
Tarta Relena, durante su actuación del viernes en el Jardi Arqueològic. Foto: Carme Ripollès.
El festival Emac de Burriana nació en 2016 con el total apoyo del gobierno municipal de aquel momento -PSOE y Compromís-, y especialmente del entonces concejal de Cultura, Vicent Granel (Compromís). Con la llegada en 2022 de Vox a la concejalía (con Jesús Albiol al frente) se encontró con el polo opuesto. A causa de la antipatía del regidor hacia el Emac (también al Maig di Gras), se retiró la subvención municipal directa y también la colaboración del departamento que controla con este festival de música y artes plásticas. El equipo organizativo dirigido por Vicent Tormo encontró la tabla de supervivencia en el apoyo por parte del equipo de gobierno del PP, en especial del primer teniente de alcalde, Alejandro Clausell, y la edil de Turismo, Noelia Peris. Una colaboración más moderada que en los años anteriores, pero suficiente para celebrarse la novena edición en 2024.
Pero en el actual año, el del décimo aniversario (2025), el distanciamiento ha sido aún mayor. No se ha podido utilizar el interior del Centre Municipal de Cultura La Mercè, como ha sido habitual, por orden de la concejalía de Cultura, de modo que todos los conciertos del Emac se han tenido que desarrollar en el Jardín Arqueológico y los pocos artistas plásticos asistentes se han ubicado en la acera de la frontal del rosáceo edificio (tras descartarse la opción inicial del Mercado); instalación en vía pública que ha eliminado la posibilidad de vender sus productos, por no contar con licencia de venta ambulante. Esta situación ha reducido su interés por exponer y la mayoría de los pocos participantes ya no regresó después del sábado por la mañana, dejando prácticamente vacía esa zona. Además, la aportación municipal se ha reducido a 5.000 euros, lo que ha obligado a la organización a abrir una campaña de micromecenazgo popular que ha alcanzado 5.810 euros.
Sirva esta larga introducción para contextualizar las condiciones, y los cambios, del 10º aniversario de un evento musical y plástico que la organización considera útil para Burriana y la cultura en general. Su propósito se resume en el lema: #Emacpersempre, que preside en forma de pancarta el escenario del Jardín Arqueológico.

El prólogo de la edición fue la presentación de la revista del 10º aniverdario del Emac (desde la izquierda): el ex concejal Vicent Granel, el dj El pab7o, el organizador Vicent Tormo, la persiodista Sara Cano, el alcalde Jorge Monferrer y los concejales Alejandro Clausell y Noelia Peris. Foto: Carme Ripollès.
Una de las virtudes del Emac es haberse instaurado en el circuito musical autonómico. Resulta evidente que se trata de un festival de modesto formato que atrae a gente de fuera de Burriana. Es posible incluso que la asistencia de foráneos sea mayor que la local. Habituales del circuito de salas y ciclos, junto con una significativa presencia procedente de Valencia, demuestran ese valor con su presencia año tras año, que al mismo tiempo traslada un positivo efecto a los negocios de restauración.
¿El mérito del equipo encabezado por Vicent Tormo? Presentar carteles eclécticos repletos de nombres justo en el momento anterior a dar un buen salto hacia la fama... o, lo que es lo mismo, cuando aún son asumibles económicamente para un festival modesto. ¿Ejemplos? María José Llergo, Rigoberta Bandini, Rocío Márquez, La Plata, Califato 3/4, Queralt Lahoz o adaptar el formato para que nombres ya con repercusión sean asequibles al presupuesto, como han sido los casos de Christina Rosenvinge, Maria Arnal & Marcel Bagés, La Bien Querida, Maria Rodés... Nombres de mujer, y no es casual, porque desde su mismo inicio el Emac ha apostado por el talento femenino, sin tener en cuenta cuota de género alguna.

Debido al intimista carácter del concierto de Tarta Relena, se instalaron sillas en el Jardín Arqueológico. Foto: Carme Ripollès.
¿Quiénes se podrían unir a ese listado después de esta décima edición? La gran sorpresa, por su juventud e ímpetu, ha sido Amor Líquido; para los más clásicos, Ízaro; para quienes gustan de las propuestas más intimistas, Tarta Relena... O tal vez ese mérito corresponda a alguien de Castelló, como es Metrika, sobre todo entre los más jóvenes (corearon su nombre antes de su aparición en el escenario), ya que sus maneras urbanas y su lenguaje absolutamente explícito no cala tanto entre público más adulto... Eso sí, sus más de 180.000 oyentes mensuales en Spotify la ubican en pleno recorrido hacia una mayor popularidad.

Restinga, cambio a última hora para la matinal del domingo. Foto: Ángel Sánchez.
Del estreno de gavina.mp3 al derroche de emoción y energía de Ízaro
La décima edición del Emac arrancó con el directo de gavina.mp3, en el que el artista catalán presentó su primer LP Molts ossos, molts estels. Fue también su primer concierto fuera de Cataluña, lo que marcó un momento especial para Burriana.

