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Fino Oyonarte: “Quiero quedarme en la música toda la vida, pero he decidido ir más despacio”

El bajista de Los Enemigos, el productor del 'Super 8' de Los Planetas, la mitad de Clovis, el buen tipo con el que empatizas sin conocerlo... Y autor de un disco monumental llamado 'Sueños y tormentas'. Entrevistamos a Fino Oyonarte ante su actuación en formato solo el lunes 18 de febrero a las 20:00 en el Teatre del Raval de Castellón dentro del ciclo Sons, en el que aprovecharemos para hacer la última presentación de la revista conmemorativa de los 10 años de Nomepierdoniuna.
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Fino Oyonarte.

> La primera canción del disco se llama “Afortunado” y funciona como carta de presentación pero, vista la portada y escuchado el tono y algunos pasajes de la letra, quién lo diría… ¿Al final ganan los “sueños” a las “tormentas” o va todo en un pack?
Esa lucha siempre va a estar ahí, pero creo que va a ir ganando la parte positiva porque intento, dentro de lo que cabe, tener el ánimo para seguir adelante y por eso para mí los sueños significan un motor a la hora de proponerme cosas. Pero también está la parte negativa, que puede ser exterior o interior, y una parte de este disco es un análisis muy introspectivo. Era algo que tenía pendiente, una espinita que tenía clavada desde hacía muchos años y no había conseguido hacerlo por diferentes circunstancias, porque dedicas tu tiempo a otros proyectos, a otras historias que por mi forma de ser han sido muy intensas. Llegó el momento de hacerlo y, por las circunstancias que fueran, estoy muy contento de haberlo hecho. Soy una persona vitalista, con muchas ganas de trabajar en lo que me gusta y la verdad es que empezar por “Afortunado” era, como comentas, una carta de presentación de lo que es este trabajo.

>Hablas de un disco introspectivo y, al mismo tiempo, en esa canción cuentas la historia de un joven ilusionado que va a buscarse la vida a Madrid con la que mucha gente puede sentirse identificada.  
Así es. Hay gente que comenta que si es autobiográfico, yo lo considero más personal, como un paso del tiempo, una mirada atrás hacia el presente y con la vista puesta en el futuro. Yo también quería hacer una reflexión, en esa canción hay imágenes de mi pasado y, efectivamente, hay mucha gente que me ha dicho que le recuerda a cuando llegó a una ciudad nueva o cambió su vida, empezó un trabajo, porque en realidad es un tema universal. Miré hacia dentro, tiré de esas imágenes de cuando llegué a Madrid desde Almería en el 86 y, después, el estribillo trata de decir lo que se va repitiendo un poco a lo largo del disco: los opuestos, lo positivo, lo negativo, la cara y la cruz de la moneda. Creo que eso está en el disco y es lo más humano: un día te levantas con mucha energía y otros no, quizá te sientes mal y no sabes por qué, estás obsesionado con algo, con el mundo, con alguna amistad, con alguna situación. Son conceptos que salen de una reflexión personal sobre mi vida y es una declaración de intenciones: quiero seguir haciendo lo que me gusta que es la música. Y, cómo no, decir que aunque un día me puedo sentir mal por algunas circunstancias, si hago una reflexión y pienso que llevo 30 años dedicándome a la música, haciendo lo que me gusta… no todo el mundo se puede permitir algo así. Y tengo que acabar diciendo, en cierta manera, que soy afortunado. Sería hipócrita si no lo dijera.

“El jamacuco de 2015 fue un toque atención: “o paras un poco y re replanteas el tema o te puedes ir al otro barrio rápidamente”.

>¿Y no sería más bien un disco terapéutico, que llega después de la tormenta por el infarto que sufriste en 2015, con mensajes del tipo “ahora que voy más despacio, dame tiempo para mí” o “el sueño no ha terminado”?
Sí, es una reflexión que también está ahí, que incluso está en una letra (“Cien pasos”) y es lo que me digo día a día. Soy una persona muy apasionada, en general nunca he dicho que no a nada de lo que me han propuesto. O que me he propuesto, quizá me he propuesto hacer muchas cosas a la vez. Antes tenía 5 o 6 frentes abiertos, podía estar haciendo una producción y, a la vez, un disco y una editorial de libros… y, bueno, hay mucha gente que puede hacer mil cosas a la vez y después estar más tranquilo, pero yo la verdad es que el jamacuco que tuve fue un toque de atención como diciendo: “chico, o te pones las pilas, paras un poco y te replanteas el tema o te puedes ir al otro barrio rápidamente”. Decidí que me quiero quedar aquí, en la música, toda la vida y que había que tomar una serie de medidas para hacer lo que realmente quiero hacer y tener satisfacción a través de eso, con mi trabajo, y que todo vaya más despacio.

