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Motel cosecha sus ‘Cultivos’ rockeros

Rock and roll clásico, guitarrero, y con contenido letrístico alejado de los tópicos más comunes. Es la fórmula aplicada por Motel para su nueva cosecha: trece canciones reunidas en un CD bajo el título de ‘Cultivos’. Personajes instalados en la derrota, recuperaciones del pasado y una versión de Morcillo se integran en este trabajo que, en su primera fase, pudo haber sido un disco con el nombre de su líder, Fernando López, y un formato acústico. Sobre el disco y su presentación, el sábado 28 de marzo en Four Seasons, habla Nando.
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Motel, durante la presentación de ‘Cultivos de otoño/invierno’.

Motel es el principal representante en Castellón de ese rock clásico en el que se combinan las guitarras, los solos, los teclados, los temas a medio tiempo… con unas letras por las que se pasean personajes perdedores en medio de un cuidado literario en la onda de referentes como Lapido, autores que quieren contar sorteando todos los tópicos más utilizados. En realidad, Motel es Fernando López, porque aunque siempre se ha rodeado de grandes músicos de la escena castellonense, suyas son las composiciones del grupo y las que incluye en este nuevo Cultivos cerca estuvieron de ser lanzadas bajo su nombre propio. Descartada esa idea inicial, que incluía el formato acústico, el nuevo CD de Motel es el octavo título ya de una discografía oscilante en el pop y el rock que en los últimos años se ha ido decantando de este último lado. Un disco que tuvo una primera parte a principios del pasado año bajo el nombre de Cultivos de otoño/invierno, por lo que una porción de su contenido es el mismo, completándose con seis canciones que se corresponden con los Cultivos de primavera/verano, rescatando dos temas de maquetas pasadas: “Diskoteca” y “Ruido en el corazón”; esta última dio nombre a la novela escrita por Eloísa Nos Aldás (ENA) como homenaje a los grupos de rock en español, como Motel, siempre con recorridos difíciles. Cultivos será presentado en directo el sábado 28 de marzo en Four Seasons (20:00), con entradas a 6 euros (o 10, con CD).

Nando ha contado, como es habitual, con Alberto Sales (estudios Rocketes) en la grabación de la música interpretada por una renovada formación respecto a los Motel clásicos, permaneciendo sólo Alfonso Pachés (batería), mientras que el valenciano Agus Abeiro ocupa el puesto a la guitarra de Toni Porcar, uniéndose al bajista Míchel Sáez –segunda etapa en el grupo- y a Míchel Llorens, quien incorpora los teclados al grupo. María Padilla, María Iturralde y Mary Porcar, las tres vinculadas en diferentes momentos a Miss Black Emotion y colaboradoras las dos primeras con Motel desde hace unos cuantos años ponen las segundas voces, al igual que José Luis Lorente El Chino para la versión burningazada de “Voy a pedirte en matrimonio” del icónico Morcillo.Los saxos de José Muñoz y Simon Taylor y la armónica de José Galindo completan la nómina. Mientras prepara el concierto de presentación, Nando repasa para Nomepierdoniuna algunas claves de este disco.

>Cultivos. Un disco dispar en cuanto a su contenido si se observa el origen de cada tema. Canciones que aparecían en el Cultivos de otoño/invierno, otras nuevas y un par rescatadas del pasado de Motel, de maquetas que, por accidente, no se convirtieron en discos. ¿Cómo se te ocurrió realizar esta mezcolanza? ¿O es algo que ha surgido sobre la marcha, conforme aumentaba la cosecha?
Se trata de un disco muy variado en cuanto a estilos y, como bien dices, origen de las canciones, a diferencia de los anteriores, como Animales de compañía o Los renglones torcidos, que tenían un sentido más conceptual en cuanto a temáticas y sonido. En un primer momento, tan solo comencé a grabar unas ideas o guías acústicas, con voz y guitarra; ni tan siquiera tenía la ida de hacer un disco más como Motel y, como mucho, me planteaba -en todo caso-, ir publicando varias canciones acústicas cada cierto tiempo o estación, a nivel digital. Sinceramente, el origen de Cultivos fue algo en cierta forma terapéutico, de volver a retomar los hábitos en sus dos posibles acepciones y sí, en resumidas cuentas, todo fue surgiendo sobre la marcha.

