del “Rototomcircus” o en las alfombras de las teterías de ambiente marroquí, sin quitar de nuestra nariz el inconfundible olor a hierba. O el área del "African Village", un pequeño escenario donde los sonidos de los tambores africanos te invitan a bailar, y si no sabes cómo hacerlo, sólo tienes que situarte entre el público e imitar sus movimientos. Y para sentirse como una marioneta, no hay más que entrar en la "Dub Station" y no dejar de mover el esqueleto cual títere colgando de unas cuerdas, y todo siguiendo un ritmo que parece que salga de tu propio cuerpo y que hace vibrar a todo el público. Con unos grandes altavoces encadenados en forma de montaña que rodean la pista de baile se consigue este hipnotizante efecto.

Rigoberta Menchú en el Foro Social. Foto: Carme Ripollés.

Y también hay tiempo para la reflexión en la "Reggae University" y el "Foro Social", donde la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú logró emocionar y animar a los jóvenes con un discurso espontáneo -sin el apoyo de ningún papel- y pronunciando frases brillantes como “está en nuestras manos ser felices” o “la paz es la mejor calidad de vida”. Una mujer muy sencilla y humilde que se paseaba por el festival aportando su granito de arena en las distintas áreas. Incluso formando al futuro, a los niños; a los que contó un cuento que todos escucharon con atención en Magicomundo.

En el camino desde la entrada hasta los escenarios, resulta difícil no pararse en ningún puesto del “mercadillo” que hay montado. Ya sea por el aroma a incienso o por los colores chillones de la ropa; resulta complicado pasar sin mirar a ningún lado. Por no hablar del suculento olor a comida que hace que no puedas evitar comprarte algo -de cualquier parte del mundo- antes de irte a casa. Una delicia.

Pero a pesar de la gran cantidad de actividades que se realizan durante todo el día -desde las 9.00 de la mañana hasta el amanecer-, el Rototom es un festival que permanece limpio en todo momento, no sólo gracias a sus trabajadores sino también gracias a sus visitantes, que concienciados con el medio ambiente, se preocupan por buscar el contenedor más cercano para tirar sus vasos vacíos.

Y si por si fuera poco, aun queda tiempo para seguir disfrutando de la paz, el amor, el 'buenrollismo', la música, la comida, las actividades y el relax del Rototom Sunsplash 2013 en su Love Edition.

El clima de convivencia, una de las claves del éxito del Rototom Sunsplash 2013. Foto: Carme Ripollés (ACF).

 

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