>¿Y realmente se puede o la cabra tira al monte?
Realmente tienes que hacer grandes esfuerzos para hacerlo, pero tienes una voluntad que si tú te empeñas, y yo soy muy cabezón, haces lo que debes de hacer. Sabes que a veces tienes que hacer cosas nuevas, que no has hecho nunca, porque estás acostumbrado a una serie de cosas o tienes una manera de ser que ya se ha manifestado desde que eres pequeño, una manera de funcionar… lo que tú dices, que la cabra tira al monte…

>Y también aprender a decir “no”.
Exactamente. Una de las cosas que he aprendido es la asertividad, una palabra que ha entrado en mi cuaderno muy rápido estos últimos años. He tenido que hacerlo con propuestas externas y con cosas que deseaba hacer yo. He recurrido a unas herramientas que son importantes para mí. De joven me divertía de una manera: beber, fumar, tomar drogas y esto y lo otro. Ahora salgo a caminar porque necesito que mi corazón esté bien y fortalecer mi físico un poquito porque ya tengo más de 50 años y eso no quiere decir que te dejes de divertir. Hago un poco de meditación, relajación, respiración, cosas así, herramientas que utilizas para equilibrar un poco tu balance.

>Un disco de debut en solitario a los 54 años, ¿nunca habías estado tentado antes, nunca habías tenido un puñado de canciones para publicar tú solo, o sentías que esa pulsión ya estaba canalizada en Los Enemigos y en Clovis?
Antes tenía más sensación de grupo, lo quería compartir todo con la gente con la que me relacionaba. Los Enemigos ha sido y es una experiencia muy potente en mi vida, desde que empecé ha pasado por muchas fases, por muchas etapas, pero realmente la comunidad hizo la fuerza de ese grupo, aparte de las composiciones y todas las letras. Después, artísticamente, tienes encuentros o desencuentros, simplemente cosas que quieres desarrollar de otra manera o una serie de inquietudes artísticas que las tienes que hacer en otro sitio. Para eso hice Clovis con Cristina (Plaza, su pareja)…

>…Por cierto, el año pasado participasteis en el disco de homenaje al Let Go de Nada Surf (Tu Aura Brilla más: Let go/Nada Surf 15 Aniversario)…
Sí, con “Killian’s Red”, nos apetecía porque hacía mucho tiempo que no tocábamos juntos y porque es un disco emblemático de Nada Surf que vivimos muy de cerca. Lo grabaron cuando Cris y yo nos fuimos a vivir un año a Nueva York y estuvimos compartiendo con ellos un montón de cosas. Vimos cómo componían ese disco. Estuve en el estudio con ellos, donde grabaron las maquetas, el mismo donde Lou Reed grabó Transformer, veía la portada de los discos que se habían grabado allí y alucinaba: “Ostia, en este estudio han grabado todo esto, no me lo puedo creer”. Fue Daniel Lorca (bajista de Nada Surf, de origen madrileño) quien nos dijo de participar, porque somos como hermanos desde que vivimos juntos allí y me acogieron con las manos abiertas. La canción es una versión muy en la línea de lo que estoy haciendo ahora, ha quedado muy chula.

>¿Y cómo se lanza uno a escribir letras teniendo al lado tanto tiempo a un gigante como Josele Santiago?
Lógicamente tener al lado a Josele es un gran incentivo y una presión en cierta manera, porque es un letrista increíble. Entonces, yo no es que me sintiera cohibido…

>De hecho, hay letras tuyas en Los Enemigos…
Sí, hay algunas letras, algunos párrafos. En el último disco (Vida inteligente), por ejemplo, la de “Ciudad satélite” la letra se la pasé a Josele, retocó algunas frases, le dio unas imágenes diferentes, muy interesantes, mejor de lo que había (ríe). Él tiene unos recursos como letrista, pero respetó lo que yo pretendía hacer. O “Canción de cuna”, que tenía una letra que era de un amigo mío, que iba sobre la pena de muerte, y la acabamos entre Josele y yo. Aunque en Los Enemigos he aportado más a construir canciones, a componer alguna canción y a desarrollarlas; canciones que venían con una guitarra y una voz y entre todos la trabajábamos en el local, como hacíamos antiguamente. A saber cómo hubiera sido “John Wayne” o “La cuenta atrás” si no hubiéramos trabajado en el local juntos (ríe). Pero sí que me acordaba o he tenido en cuenta a Josele a la hora de encontrar una voz propia o ser honesto con lo que estás contando. En ese sentido, más que una influencia literaria, por decirlo así, ha sido una influencia más en la actitud de ponerse a escribir. Para descubrir un poco mi estilo, mi forma de expresar las cosas. Y me ha costado porque en Clovis escribía bastante, pero era Cris la que tenía más peso en el tema de las letras. Este disco es ya 100% Fino, tanto musical como las letras.

