Música

Lula. 10 años de ‘trimonio’, power pop y furgoneta

Cada vez que Patrizia Escoín enchufa su Fender Telecaster ‘leoparda’ sobre el escenario del Four Seasons y canta sobre las bases de Félix Ribes y Adela Arrufat, Lula celebra algo especial. El viernes 27 de marzo (20:00; 8 euros) será para festejar su 10º aniversario. Repasarán sus 4 discos: ‘Zapatos nuevos’ (2006), ‘El mundo está temblando’ (2007), ‘Sufre como yo’ (2010) y ‘Viaje a Marte’ (2013), todos editados con Lucinda Records. Mientras preparan esta cita, chatean con Nomepierdoniuna. Al otro lado del teclado, uno de los grupos más importantes surgidos de Castellón.
  
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Lula son Félix Ribes (bajo), Adela Arrufat (batería) y Pat Escoín (voz y guitarra).

>Zapatos nuevos se inicia con “Henry Miller”, el escritor preferido de Pat Escoín, al igual que el libro Redonda como una pelota. Para seguir la misma línea, también arranco la entrevista con una pregunta que le incluye. ¿Es el autor estadounidense la figura cultural favorita de Pat, por encima incluso de músicos?
Patrizia Escoín (Pat): Henry Miller es uno de mis escritores favoritos. Me parece una figura genial, me encanta su dialéctica, y siempre me da la sensación de que me habla a mí en sus escritos, pero reconozco que tal vez he abusado de él. Hay muchísimos más escritores/as en este mundo que me parecen geniales también y que me han influenciado muchísimo a la hora de escribir canciones. Creo que es más una cuestión de encariñamiento, soy una mujer fiel. Pero es difícil escoger un personaje cultural favorito para mí; hay muchos.

>Más de una vez he oído la teoría de que el nombre de Lula viene por una referencia al ex presidente de Brasil, como una especie de homenaje, o porque sonaba bien. Sin embargo, en realidad el origen se encuentra en un restaurante en el que trabajabais, ¿no?
Félix Ribes: Realmente el nombre de Lula no viene tampoco de nuestra andadura laboral en el La la lá, aunque terminó siendo conocido como el Lu la lá (risas). ¡Pobre Álex! Más de una vez nos lo dejamos colgado un sábado por la noche con todo lleno para irnos de concierto los tres. Fue una época muy bonita para el grupo. Aquello era como un Gran Hermano en el que prácticamente estábamos todo el día trabajando y ensayando. Me hubiera gustado verlo a través de la tele (risas). Lula viene del hijo de Patri, Luca, que cada vez que pasaba por la rotonda del pixaví del final del camino de La Plana, llamaba así a la libélula metálica. En esa época Pat pasaba muchas veces a por Ade para ir al ensayo y Luca era muy muy pequeño… Ahora es todo un tiarrón.

Adela Arrufat: El ex presidente de Brasil me cae muy bien, y creo que al resto de la banda, pero como ha comentado Félix, viene de otra parte. Puede que bromeáramos en alguna otra entrevista con ello, pero nada que ver. Por cierto, en portugués Lula significa “calamar”, curioso nombre para un presidente (risas).

>Lula empezó con Pat y Ade, aunque en aquel momento ni siquiera teníais nombre, o si lo teníais era muy ‘de local de ensayo’. En algunos momentos pensasteis incluso en actuar como dúo, a lo White Stripes…
Pat: Sí. No fue algo premeditado. No recuerdo cuándo ni cómo decidimos ir al local y ensayar, pero yo necesitaba tocar con Ade. Supongo que fue recíproco. Ella es muy refrescante, loca de ideas y muy divertida. Nos dedicamos más a buscar un camino que nos gustara a las dos sin prisas para presentarnos en público. Creo que nunca pensamos en hacernos públicas. Estábamos investigando hasta dónde podíamos llegar, en qué coincidíamos y conociéndonos musicalmente. Todo eso nos llevó un tiempo de ensayos y cervezas. Al cabo de un tiempo nos dimos cuenta de que sonaríamos mejor con alguien más en el grupo.

