
Annadaniel son juegos de colores, formas, texturas, proporciones... Ideas.
Toman fotografías que ellos mismos componen gracias a sus poses y al material que traen consigo. Fachadas, ventanas, escaleras, puertas.... todo queda a su paso para crear imágenes minimalistas que pueden parecer sencillas de hacer o todo lo contrario, ya que debido a la perfección que estas alcanzan, son muchos quienes creen que están hechas con algún software, porque de otro modo serían imposibles de realizar. Sin embargo, en el estudio de Annadaniel -Anna Devís y Daniel Rueda- todo es manual y hacen falta varias semanas para ejecutar cada composición.
El dúo valenciano encontró en la fotografía su pasión, pero en realidad están formados en arquitectura, lo que ha influido en todo su trabajo. La perspectiva, el equilibrio de los elementos, pero también la constancia que en aquellos años de carrera aprendieron es lo que les ha ayudado a marcar la diferencia. Anna Devís y Daniel Rueda forman parte del top Forbes ‘Under 30’. Un listado que reúne a las principales personalidades en campos como la creatividad o las finanzas de menos de treinta años; una selección que incluye nombres como la activista Greta Thunberg. En su caso, se ganaron su sitio por las fotografías tan surrealistas y creativas que logran crear sin utilizar ninguna herramienta digital.
Pero además, su obra ha saltado al plano internacional gracias a empresas mundiales que les han confiado sus proyectos publicitarios: desde Netflix hasta Disney, pasando por Facebook o Coca-Cola.
De todo este trabajo- cómo lo desarrollan y se inspiran- hablarán los valencianos en la quinta edición del Besing Fest. Annadaniel forma parte del programa de conferencias que La Exprimidora (la Asociación de diseñadores y creativos de Castellón) ha preparado para el próximo 26 de octubre. Su ponencia tendrá lugar a las 12:10 en el Teatre del Raval de Castelló, pero antes de que llegue, el estudio se cita con Nomepierdoniuna para ir abriendo boca.
>¿Las fotos que creáis serían lo mismo sin vuestro ojo de arquitecto?
Daniel: Si no hubiéramos estudiado arquitectura, sería imposible. Pero más que por el ojo técnico o la precisión, una cosa que nos ha enseñado la carrera es la resiliencia a la hora de trabajar en un proyecto. Es algo que no se suele destacar de la arquitectura, pero se aprende año tras año de carrera. Podemos pasar semanas en un mismo proyecto y en gran parte lo hacemos por esa determinación.
Anna: También es verdad que el ojo técnico ayuda. Somos muy perfeccionistas. Hasta que algo no está bien no paramos. Y utilizamos muchas de las herramientas que usábamos en la carrera, pero en lugar de dibujos, construimos imágenes. Fotografías para las que hace falta mucha geometría y saber de perspectivas.

Anna Devis y Daniel Rueda son Annadaniel, y estarán en el Besing Fest 2024.
>¿Y qué os llevó hasta la fotografía? ¿Es una disciplina que se tiene muy presente en la carrera o fue cosa vuestra?
A: Los dos lo llevábamos dentro. Desde pequeña he pintado en óleo y acuarela, y además, mis padres eran escaparatistas; algo que siempre me llamó la atención. De hecho, quise estudiar Bellas Artes, pero se me daban muy bien los números y decidí apostar por Arquitectura, aunque siempre he tenido las artes muy presentes.
>En realidad, vuestro trabajo implica diseño, creatividad o incluso humor. ¿Es importante que no falle ninguno de estos elementos?
D: Sí, de hecho, lo divertido y lo duro de nuestro trabajo es encontrar el equilibrio entre todos estos elementos. Es una balanza que sopesa muchas bandejas y no puedes dejar que una pese más que otra. No queremos que nuestros trabajos parezcan relamidos o ñoños; pero aunque queremos que sean graciosos, tampoco pueden convertirse en un chiste. También nos gusta ser rigurosos, pero no queremos resultar pesados. Cada imagen debe tener un poquito de todo. Navegar en esa línea nos permite tocar muchos palos, pero a la vez es difícil porque no todos los días estás igual de fino para lograrlo.

