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'Casting Lear'. Una catártica lección de originalidad

Una dramaturga, directora y actriz de lo más original, Andrea Jiménez. Un actor por función, Toni Misó en el Paranimf de la UJI. Y un apuntador, Pablo Gallego. Son los ingredientes básicos de 'Casting Lear', una revisión totalmente libre del clásico de Shakespeare. Un salto al vacío que en Castelló aterrizó de pie. Toda una catártica exhibición que este mismo año ha recibido el Premio Max a la Mejor Obra. Emociona.
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Pablo Gallego (izquierda), Toni Misó y Andrea Jiménez, al final de 'Casting Lear', en el Paranimf de la UJI. Foto: Antonio Pradas.

'Casting Lear', de Andrea Jiménez, a partir de 'El Rey Lear' de William Shakespeare. Dirección: Andrea Jiménez y Úrsula Martínez. Intérpretes: Andrea Jiménez, Pablo Gallego y, en esta ocasión, Toni Misó. Paranimf de la UJI,  de Castelló. Viernes 21 de noviembre (19:30). Duración: 90 minutos. Espectadores: 350. Obra incluida en la XXXIII Mostra Reclam de Teatre.

En el teatro no hay dos funciones iguales. Es uno de los ingredientes de su pócima mágica. Andrea Jiménez va más allá en su libre revisión del Rey Lear: en cada función un actor distinto interpreta al personaje shakesperiano. Y aún da otra zancada: el escogido se entera pocos días antes y no tiene contacto con el equipo actoral hasta dos horas antes de iniciarse la representación, en una reunión más que nada informativa... y para probar los pinganillos. Se podría decir que la primera interacción tiene lugar ya con el público presente. Todo un salto al vacio. Un cara o cruz... Y antes que nada, resaltar que en el Paranimf de la UJI salió cara con el experimentado actor alicantino Toni Misó.

Andrea sale al oscuro escenario, ocupado por una iluminada tarima (el reino de Lear), y le explica la base de la función a los espectadores. Da la bienvenida al actor del día, que aparece por el lateral opuesto. Ambos confirman que no ha habido ensayo previo y también que el protagonista no ha representado con anterioridad al Rey Lear. Toni Misó, entre confesos nervios, se compromete a verbalizar y dramatizar los textos que le dicte a través del pinganillo, tablet en mano, el apuntador, Pablo Gallego (el equivalente al conde de Kent, sirviente del soberano de Britania).

Toni Misó ocupa la tarima donde dará vida al Rey Lear. Foto: Antonio Pradas.

Pero no es Casting Lear una representación fidedigna de El Rey Lear,  ni mucho menos. La dramaturga, directora y actriz -perfecta su dicción- escoge actos y los va mezclando con su (real) experiencia vital. Ya de primeras deja claro que la elección de esta tragedia shakesperiana no es casual. Ella se siente como Cordelia, la hija repudiada por el monarca. Shakespeare hizo que su sinceridad la condenase al desprecio paternal. La apartó de la herencia de tierras por hablar con su corazón, pero,  sobre todo, la alejó de su vida. Lo mismo le ocurrió a la dramaturga madrileña. Fue la confesión de que deseaba dedicarse al teatro la que rompió vínculos con su padre, aún no restablecidos hoy en día (salvo algún encuentro puntual navideño). Ella se marchó a Francia para aprender las artes de la interpretación, mientras él seguía inmerso en su millonaria burbuja del boom inmobiliario representada materialmente por un club de tenis... O al menos es lo que ella cuenta. ¿Es real? ¿Es ficción? ¿Qué dice en ese mail de ruptura filial que solo ven ella y el actor? La respuesta puede encontrarse en sus entrevistas, donde sí apunta hacia ese "repudio".

Por momentos, Toni y Andrea se apartan de la tragedia shakesperiana para exponer sus propias heridas interiores. Foto: Antonio Pradas.

A ella no le importan el resto de personajes que Shakespeare pone en juego. Aparecen muy ligeramente el bufón, así como Gonerlidia y Regania (las otras dos hijas del rey), y algún otro es apenas nombrado. Su fijación es el dolor de Cordelia... el dolor que la propia Andrea experimenta.