>Os disteis cuenta de que a las canciones les faltaba bajo. Y ahí apareció Félix. Uno de los motivos por los que le incorporasteis fue “porque es guapo y encantador”. Pero, curiosamente, en principio no le llamasteis para hacer música con el grupo, sino para que apareciese en unas fotos (!!!).
Pat: Creo que ya nos había dicho que “no” a lo del grupo, pero accedió a hacerse las fotos para un concurso al que nos presentamos locamente con una maqueta de sonido infernal que nos grabó un amigo en el local… Necesitábamos unas fotos y nos pareció que nosotras dos solas era poco… ¡No sé por qué!!! (risas). Ahora pienso que igual fue una treta de Ade para captar a Félix, porque después de las fotos y ver el desastre de maqueta, creo que se apiadó de nosotras y vino al ensayo con su bajo.

Félix: Esas fotos eran para poder presentarse al concurso Castellón en Vivo. Les hacía falta una foto del grupo y una maqueta… Yo no grabé esa maqueta. Como aún no estaba en el grupo, le pidieron a un gran bajista de funky, Axel (Kersting, de El Sombrero de Color-Ndr), que se tocara algo (risas). Salió algo muy raro, pero sirvió para inscribirse en el concurso (risas). Por cierto, no ganamos. Quedamos segundos en una final cuanto menos accidentada. Aunque nos dio igual y seguimos haciendo planes para dominar el mundo. Además de ganarnos el apoyo y el cariño de Juan de Pablos, que estaba entre el jurado. ¡Todo un lujo!

Adela: No le propusimos tocar porque fuera guapo. Fue porque nos llevábamos muy bien. Sabíamos que era un gran bajista y tenía disponibilidad en ese momento. Se podría decir que somos casi un trimonio. Tocar en un grupo es una relación bastante intensa y es muy importante conectar en muchos aspectos. Con Félix conectamos desde siempre. Cada estilo de música suele llevar una estética, un sonido particular, una marca de instrumento… realmente es una auténtica locura si se piensa, pero lo bonito es que todos estos estilos conviven en armonía. Como una película donde los personajes de Grease, El señor de los anillos y La naranja mecánica vivieran en la misma sociedad.


>Félix no era nuevo en la música. Venía de tocar con Jonipai, uno de los pocos grupos castellonenses que han actuado en el FIB. ¿Qué recuerda de aquella experiencia?
Félix: Bueno, la verdad es que la actuación en el FIB del año 2000 fue una gran experiencia, sobre todo porque éramos un grupo muy joven; no teníamos ni carnet de conducir… Y en cosa de apenas tres años ya llevábamos dos demos, un EP y varios recopilatorios a nuestras espaldas para El Diablo Distribución y para el sello madrileño que nos publicaba, Jabalina Música. Y porque en aquel momento no era tan fácil colarse en la escena independiente desde una ciudad como Castellón. Nos pasábamos muchos sábados enviando nuestras maquetas a fanzines por todo el país e hicimos algunos bolos para promocionarnos por distintas ciudades. Todo aquello nos supo a gloria, ya que siempre habíamos deseado subirnos a un escenario del FIB y lo hicimos por derecho propio. Lo mejor de todo aquello fue, sin duda, la avalancha de gente que entró corriendo para vernos tocar aquel día. Una imagen que guardaré siempre en mi retina, al igual que el resto de la banda: Juan, María, Miguel y Laura. Y también el festivalazo que nos dimos tomando birras con Los Planetas, Fresones Rebeldes y demás artistas nacionales.

Félix, con gafas, en su joven etapa con Jonipai.

>Curiosamente, Lula, con mayor repercusión, no habéis conseguido actuar en el FIB. ¿En algún momento de vuestra trayectoria os ha importado?
Félix: Eso no es del todo cierto. Lula actuó en la edición de 2011 en el escenario Vilacamp, aunque realmente nos da igual no tocar en el FIB. Así como con Jonipai era algo necesario, puesto que pertenecíamos totalmente al estilo del festival… con Lula, que ya hemos actuado en un montón de festivales por toda España -algunos igual de importantes-, y que quizá somos más punks que la mayoría de las bandas nacionales que actúan ahí, nos da igual. Si nos llaman, encantados, pero si no, ellos se lo pierden. A pesar de todo seguimos siendo más felices tocando en salas. Somos una banda a la que le gustan más las distancias cortas (risas).

Ndr: En la pregunta se apunta al cartel principal del FIB, el que desarrolla su programación en el recinto del festival. Efectivamente, Lula tomó parte en la primera edición del conocido popularmente como pre FIB, en 2011, junto con otros grupos castellonenses como Skizophonic, Conecta4 y The Last Band.