>¿Puede que lo más difícil del disco sea destilar más de 30 años de bagaje musical en canciones aparentemente sencillas y accesibles, quizás porque son básicamente pop como se evidencia en temas como “Estos años”?
Ha sido una forma de trabajar diferente. Siempre que hacía maquetas antiguamente en casa intentaba meter muchas capas de guitarras, en plan Phil Spector, con trucos que se han utilizado toda la vida desde los 60, que Los Enemigos los hemos usado también y con Clovis un montón de veces. Era una forma de construir la casa de una manera. Ahora mismo lo que deseaba era intentar tener las canciones escritas y tocadas con una acústica o con un piano y que se mantuviera, no intentar meter arreglos de entrada. Lo único que he hecho es doblar las guitarras y la voz, me gustaba mucho esa fórmula, una técnica que se inventó Phil Spector y que después se ha usado un montón y se sigue usando a día de hoy. A mí me encanta utilizar esa fórmula. Pero es un disco que las canciones, hasta que no se mantenían con la guitarra y la voz, no las he llevado a grabar.

“Hasta que no se mantenían con voz y guitarra, que es como las voy a tocar en Castellón, no grabé las canciones”.

>¿En qué formato actuarás en el Teatre del Raval de Castellón?
En principio voy con la guitarra acústica, voy a tocar las canciones tal y como las compuse. Es una forma muy básica de conocer las canciones y hay gente que le gusta más así, aunque el formato trío con chelista y violinista también es muy bonito, porque las armonías quedan muy chulas.

>El ciclo Sons lo organiza una asociación sin ánimo de lucro desde 2003, en el que colabora un grupo de personas de forma desinteresada y cobra entrada voluntaria al público. ¿Te va? 
A mí cualquier iniciativa que sea una propuesta para conciertos en directo me parece positiva. Y cuando vas solo con tu acústica eres más libre de apuntarte a determinadas historias. Me parece interesante, me parece positivo que surjan este tipo de propuestas. Al fin y al cabo estás tocando en un sitio superchulo como es un teatro. Hace poco me pasó un caso parecido en Torrijos (Toledo), organizado por una asociación, como en vuestro caso, y el público pagaba de entrada un precio simbólico. Y al final estaba tocando en un teatro de piedra en un sitio acojonante.

Fino Oyonarte, el primero por la izquierda junto a Josele Santiago, en una foto promocional de Los Enemigos.

>¿Recuerdas el desparrame de aquellos conciertos de Los Enemigos de los años 90 en Vila-real, Castellón y Almassora?
¡Claro que los recuerdo! Tardamos un tiempo en conquistar al público de la zona de Castellón pero, cuando les llegamos, entonces todos los años volvíamos a las salas de Castellón. En Vila-real, además, tengo amigos de pequeño, de cuando fui de pequeño a las fiestas del toro embolao cuando vivía en Almería, cuando tenía 15 o 16 años. Recuerdo que se casó un amigo mío de Vila-real y, aprovechando que teníamos prueba de sonido en Vila-real, fui a saludarle, entré en el convite y fui a darle un abrazo a la mesa central. Escenas que dices… cómo me he metido yo aquí con la chupa de cuero y las Converse y todo el mundo allí emperifollado preguntándose quién es este friqui (ríe). En aquellos conciertos había una energía especial, hay mucha afición a la música de Los Enemigos y hay un grupo de gente que suele ir al Desencuentro Enemigo (concentración anual itinerante de fans de la banda).

“En aquellos conciertos de Los Enemigos en Vila-real, Castellón y Almassora de los 90 había una energía especial”.

> ¿Y la “revuelta” Enemiga continúa?
De momento está estable. Era una cosa para un concierto y al final se ha convertido en una segunda etapa de Los Enemigos, que se mantiene viva, pero que hay que compaginarla con los proyectos personales de cada uno. De entrada, no teníamos pensado ni grabar un disco, lo que pasa es que salió el concierto y luego otro y otro y otro… Fue una cosa que tuvo una respuesta muy grata por parte del público y, de pronto, Josele tenía unas canciones para su disco y nos propuso hacerlas si encajaban en el formato Enemigos. Nos animamos, nos pusimos con el tema e hicimos Vida Inteligente.