Uno de los méritos del equipo del Emac es saber enfocar la escena actual y conseguir la atracción del público. Foto: Carme Ripollès.
Y sin salir de Barcelona, Tarta Relana le siguió con un concierto hipnótico (con sillas para el público), donde su juego de voces y silencios se vio, a ratos, desafiado por el volumen de la música de los dj en el escenario Emac.bar. Aun así, la buena acústica del espacio permitió apreciar su propuesta vocal experimental, con momentos tan sorprendentes como cuando interpretaron un tema al revés, lo grabaron y posteriormente lo reprodujeron en su orden normal mientras tocaban percusión en directo. Como explicaron las artistas, cuando fueron a grabar la canción "Tamarindo", el clip quedó invertido y les fascinó el resultado, por lo que bautizaron aquello como "Odniramat"'. "La canción también habla de cómo afrontamos lo que nos pasa y lo que tenemos delante", explicaron durante el concierto. Como cierre, dedicaron unas palabras de agradecimiento al festival y despidieron su actuación con un poema de Lorca.

Tarta Relena regresó a la provincia con el disco 'És pregunta'. Foto: Carme Ripollès
Sillas fuera, llegaba el turno de Izaro, que se presentó en un formato reducido, pero con una energía arrolladora. "Sacar la rabia cansa, hay que hacerlo bien", confesó la artista, que compartió cómo ha pasado de una etapa en la que no quería cantar a otra en la que lo necesita y lo disfruta. La vasca emocionó con Amiguita como tú, dedicada a Valeria Castro, o La vida entera, en honor a su abuela Elisa. Pero, sobre todo, demostró que tiene un gran sentido de humor y también protagonizó momentos de alta energía. Como en el final, que aunque no estaba previsto un bis, los asistentes insistieron con un “una cançoneta i mo n’anem”, logrando que Izaro cerrara la noche con "París".

La interacción de Izaro con el público fue constante. Foto: Carme Ripollès
La sorpresa de Amor Líquido y el explícito lenguaje de Metrika
La jornada del sábado comenzó con una hora de retraso. La celebración de una misa de difuntos en la iglesia de La Mercè postergó el inicio a las 17:00, llevando a acortar algún set-list y trasladando la última actuación, a cargo de Gazzi, hasta la plaza, ocupando el escenario de los dj.

La jornada del sábado empezó con una hora de retraso y tal demora ayudó a que los conciertos con guitarras tuviesen buenas cantidades de público. En la imagen de Batiste Safont, Amor Líquido.
Históricamente el sábado del Emac arranca con guitarras y va deslizándose sigilosamente hasta la electrónica. En esta edición, el primer apartado se ha reducido a Sanspok y Amor Liquido. Los castellonenses Sanspok ofrecieron un concierto en formato reducido, con solo la voz de Sophía Bodi y la guitarra de Joan Miralles, lo que dio lugar a una actuación más íntima y cercana. Incluso, a mitad actuación, la vocalista animó al público a sentarse al suelo y pidió a quienes estaban en el fondo que se acercaran para poder disfrutar mejor del directo, en una puesta en escena de "visibilidad compleja". Un concierto donde, aun así, pudieron mostrar sus temas e incluso regalaron al público versiones como la que dieron de "California Dreamin".
Amor Líquido ha sido la gran sorpresa de este Emac. Se ganaron al público con un directo que, de golpe, elevó las energías. La banda madrileña fue la primera en llevar una batería al escenario, apostando por un rock potente y letras en las que, además, no ocultan su edad. Cantan al amor, a lo que ocurre en clase y al hastío generacional. Su canción más “tranquila” –según advirtieron– lanza un mensaje claro: “Todos tus planos son de mayores y son aburridos”. Pero en el Emac sí lograron hacer match con los mayores.

Amor Líquido se forjó en el Madrid del confinamiento. Foto: Batiste Safont/Emac
Con Mundo Prestigio empezó el camino hacia la electrónica, aunque mantenido bajo y batería. Cuatro músicos gallegos ya experimentados -todos ellos estuvieron siete años en Jay- capaces de crear atractivas atmósferas, confortables, rítmicamente bailables. Se hubiese agradecido que las voces no estuviesen grabadas. Sus "Sensaciones" de Eterna Constanza pusieron una elegante alfombra al peculiar Paco Pecado en plan ententainer, al modo de quienes llevan una guitarra o un organillo y en cualquier lado de un pueblo o celebración montan su espectáculo. Les basta su presencia, con una pátina de orgullo decadente y kitsch. Un vividor certificado con su versión de "Soy un truhán, soy un señor" del totémico Julio Iglesias. Solo hay dos opciones: te gusta y te metes en su particular fiesta -porque ante todo es fiesta- o te alejas en busca de otra alternativa (el escenario del bar, por ejemplo).