>Aunque creo que Félix no estaba demasiado interesado en tocar en un grupo, ya que prefería centrarse en los estudios. Entró casi que por hacer un favor y ya han pasado diez años.
Félix: Además de los estudios, en aquel momento yo llevaba junto a otros socios un local llamado Hulahop, que me consumía casi todo el tiempo libre que tenía, y por eso en un principio la idea de volver a formar parte de una banda me resultaba poco atractiva, pero la música es una droga y cuando vuelves a probarla estás perdido.

>Félix comentó durante la presentación del libro autobiográfico Redonda como una pelota (Chelsea Ediciones) que Pat hubiese podido escoger músicos conocidos para llevar adelante un nuevo proyecto, y le agradecía que hubiese apostado por Adela y por él, tomando un camino más arriesgado. Primaron más las ganas de sentirse a gusto dentro de un grupo que cualquier otra pretensión, ¿no?
Pat: Yo siempre he tocado con amigos, con gente que quiero, que me cae bien, con quienes  tengo muchas cosas en común, que me conquistan como persona, necesito un feeling muy fuerte y una total confianza mutua; cuando lo pierdo ya no puedo tocar así. No tocaría con mercenarios a los que les da igual qué tocar o no les guste mi música por muy bien que lo hagan. Mi pretensión siempre ha sido hacer buena música, decir cosas, ofrecer algo verdadero y no veo otra manera de hacerlo, ni veo mejores músicos con quien formar Lula que Ade y Félix.

Félix: Yo creo que en el momento en el que se formó Lula nadie tenía realmente claro que aquello fuera a tener el recorrido que hemos tenido. Fue algo que cuajaba más y más a cada ensayo. La sintonía entre nosotros y el empuje de los tres hicieron que a los cinco o seis meses de empezar a ensayar estuviéramos tocando en el Roxanne de Oropesa y ya no paramos. Pat podría haber buscado músicos con más nombre, más virtuosos, o incluso más profesionales… pero se dejó llevar y al final el feeling se impuso a cualquier otra aspiración.

>Adela tampoco era nueva, aunque sus grupos no habían conseguido tanta repercusión (The Early Sunflowers y Second Hand Store). Tocaba la batería y lo ha seguido haciendo siempre, aunque ella se considera más “una pintora metida a batería”. En su curriculum figuran dos exposiciones de sus pinturas en Estados Unidos…
Adela: El motivo es que con la batería empecé como hobby y nunca pensé que sería parte de mi vida tanto tiempo. He sido prácticamente autodidacta. Los años hacen que mejores, te quieras superar y aprendas. En la pintura sí que realicé estudios superiores, que me dieron una técnica inicial que también hay que trabajar mucho para mejorarla y desarrollarla, pero no empecé como hobby.

>En cierto modo, tuvo PJ Harvey la culpa de que Lula se pusiese en marcha.
Pat: Yo estaba embarazadísima de Luca, y Ade y yo fuimos al FIB. Recuerdo ver su actuación sorprendida y entusiasmada y decirle a Ade que me encantaría tocar con ella y hacer algo tan potente, tan crudo y desgarrador a la vez.

Adela: Puede que sí. Yo casi levité en aquel concierto, me atravesó totalmente, presentaba su dico Stories from the city, Stories from the sea. Patricia y yo estábamos sentadas (porque ella estaba embarazada y yo con anginas) y de vez en cuando nos mirábamos entusiasmadas. Creo que nos dio tanta energía con sus guitarrazos que decidimos hacer algo.

>Sé que es un tema que no os gusta, pero supongo que habéis escuchado mil veces aquello de “para ser un grupo de chicas…” y, sobre todo, en el caso de Ade como batería. Guste o no, a la mujer se le sigue exponiendo a esa comparación en el mundo del rock, sobre todo fuera de la figura de cantante.
Félix: Una vez más en la historia de la humanidad, algunas personas se cuestionan cosas naturales. Conozco a Ade desde hace muchísimos años, desde los tiempos de The Early Sun Flowers, y nunca me llamó la atención verla tocar la batería; es lo más normal y natural del mundo. No sé cómo la gente se sorprende.

Ade: Es cierto que ha habido escasez de mujeres en la música y sobre todo con ciertos instrumentos, pero no me parece para tanto, ni tan llamativo darle al tambor (risas). Debería de estar Félix más cansado del tema de que nos consideren grupo de chicas.

