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Besing Fest, diseño, ilustración, Inteligencia Artificial, Isa Nieto, La Exprimidora, murales, publicidad
La ilustradora y muralista Isa Nieto, en su estudio. Foto cedida.
Isa Nieto (Málaga, 1990) lleva más de una década trabajando como ilustradora y muralista. Su último trabajo más visible ha sido el cartel de la Feria de Málaga para El Corte Inglés, una pieza creada artesanalmente en la que la Farola, los verdiales y el jazmín conviven con las dos caras de la fiesta malagueña, la del día y la de la noche. Pero, Nieto recurre a símbolos reconocibles sin convertirlos en una ‘postal’. Ella misma admite que le da “rabia” la imágen tópica que a veces se exporta de Malága, también su tierra Córdoba y Andalucía en general.
En su lugar, la ilustradora parte de lo que tiene cerca: el paisaje andaluz, la cerámica, los objetos, los patrones y los rituales populares. Por encima de la técnica, lo que define su trabajo es la mirada y lo que conoce. Y aunque muchas de esas imágenes terminan circulando por las pantallas de nuestro teléfono, Nieto sigue dibujando y pintando a mano. Después, sus bocetos pueden convertirse en un cartel, ocupar una fachada o trasladarse a otros soportes, como una botella.
En el campo del muralismo, el trabajo de Nieto ha sido además reconocido durante dos años consecutivos en los Premios APIM (la Asociación de Profesionales de la Ilustración de Madrid). En 2024 recibió el primer premio de Ilustración Aplicada por su mural en la Librería Luces y, en 2025, fue finalista en la categoría de Ilustración Publicitaria con Quinto, el pueblo de las momias.
La creativa compartirá esta forma de entender la creación en el Besign Fest, el encuentro organizado por La Exprimidora que reunirá en Castelló a profesionales de la ilustración, el diseño, la publicidad, la arquitectura y otras disciplinas creativas. La cita se celebrará el 3 de octubre en el Teatre del Raval. Las entradas ya están a la venta.
Per antes, Nieto conversa con Nomepierdoniuna sobre el valor de seguir creando desde lo cercano, la desprotección de los ilustradores en internet y por qué continúa defendiendo lo artesanal en plena era de la inteligencia artificial.
>En un momento en el que las imágenes circulan globalmente y las tendencias tienden a parecerse, ¿dirías que lo que más te inspira está, en realidad, cerca de casa?
Sí. Creo que hay que salir de la pantalla y de ese potaje de imágenes al que estamos constantemente expuestos. Para mí, la inspiración parte del lugar en el que estás y vives, de lo que uno puede experimentar. De mis propias vivencias, de lo cotidiano y de lo cercano. Lo que tengo alrededor me permite mirar desde un lugar más personal.
También puedes inspirarte viajando, leyendo libros o viendo películas, pero siempre lo transformas a través de tu propia mirada y de lo que has vivido. Todo eso va construyendo una forma de mirar. Y ahora que tenemos acceso a tantas imágenes de todo el mundo, está bien tener algo propio que contar.
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>¿Y cómo se trabaja desde lo local sin caer en el tópico o en una imagen folclórica del territorio?
Cuando veo la imagen que se exporta de Málaga o de Andalucía en general, a veces me da rabia porque siento que no es real. Creo que hay que tener muy presentes los tópicos para poder cuestionarlos y no caer en ellos, y tratar de mostrar la realidad completa de un lugar.
En algunos trabajos concretos, sobre todo de publicidad, el cliente me ha pedido que siguiera esos caminos más tópicos, pero ahí es precisamente donde me interesa romper patrones. De hecho, en la ponencia enseñaré algunas ideas descartadas de mi trabajo y hablaré de un proyecto relacionado con todo esto y de cómo terminó resolviéndose.
>En ese sentido, ¿crees que es importante seguir creando desde lo cercano, aunque algunos proyectos quizá no lleguen a un público masivo?
Lo que hago visualmente es para todo el mundo, aunque parta de lo cercano, porque es lo que conozco y desde donde puedo hablar con más sinceridad. No pienso en si llegará a mucha gente, o no, porque eso sería limitarme. Me interesa que tenga sentido para mí y para las personas a las que va dirigido. Muchas veces, lo pequeño puede generar una conexión especial con quien lo recibe. Una historia sobre una fiesta o un barrio quizá no tenga un público masivo, pero puede despertar la curiosidad o conectar con una persona que se encuentra en otro punto del mundo.
