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El Drogas se fue sin irse de una sala Opal entregada

Con una procesión rockera El Drogas puso final a sus dos horas y media de rabiosa descarga rockera en la sala Opal del Grao de Castellón. Alrededor de 800 personas –en un aforo que ronda las 1.000- gozaron con los temas que este navarro ha popularizado a través de Barricada y sus otros proyectos. Había que irse, aunque ni él ni los presentes parecían querer.
  
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El Drogas y su banda se montaron una procesión hasta el exterior de la sala Opal durante el último tema. Foto: Cristian Lorente.

El Drogas en la sala Opal del Grao de Castellón dentro de la gira ‘Un día nada más’. Banda: El Drogas (voz, guitarra y percusión), Txus Maraví (guitarra), ‘Flako’ Aristu (bajo) y Brigi (batería). Sábado 11 de febrero de 2017. Inicio a las 23:00. Duración: 2.30 horas (con tres bises). Entradas: 16 euros (13 euros las 100 primeras).

Enrique Villarreal transmite una imagen de honradez y fidelidad a sus principios. Nunca ha ocultado sus antiderechistas opiniones sociales y políticas, y así las ha puesto de manifiesto en las canciones que lleva escribiendo durante más de 30 años, ya sea en Barricada, La Venganza de la Abuela, Txarrena o bajo el apodo que le identifica, El Drogas. No le gusta el término “auténtico”. Prefiere ser “buena persona” y “honrado”. Y eso último lo cumplió en Opal. Prometió ofrecer dos horas y media de rabioso punk -y sin respiros- en la sala del Grao de Castellón y así se lo curraron él y su banda. No todo el mundo está de acuerdo en su uso del término “punk”, hay quien le ve más dentro del “rock duro”. En realidad está entre una y otra etiqueta, pero con unas letras siempre más cercanas al en su día marcado como rock radikal vasco -dando nombres y apellidos- que al común denominador del heavy español. “Rock and roll transgresor  y antipoder” es un término que define bien lo que hace. Y no parece mal tío. Por eso, cuando dice hacia el final que ha estado “a gusto” en Castellón te lo crees, y su mensaje “Nos vamos a ir sin irnos” cala. Hasta monta una procesión de ida y vuelta entre los entregados presentes para irse pero no.

Brigi Duque (batería, ex cantante de Koma), Txus Maraví (guitarra) y Eugenio Aristu Flako (bajo) –ambos ex La Lengua de Trapo- son cómplices de que un día se acabase de manera abrupta la trayectoria de El Drogas en Barricada, el grupo que cofundó y del que era el letrista principal. Junto a ellos montó de manera paralela Txarrena y en ellos ha encontrado -después de la expulsión- el apoyo para seguir adelante, viviendo a sus 57 años su segunda juventud (si es que en realidad alguna vez dejó la primera). Salen al abordaje de Opal y cantando con poderosa voz inoculada por la rabia brama “Están para violarlas”, esa triste frase referida a las mujeres (y a las leyes) del político José Manuel Castelao. A lo largo del concierto -que tuvo algún que otro puntual problema técnico- tampoco faltarán las letras inspiradas en el Rey emérito (“Come elefantes”) o en Cospedal y el PP (“Peineta y mantilla”), todas ellas de Demasiado tonto en la corteza.

‘Flako’ Aristu y El Drogas. Foto: Cristian Lorente.

El segundo tema que descargan es “Barrio conflictivo”, y empiezan los coros, como cada vez que suena un tema de Barricada. Queda claro que El Drogas se podría ganar la vida una buena temporada repasando exclusivamente las canciones que compuso para el grupo que cofundó allá en los primeros 80. Pero aunque se tratase de temas de su autoría -y con pleno derecho ético a usarlos- acabaría funcionando como una especie de banda tributo al pasado; y eso es algo que no entra en su ideario. El inmovilismo no va con él, y como pruebas: Demasiado tonto en la corteza es un disco triple, Un día nada más es un doble en directo como los que ya casi no se hacen y según comentó a Nomepierdoniuna, está trabajando ahora en otro triple de diferenciado contenido. O sea, prefiere apostar por ilusionantes proyectos comercialmente de riesgo casi suicida que hacerlo sobre seguro… aunque sin ilusión.

Su set-list es prácticamente un mitad y mitad Barricada/fuera de Barricada, sin obviar un contado recordatorio a La Venganza de la Abuela, su proyecto con menor repercusión (“Fue 24 D… ¿y qué?”, que incluye una de sus frases definitorias de su sentido de la vida: “Lo que no me importa un pito es la libertad, la justicia y tú”). Y acto seguido, tributo a Alarma con “Frío”, que fue el adelanto de Un día nada más.

La gran parte del público presente -media por encima de los 30- creció con Barricada y entonó en las calles himnos de noche como “No sé qué hacer contigo”, por lo que no resulta extraño que El Drogas decida que sean los presentes los que canten las primeras estrofas de este tema, ni que “Animal caliente”, “Balas blancas” y “No hay tregua” se sitúen a continuación en el top de las más coreadas, sin obviar “No dejes que esto acabe nunca”, la rock and rollera a dos guitarras “La hora del carnaval”, la censurada “Bahía de Pasaia”. Los más veteranos se emocionan con aquella primeriza “En la silla eléctrica”, con juego de máscaras incluido. Pero también temas de Txarrena -el mismo proyecto que en la actualidad como El Drogas antes de su expulsión de Barricada- aparecen en momentos estratégicos, como ocurre con “Empujo pa ki” y “Azulejo frío”, final antes de los bises.

En las canciones de Barricada el público se encargó de cantar a pleno pulmón, liberando incluso a El Drogas de esta tarea. Foto: Cristian Lorente.

Para la penúltima de la noche se guarda otra baza, como es “En blanco y negro”, antes de desembocar en el único momento tranquilo de la noche… ¿Tranquilo? No tanto, porque entre los sones acústicos de “Otros tragos”, que incluye ese emotivo mensaje “Nos vamos a ir sin irnos”, decide montar una procesión de ida y vuelta entre el público. El Drogas se carga el bombo a la espalda y Brigi va marcando el ritmo entre los “ooes” de los presentes. Salen a la explanada del Puerto, vuelven a entrar, se suben al escenario y, ahora sí, se despiden… aunque a los espectadores les cuesta creerse el adiós, como lo demuestra el buen rato que la mayoría de los 800 se quedan en la sala esperando un regreso más, que ya no llega.

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