>El primer disco, Zapatos nuevos (Lucinda Records, 2006), resultó todo un éxito en cuanto a críticas y aceptación de público. Canciones que eran singles adictivos. Ahí está “Sayonara”, que fue la sintonía de un programa sobre el Mundial de Baloncesto 2006. ¿Cómo surgió esa posibilidad y qué supuso para vosotros escuchar la canción cada noche en un espacio deportivo con una buena audiencia?
Félix: Pues es una de esas historias bizarras fruto del azar. Resulta que el marido de una amiga de Ade que conocemos, que es holandés, trabajaba en Barcelona en la realización de ese programa de televisión, aún en vías de preparación, y un día llevando en el coche el disco puesto, su jefe -que llevaba ya la idea de llamar al programa Sayonara– le comentó que quería esa canción como sintonía.

>Por cierto, por internet se puede encontrar un comentario donde alguien identifica la canción, la ubica dentro de Zapatos nuevos, comenta que es de Lula… y acaba rematando con un “Lula es la hija de Miguel Ríos”.
Pat: ¿¿¿Sí??? No sabemos nada de eso… ¿Tal vez se llama Lula la hija de Miguel Ríos?

Adela: Esa chica es cantante y, puede que me equivoque, pero creo que tiene un grupo indie que se llama Balboa, de ahí las confusiones.

>En vuestras letras el amor es un tema importante y, dentro de él, el sexo. No hay por qué desvincular dos realidades que en muchos casos van unidas. En este sentido, no has habéis cortado con el vocabulario. Sin embargo, en un tema como “Guarra”, según la edad del público que teníais delante, sí os habéis autocensurado en directo.
Pat: Las letras de Lula no son para niños, no escribo para todos los públicos. No me gusta tocar para niños tampoco. Si alguna vez hemos tocado delante de ellos he preferido censurar algunas palabras que escucharán en cualquier momento en cuanto enciendan la televisión. Es una tontería, porque verán matanzas reales en directo en el Telediario… Y decir “guarra” es una chorrada. No sé… debe de ser porque he ido a un colegio de monjas. En ese momento no me pareció adecuado ni educado por mi parte.

Félix: (risas) ¡¡¡La vida está llena de contradicciones!!! De todas formas, creo que somos bastante guasones y siempre hemos jugado a estas cosas.

>Es recurrente que se os pregunte por vuestras letras sexuales, pero no tanto por ese muestrario de cultura pop que ofrecéis en cada disco, lleno de referencias a músicos, actores, películas, escritores…
Pat: Hablamos un poco de todo. Suelo hablar claro sobre sexo y amor, tal vez por eso choque más ese tema. Me inspira cualquier libro bueno, cómic o película. Soy bastante mitómana a veces y según con quién.

>Zapatos nuevos es un gran debut, pero no todo fue “componer, tocar y cantar”. Parece que los primeros ensayos del trío no invitaban mucho al optimismo.
Pat: Claro que sííííí. Yo lo recuerdo todo muy emocionante y rápido. Sonamos a grupo desde el principio. Desde el principio nos sentimos como una roca. Me inspiró muchísimo estar con Felix y Ade en el local. Hacíamos canciones sin parar… Sonar bien cuesta mucho tiempo esfuerzo y trabajo, pero no es mi mayor preocupación y nunca la ha sido.

Adela: Cuenta, cuenta, que yo no me enteré.

>Muchos sitúan a Lula inmediatamente después de Los Romeos, pero en medio hay una etapa muy poco conocida con Belfast, en el que también estaba Pedro López (bajo), Juan Fortea (en la actualidad más conocido como Junior Mackenzie o en su proyecto como La Música de Martina) y Jorge Aparici (batería, en la actualidad en L-Funk).
Pat: Pues sí. Después de Romeos vino Belfast y antes un proyecto que casi nadie conoce, Duplex, de Pedro y mío, que no fue a mayores y que se zanjó con maquetas caseras. Entonces Pedro empezó a tocar el bajo con Second Hand Store y de ahí surgió la amistad con Juanito; y también tocaba en Radio One con Jorge Aparici. De esas nuevas amistades surgió Belfast. Fue una época tormentosa en general y no duramos demasiado, pero grabamos un par de maquetas y tocamos algo por Castellón. Fue un tiempo de aprendizaje muy importante para mí, y me enriqueció muchísimo componer con Juanito y Pedro, y tocar con todos ellos.