>Pese a sus diferentes orígenes, el disco suena uniforme, a Motel, pero a un Motel más rock clásico, más springsteeniano, algo que me recuerdan sobre todo algunas partes de armónica y teclados, sin obviar el saxo.
Es que Springsteen siempre ha esto ahí y ha sido una de mis primigenias influencias; pero no por motu proprio, sino porque en el pueblo lo escuchaba todo el mundo: mis primos, lo ponían en el bar, en el coche… y aunque de crío acabé un poco saturado, ahora parece que ha vuelto a asomar en el subconsciente. A veces, las influencias musicales no son las que tú eliges, sino más bien las que al cabo de los años te van eligiendo a ti, y por mucho que quieras, no te puedes escapar de ellas, aunque no lo queramos reconocer…
Otra posible explicación radica en que para esta grabación hemos contado con más medios, tiempo, perspectiva y colaboraciones de otros músicos que en otras ocasiones, por lo que ha sido posible recrear este sonido más grandilocuente, por llamarlo de algún modo. Para mí, honestamente, es una grabación bastante profesional, en la que tiene mucho mérito el trabajo de Alberto Sales como productor.

Nando López, líder de Motel.

>Es curioso que suene tan eléctrico cuando buena parte del mismo estaba pensado inicialmente como canciones para editar en acústico.
Sí, como ya te he dicho, ni yo mismo hubiera imaginado que hubiera acabado así, pero parece que la cabra siempre tira al monte. Si escuchas la primera toma acústica de “El mal” con la que empezó la grabación, entenderías que no era para nada ése el objetivo, pero una cosa fue llevando a otra… y de la pana pasamos al cuero.

>También el contenido letrístico varía según tema, sin ese nexo común más visible de otros discos. Te sigue gustando hablar de personajes con vidas no precisamente brillantes, los que dan más juego musical y literariamente, pero también hay, por ejemplo, una visión de Facebook aportada desde el punto de vista crítico.
Es que desde el punto de vista artístico, el fracaso encierra más belleza que el triunfo, así como la tristeza más inspiración que la felicidad; no conozco tampoco la explicación racional de esto. Y además, los triunfadores ya tienen sus espacios televisivos, publicitarios y sus envidiables posesiones y vidas. Démosles sus tres minutos de gloria a los que apostaron todo y lo perdieron… y tampoco tienen ni un puto Volkswagen Golf, ¿no?
Y sobre el tema del Facebook y las redes de comunicación, todos conocemos a gente a la que se le ha ido la olla y practica un claro exhibicionismo sentimental cotidiano, desnudando su vida cada tarde frente a los demás.

>Se nota que has sido y eres lector. A nivel de letras, ¿son más fuertes los  referentes novelescos y poéticos que otros músicos que se encargan de esa parte de la composición?
Eso yo no puedo decirlo, entre otras cosas porque tampoco me pongo a reflexionar sobre esas referencias literarias o poéticas: surgen y punto, mientras voy tocando o escribiendo. Hay letristas muy líricos -como José Ignacio García Lapido o Santiago Auserón, por ejemplo-, otros más urbanos, viscerales, cinematográficos… y muchos otros que deberían hacer sólo temas instrumentales porque no dicen nada, mienten o copian directamente.

María Padilla y Mary Porcar, además de María Iturralde, han aportado sus voces al disco. Simon Taylor ha grabado saxos y Míchel Llorens, teclados. El batería Alfonso Pachés sigue junto a Nando.

>Has seguido contando con la formación que grabó los Cultivos de invierno. ¿Un signo de que te gustó cómo quedó aquella primera parte?
Esa respuesta es muy fácil: sí.

>Curiosamente, sólo habéis realizado una actuación: la de la presentación del disco. Ya que no podemos opinar todavía de su resultado sobre un escenario, ¿qué sensaciones te ofrecen los ensayos?
Pues para serte sincero hemos ensayado poco… además, ensayar es de cobardes.

>A Míchel Sáez y Alfonso Pachés les conocíamos de otras etapas de Motel y también a María Padilla y María Iturralde, aunque creo que Mary Porcar es la primera vez que colabora. Pero, ¿cuál fue el motivo que te llevó a incorporar a un teclista, Michel Llorens?
Básicamente porque antes el que grababa las teclas era un servidor, y nunca estaba orgulloso del resultado final o había que esconderlo en la mezcla. En estas canciones no quería volver a repetir el mismo error y además, ya no estaba Toni –Porcar-, por lo que tenía que encargarme sólo yo del peso guitarrístico, hecho que hubieran condicionado unos arreglos y ejecución bastante previsibles. Llamé a Michel Llorens para grabar unas cosas concretas y nos gustó tanto el resultado a Alberto y a mí que fuimos incrementando poco a poco el protagonismo de los teclados. La idea básica era no repetir la fórmula de siempre a la hora de aliñar los temas.
Otra aportación que le dio color a la grabación fue la de las voces femeninas, las tres Marías (Padilla, Iturralde y Porcar). Las había visto cantar en Miss Black Emotion e intuía que si grababan las tres a la vez, en el estudio, podía tener mucho feeling la cosa.

Nando y Agus Albeiro, el nuevo dúo guitarrero, durante un ensayo.