Paco Pecado, showman. Foto: Batiste Safont / Emac.
Con Rezelo apareció el autotune, aunque también el violín -como invitado- para recrear el cancionero de Federico García Lorca y La Argentinita (1931). Suenan a tradición, pero modernizada. Son andaluces -aunque residan en Madrid- y se les nota, aunque en "Chandal de luto" ensalzan el folklore asturiano. Blu Boi fue como una especie de paréntesis en la busca del impacto comercial. El productor de Tírig -aficado en Barcelona- junto al castellonense Erebo apuestan por la electrónica pura y dura, creando un particular universo sonoro con la investigación como base.

María Bartolomé, voz de Rezelo, con su actualización de la obra de Lorca y La Argentinita. Foto: Bastiste Safont / Emac.
Y aunque en la competencia interna con la zona de la plaza -con música de djs-, el escenario del Jardín Arqueológico sale perdiendo, la cantidad de público en el tránsito hacia la noche ha sido bien significativa (tal vez mayor que en otros años a las mismas horas). Tras una introducción con la voz de Félix Rodríguez de la Fuente, los andaluces Ciervoss tomaron el escenario (sin duda, el grupo que más cuidó el apartado de merchandising). Vienen a ser algo así como los representantes en esta edición de la senda abierta por Califato 3/4, aunque su propuesta es menos experimental y más directamente festiva, practicando una mezcla de punk y electrónica. Versionan el "Barbie girl" de Aqua, también "Esta noche no me acuesto que vengo de borrachera" de Ketama y si se le suma sus referencias a la cocaína, bufanda incluida, queda claro que la fiesta es su leit motiv.

La castellonense Metrika, la principal atracción para el público más joven. Foto: Batiste Safont/Emac.
Visto lo visto, Metrika era la más esperada por el público joven. ¡Qué diferencia de edad entre quienes estaban allí a primera hora de la tarde y los que recibieron a la castellonense coreando su nombre!.Instalada en los ritmos urbanos, lo que más llama la atención es su lenguaje explícito. Si su mayor hit se titula "Ya t has corrido?" ya va dejando claro que se sitúa en ese más allá al que llegan algunos artistas actuales, y que vistas las cifras, tiene mercado amplio.... aunque el público de mayor edad prefiera letras más sutiles, Solo hacía acercarse a la zona de djs a esa misma hora para tenerlo claro. Empoderamiento, bisexualidad, deseo no reprimido.... "guarras", "mi coño" y "cocaína, cocaína, mucha cocaína" se mezclan en sus letras... que no son conceptos para nada nuevos en el mundo de la música, pero todos seguidos y sin suavizar provocan un choque de impresiones Eso sí, conecta con el público joven que gusta del trap, reguetón y similares, que es su objetivo.
La matinal del domingo se ha reducido, desde el pasado año, a dos sesiones de Char Lee dj y a un concierto, que en este caso hubo que cambiar el mismo día, dejando Podenco su lugar a Restinga. La lista de pinchadiscos ha incluido a Tormix, Anticiclon&Borrasca, Sickboy, Les Amigues, Disforia DJs, Exilio, Indiyei, Jardi b2b Restinga, iBrañas, Faixa, Paulens + Elpab7o, Juanino y Malaka.

Expositor de los retratos de Isidre Tàrrega, quien desarrolló el taller infantil junto a Ana Rico. Foto: Ángel Sánchez.
El gran perjudicado este año con la imposibilidad de usar el interior de La Mercè ha sido el apartado plástico. Menos expositores y el desencanto de no poder vender sus artesanales productos, como fueron los casos de la valenciana It's Ok y de la ceramista francesa Au Gres du Temps, desplazada desde Sant Mateu. No tuvo problemas de kilometraje el fotógrafo burrianense José Montoro, quien más aguantó, junto con el retratista Isidre Tárrega, que al lado de Ana Rico, fueron los dos encargados de conducir los talleres plásticos para lxs más jóvenes. Y un año más expuso sus pinturas el castellonense Artic Hoke, quien en el mediodía del sábado realizó un mural en vivo con el soporte de madera de José Carlos de la Torre aka Artinwreck, encargado de diseñar -un año más- el escenario de los conciertos. Y cómo no, la parada de discos de José Mercadillo.

Artic Hoke, en pleno proceso de creación de un mural en homenaje a los 10 años de Emac. Foto: Batiste Safont/Emac.
Como prólogo de esta décima edición del Emac se presentó una revista que repasa la década de vida del festival a través de artículos e imágenes. A pesar de las dificultades, la intención del equipo de Vicent Tormo es ir sumando años.
















EMAC per siempre a pesar de Albioles y PPartidarios de la censura.