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Maria Arnal i Marcel Bagés (Emac): “Todo es político; no hablar de ciertas cosas es callar ante realidades”

Maria Arnal i Marcel Bagés encabezan el cartel musical del Emac en su tercera edición. El guitarrista del dúo catalán dialoga con Nomepierdoniuna sobre el éxito de su propuesta, basada en la música tradicional con una envoltura actual. Compromiso social a través de unas historias que intentan eliminar tabúes. El domingo 18 de febrero cerrarán el evento en La Mercé de Burriana.
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Marcél Bagés y Maria Arnal.

Siguiendo la tradición, un dúo mixto cerrará el Emac de Burriana el domingo 18 de febrero (20:00; entrada gratuita). En esta tercera edición son Maria Arnal i Marcel Bagés los encargados de cerrar este evento que combina música y artes plásticas en el Centre Municipal de Cultura La Mercé desde el viernes 16. Su inclusión en el cartel es, a priori, un acierto por parte de los organizadores (Jessica Montero y Vicent Tormo, con el apoyo de la Concejalía de Cultura que encabeza Vicent Granel), ya que este dúo catalán -de Badalona y de Flix, respectivamente- ha sido una de las grandes sensaciones musicales de 2017 con su disco 45 cerebros y un corazón (Fina Estampa), aupado a las primeras posiciones en listados de Los Mejor de unas cuantas publicaciones especializadas y generalistas. Su música mezcla la tradición oral con toques actuales que le conceden un tono de modernidad… sin ocultar su origen folk.

El guitarrista Marcel Bagés -curtido en los escenarios jazzísticos y amante de la improvisación y también de la tradición- atiende vía telefónica a Nomepierdoniuna para hablar sobre este proyecto que le ha situado -junto a la primeriza Maria Arnal- entre las nuevas sensaciones de la música española, con el single “Tú que vienes a rondarme” como hit.

>Arnau, la  persona encargada de gestionar vuestro apartado de prensa, me avisó de que vais muy ocupados. No me extraña. Os requieren desde todas partes. Síntoma de un gran éxito que no sé si esperabais.
Vamos a tope. Tenemos muchos conciertos, que es una de las ilusiones cuando pones en marcha un proyecto. Y lo estamos consiguiendo. Ya con Verbena (2016) se produjo una reacción muy buena que nos llevó a tocar en muchos sitios. En 45 cerebros y un corazón la repercusión ha aumentado. Es bonito que la gente se interese por lo que haces, aunque a la vez te provoca más presión porque sabes que existe ese interés.

>¿Estáis viviendo ahora mismo de vuestra música?
Totalmente. Por fortuna, vamos a tope y nos dedicamos a actuar y a crear canciones nuevas.

>Es decir, en tu caso estás viviendo el sueño que todo músico persigue después de unos años metido en el jazz, la improvisación y la música de raíz.
Así es. Yo vengo de campos musicales que no son los más multitudinarios, haciendo música que quería hacer, pero que tenía mucha menos repercusión que el actual proyecto.

>Para Maria imagino que el salto ha sido aún más abrupto, porque ella nunca había actuado en público antes de unirse a ti.
Sí. Maria comenzó a cantar en un periodo en el que tenía que estar recuperándose de una rotura de fémur. Antes ni se había planteado cantar, aunque siempre ha estado rodeada de música. A ella le interesaba mucho la tradición, el archivo de la tradición oral registrado por el etnomusicólogo Alan Lomax, el compromiso político. Fue Marc Sempere –del colectivo barcelonés Compartir Dóna Gustet, que trabaja para la recuperación y difusión de la cultura popular- quien nos puso en contacto. Marc estaba preparando una película, El ball del vetlatori, y me pidió unos arreglos. Conectamos Maria yo. Vimos que ahí había algo interesante, que valía la pena sacar adelante. No algo “molón” en el sentido de comercial, sino algo en lo que profundizar. En septiembre de 2014 hicimos un concierto en la Barceloneta y funcionó muy bien. Fue el inicio y hasta ahora, creciendo la actividad.

“Durante los años del franquismo, la música tradicional se la apropió el poder y se veía como algo casposo. Las nuevas generaciones han crecido en otra época y tienen una perspectiva diferente”

>Formáis parte de esos grupos que miran con éxito hacia la tradición para hacer su música. Cada vez sois más, y resulta curioso porque hasta hace cuatro días esa música de raíz era rechazada por el público y los medios mayoritarios al considerarla parte de un pasado que parecía gris y lejano.
Justamente ayer pensaba en esta cuestión: “¿Por qué los medios le prestan ahora atención y no antes, cuando es una música que siempre ha estado ahí?”. Creo que lo que ocurría es que durante los años del franquismo esta música se la apropió el poder y se veía como algo casposo. Las nuevas generaciones han crecido en otra época y tienen una perspectiva diferente sobre esa música tradicional.

>¿Consideráis que vuestra música es política?
Todo es político, pero no se trata de hablar de partidos, sino de cosas que nos atañen a todos. No hablar de ciertas cosas es callar ante realidades.