Andrea lo dice claramanente: "Esta obra es mi terapía para afrontar mi trauma paternal", para añadir con una breve risa,  "y mientras tanto la voy monetizando". Y es que con la del Paranimf son 96 funciones dentro de una hoja de ruta que arrancó en Madrid en abril de 2024 y que continuará, al menos, hasta finales de marzo de 2026. Por el camino, un Premio Max al Mejor Espectáculo de Teatro y también a la Mejor Adaptación o Versión (con el añadido de finalista en las categorías de Dirección de Escena y Diseño de Producción Privada).

Aunque no es especialista en clásicos, la ideóloga de este afortunado experimento escénico se ha leído muchas traducciones de El Rey Lear -escoge la de Juan Mayorga, a la vez coproductor del espectáculo- y ha visto cuantas series y películas se han realizado o se han basado en la tragedia del viejo monarca. Y con esa base se permite corregir algunas frases de las traducciones y lanzarse a una crítica al inmortal texto del emblema británico a lo largo de la historia, a quien no duda en llamar "el padre del teatro". "Shakespeare se preocupa mucho del dolor que siente el Rey Lear, pero ¿y el de Cordelia? Más allá de un pie de página, poco sabemos de ella",  para rematar con un "bueno, Shakespeare era un hombre de hace 500 años" (queda la duda de si lo dice con retranca respecto a la sociedad actual). Está hablando del dolor de Cordelia, pero también el suyo.

El actor del día recibe la invitación de Andrea Jiménez para desnudarse física y emocionalmente. Pablo -cual Kent- le ayudará a taparse. Foto: Antonio Pradas.

Andrea y Toni, con el apoyo de Pablo Gallego, entran y salen de la parte teatral para comentar sus vidas personales, a modo de confesión. Toni también confiesa que su relación con su padre no ha sido la mejor. Y se nota que le duele hablar de ello.  Incluso le resulta más complicado que representar un papel que solo conocía por un pinganillo. Andrea confiesa que en la primera función de Casting Lear, la escena del abrazo con el actor/rey (entiéndase como la reconcialización con su padre) le provocó una crisis de ansiedad. La elección de un intérpretea que sea al menos 16 años mayor que ella (38) no es arbitraria: han de parecer Cordelia y Lear / Andrea y padre, del que en ningún momento dice su nombre.

No hay límites,  El escenario no tiene paredes. Andrea está ágil para captar situaciones que se dan en esos momentos entre el público -ay, esos móviles no apagados- e incluso ella se convierte en una más del público. Un rompecabezas en el que todo encaja por el enorme trabajo invertido en Casting Lear.

Toni Misó/Rey Lear rompe la invisible frontera del escenario para dirigirse al público. Foto: Antonio Pradas.

Como coda, Andrea Jiménez lanza un soliloquio sobre su amor inquetrantable por el teatro. Emociona con sus palabras y sus maneras. El teatro despierta emociones, o las apacigua. Da vida, mata y resucita. El teatro como terapia. Reconoce que esta misma función habrá gustado o a alguien le habrá parecido "una mierda" (y así se lo responde una voz del público, entrando perfectamente en el juego). Todo ello forma parte del teatro, del que nunca se apartará. Solo espera que algún día -por primera vez- su padre se acerque para verla sobre un escenario, sentado en la oscuridad de una platea. Por si acaso, le lanza una imaginaria pelota de tenis con la esperanza de ser devuelta.

No queda otra que ponerse en pie y aplaudir ese alarde de originalidad creativa y trabajo bien hecho, con la fundamental aportación de Toni Misó.

En otras funciones, ese Rey Lear por un día ha sido desempeñado por actores como Alberto San Juan, Andrés Lima, Luis Zahera, Imanol Arias, Pedro Casablanc, Pere Ponce, Pep Munné, Francesc Orella, Ernesto Arias, Secun de la Rosa... y así hasta 96, y los que vendrán.

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