>Una cosa llevó a la otra…
No era un rollo de juntarnos de tal a tal fecha. Pero es que Los Enemigos siempre íbamos así, íbamos muy al día, lo que pasa es que ahora tienes que planificar un poco las cosas. Si no hubiéramos grabado el disco, habríamos estado tocando muy de vez en cuando, y sobre todo si lo que estamos ofreciendo queda triste y no motiva nada, no mueve a nadie, no crea público… Lógicamente si hay energía y simbiosis y con la gente que va a los conciertos y las canciones que propones en los discos, eso también te realimenta a la hora de hacer estas cosas. De no estar acomodados ni con la pereza, todo lo contrario. Lo que pasa es que, por ejemplo, Josele sacó su disco en solitario, que le está yendo muy bien, y yo, lógicamente, con mi problema de salud me dije: “Fino, ¿qué quieres hacer?”.

>Levantar el pie un poco.
Justo al sacar el disco, que yo estaba muy implicado en la edición, me dio el jamacuco y dije: “Chicos, voy a tomar una posición un poco más relajada en el tema”. Lo único es que ahora tenemos que compaginar los proyectos. Josele tiene canciones y estamos hablando de cuándo quedamos para ver las cosas nuevas. De hecho, este año ya están saliendo conciertos y tenemos que compaginarlos.

“A Los Enemigos nos cuesta encajar en el circuito de festivales porque la mayoría son de ‘chunda-chunda”.

>¿Y cómo encajan Los Enemigos en el circuito de festivales que han nacido y crecido como champiñones y que no existían en vuestra anterior etapa?
No es fácil, porque casi todos son muy herméticos, enfocados al indie… Incluso para mí, en solitario, está costando. Pero es que, lógicamente, ¿quién va a llamar a Fino? (ríe) Si todo ahí es una fiesta, y Fino no es una fiesta. Pero también hay algún festival que tiene su auditorio y otros escenarios más reposados en los que puedes disfrutar de este tipo de música. Pero, claro, la mayoría de los festivales son chunda-chunda, para la fiesta y Los Enemigos solo encajan en algunos. Nunca estuvimos en el formato de rock duro, que hay festivales que se siguen manteniendo por ahí, ni tampoco en el indie. Estamos en medio, pero alguno cae. Pronto iremos a Canarias, Galicia…

> ¿En qué andas metido ahora en tu faceta como productor?
Ahí sí que lo tengo bastante abandonado el tema, hace 4 o 5 años que no hago nada. Hice unas mezclas hace tiempo y hago algunas cosas, ayudo a Cris, pero lo tengo más abandonado. Tampoco es que haya habido más propuestas interesantes y a otras he tenido que decir que no, porque meterme ahora en una producción, hacer un esfuerzo psicológico importante… porque soy de la viaje escuela… me voy al local de ensayo y hago una labor de trabajo de campo importante. De momento, si me proponen algo interesante lo pensaría, pero estoy ya componiendo canciones nuevas para mi segundo álbum en solitario y estoy contento porque estoy centrado en eso y en alguna canción para Los Enemigos, y no me quiero despistar.

> ¿Y tu faceta de editor de libros (Libros de Ruido) también está aparcada o hay algo en danza?
Está aparcada. Me hubiera gustado seguir, había un montón de ideas para sacarlas adelante, pero también fue muy intenso. En principio era un proyecto para proponer publicar libros para que los sacara otro, pero mi sorpresa fue cuando me dijeron que lo tenía que hacer yo, que me tenía que convertir en editor (ríe). Fue una labor muy chula, aprendí un oficio muy bonito e hicimos libros muy interesantes y bien cuidados. Pero no le podía dedicar mi vida a eso, es otro de los frentes que he tenido que dejar, de momento, en stand by porque quedan algunos libros y si algún día me apetece, lo retomaría. Pero lo principal, y lo más importante para mí es avanzar en este camino que he abierto con Sueños y tormentas.

> Un hallazgo musical reciente.
Siempre he estado muy atento, pero estos último años no tanto porque tampoco quería que me intoxicaran demasiadas cosas de las que estaba haciendo. Pero, por ejemplo, me ha sorprendido mucho el disco de Los Hermanos Cubero, es uno de los pocos discos con los que me he emocionado, lo tuve hasta que quitar porque me quedé un poco impresionado de lo que contaba. Y lógicamente, aunque ya llevan mucho años, pero alguien que me encanta cómo es escribe y cómo lo hace, es Rafael Berrio, aunque creo que está grabando un nuevo disco. Me parece que es alguien que no está tan valorado como debería.

>Un concierto que no olvidarás nunca.
Propio, la despedida de Los Enemigos… Fue brutal. En la Riviera, tres días, no nos esperábamos eso y había muchas emociones contenidas. Fue impresionante. Y el que no se me olvida, el que vi de Elliott Smith en Nueva York, en febrero de 2000, cuando vivía allí. Parecía que se iba a romper él solo con la acústica; entre canción y canción había un silencio sepulcral y era espectacular.

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