Fotografía, posible; de Annadaniel.
>Muchas veces se ha podido pensar que vuestras fotografías están hechas con ayuda de algún software, pero todo lo contrario... ¿Qué plus da hacerlo todo manual?
A: Es una decisión que tomamos hace mucho tiempo. Como decía, mis padres eran escaparatistas, por lo que les he visto crear todo lo que tenían en mente con las manos y eso me ha animado a, también, con cualquier material poder crear nuestras fotografías. Esta semana hemos tapizado, teñido ropa, cosido, pintado paredes... La realidad es que es mucho más difícil, porque no depende de un software, pero es este proceso de experimentación el que me hace sentir realizada. Construir con las manos me hace muy feliz. Igual a otros el proceso de crear con el ordenador les gusta, pero yo prefiero trabajar en equipo, al aire libre o en el estudio. Es algo que me da mucha paz. Aunque me daría más paz si no tuviéramos entregas con fechas concretas.
D: Tiene un componente muy mágico. A mí no me fascina tanto el material como a Anna, porque me parece complicado, pero que después de coser un vestido y preparar una pared o un suelo todo lo que no existía se haga realidad en el momento del shooting, es mágico. Es algo que con un ordenador no sé si se podría conseguir.
A: El otro día, por ejemplo, necesitábamos un vestido bicolor y no lo encontrábamos. Así que tuvimos que descoser uno, tintarlo y volverlo a coser. Nos enamoramos de ideas que, a veces, ni siquiera sabemos cómo las ejecutaremos. Por eso, cada imagen es un aprendizaje nuevo.
Ver esta publicación en Instagram
>Hace un año la arquitecta y youtuber Ter retó a una IA a jugar al Pictionary para ver quién de las dos podía dibujar mejor una acción y lo cierto es que sus dibujos se ajustaban más a la realidad. ¿La Inteligencia Artificial no puede competir en ingenio con las personas?
D: Pues quizá ahora no, pero más adelante sí. Aunque no sé si es algo que me preocupa demasiado. Siempre he pensado que lo que gusta del arte, la música o el cine, en el fondo son las historias y lo identificados que nos podemos ver en ellas. Probablemente, en algún momento una máquina podrá hacer lo mismo que las personas, pero seguiremos buscando esta cosa humana que tanto nos atrae. Aunque ella lo acabe haciendo mejor, siempre buscaremos ese toque más personal de alguien que sufre como tú o que tiene sus propias problemáticas.
>¿Habéis pasado por alguna 'crisis de creatividad' o, todo lo contrario, no tenéis tiempo suficiente para materializar todas vuestras ideas?
D: Crisis creativa no nos ha dado tiempo a tener.
A: Creamos a un ritmo muy lento. Las redes sociales exigen un ritmo de creación muy rápido, por eso llaman a todo contenido, pero lo cierto es que crear cada imagen nos requiere mucho tiempo. A veces, nos ocupa dos o tres semanas. Y lo cierto es que cada vez que nos contacta un cliente, pensamos varias ideas con él. Solo nos quedamos con una, pero igual se nos han ocurrido seis. Tenemos una libreta llena de ideas que nos gustaría algún día hacer. Hay mucho guardado en el carrete.
>A pesar de la internacionalización que habéis alcanzado, seguís vinculados a València y sus edificios. ¿También la ciudad es infinita creativamente?
D: Quiero pensar que sí, que toda ciudad puede ser infinita. No se trata tanto de encontrar localizaciones que tengan algo especial, sino la manera en la que las mires. Por intentar diferenciarnos, cuando hemos creado una imagen en un punto concreto después ya no volvemos. No obstante, para un mismo sitio se nos han podido ocurrir varias ideas. En realidad, en cualquier ciudad hay lugares infinitos e infinitas ideas que desarrollar en ellos. Aunque eso sí, la limpieza y la contaminación visual son un problema. Pero, en condiciones idóneas sí se podrían hacer mil y una cosas. Nosotros no vamos a hacer infinidad de fotografías, pero quiero pensar que se podría.

'Window Shopping'.
>¿En qué os fijáis a la hora de escoger cada escenario?
D: Depende de qué llega antes a nuestra mesa. Hay dos rutas: o primero vemos la localización y pensamos algo para ella, o tenemos una idea y buscamos la localización. Depende de cómo ocurra esto, se elige un sitio u otro. También, nos pasa mucho que pasamos por un lugar y sabemos que hay algo interesante en él, pero no sabemos decir qué es. Es muy bizarro. No lo podemos explicar.
A: Sí que nos llaman mucho la atención elementos arquitectónicos como ventanas, puertas, fachadas grandes... Y cuando algo nos atrae, paramos y le hacemos una foto para después volver. Pero, como comentaba Daniel, a veces no sabemos ni nosotros mismos qué es lo que nos gusta de ese sitio. En un viaje a Los Ángeles vimos una fachada increíble, pero estuvimos dos horas delante de ella porque no acabábamos de saber qué era lo que nos encajaba tanto.
>¿Ha habido alguna fotografía especialmente costosa?
A: La realidad es que son todas. El otro día nos cayó un chaparrón increíble y nos mojamos de arriba a abajo. Siempre pasa algo. Problemas que no tenemos previstos. También si vas a un museo, puedes ver una obra minimalista terminada y pensar que no ha tenido complicación, pero no, todas tienen sus handicaps y retos que superar. Podría dar una conferencia de cada foto.
D: En nuestro caso, además, no es solo la complejidad de hacer realidad una idea, sino que al estar al aire libre, lo que has construido debe aguantar viento y lluvia. Aun así, puede parecer que nos quejamos, pero nos encanta. Estar en un estudio con flashes nos resulta aburrido. Es tortuoso el proceso, pero en el fondo vale la pena. Aunque mucha gente no vea la diferencia entre la luz natural y la luz de estudio, yo sí puedo y me compensa.