>A quien apenas conocemos por aquí es al otro guitarrista, Agus Albeiro, que creo recordar que forma parte de un grupo de rock gótico de Valencia.
Agus tocaba en Over, que es el grupo al que te refieres, ya disuelto. Ahora está también en Historia de O, y por desgracia, se incorporó muy al final de la grabación.

>Abres el disco con “Cuento de barrio”, que es uno de los rocks más rabiosos que nunca has compuesto.
Pues estuve a punto de no grabarla… Al principio me parecía una macarrada que no iba a encajar en el cómputo global del disco, pero ya ves, acabó siendo la primera. Aunque realmente hubiera sido más un tema de Los Renglones, protagonizado por chonis poligoneros enganchadas a la telebasura.

>“La señora de los gatos” me recuerda a esos temas especiales con los que sueles cerrar los discos de Motel, con uso de cuerdas incluido. Sin embargo, esta vez la has situado en la primera parte del disco y para el final has dejado otro momento especial, la versión piano bar de “El mal”.
Hay ciertas canciones a las cuales acabas cogiendo un cariño especial, te recuerdan algo, o supongo que como algunos padres a los hijos que peor se portan, o las cosas que más te joden pero que a la vez te atrapan. Y en ésta, en concreto, los arreglos de cuerda que hizo Michel (Sáez) al final y la parte de piano son geniales. Cuando buscamos algún quórum acerca del orden de los temas del CD, la mayoría de las propuestas coincidían en ponerla más arriba.
Además, “El mal”, en plan piano-bar, también quedaba muy bien como broche final, es decir, acabar tal y como debería de haber sido el disco en un principio.

>En “El mal” no falta una alusión a un arma, algo a lo que acostumbras en tus letras. ¿Lo ves como un objeto muy ‘literario’?
Las armas habitualmente se utilizan para hacer el mal… y “El mal” habla de hacer daño psicológico, de la manera más cruel y gratuita posible. Es una especie de historia de amor psicópata.

>“Ruido en el corazón” la rescató Eloísa Nos Aldás (ENA) para titular su novela, que homenajeaba y se inspiraba en grupos como Motel. ¿Qué sentiste cuando Elo te comentó que iba a escribir ese libro y más tarde cuando lo leíste?
Pues al principio extrañeza, perplejidad, nostalgia…pero al mismo tiempo, hacer un libro con muchos de los referentes musicales y estilísticos que compartíamos me parecía “la hostia”. Me hubiera molado leerlo cuando era un adolescente y existía un mundo nuevo de cosas por descubrir en esto del rock…no como ahora, por desgracia.

>La has regrabado, al igual que “Diskoteca”. ¿Es cómo tu homenaje recíproco a fans de muchos años como Elo?
“Ruido en el Corazón” sí, era un regalo, pero “Discoteka” no. Simplemente era una espinita personal de jugar y experimentar con sonidos más “negros” que, anteriormente, hubiera sido complicado de hacer o recrear. También había un poco de terapia para superar ciertos prejuicios musicales…así como el origen de esta historia, bastante divertido de recordar.

> “Voy a pedirte en matrimonio” la editaste en los ‘Cultivos de invierno’, meses antes del fallecimiento de Morcillo, aunque creo que ya hacía tiempo que la tenías.
Sí, fue una de las canciones que barajaba para el disco homenaje a Juan, pero como no tuvo cabida, la saque en el cd por cojones; no quería que se muriera de asco y por otro lado, creo que es una “revisitación morcillera” bastante original y divertida.

>Le diste un tratamiento menos punk y más Burning.
Queríamos llevarla a otro terreno más Burning, Rollings, country…en donde estuviéramos cómodos, porque superar la original, con esa rabia tan punk ochentera y el vozarrón de Morcillo, era casi imposible. Cuando una canción es buena, funciona con una simple acústica o piano, puedes “travestirla” de mil maneras, pero ahí está siempre. En cambio, hay otras canciones que son víctimas o hijas de su tiempo, y cuando transcurre el plazo de su correspondiente moda o revival, mueren o se vuelven ridículas.

>Me da la impresión de que te gusta especialmente “El final del verano”.
Es una canción que resume de alguna manera general el concepto sonoro de los Cultivos y entra facilona; aunque mi favorita es “Vete”.

>¿Vas a contar  con todos los participantes del disco en el concierto de presentación?
Casi todos, salvo los saxofonistas y Mary Porcar, que anda de musicales en Valencia.

>Y después del concierto, ¿qué hay previsto?
Probablemente hagamos un par de conciertos conjuntos con Doctor Divago y alguna cosa en acústico. Aunque seguramente, el tema de la promo del CD y los futuros conciertos de presentación en otros lugares comenzaremos a relegarlos  al final del verano

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