También me gusta crear desde lo local porque, en el mundo creativo, mucha gente se marcha a las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, o a otros lugares de Europa, y a veces los buenos talentos se van. Creo que también hay que construir desde aquí; desde una ciudad más pequeña, aunque Málaga no lo sea tanto, o desde un pueblo. Que se valore lo que se crea en lugares menos conocidos y no solo en las grandes ciudades.

Cartel para la 77º Edición del Festival Internacional de Música, Teatro y Danza de Priego de Córdoba.
>Aunque una parte de tu trabajo termina en soportes digitales, continúas utilizando técnicas tradicionales. ¿Por qué sigues necesitando trabajar con las manos?
Para mí es muy importante porque, aunque mis imágenes pueden terminar en un soporte digital, la experiencia de trabajar con algo físico, con pintura o papel, es diferente a todo. Te permite expandirte más que la pantalla, que siempre tiene unos bordes. Puedo hacer quince bocetos para un mismo proyecto y verlos todos en conjunto, algo que me resulta mucho más sencillo que moverme por un documento, ampliándolo y reduciéndolo constantemente.
También me encanta el factor sorpresa: poder equivocarme y no volver atrás, porque de esas equivocaciones surgen nuevas vías de exploración. Quizá una figura no sale como esperabas y descubres que te interesa más así. Me gustan esos accidentes.
Estudio mucho cada uno de los bocetos que hago, pero necesito salir de la pantalla y mantener procesos muy artesanales, aunque después el resultado se vea en digital. En publicidad, por ejemplo, hay que adaptar una misma imagen a distintos formatos y esa parte sí es digital, pero el proceso continúa siendo artesanal.
>¿La irrupción de la inteligencia artificial está haciendo que valoremos más ese proceso artesanal?
Lo artesanal siempre ha tenido mucho valor para quien ha sabido verlo. Ahora se habla más de ello por la inteligencia artificial. Está más presente en las conversaciones y mucha gente, sobre todo en el arte y la ilustración, lo está retomando como reacción a la producción masiva de imágenes.
Al final, lo artesanal tiene la impronta de una persona: el trazo, también imperfecto, y tiene cuerpo. El papel es físico y no es perfecto, precisamente eso hace que sea interesante.
Deberíamos producir menos y mejor. El mundo en el que estamos no siempre nos lo permite, porque hace falta tiempo, pero hay que disfrutar del propio proceso. Una inteligencia artificial crea una imagen y tú ves directamente el resultado, mientras que el proceso es lo realmente divertido. A veces también es sufrido, pero es lo que te motiva. Estaría bien recuperar ese tiempo para hacer las cosas con calma.
>Por otra parte, las redes ayudan a que una obra llegue mucho más lejos, pero también facilitan que circule sin autoría o que sea copiada. ¿Sientes que los ilustradores han perdido el control sobre sus imágenes?
Sí, sin duda. Es un tema que da miedo, porque piensas en todas las horas de tu vida que has dedicado a conseguir un estilo, una manera concreta de hacer las cosas y una forma de mirar. Y, de repente, puedes encontrarte uno de tus trabajos en la camiseta de alguna empresa de fast fashion, que está ganando dinero con tu imagen mientras tú sigues luchando día a día. De momento no me ha pasado algo así o, al menos, no lo sé, porque tampoco quiero ponerme a buscar mis imágenes. Hay herramientas que detectan si están siendo utilizadas en otros lugares.
Lo que sí me ocurrió una vez fue que, al buscar mi nombre, encontré un vídeo que había hecho para un curso online en una página bastante conocida de cursos gratuitos. Fue una movida, porque no solo aparecían mis ilustraciones, sino también mi imagen. Todavía no he terminado de resolverlo. Y mira que las leyes de propiedad intelectual están muy definidas en España, pero la gente no es consciente de ello y los procesos burocráticos son muy lentos.
Las redes también tienen una parte maravillosa, igual que cualquier medio digital, como esta entrevista. Permiten que tu trabajo llegue a lugares a los que nunca habría llegado. Pero sí, pasan cosas turbias. Aun así, tenemos que seguir mostrando nuestro trabajo, ya sea a través de las redes sociales, entrevistas o ponencias, y también moviéndonos y contactando con gente, que es super importante.

Mural de Isa Nieto en Quinto, conocido como el pueblo de las momias y finalista en los Premios APIM 2025
>Con los murales, tu trabajo sale a la calle y puede encontrárselo cualquiera. ¿Cambia tu forma de plantear una obra cuando va a convivir con todo un barrio o un pueblo?