>El clima de Zapatos nuevos y del siguiente, El mundo está temblando (Lucinda Records, 2007), son distintos. Pat se encontraba en dos momentos diferentes emocionalmente y eso parecía reflejarse internamente. El segundo es más feliz, empezando una nueva etapa personal. Parecía que el local de ensayo era una especie de purgatorio, porque la actividad era frenética en ese momento, como lo prueba que entre el primer disco y el siguiente apenas transcurriese un año.
Pat: Estábamos en racha. Era un buen momento para el grupo, teníamos tiempo los tres y queríamos dedicarlo. Yo, además, tenía mucho miedo de que me pasara como en el segundo de Romeos, que fue un calvario y tardamos dos años en hacerlo…. Era un trauma que arrastraba desde entonces y que no quería repetir. Me parecía que si paraba no saldría ya nada después. Estaba un poco obsesionada con componer y mejorar. No podía hacer otra cosa.

Félix: Como bien dices, la actividad del grupo era muy frenética. Aún estábamos presentando el primer trabajo por todo el territorio y ya tocábamos en directo canciones del segundo disco. Eso fue todo un reto y a la vez una forma de seguir enganchados a la adrenalina que segrega un grupo en sus primeros bolos. Pura droga que se plasmó en El mundo está temblando.

>A pesar de ese clásico vuestro que es “Johnnie Walker” y de tener buenas canciones, algunas de ellas muy especiales y personales, desde mi perspectiva sobre los cuatro discos y las reacciones de la gente, me da la impresión que se quedó un poco por detrás del resto.
Pat: Tal vez fue demasiado seguido al primero y no dio tiempo a que la gente se enterara de que había salido (risas). ¡Igual nos pasamos de rapidez! Es difícil acertarlo.

Félix: No pienso que sea así. Lo que sucede es que al solaparse durante tanto tiempo en directo con Zapatos nuevos y que “California” sonó hasta en la sopa en radios y teles, la gente se acuerda más de “Zapatos nuevos”, es normal. También hay que reconocer que ya no tienes el efecto sorpresa a tu favor.

>Me parece que Sufre como yo (Lucinda Records, 2010) es el mejor valorado por buena parte de los fans.
Pat: Me alegra mucho eso, porque quisimos hacer algo realmente bueno, y se tituló Sufre como yo porque no fue un disco fácil en ningún sentido, ni de componer, ni de grabar, ni de editar…

>Un disco generoso en cuanto a cantidad, en el que incluisteis todo lo que teníais.
Pat: Incluimos todo lo que nos pareció que tenía que estar. Félix insistió, y con bastante razón, en no poner tantas canciones, pero Ade y yo no podíamos renunciar a ellas. Nos parecía que tenían que entrar porque lo contrario era como cortar la obra por la mitad. En realidad, nuestra idea era un disco doble, por eso tiene dieciséis canciones.

>“Sufre como yo” y “De alquiler” son dos trallazos, pero curiosamente a mí siempre me han encantado “Cosas extrañas en la radio” y “Besos pequeños”, dos canciones lentas y la primera con una cadencia casi hipnótica en su inicio.
Pat: Siempre se nos han dado bien los medios tiempos, debe ser por eso…

Félix: Es un disco estupendo. Así lo queríamos hacer y así creo que lo hicimos… ¡Es el tercero y hay que bordarlo! Creo que no teníamos otra cosa en la cabeza. Además nos costó muchísimo esfuerzo conseguir darle una vuelta de tuerca más a nuestro sonido sin perder el norte.

>Viaje a Marte (Lucinda Records, 2013) es un disco del que os sentís muy satisfechos, tanto por el resultado como por la gira. Comentasteis que era lo mejor que podíais ofrecer. ¿Lo veis aún así?
Pat: Estamos aún orgullosos de Viaje a Marte. Creo que es un disco con buenas canciones, consecuente con nuestro hacer como grupo, un escalón más.

Félix: Este disco es un salto profesional. Es fruto de la madurez de un grupo de alma efervescente que se niega a desaparecer, un punto en el que hemos alcanzando un equilibrio entre nuestro mejor pop, el irreverente punk que llevamos dentro y el toco psicodélico que nos hacía falta. Estamos muy contentos y el público también lo disfruta, así que es perfecto.