>La primera vez que escuché Verbena me sorprendió que se abriese con un tema titulado “Cançó del taxista”, en catalán, y que la letra estuviese cantada en castellano y sin ninguna relación aparente con un taxista.
Surgió de una tonada cantada por un taxista de Madrid. Nos llamó la atención. La trabajamos, le dimos algunas vueltas. Verbena era un disco de punto de encuentro de diferentes personajes. Con los títulos nos referíamos a cuál era su origen.

>Alternáis letras en castellano y en catalán. ¿Es algo premeditado o simplemente van saliendo en uno u otro idioma?
Salen así. Dominamos bien el catalán y el castellano y surgen con naturalidad. Es la tonada, su musicalidad, la que nos hace escribir y cantar la letra en un idioma u otro.

>Con 45 cerebros y un corazón no solo habéis captado la atención por las canciones. La historia en sí que encierra este título ya ha dado para un buen número de líneas en medios.
Es que es brutal la historia: el descubrimiento en el monte de La Pedraja (Burgos) de una fosa común de asesinados por las fuerzas franquistas, conservándose en ella 45 cerebros y un corazón. Además, el propio hallazgo tiene un tono poético. La letra es brutal: el tabú, el silencio… Fuimos a tocar allí y fue sobrecogedor. Quisimos que el disco y una canción llevasen este título para tener más presente la historia.

>Y con este disco empezáis a ocupar espacios en medios generalistas y musicales. Y llega el final de año y aparece entre los primeros de unas cuantas listas de Lo Mejor de 2017.
Es algo que nos ha provocado muchísima sorpresa y también ilusión; aunque las listas son subjetivas. A mí me sirven para descubrir cosas. Pero lo entendemos como un reconocimiento a un disco en el que hemos trabajado muchísimo, y siempre gusta que se reconozca un trabajo. Nos ha sorprendido la repercusión que ha tenido este disco.

>La cara B de un disco de éxito es que parece obligarte a mantener el nivel en el siguiente o a superarlo. Esa exigencia puede crear presión a la hora de crear una obra nueva.
Intento no pensar en eso. Disfrutamos del momento y lo aprovechamos. El día en que vaya a menos, siempre me quedará esto. De todos modos, nos ilusiona mucho seguir creando porque tenemos muchas ideas y queremos seguir adelante. Creamos nuevas canciones con esa intención de continuar creando música.

>Imagino que en algunos períodos no os resultará fácil encontrar ese tiempo dedicado a crear cosas nuevas. Lo digo por el volumen de conciertos.
Va a rachas. Enero, por ejemplo, ha sido más relajado. Pero es verdad que cuando estás de conciertos, empleas unos tres o cuatro días entre desplazamientos, actuación… Por lo que te quedan dos días para estar en casa. Pero siempre voy tomando apuntes, dando forma a ideas, acumulando cosas. Además, queremos tener material nuevo, porque estar siempre tocando lo mismo puede provocar aburrimiento. Pero tampoco tenemos prisa. No nos marcamos la obligación de sacar un disco porque sí en un momento determinado.

>¿Van creciendo las canciones tal como las vais interpretando en vivo? ¿Les vais introduciendo variaciones?
Sí, van creciendo. Maria no los canta igual ahora que hace seis meses. De todos modos, la manera de interpretarlos varía muchas veces dependiendo del público, de lo que nos transmita, de la energía que nos proporcione.

>¿Y qué es lo que más os suele transmitir el público que tenéis enfrente?
Notamos mucha conexión. Los conciertos son algo colectivo. Entre un tema y el siguiente, Maria cuenta historias y la gente se siente partícipe de ellas. Hay interacción.

“Lo que más nos gusta es tener al público cerca, sentirlo. Cada concierto depende mucho del público”

-Venís al Emac de Burriana. ¿No sé si conocíais este evento que mezcla música y artes plásticas?
La verdad es que no. He estado mirando algo y parece atractivo.

>No se desarrolla en una sala, sino en un espacio de uso cultural que no está hecho específicamente para conciertos. Los años anteriores ha sonado muy bien con el formato de guitarra y voz.
Nos gusta tocar en espacios que son especiales. Lo que más nos gusta es tener al público cerca, sentirlo, mientras estamos actuando.

>Ya que habéis actuado en salas, espacios no musicales y festivales. ¿Cuál es vuestro espacio preferido?
Depende mucho del público. Independientemente de dónde estemos, lo que pretendemos es estar cerca de él. Buscamos siempre hacer el espacio pequeño, sentirnos cerca. Intentamos adaptar el escenario para conseguir esa proximidad.

>No será vuestra primera vez en escenarios castellonenses. ¿Alguna sensación especial cuando venís a actuar por aquí, alguna anécdota…?
Siempre que bajamos a Castellón la respuesta es espectacular. Es habitual que la gente cante más con nosotros que en otros sitios. Por ejemplo, cuando cantamos “A la vida” de Ovidi Montllor, la gente grita espontáneamente un gran “Sí”, algo que no ocurre en otras zonas.

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