Sí que cambia. Cuando trabajo en un mural, ya no es una pieza únicamente para mí ni está en un soporte efímero, aunque a veces un mural también pueda serlo. Ocupa un espacio por el que pasa mucha gente y termina formando parte de su día a día. Además, muestra a lo grande algo que fue creado para ser pequeño y más íntimo. Te expones mucho porque el mensaje adquiere otra potencia.
En mi caso, me interesa pensar cómo va a convivir la obra con ese lugar, con su arquitectura y con los colores que hay alrededor, para que encaje y no parezca una pegatina. Como decía, la obra deja de ser completamente tuya cuando está en la calle. Pasa a formar parte del paisaje y de la vida de las personas, o puede convertirse en el fondo de una fotografía.
Y también ocurre algo muy bonito cuando pintas en la calle, la gente te habla mucho y se queda un rato mirando cómo trabajas. Mostrar un proceso artesanal delante de otras personas hace que se valore mucho el trabajo y permite llegar a la gente de una manera muy directa.
>Y después de una década trabajando con imágenes, ¿sigues encontrando momentos para dibujar cuando nadie te lo pide?
Sí que los encuentro, aunque ahora menos que hace una década porque tengo más trabajo, pero intento sacar algún rato porque necesito hacerlo. Me encanta dibujar sin un encargo, sin una fecha y sin que haya alguien esperando algo de mí o pensando en cómo va a ser juzgado. Es una forma de dibujar sin pensar tanto en el resultado.
Ahora no solo me apetece dibujar, sino también hacer esculturas de papel. Igual veo unas máscaras de papel maché y, de repente, me apetece ponerme a hacerlas, aunque es muy complicado encontrar el hueco. De hecho, tengo una cosa muy chula desde hace años que nadie ha visto nunca.
>¿Y qué es? ¿Qué suele aparecer en esos dibujos?
Es un proyecto que hago cada vez que viajo, ya sea a la otra parte del mundo -aunque ahora viajo poco- o al pueblo de al lado. Siempre llevo una libreta y creo una especie de diario visual del viaje: recojo experiencias, anécdotas, incluso lo que como, y un montón de cosas. Ya tengo tres libretas llenas de dibujos hechos sin presión, con rotuladores y acuarela.
Cuando vuelvo a verlos, recuerdo también las anécdotas. Siento que revivo más el viaje al mirar la libreta que al ver una fotografía. Es como un diario, pero dibujado. Quizá en el futuro lo enseñe en una exposición.

Imagen creada por Isa Nieto para Cantos de Nur, concierto solidario celebrado en Málaga para recaudar fondos destinados a la ayuda humanitaria urgente en la Franja de Gaza.
>En el Besign Fest repasarás muchos de tus proyectos. Mirando ahora tu trayectoria, ¿qué dirías que une todos tus trabajos?
Aunque mis proyectos son muy diferentes -un cartel, un mural, un packaging-, siempre intento hacer algo distinto en cada uno. El estilo de un trabajo puede no corresponderse con el de otro porque intento explorar algo nuevo en cada proyecto.
Lo que sí he mantenido constante es la intención de que la ilustración no se quede únicamente en algo bonito y estético, sino que tenga una vida posterior. Que pueda relacionarse con un espacio, como ocurrió con el trabajo de El Corte Inglés, que también se convirtió en mural, o transformarse en otro objeto, como el de El Pimpi, que terminó en una botella de vino. Me interesa que la ilustración genere una experiencia y no se quede solo en una imagen.
Con los años también he comprendido que no necesito tener un estilo muy definido. Antes me preocupaba, pero ya no necesito que todos mis trabajos se parezcan entre sí para que tengan algo en común. Al final, lo que los une es que los he hecho yo y que contienen mi forma de mirar. Sí hay elementos estéticos que se repiten, como los patrones, la presencia de muchas mujeres o el color azul, que siempre intento introducir.
>Si tuvieras que elegir una obra que explique quién eres ahora como creadora, ¿cuál sería?
Más que una obra o un proyecto concreto, elegiría que esa ilustración pueda salir del formato plano para pasar a un objeto o incluso llegar a un escenario. Lo que me interesa es que una ilustración pueda seguir dialogando con otros soportes, que pueda adquirir volumen u ocupar un espacio. Es como un branding, pero llevado más al terreno de la ilustración. Me gusta trabajar en proyectos que parten de esa premisa.
Ahora me interesa no entender la ilustración solo como una imagen, sino como algo más completo: un lenguaje en sí mismo construido alrededor de una idea. Quiero continuar explorando ese camino.