>Por cierto, en las críticas volvisteis a recibir calificativos como “la mejor banda de power pop española”.
Félix: Las críticas son importantes y además da gusto leer buenas críticas, pero no hay que olvidarse de creer y disfrutar de lo que haces y hacer disfrutar a los demás en directo o en sus casas.

>Fue un disco con una creación no demasiado tradicional, ya que en principio algunas canciones fueron lanzadas como “cápsulas”, sin tener claro que fuesen a ir incluidas en un LP.
Félix: Quizá ahora los discos se alargan un poco más entre entrega y entrega, pero por eso quisimos hacer un lanzamiento para quitarnos el mono y seguir trabajando con más calma el resto de los temas. No ha dado mal resultado, ¿no?

>En ese disco cambiasteis de productor. Después de tres trabajos con Coky Ordóñez, ocupó su puesto Alberto Lucendo, también en los estudios Rockaway de Castellón.
Félix: Coky es fundamental para nosotros. Es un buen amigo y nos conoce mucho a los tres. Compartimos muchas referencias musicales. Además, nos produjo dos temas de este trabajo. Pero en esta ocasión Alberto focalizaba mejor el sonido que buscábamos y ya habíamos trabajado con él en el tercer disco de Lula, cosa que siempre ayuda. Tenemos mucha suerte de contar con los dos.

>No hemos hablado del cuarto lulo, Vicente El Rana, responsable de Lucinda Records, la discográfica con la que habéis editado los discos, manager y enamorado de Lula.
Félix: El Rana es el cuarto lulo casi desde el principio del grupo. Al poco de empezar a tocar por salas de la provincia nos contactó, a través del Fotolog, una fan desde Madrid preguntando que si teníamos pensado actuar en Madrid. Nos lo pensamos dos segundos y ahí que nos fuimos… Actuamos en una sala del centro de Madrid, en la plaza de los Dolores, llamada Custom y ahí estaba El Rana con su flequillo y su perfecta cazadora de cuero. Nosotros salimos con nuestras camisetas de rayas blancas y negras, al más puro estilo Castellrock y fue todo un flechazo. A partir de ahí empezó a buscarnos bolos y a movernos por todo el país hasta hoy por hoy. Nuestra relación es y será siempre algo más que una relación profesional, es nuestra familia, es de la banda.

Lula con Vicente ‘El Rana’, de Lucinda Records.

>Aunque lleváis años en la punta de lanza del rock hecho en Castellón, sois un buen ejemplo de que son muy pocos los que pueden vivir de su música. Al contrario, habéis arriesgado vuestro dinero y en algunos momentos incluso habéis pedido ayuda a vuestros más íntimos. Y de vivir sólo para vuestra música, ni pensarlo.
Pat: Pues eso, que es más difícil de lo que parece.

Félix: Creo que llegamos 25 años tarde (risas). Es broma; no sé cuál es la razón.

Adela: Así es el mundo del arte. Se hace por necesidad interior no por la económica.

>Por ejemplo, al principio con Lula ensayabais todos los días, y ahora sólo uno. Las obligaciones mandan. A pesar de ello, habéis comentado que ahora estáis en el mejor momento.
Pat: Seguimos ensayando dos o tres días a la semana cuando hace falta, por ejemplo ahora. A nadie le regalan nada y en la música tampoco. El mejor momento en que estás es en el que más te lo curras… Vivir de rentas no es algo bueno.

Félix: Sí, creo que las experiencias que hemos vivido nos han hecho una banda con un buen nivel.

>¿Lo único o lo que más echáis en falta en Lula es no poder vivir de la música?
Pat: ¡Pues yo sí! Para qué mentir.

Félix: Yo no. Me gustaría tocar más y estar mejor pagado, pero conozco gente que vive de la música siendo músico profesional y es algo que personalmente no me va. Necesito sentir que soy parte de una banda y disfrutar de sus momentos dulces y amargos.

>Incluyo unas aportaciones de Sara Ibáñez, fan de Lula: ¿Canción favorita para tocar en vivo?
Pat: “El mundo está temblando”.

Félix: “Vaqueros viejos”, “Sayonara” o “Rubia de bote”.

Adela: No tengo una favorita.

>Y yo la extiendo. Una vez le pidieron a Neil Young que hiciese una selección de sus temas para publicar un recopilatorio y escogió 400. Decía que no podía excluir ninguna más. ¿En vuestros casos tendríais más fácil hacer una elección? ¿Cuál sería?
Pat: Es difícil… y va por épocas. A mí ahora me apetece mucho tocar “Mi ex y yo”, pero no les apetece a Ade y Félix. “Rubia de bote” me gusta siempre. “L” me encanta tocarla y para mí “Hasta Mañana” suele ser un infierno. “Minie” me chifa aún.

Félix: ¡¡¡Argggh!!! Nos ha costado la vida hacer el repertorio del décimo aniversario (risas). Aunque sin duda sería un gran recoplilatorio, pero no te lo voy a desvelar hasta después del bolo del 27.

Adela: Estoy con Neil.

>Otra de Sara Ibáñez, que coincide con otra fan, Mirian Espinosa: ¿Vuestra actuación más memorable?
Pat: Recuerdo nuestra primera actuación en Roxanne en Oropesa aún con auténtica devoción. Seguro que fue horrible pero yo fui feliz.

Félix: La ocasión que estuvimos haciendo de teloneros de Nada Surf en la sala Moby Dick de Madrid. Era muy al principio de la banda, una de las primeras cosas que hacíamos con El Rana y creo que ese día le hicimos miembro del grupo… Le regalamos una camiseta de rayas (risas). No se me olvidará jamás.

Adela: (risas) Sí, memorable.

>¿Y la más memorable que no sea vuestra?
Pat: Los Ramones en Arena (Valencia), por supuesto.

Félix: Difícil pregunta. Hay muchos conciertos imborrables en mi cocotera, pero quizá el concierto que más me impactó fue de unos murcianos llamados La Fábrica de la Luz (con miembros de Neuman y Second-ndr.) o algo así. Se marcaron un bolaco para cuatro gatos en un sótano de Benicàssim llamado Stop, destrozando casi sus instrumentos… ¡Algo brutal! No digo más… el bajista después de lanzar el bajo varias veces por el aire, terminó debajo de la batería. ¡De locos!

Adela: No me puedo quedar con uno. Moloko, Radiohead, Pj Harvey en el FIB. The Black Crowes en Barcelona, Juliette Lewis and the Licks en Vitoria, entre algunos.

>Y una más de Sara: Un disco que haya cambiado vuestra vida, que no sea vuestro, claro.
Pat: Celebrity Skin de Hole.

Félix: In on the kill taker de Fugazi; en esa época el grunge corría por mis venas.

Adela: Amorica de The Black Crowes.

El momento preferido de Lula: en la furgoneta rumbo a un concierto. En esta ocasión conducida por Tomás Ramos (pareja de Pat y compañero de grupo en Los Amantes) y con un invitado, Juan Fortea/Junior Mackenzie, compañero en antiguos proyectos tanto de Pat (Belfast) como de Adela (Second Hand Store).

>A Mirian Espinosa le gustaría saber dos cosas: ¿Qué es lo que más os apasiona de salir de gira?
Pat: A mí me gusta mucho la sensación de olvidarme de todo y subir a la furgoneta con la alegría de tocar esa noche. Y ver a Adelita dormir hecha un ovillo todo el rato y charlar con Felix…..

Félix: Como bien dice Pat en su libro, dejar toda tu vida en stand by hasta tu vuelta. No lo dice así pero es la sensación.

Adela: Dormir en la furgo sabiendo que Patrizia y Felix están ahí y vamos camino hacia alguna parte.

>Y la segunda: ¿Qué se os pasa por la cabeza antes de salir al escenario?
Pat: Ganas de vomitar y salir corriendo.

Félix: Creo que nada. Contenemos la respiración hasta que suena la primera nota… (risas).

Adela: ¿Me cojo agua, Coca-Cola y cervecita o pongo ya una copichuela?

>Y ya para acabar –“por fin”, diréis-, ¿qué preparáis para el concierto del viernes 27 de marzo en la sala Four Seasons de Castellón?
Pat: Tocaremos canciones antiguas de los primeros discos que no tocamos desde hace casi diez años… y también de Viaje a Marte. Hemos hecho una selección especial para el aniversario. Será más bien una celebración.

Félix: ¡Para eso habrá que venir y verlo!.

>¿Y más allá de este concierto? ¿Quinto disco a la vista?
Pat: Estamos trabajando en él, sin prisas.

Félix: Es nuestra intención, ya estamos trabajando en ello, pero aún es un poco pronto para saber cuándo estará listo. No hay prisa, aún es relativamente reciente Viaje a Marte.


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